La Mujer del Año.

“Lo que me motiva más que nada es saber que si no hacemos nosotros las cosas, nadie más lo va hacer, y si nos vamos a estar quejando, nunca van a mejorar las cosas… Yo creo que creer es crear”.
El día que conocí a Cassandra, ella llegó en moto. Habíamos hablado por teléfono un par de veces, y quedamos en que nos veríamos a las 11:00 de la mañana en un parque (se me ocurrió citarla ahí con la idea de no sólo poder platicar en un lugar tranquilo, sino también de hacer algo totalmente diferente). 

El motivo de la entrevista era muy simple, ella, con tan sólo 22 años, acababa de ganar el premio a “La Mujer del Año” que otorga el Club de Mujeres Profesionistas y de Negocios A.C. por su destacada labor dentro del grupo de jóvenes que ella misma creó: “Nudo por la Paz”.

Cassandra compitió con varias mujeres que realizan labor social en la ciudad desde hace varios años, pero fue la absoluta ganadora, y durante las 4 décadas que lleva entregándose este premio, ella ha sido la persona más joven que ha ganado ese reconocimiento. 
Apenas estaba comentando con mi compañera fotógrafa que quizá sería bueno marcarle a su radio para saber si ya venía de camino a la entrevista, cuando para sorpresa nuestra, la persona que unos minutos antes vimos pasar a toda velocidad, era Cassandra, quien al despojarse del casco dejó al descubierto a una chica que en el color obscuro de sus ojos reflejaba una total honestidad y que en cuanto nos vió y estuvo cerca, con una sonrisa muy espontánea nos saludó.
Más allá del premio, era evidente que existía una gran labor detrás del reconocimiento que había recibido unos días antes, y por esa razón quisimos conversar con esta chica juarense, quien además de proyectarse desde el instante mismo en que se encontró con nosotros en ese parque, como una persona decidida y de fuertes convicciones, era importante también intentar “echar un vistazo” hacia su interior, para conocer un poco más a fondo como es ella, y cuál es la principal motivación que la ha impulsado a trabajar en “Nudos por la Paz” en favor de otros jóvenes como ella.
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Cassandra Adame y Su Nudo Por La Paz.
Por: Martha Mendoza | Fotos: Cristina Parra
¿Cómo fue el proceso para que te nominaran como mujer del año?
“Yo ya había visto la convocatoria y una amiga me había dicho que participara, a fin de cuentas yo decidí que si me nominaban, me gustaría que alguien más fuera quien me propusiera, no yo por ego hacerlo, y casualmente unos días antes de que se cerrara la convocatoria, llegó un amigo que se llama Adrián de “Tierra Sabia” y me nominaron ellos como asociación. Me pidió mis datos, los envié y quedé entre las 8 seleccionadas”.
¿Cuál fue tu reacción cuando te enteraste que estabas entre las finalistas?
“Era emocionante, algo nuevo, porque nunca me había tocado estar en ese tipo de nominaciones y era extraño, pero estaba también feliz de conocer a otras mujeres que también están igual que yo, porque yo sé que con ellas puedo trabajar, y juntas podemos hacer algo ya más grande”.
Cuéntanos exactamente lo que haces dentro de la asociación por la que fuiste nominada.
Exactamente lo que hacemos es trabajar con chavos de 10 a 15 años, en colonias marginadas para evitar que se acerquen al crimen organizado. Tratamos temas de paz, drogadicción y derechos humanos, pero no como pláticas, no como talleres, en realidad son actividades, con campismo, actividades al aire libre, nos vamos a rappelear, y todas las actividades y juegos que se hacen, se enfocan a derechos humanos, paz y otros temas y conflictos que existen en la ciudad”.
¿Cómo surgió en ti la inquietud de empezar a hacer labor social?
“En sí, todo comenzó a raíz de un suceso ya muy fuerte que vivimos dentro de la asociación, que fue el fallecimiento de dos hermanos scouts, que de hecho ellos estaban conmigo en el clan, que es como la sección en la que yo estaba, y a raíz de eso comenzamos a movernos porque más que lágrimas o estar lamentándonos, lo tomamos como un motor, para seguir adelante y para intentar cambiar la situación de la ciudad, porque una de las cosas que a mí me desesperaba era ver como estaba pasando todo esto y nadie hacía nada. Porque a nadie le afectaba directamente, hasta que ya todos teníamos un conocido al que le había pasado algo… Y a mí me pasó, yo lo viví y junto con todos mis compañeros y amigos comenzamos a trabajar”.
¿Cuánto tiempo llevan trabajando? ¿Cuáles han sido sus logros más grandes?
El proyecto tiene como 1 año y medio más o menos, y logros grandes que hemos tenido, hasta ahorita hemos recibido un apoyo muy grande y queremos conjuntarnos con la asociación Scouts de México para poder hacerlo más grande para trabajar las áreas que como asociación no alcanzan a trabajar, como son áreas marginadas. 

