A veces no estoy…

A veces no estoy para todos… 
porque yo también me hago falta…
A veces no estoy para nadie porque también yo me hago falta, también necesito escucharme, remendar mis espacios rotos, limar mis esquinas afiladas. Por ello, si no contesto los mensajes o si pongo en silencio mi teléfono durante unas horas o unos días, no quiere decir que haya cerrado puertas al mundo, solo he ido de paseo conmigo mismo, con ese alguien que había largamente descuidado.

Cosas que pasan y siguen pasando…

¡Hola!

Han pasado algunos días sin escribir en el blog, pero al mismo tiempo un montón de cosas han pasado allá afuera, en el mundo real y aunque trato de estirar los minutos al máximo, el tiempo no siempre alcanza para venir aquí, tomarme un respiro y platicar con quienes vienen y me leen.
Ustedes saben que esa es mi terapia, mi catarsis… Llegar hasta este espacio que es como mi refugio y por medio de letras y palabras sentarme a tomar un café para platicar de las cosas que me impresionan y también de las que creo. Algunas que me entristecen o me ensombrecen, pero que al final del día representan algo tan simple como abrir el alma para contarle a alguien que sabes que no te juzgara.
Tengo un mundo de cosas pendientes precisamente para esos instantes del día a solas conmigo y con ustedes. No he tenido tiempo de contarles de lo maravillosa que es la nueva obra de teatro de Odin Dupeyron y de algunas películas que he visto y que me han dejado tanto en el alma. 
No he contado tampoco de mi trabajo actual, tan diferente a todo lo que había hecho hasta hace algunos años, de mi corazón roto en proceso de sanación, de las cosas que he soñado últimamente donde pasado y presente se conectan en el mundo imaginario, y de todos los libros que quiero leer con ustedes a través de la magia del podcast….
Prometo regresar pronto para ir compartiendo poco a poco todo eso… Sé que la vida transcurre a una velocidad vertiginosa, pero lo mágico de estas páginas sueltas es precisamente esa oportunidad que me dan para bajar la velocidad y tener la capacidad de contemplar desde el andén lo que llevan los vagones de los días viajando tan rápido.
Esta semana, lo más relevante que hay en mi corazón y mi alma es la pérdida de un familiar cercano. Hace unos días falleció el único hermano vivo que quedaba de mi padre, y aunque de alguna manera era un suceso que teníamos conciencia que podía suceder en cualquier momento, la muerte es algo para lo que nunca estamos preparados y que nos confronta con nuestra propia mortalidad.
Estoy segura que cada persona de mi familia podría hablar de lo que fue mi tío según su punto de vista y experiencia; pero como yo sólo puedo escribir por la parte que me tocó a mi compartir; puedo decir que para mi él fue desde que tuve uso de razón una figura de autoridad, y mis recuerdos respecto a su persona siempre serán los de un hombre apasionado por las ciencias políticas, entregado a su familia y con quien a pesar de las diversas diferencias que en su momento pudo haber entre su familia y la mía, el día de su funeral me di cuenta del gran cariño que hubo siempre de mi hacia él y que lo más importante y que al final se queda con cada uno de nosotros es precisamente los momentos compartidos en familia a lo largo de la vida.
Mi tío, llevaba varios años enfermo, y desde hacía tiempo ya había perdido sus capacidades intelectuales y por ende su personalidad. Yo siempre comentaba que de alguna manera él ya se había ido desde hacía mucho tiempo (en los últimos años fue como un niño y dejó de ser tal como nosotros lo conocimos o al menos yo lo recordaba como era desde que tengo uso de razón); y creo que precisamente por eso, fue todavía un regalo que Dios decidiera todavía dejarlo algunos años más conviviendo con sus hijos y con toda la demás gente que desde siempre estuvimos por lazo de sangre alrededor de él.
Como comenté al inicio, la vida sucede a una velocidad vertiginosa, y en este lapso de tiempo en que apenas comenzamos a asimilar que él ya no está, en lo personal, aunque yo sea ya una mujer adulta siento una especie de vacío al caer en la cuenta que la vida de modo inevitable continúa con su ciclo, y si una persona como él, a quien siempre vi con un profundo respeto y como el guía a seguir cuando mi propio padre por alguna razón se ausentaba, eso de alguna manera me confronta con la premisa de que llega un punto en que tienes que ser tú mismo quien se convierta en guía y maestro; y que aparte tienes que hacerlo bien porque hay tantos niños en la familia que lo necesitan de la misma manera que en su momento lo necesitaste tú.
A casi una semana de distancia yo me despedí de él muy a mi manera… Quienes me conocen saben que en los últimos años todas las cosas que he leído y aprendido en el camino me han llevado a tener la firme convicción de que somos mucho más que un cuerpo y que la muerte es tan sólo una transición, una pausa antes de volvernos a reunir todos en otro tiempo y condiciones.
Es por eso que doy gracias por su vida, por toda esa serie de recuerdos que hoy están más nítidos que nunca en mi mente y en mi alma de todos y cada uno de los momentos que me tocó compartir con él desde mi infancia, y porque a pesar de las diferencias que pudo haber tenido en su momento con mi padre (que era su hermano menor); siempre hubo un cariño y protección por parte de él hacia mi y hacia mis hermanos.
Me siento afortunada también por contar todavía con mis padres, sobre todo en esta etapa de madurez en mi vida en que por fin he descubierto quien soy y de alguna manera me he reconciliado con eso, por eso lo valoro todavía más.
Muchas cosas pasan y siguen pasando… Pero ya me daré la oportunidad de venir a contarlas, pero mientras eso sucede, gracias a mi tío donde quiera que esté y espero que tenga una buena travesía hacia la luz.
Nos leemos pronto. 

