Letras desde el alma en voz alta.

Cada vez siento que es más largo el tiempo que pasa entre cada página suelta que escribo… No es que no tenga nada que decir ni historias para contar, todo lo contrario… Es quizá que en esta etapa reciente me he dedicado mucho más a vivir que a atrapar lo que me pasa en letras…
Este blog tiene ya diez años de vida, de hecho este año no lo celebré, pero eso no significa que no haya sido importante… De hecho siempre recuerdo el día en que descubrí los blogs y que mi primer pensamiento fue: ¿qué será de mi espacio dentro de diez años? ¿Cómo seré para entonces? ¿Sobre que cosas estaré escribiendo?
Los seres humanos tenemos esa extraña y casi egoista costumbre de contar nuestra vida siempre a través de algo… Algunos describen su existencia por medio de la música, las imágenes fotográficas (que ha sido hasta ahora la única manera de atrapar y detener el tiempo de manera tangible); otros lo hacemos con arrogancia a través de las letras; mientras que los más normales, recopilan dentro de su memoria todo instante o vivencia que haya sido importante y por ende, sea indispensable atesorar.
Yo siempre juego a que imagino… Sueño despierta; y si en este mismo momento en que escribo esto, los pensamientos se materializaran, los míos flotarían como burbujas transparentes alrededor de mi, y en ellos encontrarías sueños, recuerdos hermosos pero pertenecientes a un pasado que ya no puedo cambiar (y tampoco puedo seguir cargando), planes llenos de esperanza para un futuro incierto, pero sobre todo: podrías darte cuenta -más que observar- de que mi mente y mi alma están llenos de una tranquilidad que no había experimentado en mucho tiempo.
Soy una mujer que ha vivido casi por cuatro décadas, que sabe lo que quiere, que no tiene la vida resuelta, pero a quien los conflictos no le afectan ya de la misma manera que sucedería años atrás… Para algunos eso podría no estar bien, para otros ser algo irrelevante, pero creo que es es lo que menos importa cuando para quien esto escribe, esta especie de diario en línea, a pesar de todos los defectos y fabilidad que podría tener como ser humano, en algún punto del camino sirvió y sigue siendo de utilidad para quienes le regalan el brillo de sus ojos recorriendo cada una de las letras.
No estoy al inicio del camino, pero sigo teniendo la misma curiosidad de la época cuando aún no descubría que me encantaba jugar a ser escritora… Yo misma sonrío cuando soy conciente de mis propios pensamientos y de que trato de alimentar mi cabeza y mi alma con la luz de quienes me rodean y con todas las cosas hermosas y positivas que tiene este mundo del maravilloso lado contrario a la negatividad que la mayoría de la gente se empeña en resaltar.
No. Tampoco vivo en una burbuja, es simplemente que considero que de la misma manera en que millones de personas viven enfocadas en lo malo, las ganas de ver todo con ojos diferentes -aunque sea de unos cuantos- puede dar como resultado ¡realidades sorprendentes!
Evidentemente hay cosas que no está en mis manos resolver… Ciclos que deben cerrarse -aunque uno no sepa ni como porque resultan dolorosos- y cuando eso sucede, algo en el alma te dice que tal como lo haces cada fin de año, en que tienes FE en que, apesar de lo incierto, el nuevo ciclo que inicia será mucho mejor; algo parecido debe de ser y sobre todo, se debe hacer con todo eso que humanamente quizá no puedes; Entregárselo a Dios y que sea en su tiempo que se restaure, sane o solucione de la manera más amorosa posible.
En este instante presente en que yo materializo letras, mis pensamientos, recuerdos, ideas y sentimientos flotan y se mezclan con el aroma de mis sueños y suspiros.
No tengo ni la menor idea que qué será lo que pasará más adelante… Tan sólo sé que he dejado de vivir con miedo y la próxima vez que vuelva a la playa nadaré en el mar…
No quiero ya perderme de nada (que de hecho nunca lo hice), pero con casi cuarenta años sé que no he vivido ni la mitad de todo lo que me espera y allá afuera hay un mundo increíble por ver y conocer.
Las cosas que me pesan no van ya dentro de mi maleta… Se quedaron en las manos de Dios… En esa playa imaginaria donde siempre me reuno con Él y alguna que otra parte encima de esa mesa de madera al centro de la cabaña donde para mi vive dentro del país de los sueños… Supongo, pero sobre todo tengo  la convicción, de que en su momento, Él tendrá una mejor respuesta o solución que yo.
Estoy enfocada a vivir cada día de manera muy intensa, a regalar algo positivo desde mi lugar de trabajo, con las personas que conozco y las que no, incluso con quienes me encuentro en el camino y no volveré a coincidir; pero aunque eso ocupe la mayor parte de mi día, no voy a dejar este espacio, no voy a dejar de escribir, pues me queda muy claro, esa es mi misión de vida, lo que yo he venido a hacer aquí… Así que trataré de hacerlo de la mejor manera posible que ha sido en estos diez años.
Gracias a ti por estar y eres bienvenido si aún me quieres acompañar.
¡Nos leemos pronto!

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