Atardecer en Marzo del 2015.

Camino en silencio… Te pienso mientras camino… La tarde está fría y aprieto el puño, lo resguardo y lo abrigo en uno de mis bolsillos, como si fuera tu mano a quien intentara darle calor.
El viento me despeina, y además de provocar que la gente camine apresurada, enfría un poco mis esperanzas… Todo es incierto y si te viera a tí todo sería tan distinto… La falta de calor, el sol despidiéndose, la nostalgia rondando…. Es un tanto contradictorio decirlo, pero caigo en la cuenta de que cuando más te extraño, de alguna manera estás presente y vas ahí siempre junto a mi.
Hoy no hablamos, y aunque me encanta el silencio, odio tus días de jornada larga… Tal vez no había nada relevante hoy para contarte, pero me gustan las tardes en las que puedo describirte lo inexplicable en un idioma de miradas y caricias que sólo tú logras descifrar y entender.
Es inmenso lo que tú y yo tenemos; a pesar de que la sombra de lo incierto siempre dance a nuestro alrededor… Al igual que el sol que brilla después de todo un día de tormenta, el miedo a perderte y a que no esté nada más escrito en nuestra historia, siempre se disipan cuando apareces y preguntas del modo más simple: ¿Cómo estás?
Mañana será otro día, y si no hablo contigo intentaré darle la vuelta a eso de extrañarte tanto… Tal vez no te escuche, ni tú a mi tampoco, pero te diré como todos los días la falta que me haces, dibujando letras en trozos de papel.
Esta tarde, lo único que tengo para contarte es que cuando iba de regreso a casa, el tren no sólo dividió a la ciudad en dos partes, sino que se atravesó en mi vida y en la de muchas otras personas también… Yo no llevaba prisa, pero tenía urgencia… No de llegar; sino de continuar en el camino para seguir soñando despierta en silencio;: para diseñar en mi imaginación los días de un futuro no muy lejano por esas mismas calles, estando tú conmigo… Acompañando mi alma y yo a la tuya, con tu mano en la mía, abrigada o no en mi bolsillo, sujetándola con la fuerza y la determinación de quien camina junto a alguien, por amor y convicción.
¿Te digo algo? Siempre que camino por las calles del lugar en el que crecí pienso en ti… Te llevo conmigo… y hoy el tren mantuvo suspendido por un lapso muy breve mis pasos; pero no logró hacerlo con mis pensamientos ni con mi corazón, que por esa misma hora viajaron muy lejos… Lejos de mi, y quizá muy cercanos, pero imperceptibles a ti…
Lunes 9 de Marzo, del 2015… Caigo en la cuenta de que el futuro que yo imaginaba es este día, y es muy diferente. Me gusta lo que soy y como pienso… y mientras apresuro el paso, le pido a Dios -que sé que por ahí anda- que en los días que aún no llegan y desconozco como serán, llevarte de la mano no sea un sueño, que se vuelva el presente que necesito que te convenzas, tú, me ayudes a construir.
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