El despertar de una noche.

Minotauro despertó… (Referente al hecho de abrir su alma y todos sus demás sentidos a la realidad). Eso sucedió una noche de verano ya tarde, mientras iba de regreso a casa.
Él era uno de esos hombres quien tiene el privilegio-bendición de vivir en un lugar hermoso; pero como suele suceder con las personas que habítan en sitios así, la cotidianidad la mayoría de las veces provocaba que al igual que todos se olvidara de eso; hasta el día en que ya de madrugada se le ocurrió de repente, voltear a mirar el cielo.
Dios, El Universo, La Madre Naturaleza (o como quiera que sea que tú lo conozcas y quieras llamarlo); llevaba un buen rato llenando de estrellas el firmamento oscuro, con toda la intención de captar su atención.
Aunque en un principio, esa fuerza superior se había dado por vencido, bastó un poco de calor sofocante para que Minotauro abriera la ventanilla lateral de su auto, con la intención de respirar aire fresco del exterior.
Fue así como descubrió el maravilloso regalo de esa noche que llevaba varias horas esperando pacientemente por él.
Sin dudarlo ni un segundo y haciendo caso a la voz de su alma, con el manto de estrellas reflejándose tras el cristal de su auto, Minotauro decidió hacer un alto en el camino aparcándo su vehículo a la orilla de la carretera, para salir y disfrutar un poco más.
Apenas descendió y tras sus primeros pasos sobre el asfalto, lo recibió el sonido y la hechizante bruma marina de la playa que quedaba ya muy cerca de su casa. Por la hora que era, no había ya tráfico, ni tampoco personas deambulando sobre la arena, y fue justo esa atmósfera de reconfortante e íntimo silencio, lo que provocó que Minotauro tuviera inmensas ganas de hablar con Dios.
Siempre lo hacía… A través de sus pensamientos; pero era muy distinto ahora… Era tal vez como si ahora fuese ÉL, quien había esperado pacientemente hasta el final del día para compartir juntos un momento y sobre todo conversar.
Al llegarle y escuchar ese pensamiento desde su alma -más que de su mente- Minotauro se sintió profundamente agradecido. Primero porque necesitaba urgentemente un respiro de la rutina y las responsabilidades de diario; y después porque fue un tanto divertido descubrir que Dios le hablaba a través de los pensamientos que se colaban desde su alma, mientras por su parte, Minotauro, aprovechando que estaba completamente solo, podía responderle sin temor alguno a que lo tacharan de loco, en voz alta.
A pesar de que ya era tarde, no había prisa. Así que se sentó en una pequeña barda de cemento que bordeaba el inicio de la playa que a unos escasos metros era acariciada de modo constante por la espuma marina.
Sabía que eso también era parte del regalo en esa noche, y tras unos minutos en que Minotauro y Dios permanecieron acompañándose mutuamente en silencio; con el mismo impulso que emociona a un niño, Minotauro se descalzó, y tras dejar resguardados sus zapatos de la arena y la humedad, se remangó la tela de los pantalones que vestía en ese momento para que la piel de sus pies hasta sus rodillas pudiera disfrutar de la agradable sensación que se experimenta cuando la arena y las olas se conectan para jugar en total complicidad.
 
