“Señales y Valores en Papel”…

 
Minotauro se fue a dormir una noche con el corazón vacío… Las cosas no iban bien del todo, para donde quiera que volteaba había problemas, la gente en la calle había perdido la esperanza, y en los medios el reflejo de la violencia y la crisis económica eran los únicos y los grandes protagonistas…
Aquel final del día, Minotauro había vuelto a casa pensando en todo esto mientras sus huellas eran invisibles sobre la alfombra ocre de otoño… Aún no hacía frío, pero él llevaba resguardada la nostalgia en uno de los bolsillos de sus jeans para protegerla del sereno de la noche, y también para que nadie más se diera cuenta cuánto extrañaba y que tanto le dolía no estar cerca de la persona que más amaba.
Durante la cena, sintió aún mucho más tristeza, al ver en el reflejo de los ojos de un bebé, la inocencia de quien ignora y ni se entera cuando en la televisión todos los programas dicen que el mundo está hecho un caos…


Minotauro tuvo unas enormes ganas de llorar por eso; y de hecho humedeció su almohada en la oscuridad, pensando en cómo un hombre tan simple como él podía ser incapaz de poder hacer algo al respecto…. Con la impotencia de saber que no podía, al final agotado, se quedó dormido.Tras unas cuantas horas, la mañana se desplegó como un regalo, y como siempre, los sentimientos sombríos cedieron al igual que las sombras, con el paso de la luz… Tras desayunar y darse un buen baño, Minotauro salió a toda prisa de casa, y aunque sería un día bastante pesado para él, aún así se tomó el tiempo para guardar cuatro valores muy importantes adentro de su mochila: AMOR, FE, ESPERANZA, ¡ah, pero le faltaba uno: GRATITUD, y ya estando en el centro de la ciudad, compró de camino al trabajo algo -que a su juicio- era lo que a eso se asemejaba más…

A pesar de que tuvo mil ocupaciones, en el transcurso del día se dio un espacio, a el AMOR lo metió entre las páginas de un libro… la GRATITUD se la reservó para el regreso a casa al final del día, mientras que la ESPERANZA y la FE las metió juntas en un pedazo de papel que encontró doblado entre un montón de cosas que llevaban mucho tiempo apiladas en su escritorio personal…

La GRATITUD, se la entregó materializada en una flor amarilla a una abuela que todas las tardes veía sentada en una calle de su barrio en el regreso a casa. Minotauro quiso agradecerle por todas y cada una de las bendiciones que había visto a lo lejos le brindaba a él y a todas las demás personas que a primera hora del día pasaban por esa cuadra… Él no lo supo, pero haber hecho un alto en su camino, para aquella mujer representó toda la atención y la ternura que quizá nadie de su familia le dio.

Los otros tres valores, los fue dejando en el transcurso del día en distintos lugares… Como la premura del tiempo ya no le permitió quedarse, ya no pudo ver cuando ni quien los encontró…

La FE y la ESPERANZA se quedaron en una caseta de teléfono público… Era un volante publicitario con un mensaje de Dios que un día unos chavos le dieron en la calle después de regalarle una oración, y que decía: “Yo he visto todas las dificultades por las que has pasado, pero confía… Todo a su tiempo”….

Después de resistir varios días entre la lluvia y el viento, el pedazo de papel maltrecho lo encontró un muchacho que fue deportado, estaba desempleado y también desesperado… Una tarde, con las últimas monedas que le quedaron en el bolsillo, desde ese teléfono público habló a casa con su familia y con un nudo en la garganta prometió que volvería pronto y estaría bien…

El AMOR, lo encontró abandonado en la banca de un parque una chica que tenía el corazón roto… Minotauro lo materializó en una carta sin tiempo que dejó intencionalmente atrapada entre las páginas de un libro que había escrito un hombre en otro siglo y que hablaba sobre los sentimientos de un “príncipe feliz”.

Minotauro escribió con su mejor letra en la hoja de papel:

“¡Hola! tú no me conoces y yo jamás te he visto, pero sé que si encontraste esta carta fue por algo y sólo quiero decirte que sin importar lo que esté pasando en este instante con tu vida, o las circunstancias que ensombrezcan tu corazón, nada de eso será para siempre…


Si hay algo que no esté en tus manos resolver, súeltalo y ponlo en las manos del único ser que puede ayudarte con eso (tú sabes bien quien es ÉL). 


Si es alguien que se fue, bendícelo, pues si es su destino estar contigo, la vida pondrá los medios para que vuelvan a encontrarse, y si eso no sucede, es simplemente porque esa persona tal vez sólo estuvo de paso para enseñarte alguna lección y luego irse, para que tú te convirtieras en una mejor persona para alguien que será mejor y definitivo… 


Si no me crees, sólo espera un poco… Mientras tanto para que no te aburras te dejo un libro con una historia mágica e increíble que ¿quién te dice que no?, más adelante podrás compartir con esa persona que sueñas… Pero mientras eso sucede, no dejes de soñar ¡ni tampoco de sonreír!!!!

Por la noche, Minotauro llegó tan cansado a su casa, que ya no pensó más en eso, ni tampoco se dio cuenta que además de que su propia tristeza y dolor se habían disipado… Pero más importante que todo eso, era el simple hecho de que sin darse cuenta contribuyó a cambiar un poco todo lo que es igual siempre y le regaló un poco de la luz de su alma, a unas pocas personas a través de las señales y valores en papel…

P.D: Gracias Dios por la magia que siempre me regala Minotauro y por haber puesto esta historia en mi corazón, hoy por la noche, mientras caminaba de regreso a casa. 

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