Historia En La Canción: "Échame a Mi La Culpa".

Viendo esta foto de “Luis Mi” al pie de este post, cualquiera podría pensar que “La Historia en La Canción” de este mes de Junio tiene que ver con alguna anécdota relacionada con él…

La respuesta es “Si y No”, y aunque esto se lea un poco contradictorio, es así, porque a pesar de que en años recientes la canción que he elegido para esta última semana del mes que marca la primera mitad del 2009, mucha gente la relaciona con este “galan de galanes” al que muchos llaman “El Sol”, la realidad es que él no es compositor, y es solamente uno de los muchos cantantes que han interpretado el tema “Échame a Mi La Culpa”, canción que prácticamente forma parte ya de la cultura popular y cuya autoría es del Sr. José Ángel Espinoza Aragón, mejor conocido como: “Ferrusquilla”.

José Ángel Espinoza “Ferrusquilla” (cuando era joven).

La trayectoria de este señor (que por cierto es papá de la también talentosísima actriz mexicana Angélica Aragón) es tan interesante que se merecería otro post únicamente para hablar de ¿Por qué le dicen Ferrusquilla”? y de todo lo demás también; pues a sus casi 90 años de edad, podría decirse que ha sido un hombre que ha vivido de manera muy intensa.

Imagínense nada más: Ha escrito más de 170 canciones y cuando entró al Conservatorio Nacional de Música, en 1941, tuvo como maestros de composición a Manuel M. Ponce y Silvestre Revueltas… Esas ya son palabras mayores… Pero eso es sólo en el área de la música, pues el Sr. Ferrusquilla, consolidó también una carrera en radio y en su faceta actoral le tocó alternar con todas los grandes estrellas de la época del Cine de Oro en México.

Aprendió de la sencillez de Pedro Infante, de la habilidad que Jorge Negrete tenía para establecer relaciones obrero-patronales, fue novio de B
lanca Estela Pavón (la inolvidable “Chorreada” del “Torito”) -con quien por cierto compartió el micrófono radiofónico- y con el paso de los años se convirtió en un gran maestro cuyas canciones han sido interpretadas por grandes artistas como: Vicente Fernández, Amalia Mendoza “La Tariacuri”, María Victoria, Luis Miguel, Ricardo Montaner y Juan Gabriel.


Originario de
Choix, Sinaloa, es impresionante que para la edad que tiene, su memoria conserva con una precisión envidiable: nombres completos, calles con número, ubicaciones geográficas y fechas exactas de muchas anécdotas que propician que conversar con él sea una experiencia muy interesante y que como dije ya, daría tema para un post muy extenso, pero en esta ocasión solamente nos enfocaremos a como fué que surgió “Échame a Mi La Culpa” una de sus canciones más famosas.

En la época cuando estudió la secundaria y la preparatoria, fue cuando aprendió lo básico para escribir canciones; él dice que la escuela le proporcionó las herramientas para poder hacerlo, pero la inquietud de escribir él ya la traía desde niño; y su padre, quien tocaba la guitarra; fue quien más o menos le enseño a tocar ese instrumento.

“El Tiempo que te Quede Libre”, “La Ley del Monte” (famosísimo tema clásico de Vicente Fernández y cuya anécdota de como la escribió también es digna de contarse en otro post), son sólo dos de sus canciones más famosas; pero para esta “Historia en La Canción” hablaremos sólo de “Échame a Mi La Culpa”, tema que podría decirse es emblemático en su carrera como compositor y a la par también para una gran diversidad de cantantes y artistas.

Ferrusquilla escribió esta canción inspirado en el dolor que le provocó que una chica mazatleca (o sea de Mazatlan, Sinaloa), llamada María Antonieta le rompiera el corazón.

En ese entonces, ellos dos salían, y ella le hizo creer que no tenía ningún compromiso con nadie, hasta que apareció un tercero en discordia.

Eso fue a finales del año 1957, y cuando Ferrusquilla se enteró, decepcionado le reclamó no sólo por el hecho de haberlo engañado, sino porque además el hombre con el cual María Antonieta estaba comprometida era muy amigo de él.

Ferrusquilla se subió a su auto y se fue muy molesto; de camino a su casa, pensando en todo lo sucedido, fue en un semáforo que le vinieron a la mente un par de frases: “Sabes mejor que nadie que me fallaste, que lo que prometiste se te olvido”… Fue así como durante todo el trayecto cada línea de “Échame a Mi La Culpa” fue cobrando vida, y para cuando este gran compositor llegó al final de su camino ya tenía completa la canción.

¿Interesante no? ¿se hubieran imaginado que uno de los temas más famosos pudiera surgir así?

Sobre el proceso de escribir, Ferrusquilla dice:
“Cuando me viene el apetito de decir algo lo tengo que escribir”, comenta al sacar un par de bolígrafos de la bolsa de su camisa.

“Con la azul escribo las palabras y abajo de la sílaba, con la roja, las notas musicales, luego agarro la guitarra o el piano y ya no se me olvida”.

A manera de conclusión, les comparto -como dato interesante- que la canción “Échame a Mi La Culpa” es la segunda canción en español más conocida a nivel mundial en un listado en el que el primer lugar lo ocupa “Bésame Mucho” de la también compositora mexicana: Consuelo Velázquez.

Además, de este tema, existen más de 100 versiones distintas, que han sido grabadas por artistas de los más diversos géneros musicales que van del ranchero, pasando por el rock alternativo, hasta el pop, pero como “La Historia en La Canción” habla de uno de los compositores más ilustres que ha dado nuestro país, obvio que el tema tenía que ser interpretado también por un mexicano y quien mejor que Luis Miguel, quien es uno de los artistas contemporáneos más importantes que ha dado México a nivel mundial… (bueno y lo elegí también a él, para de paso complacer a mi amiga Claudia, a quien desde hace tiempo le había prometido poner algo de “Luis Mi” en el blog y una foto donde saliera guapo)… Promesa cumplida.

Respecto al Sr. Ferrusquilla, sólo puedo decir que es un orgullo que sea mexicano, que la temática de sus letras sigan siendo tan vigentes, y que sea una especie de “Leyenda Viviente” a la cual con este sencillo post, le rendimos un merecido homenaje. Ojalá Dios lo conserve muchos años con ese talento y esa lucidez que permita que continúe aportando más al panorama musical internacional.

“Tengo muchas ganas de seguir viviendo; sin embargo, también estoy preparado para dejar de vivir. Una persona de mi edad tiene que entender que se acerca el final, pero he disfrutado tanto de la vida, que me doy por satisfecho”.
-José Ángel Espinoza “Ferrusquilla”-

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“Échame a Mi La Culpa” / “México en la Piel” (2004) / Wea Latina / Track 3.

“Échame a Mi La Culpa”
L y M: José Ángel Espinoza “Ferrusquilla”.

Sabes mejor que nadie,
que me fallaste,
que lo que prometiste se te olvidó…

Sabes a ciencia cierta,
que me engañaste,
aunque nadie te amara,
igual que yo…

Lleno estoy de razones,
Pa’despreciarte,
y sin embargo quiero,
que seas feliz…

Que allá en el otro mundo,
en vez de infierno,
encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria,
me borre a mi…

Dile al que pregunte,
que no te quise,
dile que te engañaba,
que fui lo peor…

Échame a mi la culpa,
de lo que pase,
cúbrete tú la espalda,
con mi dolor…

Que allá en el otro mundo,
en vez de infierno,
encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria,
me borre a mi…

Dile al que pregunte,
que no te quise,
dile que te engañaba,
que fui lo peor…

Échame a mi la culpa,
de lo que pase,
cúbrete tú la espalda,
con mi dolor…

Que allá en el otro mundo,
en vez de infierno,
encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria,
me borre a mi…

Y que allá en el otro mundo,
en vez de infierno,
encuentres gloria,
y que una nube de tu memoria,
me borre a mi…

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Historia En La Canción: "La Calle de Las Sirenas".

… Sintió que respiraba por fin cuando se bajó del “pecero”… Faltaban todavía algunas cuadras para que Pavel llegara al punto donde todos los días se bajaba, para luego completar caminando todavía algunas cuadras, hasta llegar al viejo edificio de departamentos donde vivía y en el que siempre, únicamente lo esperaba su gato “Jeremías”.

