La Verdadera Historia de “El Paciente Inglés”.

 
Hace algunos años atrás (cuando todavía era la época en que se alquilaban películas en VHS). recuerdo que una tarde, dando vueltas por los pasillos del videoclub, encontré en uno de los anaqueles una película con el nombre de “El Paciente Inglés”.
 
Me acuerdo perfecto de esa ocasión: la caja estaba muy cerca del enorme ventanal que asomaba al exterior, y no obstante que la película no era estreno y lo único que yo sabía era que había ganado varios “Oscares”; a mi me llamó la atención tanto por el título, como por la fotografía que ilustraba la portada de la caja; y esa vez, sin pensarlo dos veces, ni tan siquiera leer la reseña del reverso, decidí rentarla.

Laszlo Almasy (Ralph Fiennes ¡Actorazo) y Katherine (Kristen Scott Thomas) en una escena de la película.

En ese entonces, si alguien me hubiera dicho que aquella película que elegí de último momento se iba a convertir en una de mis grandes favoritas y además, en una de las mejores historias que he visto contadas a través del cine, sinceramente no le hubiera creído.

 
Tal vez tú, (que ahora estás leyendo esto); por estos primeros comentarios quizá imagines que en esta mitad de semana, este post será una especie de reseña-homenaje de una cinta que tiene ya casi dos décadas de haberse estrenado en la pantalla grande. Pero no, no es así…
 
Quienes conocen esta maravillosa historia ambientada en la época de la Segunda Guerra Mundial y que mezcla elementos tan mágicos como el desierto, las cartas y los constantes viajes al pasado y al presente para seguir las hazañas del Conde Laszlo Almasy, coincidirán conmigo en que además de ser una película increíble, debe ser todavía más interesante todo lo que hay detrás de “El Paciente Inglés”, y eso es exacto lo que esta página suelta pretende contar en letras hoy.

 Michael Ondaatje, autor de “El Paciente Inglés”.
 
El guión de esta película estuvo basado en el libro de Michael Ondaatje, un poeta y escritor nacido en Ceilán (en la actualidad Sri Lanka), pero nacionalizado Canadiense; quien además de haberse ganado uno de los premios más importantes de literatura por esta novela, colaboró con el director Anthony Minghella (Q.E.P.D), en la adaptación del libro para llevar la historia a la pantalla grande.
 
Eso no es lo importante aquí, datos sobre esta magnífica película podrán encontrar en todos lados (por ejemplo cuántos y en qué categorías ganó las codiciadas estatuillas doradas de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas), etc… Lo relevante aquí es lo que está detrás del libro.
 
Aunque desconozco como fue que este autor se inspiró para crear esta mágica historia, yo supongo que tal vez cayó en sus manos un libro en el que un soldado, investigador y piloto llamado Laszlo Almasy, narraba sus exploraciones en el desierto de Libia: y aunque un poco distorsionada la visión del escritor, gracias a eso conocemos hoy al famoso “Paciente Inglés”.

 

El Conde Laszlo Almasy

 
Si la historia en el cine es fascinante, lo es todavía más la del personaje real que lo inspiró, y justo hacia él es para quien está dedicado este post.
 
Para conocer la vida de este hombre extraordinario, imaginen que a través de las letras hoy viajamos en el tiempo para conocer a un noble húngaro que amaba el desierto. Nació en una familia aristócrata y a pesar de que no tenía realmente un título nobiliario, desde muy joven sobresalió por mostrar un notable interés en los inventos y tecnología de su época, convirtiéndose a los 17 años en un pionero de la aviación y en un experimentado conductor de automóviles.
 
Su participación como piloto durante la Primera Guerra Mundial, lo hizo merecedor de varias condecoraciones. Por otro lado, su lealtad hacia la corona austro-húngara lo llevó a cumplir una importante misión que consistió en llevar al Rey Carlos IV en un vehículo que Laszlo conducía de vuelta a Budapest.
 
Esta acción dio fin al exilio y restauró el mandato de este monarca, y fue entonces cuando le  otorgaron el título de “Conde” y que Laszlo utilizaba sólo fuera de su país.

El Conde Laszlo Almasy fue criado en un castillo, pero desde muy joven fue un visionario para su tiempo. Sin embargo, más allá de todas las aventuras que vivió, su sueño más grande era encontrar el Oasis de Zazura, un mítico lugar que también era conocido como “La Ciudad de Bronce”, y al que se hace mención en la famosa colección de cuentos de “Las Mil y Una Noches”Aventurero por convicción, la pasión de Almasy por el desierto comenzó cuando en 1926, siendo representante de la marca de automóviles austriacos Stery Autmobileweke, él realizó un viaje para probar la resistencia de esos vehículos siguiendo la ruta que separa Alejadría de Egipto y Sudán, para luego seguir el cauce del Río Nilo.

El éxito de esa odisea dio pie para un segundo viaje en 1929, en el que a bordo de dos vehículos Steyr, el conde recorrió doce mil kilómetros a través del Noreste de África, Libia, Egipto y Sudán.

Fue a raíz de esa travesía que la vida de este interesante personaje cambió radicalmente, ya que fue ahí donde redescubrió la antigua ruta de las caravanas que conectaban a Egipto con el resto de África (una antigua ruta que seguían los hombres que vivían como esclavos), y en la que por la peculiaridad de la orografía, era un camino en el que sólo los más fuertes físicamente lograban sobrevivir a ese camino, conocido también como “La Ruta de Los Cuarenta”; ya que era el número total de días que se requerían para poder recorrerla de principio a fin.

