Pausa en el presente…

Llevo ya algún tiempo escribiendo aquí… Había pensado en ello, pero como esa serie de pensamientos fugaces que de pronto te vienen a la cabeza y así como llegan se difuminan cuando las cosas del mundo cotidiano te distraen.

Este blog hace bastante que dejó de ser “secreto” como yo creía que era. La verdad nunca me interesó mucho si alguien venía o no a leerlo, puesto que finalmente la intención al crearlo fue muy distinta: expresar todo lo que hablando no podía. Hoy agradezco a cada una de las personas que vienen seguido o a las que de pronto, (aunque sea una sola) vez llegan hasta aquí.

Las Páginas Sueltas y de Colores han existido durante poco más de diez años; y justo hoy que he caído en la cuenta del tiempo que llevo publicando escritos en este espacio, me siento como si hubiese viajado en una máquina del tiempo, quizá proyectándome del año 2005 al futuro, para llegar de nuevo al mismo lugar donde he empezado y encontrar que sigo estando donde mismo, en la misma casa, en la misma habitación, pero quizá siendo yo y al mismo tiempo alguien diferente.
Para el momento de este reencuentro, estoy ya a punto de cumplir en unos días 42 años… Toda una vida o un lapso apenas muy breve -según desde la perspectiva en que se mire- La verdad yo no me inclino hacia ningún lado, tan sólo siento que esta es la etapa en que me he sentido más a gusto con lo que soy y lo que siento; mientras que por dentro, es cuando más segura he estado de lo que quiero y lo que no.Si coloco en una balanza todo cuanto ha sucedido, lo primero que diría es que por mi vida hay gente que ha llegado y otra que se ha ido. Están también quienes a pesar de que tomaron un rumbo distinto, siguen viviendo de alguna forma muy dentro de mi corazón.

He aprendido mucho en el camino, pero si me preguntaran no sabría definir bien a ciencia cierta cuál es la lección más grande que he recibido hasta ahora. Sigo soñando despierta, pero he dejado de ser ingenua o quizá de creer a “la primera”… Considero que soy buena persona, pero quizá con la diferencia de que soy mucho más cautelosa de lo que antes era y protejo mucho más mi corazón.
En este instante en el que escribo estoy como en una especie de “pausa”… Son apenas las primeras semanas de un año distinto en el que no tengo ni la menor idea hacia donde el viento dirigirá mi brújula. Sueño, sueño con un montón de cosas, pero a veces pienso que todo eso que mi corazón anhela no es precisamente el camino o el destino que para mi se ha trazado… ¿Será diferente mi vida a la del común de las mujeres de mi edad? ¿O será sólo cuestión de tiempo?… Dos preguntas que resuenan en mi alma, mucho más que en mi mente en los instantes en que me quedo a solas, pero que hasta el día de hoy no ha estado en mis manos responder.Podría escribir tantas líneas para hablar de todo cuanto ha sucedido hasta ahora… Sin embargo hay veces que a pesar de que todo está en continuo movimiento parece que no pasa nada… Personas llegan, algunas situaciones y circunstancias dejan de tener la relevancia que en otro tiempo tenían y a final del día yo sigo siendo la misma persona, y vuelvo de nuevo hasta aquí.

Eso es a lo que yo llamo una pausa en el presente… Detengo mi camino por un instante, por una décima de segundo, para hacerme la idea imaginaria de que las manecillas del reloj es posible detenerlas, para así tomarme el tiempo de mirar mis manos, mirar mi alma, tocar los pliegues que han comenzado a marcarse en trono a mis ojos, dejándome a cambio imágenes hermosas y también la fascinación por las cosas más sencillas de la vida que le dan sentido a esta existencia para la que no parece haber todavía un propósito concreto…

Así es como  me veo, así es como me siento… No soy perfecta, pero soy yo misma, y eso me costó una parte significativa de mi tiempo adquirirlo y comprenderlo. Quizá por eso lo valoro mucho más.

La verdad no sé cuántas veces se me permitirá tomar este respiro, hacer esta pausa… Bajar un poco la velocidad con que me transporta la vida. Supongo que llegará un punto en el que no podré hacerlo ya, y quien volverá a través de mis letras hasta el lugar donde inicié sea únicamente quien lea lo que escribí… Pero bueno, eso, al igual que todo lo que ha pasado ya es irrelevante… Lo que cuenta es este momento, el presente, que es igual de fugaz que el tiempo, pero hoy me ha servido como una especie de conexión entre lo que pasa a mi alrededor y lo que llevo en mi interior.

Gracias por eso. Gracias a ti, por dejarme seguir aquí.
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