Ese día en particular estaba harto… Harto de tanta cotidianidad, de tanto tiempo lidiando con un jefe autoritario y harto también de que las horas se le evaporaran entre facturas, números de cuenta, cálculos de impuestos y planeación de nóminas…

Por eso, cuando volvía a casa, si el cansancio y el sueño no se apoderaban de su mente y de su cuerpo (mientras viajaba sentado junto a muchas otras personas en el metro o en el pecero); Pavel recurría a un libro; pues la imposibilidad de tomarse algunos cuantos días para viajar hacia algún lugar donde pudiera escapar y liberarse un poco de toda esa rutina, era algo que por muchas razones por ahora no podía alcanzar.

Por eso amaba los libros, porque eran lo único que lo distraía… Perderse entre ese montón de hojas y letras que una por una le revelaban siempre una historia diferente, como esas en las que tantas veces se quedaba pensando -cuando ya había acabado de leerlas- y que en el fondo siempre deseó le pasaran un día a él.

Pero ese día ni siquiera pensaba en eso, lo único que pasaba por su cabeza (un instante antes de que descendiera de ese vehículo de transporte colectivo); era la idea de que debía bajar lo antes posible para terminar con esa incómoda sensación de calor y abrumamiento.

Cuando el pecero se alejó, para la hora que era, la calle donde él había decidido quedarse se veía demasiado solitaria…. Ese fue el pensamiento que de entrada invadió sus pensamientos. Mientras se aflojaba el nudo de la corbata, y colocaba posterior a ello sobre el suelo, el maletín donde cargaba algunas de las cosas que siempre usaba a diario, esa circunstancia tan extraña e inusual lo hizo reflexionar.

Era muy curioso, pero a pesar de que su recorrido a diario siempre era el mismo, ese punto en el que ahora se encontraba no le resultaba para nada conocido. Se le seguía haciendo raro que a pesar de que era el momento del día cuando todo mundo vuelve a su casa, por ese rumbo, no hubiera ninguna persona que en el trayecto de ida o regreso, se hubiese cruzado con él en el camino.

-“Probablemente por este rumbo no viva nadie”- fue la frase que se dijo para si mismo, justo cuando estaba por alzar del suelo el maletín y cruzar hacia el extremo opuesto de la calle.

En eso estaba, cuando al dirigir su mirada hacia la acera contraria, -ubicada a unos cuantos metros- descubrió casi en el borde de la banqueta, un libro que además de estar tirado en el suelo, se hayaba abierto por completo, mientras el viento desplazaba de un lado a otro sus hojas y a merced.

Eso desconcertó mucho a Pavel, porque a pesar de que al parecer por ese rumbo no vivía nadie, tampoco parecía una zona abandonada como para que a “alguien” se le hubiera ocurrido tirar un libro… (Además de que él consideraba que hacer semejante cosa representaba casi, casi un sacrilegio).

¿Se le habria caído a alguien?… Esa fue la interrogante que cruzó por su mente a la velocidad con que surge una idea y se muere un sueño; y lo que trataba de averiguar mientras buscaba -ya en el otro extremo de la acera y con el libro entre las manos- era ver si en alguna de las pastas, en el lomo (o perdido entre las hojas del interior), podía encontrar un nombre, inicial o letra que le permitiera averiguar a quién pertenecía…

Pero lejos de encontrar algún dato que le permitiera saber eso, su sopresa fue más grande cuando descubrió que todas las páginas estaban completamente en blanco.

Nunca, ni en sus sueños más locos se imaginó que un día llegaría a sucederle eso… Sin dejar de ver el libro, su mente y la razón intentaban encontrar una respuesta coherente para semejante hecho, pero por más que trataba de elaborar alguna conjetura; nada, dentro de la lógica podía brindarle alguna explicación convincente, y en ese conflicto se hallaba sumergido cuando el sonido como de cascos de caballo en el suelo llamaron su atención.


Alzó la vista, y entonces descubrió que frente a él se hallaba la entrada a una especie de callejón, sobre la cual sobresalía la parte trasera de un caballo de color blanco que al parecer reposaba plácidamente, hurgando entre los resquicios del suelo empedrado, para extraer las ramitas de color verde que de repente crecían entre las piedras.

Pavel se acercó, atraído por la idea de que probablemente ese callejón lo llevaría hacia una avenida mucho más grande, en la que probablemente estuviera instalado un circo, (y con eso justificaría la presencia del caballo ahí), pero cuando por fin estuvo cerca, con toda la intención de posar su mano sobre la piel del equino, descubrió que más allá de ser un animal común y corriente, este, tenía un par de alas plegadas en los costados y un hermoso cuerno de marfil…

La figura de ese mítico personaje apareció de pronto dibujada en la primer página del libro… Pavel emitió entonces una expresión de asombro y con ello logró espantar al Unicornio, que gracias a eso se percató de su presencia -para él extraña- y se echó a andar no despavorido, pero si con paso apresurado denotando precaución.

Pavel sintió muchas ganas de seguirlo, pero se dio cuenta al mismo tiempo que estaba en el umbral no de un callejón, sino de un sitio en el que hasta el clima y el reflejo de la luz parecían ser totalmente diferentes y ajenos al punto donde inicialmente encontró el libro… Tal y como si se tratara de la entrada hacia un mundo distinto o a una realidad alterna a esa en la que usualmente él había vivido.

El Unicornio al parecer se sintió a salvo estando a varios metros de distancia, y echó un vistazo para cerciorarse de que aquel intruso humano ya no lo seguía.
Pavel lo miró entonces y sus miradas se cruzaron tan sólo por un instante… El Unicornio no hizo absolutamente nada, mientras que él por su parte y como humano percibió en su interior una luz inmensa y se sintió invadido por una infinita paz.

Bastó que experimentara eso por un microsegundo, para que ya no dudara ni un segundo más en ir detrás de él… El Unicornio al adivinar sus intenciones, esta vez si echó a correr y Pavel tras de él.

No logró darle alcance, a pesar de que era un muchacho alto, demasiado espigado (y por ende muy ágil), el Unicornio era mucho más rápido y astuto; así que a pesar de que por momentos parecía reducirse la distancia entre ellos, luego de varios minutos, ese ser mágico finalmente escapó.


Cuando lo perdió de vista, Pavel se descubrió en medio de una gran avenida, repleta de tiendas con aparadores donde vendían los objetos más inverosímiles y extraños… Había un letrero que decía que se ofertaban “trajes invisibles” hechos a la medida, mapas garantizados para encontrar tesoros escondidos; sobres con “polvos mágicos” capaces de aparecer exactamente lo que uno necesitaba en el momento; así como una óptica donde se ofrecían lentes para poder “ver mejor”, con el tercer ojo y caleidoscopios que al formar figuras de colores permitían al mismo tiempo ver con exactitud la verdadera realidad…

Agitado como estaba, no quería perder detalle de todo cuanto estaba viviendo… Sabía que aquello no era un sueño, pero en el fondo, algo en su interior lo instaba a creer que sí. Echó un vistazo a su reloj con la intención de ubicarse en espacio y tiempo, fue entonces cuando se dio cuenta que las manecillas corrían en dirección contraria, como si en lugar de sumar horas, las restaran, y fue cuando por fin cayó en la cuenta de que sin saber como ni porque, había logrado entrar a un mundo que nadie -incluso él- hubiera creído que existía.

Fascinado, pero al mismo tiempo con cautela, decidió aventurarse para descubrir ¿Que más podía encontrar en ese mundo?... Ya no volvió a abrir el libro, lo llevaba ahora bajo el brazo, así que no pudo darse cuenta que a medida que avanzaba, más páginas y líneas seguían plasmándose, escribiendo una historia que quizá podría ser distinta…

Esta vez la calle ya no estaba solitaria; estaba repleta de Duendes... Algunos yendo y viniendo buscando cosas y cargando algunas que ya habían comprado en los comercios. Carretas y carruajes que eran tirados por camellos y elefantes, llevando a cuestas mercancías exóticas como alfombras voladoras y especias mágicas traídas de oriente, mientras a poca distancia del suelo, Hadas y Brujas podían mantenerse por espacio de varios minutos suspendidas en el aire, para saludarse entre ellas o quedarse a platicar con algunas de las que vivían en los pisos superiores de los comercios, mientras entre charlas y comentarios hilarantes, esparcían elíxires y polvos de colores sobre las macetas con flores que adornaban los balcones.


