Un Cuento… A Quien Corresponda…

“Hoy me di a la tarea de limpiar el closet de mi despacho, tengo la a veces buena y a veces mala costumbre de guardarlo todo… Así que no es una tarea fácil limpiar el closet de mi despacho. En unas cuantas horas me encontraba yo rodeado de un montón de libros, cajas, hojas, notas y demás artículos servibles e inservibles y todo estaba regado por todas partes, y yo no había acertado a poner nada en su lugar. 
 
Estaba a punto de abandonar la tarea y dejar todo así regado por todas partes, para irme a ver la televisión, cuando de pronto al fondo de una esquina encontré una caja donde alguna vez guardé en unos viejos cuadernos de mi ya, ya muy lejana adolescencia. Me quedé viendo los cuadernos por un momento, y al sacarlos cayó también un cassete de audio donde también grabé una vez con mi propia voz las experiencias que viví cuando me fui a estudiar un año a Estados Unidos, a los escasos trece años. 
 
Los cuadernos, eran cuadernos de la escuela: ciencias sociales, matemáticas, español; y en ellos yo escribía todo, absolutamente todo, menos lo que tenía que escribir en clase. Había notas y dibujos que claramente hablaban de sueños y pesares, y cuestionamientos, dudas… Había algunos nombres como en clave -seguramente de alguien que me gustaba- y algunas otras cosas en clave, que ni el más experto grafólogo podría descifrarlas, menos yo, ahorita veinte años después.
 
En la mayoría de las notas no escribía claramente algunas ideas, pero podías leer lo que estaba sintiendo, se podía ver en algunos párrafos mis sensaciones y mis emociones, inmediatamente podía identificar estas sensaciones, estas angustias del niño adolescente que alguna vez fui. 
 
Por un largo rato estuve leyendo lo que escribí, sentía unas raras cosquillas en la panza y al recordar todo de repente tan claramente de repente, estas cosquillas se hacían más intensas.
Tomé el cassete, lo puse en una grabadora viejita que tenía, comencé a escuchar mi propia voz pituda del chamaco de trece años que había sido; y de pronto al oír lo que decía, el cosquilleo en la panza se convirtió en un vacío, en un boquete, en una ausencia y en una angustia terrible.
 
