Momentos de Genuina Felicidad…

Todos los días (y supongo que a todos ustedes también les ha pasado), en la tele, el Facebook, Twitter, Tumblr y hasta enmarcado sobre la pared de alguna oficina, se han encontrado con alguna frase, leyenda o artículo que haga referencia a “La Felicidad”… Ese elemento o ingrediente esencial que la mayor parte de nuestra vida nos pasamos persiguiendo los humanos.
Yo no soy la excepción y hace muy poco pensando en todo esto, de pronto vino a mi mente un recuerdo y me empecé a reír sola…

En el 2011, durante el viaje a la Ciudad de México para conocer al Dalai Lama, hubo un día que estando en el patio del museo Casa Azul de Diego Rivera y Frida Kahlo me encontré con un montaje de madera de esos que sirven para que asomes tu cabeza desde la parte de atrás y te puedas tomar así una foto simulando un paisaje o un personaje que no eres.
En ese lugar nadie me acompañaba, pero en cuanto vi el mural pintado en la parte frontal, no lo pensé ni siquiera dos veces, porque en ese preciso instante una niña traviesa emergió de mi interior, y divertida corrió a posarse para tomarse una foto… Obvio como no iba acompañada, tuve que pedirle ayuda a otra persona que también estaba de visita ese mismo día, en ese mismo lugar.
El elegido fue un señor que iba a unos cuantos metros más atrás de mi, acompañado de su esposa, pero lo chistoso es que luego de explicarle el manejo de la cámara para luego correr detrás de la hoja de madera, me empecé a reír porque me causó mucha gracia que estando ya con la cabeza ahí incrustada todavía le pedí al fotógrafo improvisado que tratara de que le saliera bien (mientras él me miraba con cara de extrañeza o más bien como si pensara: “esta chava está bien loca”).
La verdad fue muy divertido y lo recordé en estos días porque caí en la cuenta que la felicidad es eso, aprender no sólo a reírte contigo mismo, sino disfrutar de tu propia compañía y ser capaz de prodigarte instantes agradables sin que necesariamente requieras de algo o de alguien más para poderlos disfrutar.
¿Te ha pasado a ti? ¿Recuerdas algún instante así en el que te hayas sentido feliz sin depender de algún factor o circunstancia externa?
Pensar en todo esto también me recuerda mucho que en una ocasión viendo una entrevista del actor Odín Dupeyron (a quien admiro tanto y de quien ya he hablado demasiado en este blog), él me hizo reír porque dijo: “Yo me caigo muy bien,  me llevo al cine, me compro la ropa y la comida que me gusta, porque nadie como yo mismo para consentirme”… 
Fue muy chistoso la forma como lo afirmó, pero no obstante eso, luego me quedé pensando, porque tiene mucha razón y el punto que quiero compartir con ustedes es ese precisamente: aprender a ser felices por nosotros mismos.
Dicen que el reto más grande del ser humano no es encontrar una pareja, sino aprender a estar consigo mismo, porque es cierto, más allá de la gente que nos rodea, la única persona con quien voy a estar siempre soy YO, y en tu caso, eres TÚ.
Creo que la felicidad es eso, aprender a disfrutar de nuestra propia compañía. En mi caso personal yo disfruto mucho de estar conmigo misma en el silencio y de todas y cada una de las veces que camino por la calle, que he podido viajar sola, ir al cine sin ningún acompañante…
Es muy curioso porque en ese viaje del 2011, que tuvo como propósito una búsqueda espiritual, las respuestas las encontré todavía más allá de la charla del Dalai Lama. Esos días, las calles, los aromas y los sonidos fueron para mi elementos de total auto descubrimiento (no sólo espiritual); y de ese instante en particular que les describo en “La Casa Azul”, yo me di cuenta de algo super importante: puedo tener la capacidad de divertirme sin que necesariamente esté o exista alguien más.
En este momento de mi vida, quiero tener eso más presente que nunca y no olvidarlo por ningún motivo… En este punto actual donde todo es tan incierto, estoy más consciente de eso y lo disfruto, porque quiero que al final, mi vida sea una enorme colección de todos esos instantes, que como fotos en un álbum fotográfico, al contemplarlos y rememorarlos, me hagan siempre sonreír… Espero que para tí que me lees, suceda algo similar también…

“Hay muchas frases por ahí, que dicen: 


“Quédate con quien esto y lo otro… mientras yo te sugiero: “Quédate contigo, que ese el mejor lugar 

donde puedes estar”…


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