Tan embelesado se encontraba Pavel observando todo, que sin querer se fue a tropezar con un ser demasiado pequeñito; y que a pesar de que no entendió ni una pizca de lo que le dijo, supo que estaba muy enfadado por el tono en que vociferó una letanía de cosas que se veía eran referentes a él; mientras en una esquina, otro grupito -de lo que al parecer eran más duendes de su misma especie- se burlaban de lo tonto que había sido y por todo lo ocurrido.

El pequeño Duende se alejó echando todavía maldiciones y Pavel lo siguió intentando disculparse; pero para hacerlo tuvo que cruzarse hacia la acera contraria -y a pesar de que el duende pareció ignorarlo- esta vez lo que llamó su atención fue la tela de color azul con la que se hallaba por completo cubierta la banqueta…

¿Sería una avenida cercana a un palacio o el camino por el que llegaría a pasar un rey? eso era lo que pensaba mientras miraba tras de si y también hacia adelante, tratando de adivinar las dimensiones que cubrían esa tela… Cosa que ya no pudo calcular, pues de pronto el suelo a sus pies comenzó a moverse, provocando ondulaciones a todo lo largo y ancho de aquella tela azul tan suave como el terciopelo; y aunque parecía que era la tierra misma, la que intentaba sacudir todo el polvo de esa alfombra celeste que cubría todo espacio visible; Pavel tuvo que brincar hacia la calle, cuando descubrió que semejante movimiento había sido provocado por un ejército de Trolls, quienes parecían sostener la tela desde abajo.

La verdad resultaba todo un espectáculo mirar -parado en medio de la calle- como ambas aceras parecían cobrar vida y movimiento al mismo tiempo. Los Trolls parecían haber “florecido” de la tierra y Pavel lleno de curiosidad decidió bordear el camino, para averiguar hasta donde conducía la tela de color azul.

Fue así como descubrió no sólo que la función de esos curiosos personajes era simplemente sostener la tela y recorrerla para así recortar poco a poco la extensión de la misma, pues esta iba a parar hasta lo alto de un balcón ubicado en lo alto de una casa colorida, donde varias Hadas trabajaban atareadas elaborando un vestido para una princesa que quería ser recordada en una gala, por la cauda de un atuendo que jamás tendría fin…

Como las horas bordando y confeccionando eran eternas para las Hadas, los Trolls se divertían en el proceso cambiándose de lugar constantemente o haciendo una especie de “columpio”, con el pedazo de tela que les tocaba manejar, y sobre el cual subían a alguno que otro compañero “perezoso” que se había dormido entre la impaciencia y la espera.

Parecía que ya no quedaba nada más que ver, pero a sus espaldas una corriente de aire caliente lo envolvió de pronto, y cuando Pavel se volvió, se encontró frente a la entrada de un edificio desde donde era visible una escalera de escalones rojos, que no podía saberse donde terminaba, porque una nube de humo y vapor aparecía entre el lapso de un minuto y otro…

Se vio tentado a subir… pero el calor en verdad era sofocante; se asomó por el costado del marco de la entrada y casi se muere del susto cuando una bocanada de fuego lo inundo de pronto todo y casi, casi logró quemarle hasta los pensamientos…


Pavel
se volvió de nuevo hasta el centro de la calle y casi, casi parado de puntitas intrigado vió, que en la parte alta del edificio vivía un Dragón enorme… Bueno, supuso que así lo era, pues desde ese punto de la ventana tan sólo alcanzaba a distinguir un enorme ojo color amarillo que resaltaba en medio de una piel color verde y llena de escamas… Y que a juzgar por la apariencia cristalina que envolvía aquella impresionante franja ocular y los sonidos estruendosos que precedían a cada una de las inhalaciones de humo, fuego y vapor, (que por cierto era lo que hacía que los escalones se tiñieran de rojo), se trataba nada más y nada menos de un dragón deprimido y de mal humor por alguna extraña razón.

Sintió pena por él, y en el fondo hubiera querido tener la posiblidad de quedarse un poco más allí, para tratar de averiguar: ¿Cuál era la razón por la cual el dragón se sentía así? y si podía tal vez como humano ayudarlo… Pero al parecer eso no le hacía falta, pues ya desde el balcón de la casa de enfrente, una Bruja de vestido blanco se hayaba muy atareada mezclando cosas adentro de un enorme caldero que hervía al pie de la ventana, y con el que ella pretendía dar con la fórmula que si al menos no servía para “desconstiparle la tristeza”, al menos lograra mitigar el insportable calor…

No supo porque, pero Pavel sintió que lo entendía, pues recordó la infinidad de veces en las que dentro del mundo real él se había sentido así.

Antes de que la tristeza se apoderara de él, Pavel cayó en la cuenta de que se había alejado ya demasiado y no tenía ni la menor idea de como volver de nuevo al mundo real.

Tal vez su vida era monótona y tal vez había permanecido hastiado durante mucho tiempo, pero valoró la vida que tenía y se dió cuenta de que sin importar lo mucho o poco que tenía, contaba con un elemento muy importante: La libertad para hacer de su vida una historia que si él quería podría tener algo de magia en el mundo real…

En eso pensaba cuando emprendió el camino de regreso con los hombros encogidos y las manos metidas en los bolsillos; hasta que se topó de pronto con un local muy peculiar de cristales muy grandes en forma hexagonal y en el cual, desde el interior un montón de Sirenas se encontraban demasiado atareadas pintando las paredes de colores brillantes y adornado los rincones con estrellas marinas, musgo y coral.

Al fondo de ese local había un gran espejo cuya superficie era también de agua. Pavel se acercó para apoyarse en la vidriera y poder verlo un poco más de cerca y entonces le sorprendió descubrir su propio reflejo como si él también fuera parte de ese mundo de ensueño y fantasía.

En sus ojos se reflejaba la tristeza del Dragón, pero tenía el alma de niño travieso como los Trolls que jugaban bajo la tela aterciopelada del vestido azul… Su sabiduría era tan brillante como los polvos mágicos de las Hadas que hacían crecer las flores de las macetas que adornaban los balcones; y en contraposición había veces que en el mundo real se portó tan intransigente y se dejó dominar por el mismo mal humor que mostró el Duende con el que tropezó al inicio de camino…

Se cuestionó entonces ¿qué tan irreal podía ser todo aquello?, y quiso comprobarlo intentando posar su mano sobre el cristal de aquel local que en cuanto entró en contacto con su mano no sólo se dio cuenta que parecía estar hecho de un material transparente que podía traspasarse… Sino que de inmediato lo comenzó a succionar…

Pavel tuvo miedo, porque al parecer era su propio reflejo el que intentaba pasarlo hacia el otro lado… Él era un simple ser humano, pero le atemorizaba no saber lo que le esperaba al otro lado del cristal y sobre todo el hecho de no saber si una vez que entrara, podría regresar… Pero por la forma como todo su cuerpo se iba introduciendo poco a poco en aquel espacio (sin que pudiera evitarlo), se dió cuenta que no, que una vez entrando, ya no habría marcha atrás…


Asustado comenzó a forcejear intentando resistirse y en ese instante despertó sobresaltado, todavía sentado en el asiento del pecero y rodeado de gente que al ver lo que hacía comenzó a burlarse de él con cierto disimulo…

Al darse cuenta de la situación, Pavel apenado dejó de manotear y volvió a acomodarse en el asiento tal y como si nada hubiera sucedido, y entonces descubrió tirado a sus pies el libro… Se agachó para levantarlo y al hacerlo se perdió de ver por la ventana que el pecero acababa de pasar, dejando atrás la placa en la que se leía que aquella era “La Calle de Las Sirenas”…

Ningún otro pasajero se percató tampoco de eso y la razón era muy sencilla… Esa calle era la entrada a un sitio mágico e imaginario que sólo surgía de cuando en cuando para todo aquel que necesitara urgentemente escaparse un día y aunque fuera por un instante del mundo real…

“La Calle de Las Sirenas” (1996) / Kabah / Track 1.

