La primer carta para Ella…

Volvió a casa con ganas de escribirle… No para contarle una historia, ni hacerle promesas… Quería tan sólo regalarle una sonrisa dibujada en letras sobre un trozo de papel.
La encontró, no sé si a destiempo… Quizá en esos días cuando no se busca ni se espera nada; pero mientras caminaba sintiendo el sol de primavera sobre sus hombros y su rostro, comenzó a imaginar la posibilidad de contarle en palabras lo que quizá podría pasar.
Entonces sintió urgencia por estar con ella a destiempo… Con prisa y algo de torpeza escribió en el primer papel que encontró a la mano, que tenía ganas de buscarla cuando todavía no le conocía, sorprenderla en su trabajo para dejarle sobre una mesa solitaria, esa misma carta que ahora con tantas ganas le escribía, para contarle que en el futuro sus caminos se unirían en un punto y con toda la sinceridad del mundo haría cosas que tal vez ella no esperaba de nadie más y a veces incluso no creía que alguien ya fuera capaz de hacer.
El camino de regreso era largo… Pero sonrió imaginando la expresión de sorpresa dibujada en su rostro, al descubrir en esa carta un futuro aún no cercano con todas las cosas que quería regalarle.
En el doblez del papel había horas de interminables charlas hasta deshoras de la madrugada… Conversaciones sobre la arena de la playa, mirando la puesta de sol y apresurando a los sueños. Estaba la calidez de un beso de buenos días, la textura de un par de manos dibujando promesas de una vida en común sobre la espalda, así como los abrazos que rescatan luego de un día difícil o cuando en el mundo las cosas no van del todo bien…
De verdad quería escribirle sobre todo eso en esa primer carta para ella… Pero fue en esa tarde calurosa de primavera y con el sol sobre sus hombros, que al final se dio cuenta que lo mejor sería dejar la hoja en blanco, y sí, correr a buscarla para poner ese trozo de papel en blanco sobre sus manos, para que aquellas líneas en blanco dejaran de estar vacías y entre dos personas que jamás se imaginaron coincidirían, empezar a contar una historia verdadera… 
Los sueños y la vida se construyen entre dos y sobre el día a día… Y aunque volvió a casa con ganas de escribirle, al final la hoja se quedó en blanco… Suspiró y agradeció por eso… Pues a final de cuentas todo lo que quería era llegar y tocar a otro ser humano, no sólo con las manos, sino con el corazón.
Gracias por la inspiración.

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