Otro de los logros grandes que hemos tenido es haber evolucionado al grado de ya no ser un proyecto, sino ser una asociación civil juvenil totalmente, con Imjuárez, hubo un evento aquí en la ciudad, con más de 50 asociaciones juveniles, se formó una red de jóvenes, con el fin de poder comunicarnos: convocatorias, eventos, echarnos la mano con voluntarios, ver quien tiene lo que yo necesito, y nos manejamos de una manera muy padre, nos apoyamos mutuamente y ha sido un logro muy grande poder encontrarnos con estas personas y poder trabajar con ellas en “Nudo Por la Paz”.
¿Por qué se llama así la asociación?
Todos los que integramos la asociación venimos de grupos scouts, y una de las técnicas de aprendizaje es “aprender haciendo”, nosotros tomamos esto de la cabullería, que es aprender a hacer los nudos, y a partir de ahí puedes enseñar otras cosas, nosotros los nudos los vemos no como un conflicto, sino al contrario, es como unión, porque puedes conectar cosas con ideas, con aprendizaje, es conexión, más que nada, y por la paz, porque es súper importante, queremos remarcar que para eso vamos. Los temas que tocamos son de paz, de derechos humanos”.
¿Cómo es tu rutina dentro del grupo?
Todos los domingos, de 3 a 5 de la tarde, estamos yendo a Mezquital, que es donde estamos trabajando, y entre semana, nosotros trabajamos desarrollando ciclos de programas, con convocatorias, trabajando con la red de jóvenes, etc. Pero de ley, todos los domingos, de 3 a 5, en la colonia Mezquital”.
¿Con cuántos chicos trabajas ahí? ¿Qué es lo que hacen?
“Ahorita son aproximadamente 10 niños, y obviamente queremos convocar más, lo que pasa es que no es fácil entrar a una colonia, son otras ideas, es otro rollo, y nosotros entramos por eso poquito a poquito, no importa que sean pocos, pero con ellos poder formar algo bien hecho y poder seguir invitando, y ya trabajando con esos niños es más fácil poder intervenir con más, porque no es tan fácil nada más llegar y hacer un curso, nos la pasamos muy padre y ya nos vamos; sino quedarnos ahí y trabajar y en serio formar un grupo bien hecho, que sea sustentable”.
¿Y qué planes tienen ahorita? ¿Qué más quieren hacer?
“Nos gustaría expandirnos a otras zonas marginadas. Obviamente el siguiente paso a mi me gustaría que fuera en Anapra. Ya trabajamos un tiempo, como 4 meses. No teníamos muchas personas, no pudimos dividirnos, estábamos dejando unos, entonces dijimos: le metemos bien en uno y ya cuando consigamos más voluntariado, poder entrar también en otras zonas como Anapra, Villas de Allende, etc”.
¿Y cuántos jóvenes están involucrados ahorita en Nudo por la Paz?
“Ahorita somos como 8 personas, el más joven tiene como 15 ó 16 años, y el más grande tiene 23, entonces es una asociación totalmente juvenil, y ese es el propósito, creo que la juventud tiene mucho empuje, pero no nada más porque sean jóvenes, sino porque un joven que se pone en acción es como un ejemplo a seguir para gente más joven, para niños, para adultos y para viejos. Que un joven esté en movimiento y haga las cosas bien, es un punto de inspiración, muy, muy importante”.
Veo que tú eres alguien con mucho ímpetu, ¿a tí qué es lo que te motiva?, ¿Ya habías estado involucrada en alguna asociación? ¿Cómo surgió en ti la inquietud de ayudar a más gente?
“Mi cuna fue Scouts de México, y yo creo que los valores y las leyes scouts van para formar a jóvenes y a ciudadanos activos. Ese es como el hit de ellos. Entonces yo creo que conmigo lo han logrado, y con muchísimas personas que están saliendo, porque empiezan desde los 7 hasta los 22 años, entonces cuando salen no es sólo decir: “Yo fui Scout, y yo acampaba, sino: Yo salí de Scouts y me puse a trabajar, y con todo lo que aprendí yo hice algo”. Eso es lo que estoy haciendo y lo que me motiva más que nada es saber que si no hacemos nosotros las cosas, nadie más lo va hacer, y si nos vamos a estar quejando, nunca van a mejorar las cosas… Yo creo que creer es crear, y si yo creo que las cosas van a cambiar, va a pasar. Probablemente no sea inmediato, tal vez a mí ya no me toque ver los resultados, pero a alguien más sí, y yo creo que es importante pensar en eso”.
¿Ahorita qué estás estudiando?
“Diseño gráfico y espero poder también estudiar cine, me encantaría”.
¿Cuáles son tus planes personales a parte de lo qué estás haciendo ahorita con la asociación?
Me gustaría trabajar con Naciones Unidas, directamente con ellos, poder trabajar también en otros países, para poder abrir mi visión, poder ver no nada más problemáticas de México, sino de todo el mundo y poder generar nuevas ideas a partir de estar en contacto con diferentes ideologías. Eso, y también poder esparcir mis ideas y todo lo que yo pienso para poder cambiar principalmente mi país. La verdad yo creo que la gente de México es como… ¡Ay! es que no puedo decir eso, pero es gente bien chingona… O sea, donde va un Mexicano es como ¡wow!, entonces eso es lo que yo quiero enfatizar y que cambiemos como país”.
Desde la perspectiva que tú tienes ya con la experiencia de trabajar en grupos de labor social ¿Qué es lo más urgente que se necesita para cambiar a México?
“La apatía. Yo pienso que aquí en Juárez lo que pasó es que nos fue tan mal, que la gente está tan dolida, cerrada por el miedo. El miedo es la peor tontería que puede existir en el mundo, y a partir de eso la gente como que ya no podía ser empática, porque todos estábamos afectados, y entonces si ya todos dijeron: vamos a hacer algo. Ese es el principal problema, no tiene que pasar algo para que ya la gente decida ponerse en acción. Abolir la apatía, eso es lo principal. No necesito dinero para hacer eso, no necesito nada”.
¿Alguna anécdota de este tiempo o algo que te haya impactado?
“Yo creo que el trabajo con los niños. Para mi han sido como maestros, siento que tanto ellos como nosotros estamos aprendiendo y se siente muy bien ver que tú los viste de una manera, y ver como por ejemplo para ellos aprender a perder… Perder para ellos era algo horrible, lo peor que les puedes hacer, y si pierden se enojan, y golpean, y pelean; pero ver después de cierto tiempo de trabajo, ver ya como los chavos en lugar de pelear, aceptan su derrota o es parte de la vida, y hay que seguir adelante, eso para mí es genial.

