Letras en Silencio

Hace tiempo ya que mis pensamientos no se materializan en letras, se pierden entre ideas tan fugaces como el deseo o los suspiros, y de pronto se desvanecen ante las imágenes del mundo que a diario percibo en el plano real.

Hace tiempo también que no escribo ya historias, pues de un tiempo a la fecha me dediqué a escucharlas en el transporte, en la fila del banco, en los supermercados y hasta en las conversaciones “textuales” de quienes se desplazan por la ciudad al mismo tiempo que yo. 
Con algunas me identifico porque yo misma he sido protagonista en otro tiempo, y ya nada pueden contarme…
No es arrogancia ni tampoco que me crea poseedora de todo el conocimiento, pero las vueltas al sol que he acumulado me permiten contar lo que he visto y aprendido en el camino a quienes llegaron poco, o mucho después de mi. 
Cuatro décadas han sido suficientes para viajar ligera de equipaje. La vida no es fácil, eso me queda clarísimo; pero los milagros suceden desde el instante mismo en que despierto y en el silencio percibo mi corazón que late y mis pulmones llenándose de oxígeno… y son el principal combustible que permite que mi alma, dentro de este cuerpo que lleva como estuche, pueda sentir y soñar. 
Hay días en que los minutos son insuficientes y van a una velocidad muy distinta a la de mi imaginación…
Por eso el cuerpo se cansa y añora una mayor permanencia en el mundo imaginario de los sueños. 
En la antesala de ese viaje, vuelvo como siempre aquí, para plasmar que a pesar de la premura y el sentido de urgencia (que envuelve todo lo que es parte del mundo real); que disfruto las buenas conversaciones, tanto como estar a solas. 
La buena comida y los domingos de estar todos reunidos; las risas de los más pequeños… De los pequeños instantes de vida junto a ti. 
Todo eso es lo que me tiene aquí… Eso es lo que de modo irremediable me hace volver aquí para buscarte a ti y encontrarme con tus ojos. 
Atrapar historias para luego venir a ofrecerlas, es lo que yo he venido hacer aquí.

No me he ido… Tampoco te dejo… 

Gracias por venir a buscarme aunque no esté, gracias por seguir esperándome siempre para que te regale algo o un poco de lo que tu alma necesita; gracias porque por ti mis letras escapan del silencio y tienen sentido, gracias por creer en mi.

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