Minotauro era un hombre normal. Con problemas y miedos como los de cualquier ser humano; pero a diferencia de otras veces en que tuvo otras charlas con el Creador del Universo; por primera vez tuvo ganas de hacer algo distinto… Sí, tenía muchas ganas de hablar con ÉL, pero no de las cosas que le preocupaban o le agobiaban en el corazón. Esa madrugada, luego de agradecerle por haber propiciado que hiciera un alto en su camino; su primer impulso fue platicarle respecto a todas y cada una de las cosas que vió y vivió hasta ese instante presente, y fueron lo que hizo que su vida valiera realmente la pena.
La luna, con su luz pálida y silenciosa, atestiguó aquella conversación mientras bordeaba de destellos luminosos las olas más grandes y potentes que nacían donde la vista pierde la capacidad de percibir el horizonte. Durante su charla, Minotauro le habló con el mismo entusiasmo que poseé un niño, acerca de que lo más increíble y especial de aquel regalo hecho a deshoras, era la ilusión casi real de que el tiempo estaba detenido tan sólo para que ellos dos pudieran conversar.
Dios no respondía como la mayoría de las personas lo esperan, ni tampoco era visible… Sin embargo, no era necesario en lo absoluto, porque para Minotauro era demasiado evidente su presencia a su alrededor, en ese lugar e instante tan especial.
Desde su interior, podía percibir que Dios sabía que era totalmente sincero en el instante mismo en que se disculpó por los instantes de los días recientes en que las cosas que pasaban a su alrededor lo hacían perder la FE. Por los momentos del día en que la prisa y las circunstancias triviales lo hacían olvidarse de hablarle, de contarle esas cosas que le pasaban y aunque no entendía, cambiaban y se volvían minúsculas al momento de comentarlas con ÉL,
Era muy curioso que en un lapso de tiempo en que los minutos parecían haberse detenido, toda su vida y las cosas buenas y malas que Minotauro había vivido hasta entonces, parecían estar pasando por su cabeza en forma de recuerdos de manera espontánea y en tropel.
Dios conocía mejor que nadie sus defectos y sus miedos… Esos que lo habían llevado a cometer errores y quizá en algún punto de su vida a herir o alejar a alguien que Minotauro había amado… Pero en contraste, estaba también todo lo sencillo y valioso; empezando por esa manera tan peculiar en que ante sus ojos se reflejaba el mundo.
Minotauro dio gracias por eso… Y antes de marcharse se dio cuenta que precisamente esa era la intención que Dios había tenido al regalarle el despertar de esa noche.Sin ningún afán de pretensión, quizá ese era uno de los motivos de su existencia. Sentir, experimentar y vivir al mundo de la manera en que lo hacía, para luego compartirlo en una historia; a través de una charla con amigos o al cruzar en el camino y coincidir en algún punto de espera con un desconocido.

Aquello no era una revelación nueva. Minotauro lo supo desde siempre en el fondo de su alma y por eso sonrió cuando comenzó a alejarse para emprender el camino de regreso.

Con la piel mojada, dejó un par de besos en el aire para despedirse de los amores del pasado. Luego suspiró con gratitud porque gracias a que estaba solo, podían darse esas charlas que lo hacían sentir bien tan bien por dentro.

No había más que decir… La verdad no era necesario, pues era una de esas ocasiones en que el silencio dice mucho más que las palabras; y entonces Minotauro regresó a casa con la absoluta convicción de que habría más instantes así en los días que estaban por llegar…

Domingo 28 de mayo, 2017.
 
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Nota: Minotauro es un personaje de ficción que surgió hace algún tiempo y que eventualmente es motivo de inspiración y aparecen sus historias y su peculiar forma de ver el mundo en este blog. Para mi es un personaje especial, porque las ideas para sus escritos, es muy curioso, pero aparecen en momentos muy precisos, cuando yo también lo necesito.  

La Magia de Wonder Woman

Hace ya casi dos semanas atrás se estrenó a nivel mundial “Wonder Woman”, una de las películas más esperadas por los fanáticos de las historias de súper héroes desde que este legendario personaje apareciera de manera espectacular en Batman Vs. Superman.
Desde entonces muchas especulaciones surgieron en torno. Como siempre, la polémica entre los seguidores recalcitrantes ortodoxos de los comics, así como la eterna pugna entre los seguidores de Marvel y DC, las dos casas productoras que en los últimos años han llevado a la pantalla las historias de los súper héroes más famosos, propiciaron que con Wonder Woman, desde mucho tiempo antes de que se diera a conocer el trailer oficial, ya existieran diversas opiniones encontradas, así como augurios no muy positivos que digamos hacia esta cinta.

