Interconexiones…

Cosas que pienso…

Es poco más de las diez de la noche de un martes muy normal. Ya me iba a acostar, pero sé que no podré dormir tan rápido y pensé en que desde el domingo pasado quería escribir sobre algunas de las cosas que pienso cuando tengo más tiempo, y justo en la madrugada de ese día tan relajado, vinieron a mi cabeza varias cosas que de alguna manera están relacionadas, pero lo más curioso es que fue sin proponérmelo… Quizá fueron reflexiones o conjeturas a las que finalmente llegué rememorando un poco todo cuanto sucede a mi alrededor y las cosas que hasta este punto de mi existencia he vivido.
Lo primero que quiero compartir es que siempre estoy extrañando… Tal vez no tanto a una persona, sino lo que en su momento me dio, las cosas que de alguna manera le brindó a mi alma y que en cierta forma, son aspectos y detalles que he buscado a lo largo de toda mi vida y que justo en el momento en que los recibo tal como siempre los soñé o más necesitaba, eso propicia que se produzcan momentos especiales, instantes que de alguna manera se quedaron guardados en mi alma como la imagen de una fotografía que atrapa un instante perfecto, de esos que siempre necesito y con los que todos soñamos y es quizá eso lo que me lleva a echar de menos a alguien que es como yo lo veo en mi mente y en mi corazón, pero que hasta ahora no sé si de verdad existe o es quien yo creía…
En el silencio del domingo, mientras recordaba algunos momentos lindos, creo que no fue difícil que viniera a mi mente la imagen de una pareja abrazándose en una mañana como esa, pero no de una manera pasional, o tal vez si, pero que va un poco más allá del aspecto físico y sexual… No sé si se entienda o sea capaz de explicarlo… El abrazo que imaginé fue de una pareja que ha llegado a complementarse tanto y cuya relación es tan amorosa y honesta, (respecto al sentimiento que viene desde adentro), que en el plano físico, algo tan simple como tocar la piel de la otra persona, es de alguna manera también como acariciar su alma.
Toda la gente que estudia y sabe de verdad sobre las cosas que van más allá del cuerpo, y lo enfocan a un plano más espiritual, hablan siempre de siete puntos de energía en el cuerpo (los famosos Chakras). Hace algún tiempo vi una imagen que gráficamente representaba la armonía de dos cuerpos que al hacer el amor, (pero realmente involucrando los sentimientos y todo lo positivo que se puede experimentar en el alma hacia otra persona), eso produce que esos siete puntos de energía luminosa se conviertan en un círculo perfecto, y que además atrae a las almas de otros planos que están por volver a vivir una experiencia física en esta vida terrena.
Sé que suena medio “fumado”, yo  no sé mucho sobre el tema, pero  después de todo lo que he leído, esa fue la imagen que me dibujó la mente al estar pensando en todo eso… De alguna manera todos los seres humanos buscamos eso y estamos conectados unos con otros… Es como si  el mundo fuera un gran conmutador, y entre las personas que habitamos ahora y aquí. existieran un montón de cables que se conectan de una terminal a otra, o tal vez podrían ser comunicaciones inalámbricas, pero el que una señal o mensaje llegue de una persona a otra, quizá dependerá mucho del estado que guarde su terminal o punto de conexión.
Quizá las personas más atormentadas o dañadas por prejuicios, apegos (y todo ese tipo de cosas que son aspectos tan características de todos los que somos humanos), de alguna manera afecta las conexiones que podemos tener unos con otros y la manera como nos relacionamos.Creo que cuando uno no está bien es tal vez similar a tener los cables cortos, rotos o deteriorados; y quizá eso sea lo que no permite que logremos conectarnos con la persona correcta…

Pensando en todo eso también me di cuenta de que si las cosas que deseo en este momento no suceden es probablemente porque son mensajes o señales confusas que envío al universo, porque mientras hay días en que extraño a personas que ya no forman parte de mi presente en este momento, hay otros en que desearía con todo el corazón vivir experiencias nuevas, encontrar a alguien totalmente diferente que de verdad se conecte con mi alma y pueda entonces vivir lo que describía al principio de este escrito lleno de pensamientos que sé que para muchas personas pueden ser confusos; mientras que habrá otros que entenderán lo que quiero decir a la perfección… En resumen algo así como desear comunicarte por teléfono a China, pero marcando la lada de Perú... Nunca lo vas a lograr si no te “conectas” o pides lo correcto… ¿Y como saberlo?

¿Será posible que ese tipo de cosas hagan que llames a alguien con la voz del pensamiento? Algo así como cuando estás extrañando tanto a alguien y que piensas y piensas en esa persona en que te gustaría saber como está y de pronto te habla… Algo que en el mundo “material” sería similar a cuando le marcas por teléfono a alguien y de inmediato te contesta. Pero tal vez el extrañar no sea suficiente para poder llamarlo con la voz del alma, y a pesar de que permanezca constantemente en tu mente no sea posible comunicarte, porque la otra persona no tiene conexión, no está en la misma frecuencia que tú, no hay señal, y la razón puede ser que tal vez que entre el hecho de “pensar” de modo constante en alguien y “acordarte” en algún momento del día de esa persona, hay un mundo de diferencia.
¿Será esa la clave? ¿lograr que las señales que envías al universo en forma de deseos y pensamientos coincidan con lo que realmente quieres?
Sé que eso ya casi no se usa, pero gráficamente lo ejemplifico como cuando tratas de sintonizar una estación en la radio para buscar una canción en particular o un programa, y mientras no se ajuste en el cuadrante o la señal de AM o FM, no habrá manera de que se pueda sintonizar la frecuencia que se está buscando… Creo que algo así puede ser…
La verdad no sé si logre explicarme. Es un poco tarde ya y tan sólo quería escribir todo lo que he estado pensando en los días recientes. Me encanta el silencio, me encanta escribir a solas sobre todo esto aunque nadie más que yo lo entienda, quizá porque justo en este punto de mi vida, siento que soy como una antena receptiva a todas las señales que percibo a mi alrededor y estoy tan segura de lo que quiero y lo que no quiero, que todo cuanto recibo lo aprovecho y más que analizarlo trato de vivirlo y de obtener lo que es útil y beneficioso para mi vida, ahora, así tal y como está.
Hay días en que me encantaría saber cómo es la señal que los demás de mi perciben (hablo de mi gente cercana), porque a pesar de que un montón de personas me conocen por trabajo o cualquier otra circunstancia, son realmente contados quienes saben como soy en realidad.
Espero y de verdad deseo tener mis “terminales” de conexión con otras personas sin interferencias y en buen estado, pero sobre todo deseo pronto encontrar el equilibrio o la sintonía para poder enviar las señales adecuadas a Dios o al Universo. Tal vez estoy equivocada ahora, pero me gustaría poder entenderlo y asimilarlo si lo estoy, para aceptar y vivir de modo intenso mientras llega lo que de verdad será de mayor beneficio para mi.
Ojalá que así sea. No tengo ni la menor idea de como aprender a hacer eso, pero a pesar de mis defectos, hasta ahora el mayor beneficio que he encontrado en eso ha sido estar en paz y ser feliz con las cosas más simples que me suceden, y eso me gusta.
Gracias por el silencio de las madrugadas, por los recuerdos y por la respiración de este instante presente que me conecta conmigo misma y también con Dios, a través de lo que no tengo, pero sobre todo de mi propia fragilidad.

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