Durante este viaje Laszlo Almasy se enamoró de la imponente inmensidad del desierto del Sahara. Como buen expedicionario cruzó las arenas del desierto de Libia y escuchó de los beduinos las maravillosas leyendas que ern narradas por ellos durante las frías noches, reunidos todos al calor del fuego.

Ahí fue donde escuchó hablar por primera vez del Oasis de Zazura, un lugar -que según por lo que se contaba- se ubicaba en algún lugar del corazón del desierto y era custodiada por un pájaro blanco. En pocas palabras era un lugar especial al que sólo los hombres más osados podían acceder. En compensación por su valentía, Zazura ofrecía a quien lograra llegar hasta ahí, oro y valiosos tesoros, ya que en ese lugar habitaba una reina durmiente que sólo podía ser despertada con un beso.

Avión utilizado por el Conde Almasy durante una de sus expediciones por el desierto.

Dejando de lado el misticismo, este expedicionario y piloto, echó mano de la tecnología de principios del Siglo XX con la intención de explorar más fácilmente el desierto. En ese entonces esa zona ni siquiera estaba cartografiada.

Son tantas las anécdotas que podrían contarse acerca de este hombre que el espacio en este blog resultaría insuficiente, por esa razón y para no hacer esto tan largo, a continuación reseño algunos de sus logros más importantes:

– A la edad de 14 años construyó un aeroplano y casi muere en él.

– Era políglota, dominaba seis idiomas, incluyendo el árabe.

El Príncipe Kemal se convirtió en su mecenas y patrocinó su expedición en la búsqueda de Zazura.

– Durante un arriesgado viaje para explorar un territorio desconocido para conseguir agua en el oasis Kufrah, que posteriormente se convirtió en una colonia italiana, provocó que los oficiales de ese país comenzaran a dudar sobre las verdaderas intenciones de Almasy al considerarlo como un espía inglés.

-Por cuestiones económicas, hasta 1933 el famoso Paciente Inglés reanudó su expedición, pero esta vez acompañado de un periodista austriaco, un fotógrafo alemán, así como un geógrafo húngaro. En compañía de todos ellos, Laszlo descubrió el Paso de Aqaba. Fue gracias a este viaje que él pudo por fin dibujar Zazura en el mapa.

-Durante una expedición al pozo de agua Ain Dua, en los Montes Uweinat, ubicados en la intersección de la línea fronteriza entre Libia, Egipto y Sudán, el Conde Almasy descubrió pinturas rupestres sobre rocas que mostraban jirafas y antílopes; además de una cueva cuyas paredes estaban repletas de figuras de hombres nadando ¿En pleno desierto de el Sahara?

Ese hallazgo vino a ser el más importante en la carrera de este expedicionario, ya que la idea de que el Sahara no siempre fue un desierto causó una gran sensación científica en esa época.

-A la par de sus expediciones, fue instructor de vuelo y realizó también importantes misiones bélicas por el amplio conocimiento que tenía sobre el desierto.

-Fue juzgado como criminal de guerra por el Tribunal del Pueblo en Budapest, pero resultó absuelto por falta de pruebas.

-En 1947 regresó a Egipto, y aunque su intención era organizar una nueva expedición en busca del ejército del Rey Persa Cambyses; sin embargo, ya no pudo llevarla a cabo porque murió de distentería en Salzburgo en 1951.

– Tres semanas después de su muerte, fue nombrado a manera de homenaje póstumo:  Director del Instituto de El Cairo.

– En 1942 infiltró a dos agentes alemanes entre los británicos que ocupaban Egipto. La aventura fue conocida como “Operación Salam”.
 
– Sus viajes y expediciones dieron origen a un libro escrito por él que se titula: “Nadadores en el desierto” y fue publicado en 1939. (mi teoría es que esta obra fue lo que inspiró a Michael Ondaaje para crear “El Paciente Inglés”).

Tal y como suele suceder con todos los personajes del pasado, el Conde Laszlo Almasy tiene también un pasado oscuro; y lejos de la maravillosa historia de amor que se cuenta en la película, se rumora que él era homosexual y que las cartas de amor que se encontraron entre sus documentos estaban dirigidas a un joven soldado de nombre Hans, quien era parte del ejército alemán en África.

 
En el Heinrich Barth Instituto de Estudios Africanos, se encuentra correspondencia escrita por él, pero desde siempre, esa institución se ha negado a darlas a conocer, pero es gracias a esos documentos que se  pudo revelar que príncipes egipcios se encontraban entre sus amantes.
 
Verdad o mentira, la historia de el verdadero Paciente Inglés es fascinante, ya que a pesar de que sus diarios y los informes que escribió para la red de espionaje alemana, desaparecieron, no hace falta más que echar un vistazo a su historia para darse cuenta que fue un hombre muy adelantado para su tiempo.
 
Explorador, dibujante de mapas y conquistador absoluto de los mares de arena que ningún otro ojo humano logró ver jamás, Laszlo Almasy hizo de su vida una aventura y no en vano se ganó por parte de los beduinos el título de Abu Ramla o “Padre de Las Arenas”… Aunque para nosotros siga siendo “El Paciente Inglés”.
 

“El desierto es horrible e ingrato, pero cualquiera que aspire a comprenderlo, debe regresar a él”.

-Laszlo Almasy-

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