“La Calle de Las Sirenas”

Atraviesan unicornios
que son blancos y que brincan sin parar,
hacia el lado mas angosto de la calle,
si te fijas bien arriba, del letrero, de zapatos hayarás
a unas hadas trabajando en un vestido azul,

Parece que sólo levantan la (mirada),
cuando los duendes pasan (pasan),
hacia el castillo al final de la calle,
es justo ahí donde hace más calor…

Imagínate a las sirenas en la luna,
empapando a las estrellas con pintura,
y princesas pasan bailando,
con vestidos que van volando,
en un carruaje azul…

El dragón de ese castillo está triste,
y tiene muy mal humor,
es su fuego enloquecido lo que da calor….

Y la bruja su vecina, tarde y noche,
un remedio buscará,
porque el fuego no lo calma ni el ventilador…

Podría pasar mi vida con aquel (gigante),
que todo el mundo teme (teme),
Y si me acerco hasta tocar su mano,
me dice que es sólo un ser humano

Imagínate a las sirenas en la luna,
empapando a las estrellas con pintura,
imagínate a las sirenas en la luna,
empapando a las estrellas con pintura…

La calle de las sirenas…

Y princesas pasan bailando con vestidos que van volando…

La calle de las sirenas…

Imagínate a las sirenas en la luna,
empapando a las estrellas con pintura…

La calle de las sirenas…

"Torre de Marfil" – 2 Años de Historia en La Canción.

Hoy es uno de esos días en que llegas a casa con el cansancio sobre los hombros y sólo logras sacudírtelo después de un buen baño y un rato de quedarte literalmente con el “esqueleto rumbero” tirado sobre tu cama o ese sofá favorito sin hacer o pensar en nada… A veces esa es la mejor forma de descansar…

De eso es justamente de lo que habla esta canción de Soraya, con la que este blog celebra dos años de la sección “Historia en La Canción”.

Desde un inicio el propósito de este espacio fue dar a conocer todo lo que hay detrás de una canción en particular o contarles una historia partiendo de una letra que pudiese inspirar algo o generar emociones y sentimientos a través de las notas y la composición de un determinado artista.

Hace dos años atrás, con Soraya se inició este ciclo, y como en una especie de celebración quedó instituído que cada vez que “Historia en La Canción” completara el ciclo de 365 días, la música de esta gran cantautora colombiana a la que admiro y me regaló tanto sin saberlo, se iba a hacer presente para celebrar el encuentro no sólo con los acordes y sonidos de otros artistas; sino también con las historias y emociones que muchas veces quedan atrapadas en una composición que a pesar de tener una duración de 2 ó 3 minutos, se vuelven inolvidables porque logran “moverte por dentro”, aportarte una reflexión o simplemente modificar tu estado de ánimo al describir a la perfección un momento de tu vida presente o pasado.

Son muchas las canciones y los intérpretes que han desfilado cada última semana del mes, a lo largo de estos dos años…

En lo personal me encantaría compartirles que hay canciones que disfruté mucho en exponerlas y desmenuzarlas minuciosamente en este espacio, tal es el caso de Ojos Negros de Ricardo Montaner, Salamandrade Miguel Bosé (y que me llevó más de 2 años previos a la creación de la sección, buscando material sobre el personaje en particular del que hablaba la letra, y que fue como una especie de reto personal dar con la historia que inspiró dicha composición)

También Amarti Side Filippa Giordano, por mencionar sólo algunas de las canciones que para mi ha sido muy padre presentarlas ante la gente que me hace favor de leer este blog, y que espero se haya logrado también el objetivo de que a raíz de estos post, ustedes hayan escuchado después todas esas canciones de una manera totalmente diferente.


En el caso de la canción con la que celebramos dos vueltas completitas de esta sección, sólo puedo decirles que a pesar de que yo ya la había puesto hace algún tiempo en el blog, quise volver a incluirla en esta ocasión tan especial, puesto que las composiciones de Soraya tienen la peculiaridad de que cuando las escuchas y te concentras en la letra, piensas en que quizá se inspiró en un momento determinado de su vida, en alguna persona o circunstancia en especial, pero muchas veces resulta que ella la escribió intentando reflejar la historia de alguien cercano que le compartió alguna vivencia durante alguna charla; o quizá, (como me pasó a mi muchas veces), puedes llegar a pensar que es una canción que habla de amor, pero en realidad es todo lo contrario y la única intención de Soraya al escribirla fue hablar en forma metafórica de alguna circunstancia adversa de su vida o inspirada en algún sentimiento o persona mucho más allá de una relación de pareja.

“Torre de Marfil” es una canción que a mi en lo personal me fascina, porque siento que describe a la perfección esos momentos en que llegas a casa después de un día pesado de trabajo, con mil cosas en la cabeza y lo único que quieres un poco de paz y tranquilidad…

También creo que hace referencia un poco de esos instantes en que te quedas a solas y comienzas a soñar despierta(o), en un intento por desprenderte un poco de el mundo real y la rutina; pero muy probablemente fue otra su intención al componer esta rolita que aquí presento en una versión acústica, que atesoramos como algo muy valioso los que de toda la vida vamos a ser sus fans.

Soraya escribió esta canción junto a Carole King en un taller de composición que ambas cursaron. Era impresionante descubrir como se le iluminaban los ojos (así como los de alguien que conozco), en el momento en que ella hablaba de alguien a quien admiraba muchísimo y a ti te sorprendía tanto darte cuenta, que Soraya, siendo quien era, con esa sensibilidad y talento, también se emocionaba como muchos de nosotros al estar cerca de sus ídolos… Eso si que era humildad.

La canción original creo que fue escrita por Carole y Soraya en idioma inglés, pero Soraya, en honor a esa mancuerna creativa, decidió titular así ese segundo disco -que como todos los que grabó en vida- tiene una calidad impresionante, y todas las canciones son valiosas y emotivas, algo muy característico de ella, quien siempre te aportaba algo no sólo a la hora de tomar la guitarra y pararse sobre un escenario.

¡En fin!… Como siempre me emociono y podría escribir y seguir escribiendo sobre Soraya

Con El Cruceella comenzó este ciclo, y una vez más les comparto su legado con esta maravillosa canción titulada: “Torre de Marfil”…

¡Que la disfruten!

“Torre de Marfil” / “Torre de Marfil” (1997) / Track 5.

“Torre de Marfil”

L y M: Soraya
All Rights Reserved/Todos los Derechos Reservados
Yami Music Publishing, Inc/(BMI)

Preguntas ¿cómo estoy?
“Muy bien, gracias,
no tengo tiempo,
hablamos otro dia”…

Doy la vuelta y
sin huellas corro a mi hogar,
deseando soledad…

Cruzo la muralla
desabotono el dia
Y lo tiro en el rincón..

Sus paredes de sonrisas,
mi Torre de marfil…

Lo huelo en mi piel,
es parte de mi ser,
se llama miedo,
siempre ha sido fiel…

Las ventanas son,
mis ojos que me dejan ver,
lo que pude ser…

Cruzo la muralla,
sin resentimientos,
busco como existir…

Me derrumbo tras sonrisas,
mi Torre de marfil…

Me derrumbo tras sonrisas,
mi Torre de marfil…
un refugio de sonrisas,
sólo para mi…

Me protege la sonrisa,
mi Torre de marfil…

Historia En La Canción: "Europa VII".

Una noche como la de hoy, una mujer miraba las estrellas, al igual que alguien más lo hacía desde un punto lejano en el espacio, a miles de kilómetros de distancia… O mejor dicho: a millones de años luz.

Poco antes de que la hoja en blanco se convirtiera en el borrador que sería atrapado dentro del procesador de textos de una computadora, (para luego convertirse en un mensaje grabado en un disco de cristal); ella salió decidida, cuando la madrugada y el silencio envolvían por completo el lugar donde por tantos años vivió.

Con papel y pluma entre las manos, fue directo a sentarse sobre un tablón de madera sostenido sobre dos cubos de concreto, y que en el exterior de su casa cumplía con la improvisada función de ser una banca.

Llevaba ya varios días pensando en que sentía una inmensa necesidad de escribir una carta; pero como se trataba de un “mensaje especial”, a pesar de sus ganas, decidió posponer el momento de escribirla; porque sabía que para lograr eso necesitaría hacerlo en un lugar y hora en que nada ni nadie la pudiera interrumpir.

