La Niña que Vi.

Me asomé por la ventana y te vi ahí después de tanto tiempo… Pasaron tantos años desde la última vez que yo estuve en ese lugar, pero aún así todo lo que te rodeaba me resultó tan familiar.
No era más allá del mediodía, la luz de sol se colaba como en rebanadas de color claro por el barandal de la reja, llenando de luminosidad tu libro de lecturas de primer grado de primaria.
La maestra estaba explicando algo, pero yo tampoco le puse mucha atención… Me concentré mejor en ti, y sonreí… Estabas en ese lugar, pero con tu imaginación volando a miles de kilómetros de ahí.
No decías nada, pero yo sabía que bajo la banca jugabas con el lápiz y le hacías vestidos con las virutas que dejaba el sacapuntas; veías las imágenes del libro y soñabas otras cosas, porque las historias que estaban ahí escritas te habías adelantado ya y las habías leído mucho antes de hacerlo en clase.
Me dio tanto gusto volver a reencontrarme contigo, llevaba tanto tiempo sin verte, pero no sin tenerte tan presente en mi.
Hace un año atrás, la cita fue en el jardín de la casa de tu abuela; ahí entre pastelillos de lodo aderezados con ramitas y una botella de cristal verde (rellena con agua), te conté un poco como sería el futuro; pero creo que además de que no entendiste mucho que digamos, te interesaba mucho más saber si después del año 2000 serías una mujer que usaría zapatos de tacón alto en medio de calles con autos voladores.
La verdad no soy ni la mitad de todo eso que imaginaste en el pasado, pero puedo decir que hoy yo tengo tu curiosidad, el mismo asombro que te causaban las cosas sencillas cuando tan sólo tenías 5 años… Todo lo que viví de manera tardía, gracias a que todavía vives dentro de mi propio “disfraz de grande”, lo pude disfrutar con la misma intensidad que lo hacías tú.A las dos nos siguen gustando las historias y los libros llenos de ilustraciones coloridas y hermosas; pero con el transcurrir del tiempo me di cuenta también que todo lo que alguna vez descubriste con tanta fascinación a través de una pantalla de cine, contribuyó para que yo me convirtiera en una aprendiz de escritora.

Después de la última vez que nos vimos, sabes que yo soy tú y vives todavía en mi interior… Por esa razón es que te conozco demasiado bien y sé que a veces todavía tienes miedo… Por eso lloras y te duele tanto desprenderte y perder…

A veces yo no sé como consolarte y lo único que puedo hacer es abrazarte hasta que te duermes… Entiendo perfecto como te sientes, pero hay emociones y sentimientos que ni los adultos sabemos como resolver… Yo te quiero y te necesito así… Te vi hace tiempo reflejada en un espejo y desde entonces aprendí a aceptarte y quererte, sobre todo en esos momentos en que a través de mi, reaccionas mal.

Aún así, yo necesito llevarte siempre conmigo, tomarte de la mano y continuar visualizando todo cuanto está a mi alrededor bajo el mismo reflejo de tu mirada… Por eso quédate hoy y siempre conmigo, aunque este disfraz exterior se desgaste y se deteriore; te prometo que buscaremos trocitos de magia en el cielo y en cada banqueta por la que nos toque pasar…

También nos sentaremos en el pasto y aunque ya no hagamos pasteles de lodo tan seguido, te acompañaré con mi libreta para atrapar los cuentos o fábulas imaginarias que salgan a tu paso… Te prometo que aunque pase el tiempo, juntas compartiremos todo eso que allá afuera nadie más puede ver.

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