Paré el cassete de repente e inmediatamente me puse a escribir…
-Odin Dupeyron-
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“A Quien Corresponda”
Tengo la ineludible sensación de contar un cuento, a quien tenga tiempo de leerlo, pero sobre todo a quien necesite escucharlo. No es un cuento novedoso, para nada, es un cuento ya conocido por todos, pero que hoy siento la obligación de contárselo a alguien. A alguien a quien le pueda servir, como a mi me hubiera servido tanto si alguien algún día me lo hubiera contado…
El cuento es este: Hace muchos, pero muchos años, una linda joven patita empolló unos huevos con todo el amor del mundo. Y allí estaba la pata sentada feliz, cuando de repente un día los huevos comenzaron a temblar y a resquebrajarse.
La pata estaba tan contenta, y tan emocionada, y de esos huevos fueron saliendo uno a uno los más hermosísimos patitos. Eran tiernos y carismáticos, muy amarillos, muy sanos, pero sobre todas las cosas: “muy patos”. 
… Pero, cuando el último huevo se abrió, todos quedaron sorprendidos, salió de ahí un… Un… Un… Un patito completamente distinto, un patito diferente a todos los hermanos, y eso fue ¡terrible!, ¿por qué? ¿Por qué?, ¡porque un pato que no era precisamente un pato!… Porque todo parecía indicar que de era un pato, de verdad, de verdad lo juro, parecía un pato: Era las alas, el pico, las dos patas que todo pato debe tener, tenía dos ojos ¡en fin!, podía pasar como un pato cualquiera, sino fuera porque… ¡No se parecía en nada a un pato!… Fue tan triste…
Todos en el estanque comenzaron a burlarse del patito feo. El señor pato nunca terminaba por entenderlo del todo y se enfurecía cuando tenía actitudes que no eran propias de un pato. Y la mamá… ¡Dios santo!… La mamá, se sentía tan mal y tan triste…
Y así pasaron los años, la infancia del pobre patito feo criticado en la escuela por sus compañeros patos también; criticado por la sociedad patuna del estanque. Todos lo miraban distinto… Sabían que era diferente y lo criticaban por eso, sin ni siquiera entender el porque de esa diferencia y así lo alejaron.
Entonces pasó algo terrible, ¡terrible!… El pobre patito feo empezó a creer que su diferencia era un castigo, algo terrible con lo que tendría que sufrir toda su vida, y como no tenía a donde ir, se refugió dentro de si mismo, huyendo de todo lo que lo rodeaba. Comenzó a ponerse escudos para defenderse, y peor aún: comenzó a tratar de moverse como los demás patos y comenzó a hacer lo que todos esperaban de un pato. Dejó de ser realmente como él era, para convertirse en lo que debería ser un joven, amarillo, igual a todos, buen pato.
…Y creció y creció y mientras más crecía su diferencia se hacía cada vez más evidente; pero el patito feo había aprendido a ocultar muy bien sus diferencias, había aprendido a hacerse pasar por pato, ocultando en el fondo de si mismo, su verdadera naturaleza.
Sus alas eran grandes y eran hermosas (a diferencia de los otros patos), y su vuelo por consiguiente era distinto. Pero él no lo sabía en ese momento, porque toda su infancia se había limitado a volar como los demás patos y sus alas estaban entumidas…
Logró al fin convertirse en un maravilloso, excelente, pato más… Pero no era feliz… Vivió gran parte de su vida siendo algo que no era, jugando un papel que no le correspondía, pero es que nadie le enseñó nunca que él en realidad NO ERA UN PATO… Mamá pata, ¡bueno ni siquiera sospechaba! lo que era en realidad el huevo que había empollado…
Pero la vida (que no es pendeja), siguió su curso, y contra todo pronóstico la naturaleza del patito feo, tomó las riendas al fin de su existencia… Al principio el patito feo no sabía que le estaba pasando, sólo sentía una voz que gritaba desde adentro: ¡Sácame de aquí chingada madre!
…Y cuando llegó el momento, algo maravilloso pasó en la vida de ese pobre patito feo: empezó a conocerse, y el tímido, el débil, inadaptado y diferente patito feo empezó a transformarse y pudo entender al fin porque todos los demás eran felices siendo patos… Y supo algo aún más importante: Entendió porque él no podía conformarse con ser un pato más, él ERA UN CISNE… Y el cisne tiene otra naturaleza, otro vuelo, un ímpetu y un caracter distinto al de aquellos que pues nomás son patos…
Tal vez el patito feo que apenas se estaba transformándose o entendiendo o no encajando con los demás no entienda todavía que está pasando… Es por esto que quiero decir unas palabras: escuchame muy bien, querido patito feo…
Va haber momentos en los que te vas a sentir muy mal, va haber momentos en los que muchos patos te harán dudar de tu importancia. Habrá muchos problemas que te harán sentir que quieres renunciar… Te lo suplico por favor, no desistas, no te dejes, no permitas que nadie te haga dudar de ti. CREE EN TI, CREE EN TI, porque ERES ESPECIAL, CREE EN TÍ PORQUE ERES ÚNICO…
No estás mal, no estás equivocado… Tienes derecho a estar aquí, tienes derecho a ser amado y respetado… ESTÁS PARADO EN ESTE MUNDO POR UNA RAZÓN, EXISTES Y VALES Y TIENES UN PROPÓSITO EN LA VIDA… UN PROPÓSITO QUE NADIE MÁS PUEDE CUMPLIR. 
No es necesario que seas lo que los demás quieren que seas. Aprende a ser tú y RESPÉTATE. No trates de ser lo que no eres. Ten el valor de ser TÚ MISMO… Créeme, créeme que hay un ser maravilloso que vive en ti desde que llegaste aquí, sólo tienes que buscarlo dentro y darle permiso de salir.
Tienes que ayudarlo a brotar, a abrir sus alas y entonces enseñarle a ser lo que es: Un cisne, y cuando esto pase, nada, nada ni nadie podrá frenar tu transformación y tu vuelo… Créeme, créeme que el día llegara y cuando puedas sentirte orgulloso de ser quien eres, créemelo, porque te lo dice, desde el fondo de su corazón, un ex pobre patito feo…

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