Sentada en el exterior de aquella cálida noche, se distrajo por un momento con la visión de las luces de la ciudad brillando silenciosas como luciérnagas. Luego, como si hubiera sido un impulso salido desde lo más profundo de su alma, levantó la vista para observar el cielo, deseando con todo su corazón poder presenciar en ese instante el destello de una estrella fugaz deshaciéndose ante sus ojos, tal y como si fuera una señal de buen augurio…

Quizá era tan sólo que deseaba tener la suerte de poder identificar entre todos esos puntitos luminosos regados en ese manto oscuro, alguno que no pareciera estar “incrustado” y se desplazara atravesando el cielo de extremo a extremo, tal y como lo hacen los satélites…

Pensó en eso, en el momento cuando le enseñaron y aprendió a reconocerlos; en todas las cosas que había visto apenas hacía un tiempo muy breve, en un país lejano… Pensó en el mar, en el ruido del agua al rozar las rocas en el río; también en el sol que le acarició la frente con su calidez, mientras sentía bajo sus pies la humedad del pasto fresco o las particulas de arena disgregada de la playa, el sonido de las olas o de los árboles de un bosque real, (pero que al mismo tiempo parecía encantado); y la libertad que experimentó con el simple hecho de que el viento le rozara el rostro al viajar expuesta en un vehículo a gran velocidad…

Un montón de imágenes y pensamientos (que por la misma naturaleza de su valía no podían cotizarse a nivel monetario o en especie), se proyectaron como si fueran una película ante sus ojos… Entonces se entusiasmó, pues fue en ese instante que se dio cuenta que le gustaría contarle “lo que se sentía” experimentar todo eso, y así fue como empezó a escribir una “Carta a Futuro”…


50 mil años de distancia
… A miles de kilómetros de la superficie terrestre y luego de muchos años de haber llegado hasta ahí, tras haber viajado casi a la velocidad de la luz.
Era una de esas noches en que la estación espacial orbitaba muy cerca del planeta tierra. Faltaban pocas horas para que amaneciera y fuera el inicio de un día en que no habría que realizar alguna tarea especial de mantenimiento para la estación central.

Aprovechando esa circunstancia y también el insomnio de la madrugada, se calzó el traje espacial como en los días en que había actividades en el exterior del módulo espacial y decidió salir para dar un paseo.

A pequeños saltos provocados por la ingravidez, recorrió el pasillo principal que atravesaba de lado a lado la Estación Aeorespacial, y cuyo diseño transparente permitía ver no sólo los páneles solares, sino también el inmenso vacío sobre el cual se encontraba flotando esa estructura que desde hacía miles de millones de años era no sólo su hogar, sino el de muchísimas otras personas que a partir del Siglo XXI habían emigrado desde “El Planeta Azul”.

En el cristal de su casco, fue la inmensa figura cilíndrica y luminosa que se reflejó en el instante mismo en que llegó a la parte central del pasillo. A pesar de que nació y toda su vida la había pasado en el espacio; desde siempre le gustaron los “libros holográficos” en los que se narraban las historias de como había sido ese planeta cuando todavía tenía vida y habitantes… En la época previa a que el daño ecológico y las guerras bacteriológicas acabaran con todo indicio de vida que ahí hubiera podido existir.


Sabía que algunos de sus antepasados vivieron ahí la mayor parte de su vida, mucho antes de emigrar al espacio… Pero como en su caso nunca pudo pisar el suelo terrestre y ni siquiera saber que se sentía “caminar” en un lugar en el que la fuerza de atracción permitía dar pasos sin flotar en el aire; todo lo que se relacionaba con la forma de vida de ese entonces, le parecía fascinante, pero al mismo tiempo le resultaba todo un misterio.

Durante las veces que le tocaba trabajar en el mantenimento de los páneles solares instalados en el exterior, ese era el pensamiento recurrente que se apoderaba de su mente; también se quedaba por momentos contemplando a lo lejos lo que quedaba de ese planeta y pensando en todas las historias que los habitantes de otro tiempo le hubiesen podido contar.


Durante las últimas semanas, esa idea había cobrado en su interior mucho más fuerza, debido a que había sido en uno de esos paseos nocturnos (que siempre culminaban a mitad del pasillo principal), le tocó observar el paso de una esfera que a pesar de tener unas alas artificiales, sobrevolaba majestuosa por el espacio y muy cerca también de la órbita terrestre.

Sin dudarlo ni un instante, en esa ocasión había sacado de una de las bolsas de su traje, uno de los instrumentos de navegación, que entre otras funciones podía brindar información de objetos orbitando a distancia, y fue así como descubrió que aquella extraña esfera que en la parte central de una de sus caras, tenía dibujado además de su nombre: KEO“; también una representación gráfica del mapa del genóma humano.

La informacíon desplegada al inicio en su pantalla transparente, le hizo saber que llevaba cerca de 50 mil años navegando en el espacio, y que en su interior contenía además de millones de mensajes escritos en todos los idiomas y dialectos por la civilización humana del tiempo previo al año 2010; muestras de agua de mar y suelo terrestre, fotografías de personas de todas las culturas que vivieron en el planeta tierra; así como un disco con un compendio enciclopédico del conocimiento humano de esa época.

Si el interés y la curiosidad por El Planeta Tierra ya eran grandes, el satélite pasivo KEO, contribuyó a aumentar más todo eso… Algunos días después se enteró que uno de los escudos térmicos, al hacer reacción por presión de las radiaciones solares, propició que el satélite volviera a la tierra; y al entrar en contacto con la atmósfera de ese planeta, su temperatura aumentara hasta casi alcanzar los 2800º C, generando así un fenómeno del que también había leído mucho en los libros holográficos, conocido como “Aurora Boreal”.

Pero eso no fue lo relevante; ni tampoco que cuando eso sucedió pudo presenciar por primera vez lo que se sentía ser testigo de un fenómeno natural (aunque 50 mil años atrás la tecnología rudimentaria de ese entonces permitió calcular y manipular para que sucediera ese proceso).

Lo importante era, que cuando se enteró que podía recuperar uno de los miles de mensajes albergados en uno de los discos de cristal -y de los que al parecer nunca se pudo localizar nunca al destinatario- no dudó en gestionar todo para rescatar uno al azar y que por fin le permitiera realizar su sueño de conocer a través de las palabras de alguien de ese tiempo como fue en otro tiempo El Planeta Tierra.

El pasado estaba ahora en sus manos, todo lo que imaginaba se revelaría ante sus ojos y a través del reflejo de su casco con tan sólo oprimir un botón que decodificaría el idioma y el mensaje de una carta escrita 50 mil años antes de que esa noche sucediera…


“Tengo muchas cosas que decirte y no sé ni por donde empiezo… Me imagino en esta noche lo que pensarás al momento de leer esta carta y como podría yo, (habiendo vivido en una época con una forma de vida muy limitada y distinta a la tuya), compartirte todo lo que yo sé sobre una realidad que ni siquiera estoy segura si conocerás.

Yo pienso que lo primero que me preguntarías si en este instante estuviéramos frente a frente y mirándonos a los ojos, sería: ¿Cómo es la vida y qué se siente vivir aquí?…

Es algo complejo intentar explicarte con palabras; lo único que te puedo decir al respecto es que el mundo, en esta etapa que me tocó vivir a mi es un lugar hostil en el que muchos valores se han perdido y la violencia se manifiesta de todas las formas… La vida es difícil, pero si algo he aprendido en los años de vida terrena es precisamente que ninguna cosa es fácil; y así como existen tantas cosas negativas en la tierra; la vida misma te regala la posibilidad de encontrarle un sentido diferente a todo a través de todas esas cosas que no se compran con moneda corriente, o que por el mismo valor inconmesurable que tienen, no se pueden comercializar.

Ojalá en el tiempo que a ti te toque vivir, todavía exista el mar, las noches con estrellas, las emociones que te provoca leer una historia hermosa y fascinante o escuchar la letra y la música de una canción que parezca que alguien más escribió por ti.

Podría plasmar muchas líneas para contarte cómo son los lugares y las cosas más bonitas que no fueron creadas por la mano del hombre, pero creo que sería mucho mejor para ti si pudieras verlas con tus propios ojos y no sólo a través de una fotografía impresa entre las páginas de un libro de historia antigua…

Me encantaría que tuvieras la oportunidad de experimentar lo que se siente tocar con tus manos la corteza de un inmenso árbol, o la textura “rugosa” de la piel de un elefante; así como ser capaz de percibir el calor de los rayos solares en tu piel (sin temor a enfermarte).

