Un año Más… Otra Vez…

Cuando fui reportera y durante todos los años que he sido comunicóloga, cada vez que me tocó entrevistar a alguien, siempre hice una pregunta que era como muy característica de mis entrevistas y que hacía referencia al hecho de: ¿qué pensarías si te encontraras contigo mismo un día en la calle, pero fueras alguien diferente y no exactamente tú?
Hace unos días recordé eso mientras caminaba por la calle, pero la diferencia ahora fue que nunca se me había ocurrido cuestionarme a mi misma al respecto, y fue muy curioso e interesante a la vez porque en ese instante fue como si hubiera podido desprenderme por completo de mi misma para poder visualizarme ahí mismo caminando junto a mi por ese lugar tan concurrido de la Zona Centro, para ver y confirmar muchas cosas de mi que ahora sé.
Fue una idea interesante, porque ahí en silencio, abstraida, pero al mismo tiempo entre tanta gente, era en cierta manera como cuando te encuentras con alguien que conoces de toda la vida, pero al mismo tiempo lo ves ahora y le notas algo diferente…
En este caso, yo me encontré ahí con Martha, la chava seria y soñadora que ha sido así desde niña… A la que le encanta caminar sin prisa y con los sentidos muy abiertos para ir atrapando historias que luego transforma en letras, pero que ahora y después de tantas cosas difíciles y algunas muy hermosas que le han pasado, mira al mundo de una manera diferente, pero con esas mismas ganas de aprender y con ese mismo brillo de curiosidad…
He vivido muchos años ya, ya no estoy tan en blanco ni creo en las historias rosas como las que yo misma imaginaba y me hacían volar lejos del salón de clases cuando era niña… Sigo siendo demasiado sensible, apasionada con las cosas que me gustan, leal con mis amigas, fiel con mis convicciones, lo que quiero y las personas que amo… Pero de un tiempo a la fecha he dejado de ser tan dura e inflexible conmigo misma y he aprendido a dejar los prejuicios atrás…
Sigo teniendo los mismos defectos, amo todavía a La Pausini, y los dulces enchilosos… Me apasiono con el cine igual que cuando tenía cinco años y también sigo encontrando magia entre las páginas de los libros y el reflejo de la luz sobre el papel…
A diferencia de otras veces podría decir que a la mujer con quien ese día me tocó caminar, visualizándola desde afuera, ahora la conozco más y la amo desde que me encontré con su propio reflejo desnudo en el espejo de un hotel hace poco más de dos años en la ciudad de México.
Creo que desde ahí cambió todo… Quizá es por eso que ahora disfruto tanto de mi propia compañía, de mi espacio, del silencio (que cada vez busco y necesito con mayor frecuencia) y de ese punto de la madrugada en plena oscuridad, al que yo describo como el instante perfecto en el umbral del mundo real y el imaginario, donde puedes conectarte con todo lo que en realidad eres y hablar con Dios.
Tras una vuelta más al calendario y una vida bien vivida, considero que he sido una mujer muy afortunada en todos los sentidos, y aunque en esta etapa reciente la vida hizo una depuración muy severa en todos los aspectos de mi vida, hoy tengo más claro lo que soy, lo que quiero y lo que siento, a pesar de que no tengo ni la menor idea de hacia donde se encuentra el lugar en donde yo tengo que estar.
Nunca celebro mi cumpleaños… Quizá este año postergue la celebración porque mi mejor “autoregalo” sin duda alguna será volver a ver a Laura y a todos los amigos después de tanto tiempo… Pero si es válido pedir, para mi sería más que suficiente el instante en silencio y en penumbra que antecede a pedir un deseo , previo a soplar las velas encendidas de un pastel; para agradecer por esta manera de ver y percibir al mundo con esa misma capacidad de asombro que tenía desde que era niña…
Dios me ha dado muchas cosas, y las que no, ahora entiendo fue por algo… Sé lo que llevo en mi interior, todo lo que me hace ser una buena persona y al mismo tiempo todo lo que me vuelve tan imperfecta y humana o me ensombrece; pero es parte de este proceso de ser yo…
No tengo ni la menor idea de cuanto tiempo estaré aquí, y no sé porque razón desde siempre algo en mi interior me ha hecho intuir que será un largo trayecto… Lo que si sé y tengo cada vez más claro es que yo vine aquí para plasmar todo lo que aprenda en letras, y si es así, y es por mucho tiempo, yo sólo espero muchos instantes de silencio, de cosas sencillas, de historias increíbles escritas con la pasión de la tinta deslizándose a mano sobre hojas de papel…También de salud para poder continuar persiguiendo sueños, de la magia que se descubre en la sonrisa de alguien que te deja tanto amor en el alma, y de muchas Páginas Sueltas y de Colores para poder contarlo todo y lograr que alguien más tenga esperanza, sonría y sobre todo no se pierda…

Gracias por este reencuentro conmigo misma, gracias por un año más… Otra vez…
¡Feliz Cumple Martuchis! 
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