Diario de Gratitud No. 7

Lunes 5 de Mayo, 2014
7:24 pm



Hola Señor:

¿Estás ahí?… Yo sé que como siempre la respuesta es “Sí”…
Hace un buen rato que no te escribía… Todos los días hablamos, pero en los últimos meses como siempre me ganó el tiempo y las prisas, pero hoy, y casi al final del día, tuve urgencia de buscar un punto para venir a contarte mis cosas en palabras y tinta.
Han pasado y no han pasado cosas, y creo que más allá de expresarte algo en concreto, necesitaba un momento contigo en donde más que hablarte, era mucho mejor hacerlo a través de letras donde encontrarías mis pensamientos y emociones expresados en desorden sobre una hoja de papel.
Esta tarde mientras tú y yo estábamos tan rodados de gente y al mismo tiempo tan aislados, yo te escribí que en este día simplemente quiero darte las gracias porque me siento feliz y en paz sin que haya un motivo en particular…
Quiero llenar las líneas de esta hoja en blanco, contándote que hoy tuve una charla en la que alguien que se está volviendo importante en mi vida y de quien me encanta cuando me cuenta como es por dentro, me habló de sus días de luz y de tormenta, y no obstante todo lo que hay en contra, ese tipo de cosas tan sencillas están propiciando que me sienta muy cerca y esté aprendiendo a amarle.
Hoy también  me inspiró la tarde de una amiga con quien comparto tantas cosas (no sólo el proyecto de “Un Mundo Sin Prisa”), y quien con libreta en mano se fue a escribir pensamientos frente al mar… Así como el estar reconciliándome con alguien del pasado que deseo de corazón que continúe en mi presente.
La vida no es fácil, y al igual que muchas personas no tengo todo resuelto, pero en esta tarde y si pudiera mirarte a los ojos, podría decirte que a pesar de todas las complicaciones del mundo cotidiano, hoy me siento feliz y en paz.
Sé que estás ahí siempre, y tú mejor que nadie sabe que hoy por hoy mi único propósito en cada día que me regalas, es tratar de ayudar y ser de utilidad para todo aquel que se cruce en mi camino… Algunos días lo logro, otros días tal vez no; pero creo que desde hace tiempo tengo muy claro que escribir es parte de lo que tú quieres que haga y la misión que me encomendaste cuando decidiste que yo viniera aquí.
Eso es todo lo que hoy yo tenía muchas ganas de escribirte… Quiero darte las gracias por la familia, los amigos, la persona que me empieza  a acompañar en este camino, por la LUZ que hay en cada uno de ellos y se refleja a través de mi.
Gracias por el frío y el calor, por los rayos solares que cambian el color de mi piel y por la intensidad de la temperatura que allá afuera nos viene a recordar lo que es sentir y estar vivo… Te agradezco por mis sentidos, por mi capacidad infinita de amar, por la forma en que haces que perciba el mundo, por mi cuerpo, por los sabores dulces de este instante, pero sobre todo: porque tengo la capacidad de decidir que quiero hacer y hacia donde voy.
Gracias también por nuestras charlas infinitas en silencio, con la voz del pensamiento… Gracias porque me iluminas para escribir (que es lo que más disfruto y lo único que yo se hacer), porque en cierta manera puedo vivir de eso… Porque me dejas jugar a hacer radio, porque me permites hacer todo eso, quizá para tocar también la vida de alguien desde este espacio, para regalarle un poco de esperanza materializada en forma de letras, y porque siendo una mujer tan ordinaria como cualquier otra, me has dado la capacidad para estar consciente de todo eso e intentar aprovechar al máximo cada minuto de existencia para vivirlo intensamente y tratar de ser una influencia positiva para todo aquel que se cruce a mi paso.
Gracias por el atardecer, por el viento y tu silencio que dice tanto mientras viajo en la moto y de regreso a casa. Gracias por hacerte escuchar en ese instante de oscuridad y ausencia de sonido durante cada madrugada. Gracias por hacerte más presente que nunca en mi vida, y por todo lo que de modo tan simple me diste en este día.

Espero que no tenga que pasar tanto tiempo otra vez con ganas de escribirte, pero sin tiempo para poder hacerlo… Para mi es necesario y vital ese espacio del día compartido contigo. Es mi cable tierra y al mismo tiempo mi  conexión con los sueños, en pocas palabras, sé que no debo dejar de contarte en letras y sobre Páginas Sueltas y de Colores, todo cuanto hay dentro de mi.

Prometo escribirte pronto otra vez… ¡Gracias por este día!

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