Que pudieras caminar por ti mismo para recorrer caminos que te lleven a sitios que te hablen por si solos de su historia, de su gente y que con cada una de esas experiencias, tus sentidos y tu alma se llenen de mil imágenes, aromas y sonidos nuevos.

Desconozco si serás mujer u hombre; pero creo que más allá de eso, desearía que a pesar de lo que pase en el futuro, fueras una buena persona, con la capacidad para valorar en su justa dimensión lo que es realmente importante y que la transparencia de tu mirada revelara la ternura, tu capacidad de asombro y todas las emociones positivas que sin importar los defectos que puedas llegar a tener como persona, te lleven a ser alguien mucho más humano.

Espero que en el espacio y tiempo que te toque a ti vivir, ya no existan las guerras y se haya encontrado una cura para el cancer (que en mi tiempo fracturó a muchas familias al llevarse a mucha gente valiosa); que la depresión sea un mal erradicado y que la gente ya no se enferme y muera por “padecer” ni a nivel físico ni emocional del corazón…

Ojalá que te enamores de verdad y experimentes la bendición de estar involucrado en el milagro de dar vida a otro ser humano; que por muchas complicaciones y problemas que puedan existir en tu época, tengas siempre el corazón lleno de sueños y que cuentes con un cómplice y amigo con el que puedas hablar de todo eso al final del día; que esté siempre ahí contigo para ayudarte a no perder la capacidad de asombro ni el valor de cada instante -a pesar de la distancia- y que tengas siempre presente el precepto budista que sostiene que: “nunca es demasiado tarde para ser niño”.

Tu existencia, sin duda alguna será muy distinta a la mía, por eso yo no te puedo enseñar nada… Te puedo contar lo que a mi me tocó conocer y presenciar durante el tiempo que estuve aquí; y en base a eso regalarte algún consejo, pero creo que te serviría más si te digo que trates de aprender de cada persona que se cruce en tu camino y de cada experiencia que tengas que afrontar, para que puedas crecer como persona y tu vida sea siempre plena en todos los sentidos”.

“Europa VII” / “A Las Cinco En El Astoria” (2008) / Track 06.

“Europa VII”
-Xabi San Martín – La Oreja de Van Gogh

Comienza la desconexión,
se acaba el aire y la energía,
no queda nadie en el control,
la nave flota a la deriva…

Y yo, con melancólica visión,
repaso ciencia y religión,
señalo el sol por la ventana:
“Allí vivía yo”…

Un diminuto punto azul,
se pierde en un millón de chispas,
es mi planeta a un día luz,
y una lección de perspectiva…

Y yo, muerta de miedo en un rincón,
pienso en mi civilización,
susurro en el puente de mando:
que “allí vivía yo”.

Y entonces rompo a llorar,
y miles de gotitas violan la gravedad,
me quito la bandera de mi traje espacial,
y escribo en el reverso,
que soy de la humanidad…

Según indica el monitor,
me va quedando menos tiempo,
para sufrir la colisión,
que me devuelva al firmamento…

Y yo, escucho el eco de mi voz,
grabando esta retransmisión,
para que suene en el futuro,
y sirva de lección…

Y entonces rompo a llorar,
y miles de gotitas violan la gravedad,
me quito la bandera de mi traje espacial,
y escribo en el reverso:
“Yo soy de la humanidad”…

La frágil existencia milagrosa y casual,
la vida mas pequeña vale mil veces más,
que la nación más grande,
que se invente jamás…

Historia de Una Ausencia.

Despertó de madrugada extrañándolo demasiado… De nada había servido meterse a la cama tan temprano y antes de apagar la lámpara, darle un beso a la almohada contigua, para luego abrazarse a ella… Todo en un intento por no sentirse sola y al mismo tiempo repetirse hasta casi “autoconvencerse” de que al cerrar los ojos para abandonarse al sueño, le restaría un día completo a la cuenta regresiva de las horas y semanas que todavía faltaban por transcurrir para poderlo ver.

Se liberó de todas las frazadas que envolvían su cintura en sustitución del abrazo cálido de quien estaba ausente, y abandonó la cama para dirigirse decidida en medio de la penumbra y “a tientas” para encender la luz que le permitiera tener una mayor visibilidad al momento de ocupar la silla de su escritorio otra vez.

Todavía mientras buscaba en uno de los cajones, papel y pluma para escribir lo que sentía; su cabeza recordó como había pasado todo el día anterior echándolo de menos…

Fue como si hubiera vuelto a vivir el mismo día, pues se vio de nuevo a bordo de su auto, de camino al trabajo y viajando con el asiento de al lado vacío… Su mente le proyectó también la imagen de todas las veces que desde su área de trabajo echaba de cuando en cuando un vistazo hacia la ventana, con la esperanza de ver como un vehículo conocido se estacionaba afuera del edificio, seguido por el sonido producido en su celular con un mensaje nuevo de texto, con el que él le avisaba que aprovechando que estaba cerca, no había querido dejar pasar la oportunidad de detenerse a saludarla.

Pero al salir y verlo tan sólo por un instante, en su abrazo espontáneo ella había descubierto que todo eso no era más que un simple pretexto para disfrazar que en realidad estaba ahí porque la extrañaba demasiado y moría de ganas de verla; pero tampoco era capaz de reprocharle nada; porque al darle un beso apasionado (pero al mismo tiempo tan tierno), le agradecía ese impuso repentino, ya que ella también se sentía igual.

Esa escena nunca sucedió, y al regresar a casa -ya casi oscureciendo- escapaba con su mente de la lentitud del tráfico, soñando despierta con que le hubiera gustado que en el lapso de tiempo que dura la transición del color rojo al verde en el semáforo de alguna avenida importante; una vez más el sonido de su celular -resguardado entre mil objetos en el interior de su bolso-, esta vez sonara para entregarle la voz de alguien con una propuesta espontánea para salir al cine, ir a caminar o simplemente cuestionarla, si podía “autoinvitarse” para ser su “cómplice” en ese repentino plan que ella tenía desde una semana antes, para ir al centro comercial tan sólo por el placer de caminar, tras haber salido de ahí con una bolsa y el celofán envolviendo un libro o CD nuevo.

Las primeras líneas de la hoja se llenaron de todos esos pensamientos con los que a través de cosas demasiado cotidianas le argumentó porque lo extrañaba tanto a diario… Estaba ya cansada de esperar y esa noche, -todavía mientras seguía conduciendo- algo en su interior se estremeció, porque reconoció que se moría de ganas por llegar a casa y encontrarlo, porque durante los últimos 14 fines de semana, ella hubiera deseado que uno de esos tantos Sábados él la sorprendiera con una invitación para ir a la montaña a andar en bicicleta, o “raptarla” un Viernes por la tarde, -al final de la jornada de trabajo- con la indeclinable propuesta para ser la compañía perfecta durante una cena al aire libre, a las afueras de la ciudad y contemplando las estrellas.

En plena madrugada le escribió con todas sus ganas, que deseaba con todo su corazón que llegara ya; a pesar que no tuviera ni la menor idea de dónde se encontraba él, en ese instante en que ella estaba ahí robándole horas a su sueño en lugar de estar durmiendo abrazada a él.

Dentro de su desesperación reconoció que tenía más defectos que virtudes, también que hasta ahora no se había esforzado lo suficiente para convertirse en la mujer que él necesitaba. Le pidió perdón porque apenas unos cuantos años atrás lo confundió con otra persona, creyó haberlo encontrado en otro hombre que en su momento le hizo creer que su eterna búsqueda por fin había terminado…

Pero no, eso no era cierto, y en ese momento, mientras la madrugada se agotaba; no podía evitar pensar en la posibilidad de que a él también le estuviera pasando lo mismo, incluso hasta creyó que algo había propiciado que él se distrajera a tal grado en el camino, que se había olvidado por completo que también la necesitaba y había salido a su encuentro.