Gal Gadot y Linda Carter

Sin entrar mucho en el tema respecto a esa eterna pugna entre el público que espera que las historias llevadas a la pantalla, sean una copia fiel de los comics, siento yo que con Wonder Woman sucedió lo mismo que con Superman; que la mayoría de las personas estaban muy “casadas” con la idea del personaje que en su momento interpretó Christopher Reeve y en este caso en concreto, había todavía más recelo y especulación por parte de los seguidores que crecieron viendo en televisión la serie protagonizada por Linda Carter.


Patty Jenkins, directora de Wonder Woman.

El caso es que en medio de tanta controversia, no hay plazo que no se cumpla, y en esta primera mitad del 2017, cuando por fin se ha estrenado el primer largometraje que cuenta los orígenes de esta heroína personificada por Gal Gadot, bajo la dirección de Patty Jenkins, cuya filmografía no es muy extensa, pero a quien recordamos por haber escrito y dirigido a Charlize Theron en “Monster” (y que por cierto la llevó a ganar un Oscar por esa perturbadora y memorable actuación), podemos decir que con esta nueva película que representa la cuarta entrega del universo extendido de DC, se ha logrado un trabajo impecable.

No quiero ahondar mucho en detalles sobre la cinta, para no “spoilear” a quienes no la han visto. Tan sólo puedo decir que Wonder Woman es una historia bellísima en la que más allá de conocer los orígenes del personaje, descubrimos lo transparente de su esencia, y como eso se conflictua con lo imperfecto de la humanidad; precisamente porque en el punto cronológico que se ubica, es cien años atrás en el tiempo de lo que conocimos de Diana-Wonder Woman en Batman Vs. Superman.

El mensaje que engloba la historia de Wonder Woman es hermoso y real, muy real para nuestro tiempo; y me encanta que esta cinta, además de haber sido dirigida por una mujer (que es la primera vez que este personaje aparece en cine); bajo la óptica de una directora de 45 años en una industria cinematográfica encabezada en su mayoría por hombres, representa un doble hit para una película que ha sido vista en países donde todavía impera el patriarcado y el machismo.

Zack Snyder con algunos de los protagonistas de sus últimas películas.

Otro punto importante es que aunque el guión fue escrito por Allan Heinberg y Geoff Johns, está basado en una historia de Zack Snyder, quien fuera el director de “Man Of Steel”, y a quien además de ponerle un “altar” por haber elegido tan acertadamente a los protagonistas de “Superman” y “Wonder Woman”, nos fascina ese enfoque tan humano que le ha dado a estos dos maravillosos personajes de ficción.

Zack Snyder y Gal Gadot

A pesar de que sé que muchas personas aún no han visto la película, en lo personal yo no quería dejar pasar más tiempo sin comentarla en el blog, porque es fascinante en todos los aspectos: producción, guión, actuaciones, secuencias de batallas; así como el arte y la fotografía de un gusto exquisito.

Respecto a la protagonista también habría mucho que comentar, creo que todo se reduce a decir que no pudieron hacer mejor elección: puesto que a pesar de que Gal Gadot venía de una serie de “intentos” por destacar en la industria cinematográfica, con Wonder Woman logró algo más allá de su primer protagónico; pues a partir de ahora, además de que tiene todos los reflectores apuntando hacia ella, será interesante seguir conociendo más de este mítico personaje haciendo mancuerna con los demás súper héroes en “La Liga de la Justicia”, y claro que nos encantará ver como se desarrolla su personaje en futuras producciones donde esperamos ver a la hija del Dios Zeus, desenvolverse en otras circunstancias e interactuar en favor de la humanidad, en otros momentos de la historia.

En cuestiones de casting y producción, Patty Jenkins, la directora de Wonder Woman, comenta respecto a Gal Gadot que a pesar de que el casting para encontrar a esta heroína fue a nivel internacional, para ella fue un regalo y una gran elección el que Zack Snyder haya encontrado a esta bellísima actriz de origen israelí:
“El hecho de que encontraron a Gal y la escogieron es un regalo mágico para mí.
El estudio y Zack Snyder, obviamente, hizo la elección correcta con Gadot. Después de verla en acción, no podía imaginar a nadie más asumiendo el papel de Wonder Woman o incluso acercándose a lo que Gadot podía hacer con el personaje. Ella fue capaz de traer la autenticidad y la humanidad a la súper heroína, que aún no se había visto hasta este punto. 
Es sorprendente que Gal, tiene algunas similitudes sorprendentes con el carácter del personaje”.
“Ella comparte todas las cualidades con la Mujer Maravilla y eso no es broma, es una de esas cosas raras, necesitas a alguien que parezca ser la Mujer Maravilla en la pantalla, eso es lo que estamos buscando, alguien que puede encarnar todos esos atributos en pantalla”.