Por dentro le carcomía la sola idea de imaginar que él también podía haberse equivocado al confundirla con otra mujer en su presente inmediato o lejano… Le dolía, sí, pero no quería dejarse abrumar por ese pensamiento… No lo conocía aún, pero deseaba con todas sus ganas que él abriera los ojos y se diera cuenta a tiempo que aún no era demasiado tarde para salir, tentar a la suerte hasta dar con el instante en que por fin se encontraran…

Fue así como en plena transición de la madrugada a la mañana, su corazón se volvió a ilusionar cuando empezó a soñar despierta con la posibilidad de que a pesar de que todavía ni siquiera sabía de que color eran sus ojos, la forma de su cara o las dimensiones de sus manos; le bastaría verlo tan sólo una vez, para saber que era un buen hombre y su mirada sería el reflejo, de que todo ese tiempo alejado de su lado solamente había sido un período de tiempo necesario para que él se convirtiera no en “Un Príncipe”, sino simplemente en el hombre que que necesitaba y tan sólo vendría a complementarla.

Entonces por primera vez en mucho tiempo suspiró tranquila por un hombre simple al que jamás había visto y del cual, aún así, ya se sentía por completo enamorada.

Tenía ganas de que su fe fuera mucho más grande que sus miedos… Por eso quería aprender a vivir sin extrañarlo… Aunque todavía él no fuera un personaje cotidiano en su historia, ella quería crecer y convertirse en la mejor persona que pudiera ser, para que al momento de encontrarlo y descubriera en el día a día todo lo que era, él ya quisiera quedarse ahí.

En su carta le habló de algunas de las cosas que tenía para darle: millones de silencios para que el los usara cada vez que necesitara hablar de algo; miradas que le dijeran sin palabras todo lo que lo amaría y cientos de abrazos para utilizar al llegar a casa y luego de un día pesado de trabajo… por no hablar de la ternura que a veces vale mucho más que cualquier noche de pasión.

Le prometío que con él no cometería los mismos errores del pasado, era demasiado, pero al mismo tiempo tan poco todo lo que de él necesitaba, que lo único que le pediría como regalo sería: una oportunidad para cimentar la base de sus sueños sobre un presente imperfecto…

Tras el último punto que plasmó sobre la hoja (que ya no estaba en blanco), firmó con un suspiro… Entonces el sueño nuevamente regresó y se apoderó de ella.

Volvió de nuevo a la cama y se dejó envolver de nuevo entre frazadas… Sólo que ahora sin esa sensación de vacío provocada por la ausencia de quien todavía ni siquiera conocía…

Con la habitación en penumbra, pronunció en sus pensamientos una oración para pedir que él estuviera bien y su vida fuera plena aunque ella todavía no formara parte… Por primera vez –y después de mucho tiempo- había logrado estar tranquila, al depositar su fe en algo tan incierto…

No sabía cuanto faltaba, ni cuando llegaría… Apagó otra vez la luz, cerró los ojos y se durmió pensando en que si él se perdía de nuevo en su búsqueda, si no existía o quizá nunca se encontraban; con el simple hecho de regalarle la posibilidad de albergar en su interior un sueño tan hermoso, sería más que suficiente para que a partir de allí fuera feliz por si misma y estuviera bien…

“Sola”
-Irán Castillo-

No, no me importa despertar,
agotada de soñar con fantasías,
que pronto serán mías.

Y no, no me quiero enamorar,
sólo por poder contar con compañías,
para el amor no hay prisa.

No, aunque tenga que pasar,
tantos años y alinear,
a este corazón que no se fía,
yo, aunque tenga que esperar,
algo tiene que llegar aquí a mi vida,
como una poesía.

Sola, prefiero seguir soñando,
que existe en algún lugar,
un abrazo a la medida de mis brazos,
prefiero seguir soñando,
que me tengo que encontrar,
una boca a la medida de mis labios.

Hoy, no me queda nada más,
que pisar la realidad en este día,
buscar mi plusvalía.

Y no, no me quiero enamorar,
sólo por poder contar con compañía,
para el amor no hay prisa.

No, aunque tenga que pasar,
tantos años y alinear,
a este corazón que no se fía,
yo, aunque tenga que esperar,
algo tiene que llegar aquí a mi vida,
como una poesía.

Sola, prefiero seguir soñando,
que existe en algún lugar,
un abrazo a la medida de mis brazos,
prefiero seguir soñando,
que me tengo que encontrar,
una boca a la medida de mis labios…

Sola, prefiero seguir soñando,
que existe en algún lugar,
un abrazo a la medida de mis brazos,
prefiero seguir soñando,
que me tengo que encontrar,
una boca a la medida de mis labios…

Prefiero seguir soñando,
que existe en algún lugar,
un abrazo a la medida de mis brazos…

Prefiero seguir soñando,
que me tengo que encontrar,
una boca a la medida de mis labios…

Que existe en algun lugar,
un abrazo a la medida de mis brazos…

Que me tengo que encontrar,
una boca a la medida de mis labios…

Historia En La Canción: "Cuando Duermes"…

Existió hace algún tiempo una niña metida en un disfraz de mujer, que por alguna extraña razón había sido enviada al mundo real. Ella era una ángel proveniente de un mundo de fantasía, donde los sueños y la ternura prevalecían sobre cualquier otro sentimiento.

Mucho antes de que emprendiera su camino y fuera su propio padre quien decidiera acompañarla para llegar al sitio que indicaba en el libro de su vida sería su destino; él mismo, con todo el amor y la paciencia del mundo le desprendió las alas para guardarlas después en un armario gigante y dorado donde se conservarían hasta su regreso; al igual que el pequeño costal de terciopelo azul, cargado de “polvitos mágicos” (que él recolectó durante milenios enteros de las estrellas fugaces que encontró en el camino y durante sus andanzas por otros mundos), y que muchos años previos a su partida, puso en sus manos como un regalo al nacer.

Desde ese entonces, sabiendo que su hija no podía llevar ese presente consigo a dónde iba, tras muchas lunas y soles de su universo, en que pasó pensando ¿en cómo hacer para que se lo quedara?, finalmente él, con un soplo de aliento, se encargó de esparcirlo por completo adentro de su mente y corazón.

Estaba seguro que en el mundo real esa sería una buena herramienta que iba a servirle de ayuda para mantener vivos los sueños que llevan a creer que todas las cosas inimaginables son posibles de realizarse y también para curar los dolores del alma.

Cuando ella llegó al mundo real, olvidó por completo quién era y de dónde provenía. Le costó mucho trabajo adaptarse a la vida cotidiana, y más aún: Acostumbrarse a que su padre no estuviera…

Tuvieron que pasar también muchísimos años para que se diera cuenta que no era igual a las demás personas; pues si bien era cierto que su apariencia era la de una chica sencilla, que con jeans, tenis y una guitarra colgada en la espalda, caminaba a diario -quizás un tanto ajena y distraída a las trivialidades del mundo cotidiano- su mirada transparente revelaba que su verdadero espíritu la mantenía atenta y perceptiva a los detalles simples que sin quererlo le recordaban lo que fue alguna vez en otro espacio y tiempo.

Era por eso que ante los ojos del mundo ella se percibía muy distinta y a veces hasta extraña o fuera de lugar… Como en su interior jamás había crecido, el disfraz físico le venía bastante grande, pero lo que ella no sabía era que la madre naturaleza -que en su infinita sabiduría nunca se equivoca- así lo había previsto desde antes de que ella existiera en el mundo, y había hecho un gran trabajo al crear esa peculiar combinación de belleza, en la que alguien que a primera vista podría pasar como alguien normal y simple; era una chica todavía mucho más hermosa cuando sonreía o alguien era capaz de detenerse un instante para descubrir toda la ternura y la belleza reflejada en el brillito de sus ojos impresionantemente redondos y de un peculiar tono marrón.

Cuando esos ojos, repletos de infinita transparencia, se cerraban cansados al mundo real, (para luego abrirse al mundo imaginario), había veces en que sus sueños podían ser azules. Nadie lo sabía a ciencia cierta… Pero quizá volvía en el camino para recuperar el tiempo perdido y con sus alas puestas reencontrarse con su padre; quien antes de despedirse, siempre le susurraba al oído una canción hermosa y simple que le recordara al despertar como poder usar los polvos mágicos al volver al mundo real…

Quizá por eso ella sonreía mientras dormía. Ningún mortal que pudiera estar al lado suyo en ese instante junto a ella podía haber sido capaz de adivinar o describir las imágenes que al otro lado de la irrealidad ella tenía frente a sus ojos, pero podía darse cuenta que la eternidad podía ser algo mesurable y tan breve si se comparaba con la longitud de sus rizos que desobedientes y traviesos le cubrían el rostro mientras dormía.

A veces recordaba esos sueños y algunas otras no… Pero eso no importaba, lo que contaba era que al despertar, algo en su interior volvía a brillar de nuevo y muchas veces la llevaba a materializar sus sentimientos en hojas de papel que quedaban tapizados con notas musicales o en las historias de dos pequeños ángeles que a pesar de no existir físicamente, si formaban parte de su mundo de letras y de sueños transportados a la realidad.

Pero no todo era felicidad, había días en que sus propios sueños podían volverse extraños y atemorizantes… Cuando eso sucedía no podía -aunque quisiera- volver para encontrarse con su padre, y esa sensación de miedo y desprotección se proyectaban en la fuerza con la que se aferraba a su almohada o en la forma como se abrazaba a veces a sus propias rodillas durante las noches de tormenta y de insomnio, en un intento desesperado por escapar de los fantasmas que la perseguían, por todos esos miedos que a veces la rondaban, esperando un descuido para envolverla con sus mantos negros; mientras ella intentaba encontrar un refugio seguro en la calidez de su cama.

Había noches también en que sus sueños eran tranquilos y reconfortantes, el sueño la perseguía a veces para sorprenderla en el sofá frente a la chimenea.

Más allá de las imágenes en tonos celestes o las oscuras y difusas, lo que esa niña en disfraz de mujer no sabía, era que cada vez que dormía, tenía la posibilidad de volver a ser todo eso que en esencia había sido y seguiría siendo, sin que por fuera le doliera ser “distinta”; y de regalarle a quien pudiera estar ahí, la posibilidad de experimentar toda la ternura capaz de caber en el alma y de ver manifestado en algo tan simple como verla dormir, la existencia de Dios.


“Cuando Duermes” / “Está Llorando El Sol” (1991) / Track 1.

“Cuando Duermes”

-Cómplices-

Ha caído la noche,
el mundo se fue a dormir,

las calles sueñan en silencio.

El viento silba tu nombre al pasar,
antes de irse a descansar.

Te has quedado dormida casi sin querer,
con una palabra en tus labios,

y yo daría todo lo que tengo
por conocer todos tus sueños.

Cuando duermes les dices adiós
a los que sólo quieren verte crecer,
y aún sueñas con princesas,
duendes y brujas de esas,
que se esconden en tu habitación.

Y mientras voy persiguiendo tu amor,
en cada rincón de tu corazón.

Sale el sol, llama al amanecer,
y acariciar tu piel.

Sabe que cuando duermes
tu nombre se convierte en una canción.


Cuando duermes paras el tiempo y todo da igual,
aunque ahí afuera llueva o nieve,
eres como una revolución,
que conquista mi corazón.

Cuando duermes les dices adiós
a los que sólo quieren verte crecer,
y aún sueñas con princesas, duendes y brujas de esas,
que se esconden en tu habitación.

Y mientras voy persiguiendo tu amor,
en cada rincón de tu corazón.

Sale el sol, llama al amanecer,
y acariciar tu piel.


Sabe que cuando duermes
tu nombre se convierte en una canción.

Te has quedado dormida sin saber
que soy el espía de tus sueños,
sin más bandera que tu lecho,
sin más frontera que tus besos.

Voy persiguiendo tu amor,
en cada rincón de tu corazón,
sale el sol, llama al amanecer,
y acariciar tu piel.

Sabe que cuando duermes
tu nombre se convierte en una canción…

Historia en La Canción: "A New Day Has Come".

Este es el último post del año, y la primera vez que no escribo algo tan “elaborado” en el sentido de organizar la información y todas las ideas previo a publicar en el blog.

Esta última tarde estoy en un cibercafé de Salto, Uruguay, lugar en el que como todos los que pasan con frecuencia por aquí vive mi MEJOR AMIGA y una de las personas que más quiero en este mundo.

Me encantaría comentarles sobre eso y todas las cosas tan padres que he vivido al lado de Vane, que es una niña súper tierna y es como persona mucho mejor de lo que yo me imaginaba, pero este post es simplemente para agradecerles el haber estado presentes en este blog durante todo el 2008 que para mi fue un año muy fructífero en todos los sentidos y también para desearles que todas las cosas que sueñan y desean se les cumplan en el 2009.

Ojalá que el 2009 les permita viajar “más ligeros de equipaje” en el sentido de superar los problemas o las cosas que les complicaron la vida o los hicieron sentir tristes, todo siempre pasa (hasta las cosas malas) y creo que la onda es aprender a vivir al máximo con los elementos que se presenten, y aunque sea un sentimiento muy de humanos, no hay que permitir que MIEDO NOS DOMINE, porque si bien es cierto que vivimos una época difícil en todos los sentidos, para que las cosas cambien también depende mucho de la “vibra que todos generemos” y de nuestra actitud.

Para ya no tirarles “más rollo”, sólo me resta decir que a pesar de que lo usual es desearle a todo mundo lo mejor en estas fechas, nadie tiene el futuro asegurado y si el 2009 no resulta ser como esperamos, no hay que perder la fe y pedir a Dios además de la salud, que nos de la fortaleza para afrontar con entereza cualquier adversidad que tengamos que afrontar.

Les agradezco a todos y cada uno de ustedes los correos, comentarios, correos y las visitas al blog, y espero regresando en Enero a Cd. Juárez, además de poder contestar los mensajes de cada uno de ustedes, comenzar a compartirles LA BITÁCORA DE VIAJE de estas que han sido ¡LAS MEJORES VACACIONES DE TODA MI VIDA!!!…

Por lo pronto la última canción de “Historia En La Canción” es de Celine Dion, una rola que en lo personal me encanta porque habla de cuando has pasado por algo difícil, siempre queda la posibilidad de que al llegar un nuevo día, tendrás una nueva oportunidad… Por eso quise dejar esta rola para el último post del 2008.

Un gran abrazo para todos, que pasen una súper noche de año nuevo al lado de las personas que más aman y ¡nos leemos de nuevo en el 2009!^

P.D. Gracias a Clau por el disco de Celine… ¡Todavía estoy privada!!!!

My Love – Ultimate Essential Collection / 2008 / Track 7 (disco 2)

“A New Day Has Come”
Un Nuevo Día Vendrá

I was waiting for so long
Esperé mucho tiempo
For a miracle to come
Porque un milagro llegara
Everyone told me to be strong
Todos me decían que tenía que ser fuerte
Hold on and don’t shed a tear
Que esperara y no derramara una lágrima

Through the darkness and good times
A través de la oscuridad en los buenos tiempos
I knew I’d make it through
Yo sabía que lo haría
And the world thought I had it all
Y el mundo pensaba que yo lo tenía todo
But I was waiting for you
Pero yo estaba esperando por ti.

Hush, love
Silencio, amor…

I see a light in the sky
Veo una luz en el cielo
Oh, it’s almost blinding me
Que casi me ciega
I can’t believe
No lo puedo creer
I’ve been touched by an angel with love
He sido tocada por un angel con amor…

Let the rain come down and wash away my tears
Deja que la lluvia caiga y lave mis lágrimas
Let it fill my soul and drown my fears
Deja que llene mi alma y ahogue mis miedos
Let it shatter the walls for a new, new sun
Déjale romper las paredes por algo nuevo, un nuevo sol
A new day has…come…
Un nuevo día, vendrá

Where it was dark now there’s light
Donde estaba oscuro, ahora hay luz
Where there was pain now there’s joy
Donde había dolor, ahora hay alegría,
Where there was weakness, I found my strength
Donde había debilidad, yo encontré mi fuerza
All in the eyes of a boy…
Todo en los ojos de un niño…

Hush, love…
Silencio, amor…

I see a light in the sky
Veo una luz en el cielo
Oh, it’s almost blinding me
Que casi me ciega
I can’t believe
No lo puedo creer
I’ve been touched by an angel with love
He sido tocada por un angel con amor…

Let the rain come down and wash away my tears
Deja que la lluvia caiga y lave mis lágrimas
Let it fill my soul and drown my fears
Deja que llene mi alma y ahogue mis miedos
Let it shatter the walls for a new, new sun
Déjale romper las paredes por algo nuevo, un nuevo sol
A new day has…come…
Un nuevo dia.. Vendrá…

Ohhh, a light… Ooh…
Ohhh, la luz… Ooh…