Hay mucho que decir, y con seguridad me atrevo a afirmar que Wonder Woman nos dará mucho tema de que hablar para futuros posts… Por lo pronto mientras yo intento conseguir el libro que contiene el arte y conceptos iniciales, bocetos, diseño de vestuario, storyboards y una amplia referencia al proceso de filmación, les recomiendo que ya sea en pantalla Imax. 3D, 2D o pantalla de cine normal, corran a verla, porque independientemente de si les gustan o no las historias de este tipo de personajes, esta cinta de verdad vale mucho la pena.

Como siempre me despido con muchas fotitos de producción y dos videos: un making of padrísimo y una entrevista en la que Gal Gadot habla de como fue el momento en que se enteró que ella era la elegida para representar a esta maravillosa heroína.

Le preguntaron a Gal ¿cuáles son los accesorios que más le gustan de Wonder Woman? y ella respondió que el Lazo de la Justicia, y las Botas, le fascinó usar esas botas.

Dios bendiga a Zack Snyder y larga vida a Gal Gadot como este personaje en el cine.


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Buen fin de semana y ¡Vayan a ver la película!

El tiempo no significa nada…


A veces el tiempo no significa nada. Seguido preguntan: ¿y cuánto tiempo duraste casada (o)? Como si en base a eso pudieran juzgar si trabajaste en tu matrimonio o si tiraste la toalla demasiado pronto. 

Es muy común que las parejas, en los aniversarios publiquen los años que llevan juntos, tal como si fuera indicativo del amor que se tienen. Pueden ser 40 años con varias infidelidades y temor a la mirada de la sociedad y a estar sola.

Por qué mejor no preguntan: “¿cuántos años lo (la) amaste?” O si siguen en una relación: “¿cuanto tiempo llevas feliz?”
11 años, 45 años o 6 meses… Nada nos habla de la calidad de la relación, sólo de cuánto tiempo has decidido permanecer a pesar o a favor de las circunstancias.

¿Cuántos amores se miden en días y nunca se olvidan?
¿A quién no has podido olvidar?

Sólo hay algo seguro… Ningún amor es eterno…
El tiempo que dura una relación, no significa nada…

¿Cuánta belleza hay en tu vida?

Inicio de semana, luego de algunos días de andar un poco ausente de este espacio, al que siempre es un placer regresar para conversar con quienes a pesar de eso vienen seguido para leerme en letras.
Han pasado muchas cosas, pero ha habido poco tiempo para compartirlas, y aunque esa circunstancia en concreto no cambia, aún así y a diferencia de otros inicios, quise robarle al tiempo un pedacito, para venir a sentarme a tu lado y hacerte una pregunta que hace unos días también me hizo a mi mi propio corazón… ¿Cuánta belleza hay en tu vida?
Cierra los ojos, analiza y piensa por un momento…. Cuando digo “Belleza” no me refiero a cosas materiales… Si tangibles pero no precisamente las comodidades que son parte ya de nuestra vida cotidiana, y por ende ya las damos por hecho. Mi cuestionamiento va más allá de eso, pues quiero que donde quiera que tú estés y me estés leyendo, te detengas un instante y vayas mucho más adentro, directo hasta interior; para que desde allí escuches lo que tu alma tenga que decirte y esa sea la respuesta que me des a mi.
La belleza es muy relativa, varía de persona a persona, pues se conforma de las cosas que “nutren tu alma”… Todo el tiempo “allá afuera” escuchamos hablar a todo mundo acerca de que el cuerpo necesita “nutrirse”, pero pocas veces se habla y otras menos alguien nos enseña como alimentar nuestro interior, eso que realmente eres… La belleza es uno de esos ingredientes que brindan lo necesario no sólo para vivir.En pocas palabras, la belleza es todo eso que te hace feliz, que te lleva a conectarte con tu alma, con tu esencia, con lo que tú realmente eres; es eso que te lleva a sorprenderte cuando descubres algo nuevo o que jamás habías visto, lo que te hace emocionarte o llorar cuando escuchas una canción, ves un cuadro, una obra de teatro y que tantas veces está ímplícito en el arte; pero es también todo eso que de alguna manera forma parte de tu vida diaria y está lleno de simplicidad.

Por ejemplo, para mi la belleza es este espacio que me tomo para venir a escribir y compartir todo esto -de lo que comúnmente no se habla- contigo, en el blog; son esas conversaciones a las tres de la mañana con alguien especial o con los amigos hablando de todo y nada, en las que puedes amanecerte porque el tiempo se te va como agua… Es estar a solas en silencio hablando con Dios tan sólo con la voz del pensamiento a deshoras de la madrugada, cuando el alma aprovecha para que puedas escuchar lo que de verdad tiene que decir, y por eso te despiertas… No es precisamente un insomnio común.

Eso es conectar contigo, con tu espiritualidad, y todos lo necesitamos… Más en este mundo tan de cabeza, pero que irónicamente al mismo tiempo es tan hermoso… El otro día, cuando de camino al trabajo se me ocurrió la idea para escribir este post, viendo a las personas que iban por las calles o viajando en el mismo transporte que yo, me cayó el veinte de que a pesar de que todos tenemos problemas y que la mayor parte del tiempo pasamos trabajando para ganar dinero y cubrir nuestras necesidades y enfocando nuestros sentidos y nuestra mente a la idea de solucionar cosas y obtener la satisfacción de nuestras propias necesidades, no sólo al final del día necesitamos también desprendernos de eso y llenar nuestros sentidos de algo valioso porque precisamente en ello radica el hecho de obtener fuerza para seguir adelante a pesar de que haya días grises o situaciones que no esté en nuestras manos resolver…

Algo así como cuando los aviones en medio de una turbulencia o tormenta, se elevan por encima de eso y son capaces de seguir… Es entonces cuando las cosas que nos abruman se pueden observar desde un punto diferente y con menos dolor, dramatismo o preocupación… ¿Si me captas lo que quiero decir?

En este Lunes ese es precisamente el propósito de este blog… Invitarte a que pienses cuáles son las cosas bellas que hay ya en tu vida, y que a pesar de que seas la persona más ocupada del mundo, te des el tiempo para buscar todo eso que te lleva a conectar con lo más profundo de tu ser para darle exactamente a través de lo más sencillo las cosas que te hagan sentir bien.

Esa es una de las claves para encontrar la felicidad y todos nos lo merecemos. Así que date el tiempo, para cantar, para pintar, para escribir, para salir a caminar, para andar en bici, para tomarte un baño y consentir a tu cuerpo sin prisas; sentarte a leer (así sean tan sólo unas páginas), de ese libro que compraste y tanto querías, pero tienes arrumbado por falta de tiempo.

Quizá también para quedarte en silencio al final del día, o más curioso, como me ha sucedido a mi últimamente… Que en medio de ruido de máquinas y personas, puedo hablar conmigo misma, escucharme y al mismo tiempo hablar con Dios… Eso ha sido mágico y muy especial de aprender.

Antes de finalizar y desearte que tengas una semana muy productiva, deseo de todo corazón que en este lapso de cinco días que estás por vivir, te des el tiempo para acariciar a tu mascota, para conversar con un buen amigo sobre algo especial y valioso, para preguntarle algo que no sea lo de siempre como hablar del clima o de como están difíciles las cosas; para ver fotos de lugares hermosos, de animales en su hábitat natural, o simplemente de salirte al patio de tu casa o tomarte un instante para caminar hasta algún parque cercano, quitarte los zapatos y sentir que eres parte de algo mucho más grande cuando empieces a sentir la humedad del pasto bajo tus pies…

Necesitamos tanto retomar todo eso, conectarnos para darnos cuenta que somos algo más allá de un grupo de personas afrontando retos, capoteando problemas, pero sobre todo que más allá del rol que te haya tocado desmpeñar en este momento de tu vida, eres un alma dentro de un cuerpo que también necesita alimentarse y ser escuchada… ¿Qué tanta belleza consumes a diario?… Analízalo… Apaga la tele, no te claves en las malas noticias en los medios, ve a un concierto, escucha ese disco con música que te transporta, lee un buen libro, busca una película que te deje algo hermoso en el alma, vete al parque, ve al cine, siéntate a jugar con un niño, retoma ese hobbie que te gusta tanto…. En pocas palabras busca toda esa belleza que contribuya a “nutrir” tu cuerpo espiritual.

Yo caí en la cuenta de eso hace unos días y mi tarea ha sido venir a recordártelo hoy.

¡Buen inicio de semana!