Experiencias han habido muchas, desde lo que pasó con mis amigos, eso también fue impactante. De hecho entre yo y un amigo organizamos -no sé si supiste- una marcha por la paz, que éramos puros Scouts, y no era “grilla”, era un movimiento positivo, todas las pancartas decían cosas como: “El Scout ríe y canta en sus dificultades”.

Fuimos más de quinientas personas, entre Scouts y civiles, pero fue también en un plan muy espiritual. Queríamos que lo que habían pasado la familia de mis amigos y ellos, que no fuera en vano, y marcar eso en la historia, salir todos los Scouts a la calle y decir: “vamos a hacer algo” y para eso fue”.
Ahí tocas un punto muy importante, respecto a la espiritualidad. ¿Crees que la carencia de eso tenga que ver con todo lo que ahorita está pasando? ¿Cómo se puede contribuir en eso sin meterte en ondas religiosas?
“La espiritualidad es lo que te mueve, si tú no tienes fuerza o voluntad espiritual, es como hacer las cosas por hacerlas, la vida pierde significado, y uno se tiene que encontrar a uno mismo, para poder trabajar afuera. Si uno no trabaja lo que tiene adentro, no va a servir de nada, y lo que hagas no va a tener sustancia. Obviamente, carencia si hay, pero no es anda más aquí, existe en todo el mundo y nos hace falta tocar ese tema más. No tiene que ver con religión. La espiritualidad es algo que todos tenemos y trabajarla es importante”.
Veo que siempre andas corriendo y te involucras en mil cosas, pero ¿qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
“Me gusta tocar la guitarra, tocar el piano, cantar, pintar, dibujar, me gusta de repente irme a caminar, a correr, hago muchísimas cosas. Toda la rama artística me mueve mucho, y también el deporte”.
¿Te gusta el cine? ¿Los libros?
“Me encanta el cine, pero no me clavo, porque creo que la vida está aquí. Una película es una película, pero uno aprende más de la vida, que estar ahí sentado dos horas viendo una cinta. Mejor me enfoco aquí a la vida real, al aquí y al ahora… Y leer, batallo, tengo la motivación”…
Bueno, es que aparte no tienes tiempo… Andas corriendo…
“Si lo intento, en las noches digo: “voy a leer”, y se me va, no soy muy buena para eso, pero hago mi esfuerzo”.
¿Qué haces en  un día que tienes libre? ¿Cómo sería un día ideal para ti?
“Un día ideal para mí sería un conjunto de cosas y personas. Un día ideal es poder ver a mis amigos, estar a gusto en ningún lado, así nada más, afuera caminando, andarnos en la ruta, platicar, comer, poder ver a mi mamá y a mi familia, y poder estar con la gente que amo y momentos también conmigo misma, estar así a gusto, en un clima así como ahorita, está así perfecto, con tranquilidad”.
¿Qué tipo de música te gusta?
“De todo, la instrumental me calma bastante, pero no tengo una en especial. Escucho desde rock, hasta clásico, reggae, de todo”.
¿Qué puede hacer que te estremezcas por dentro?
“Ver a un niño sufrir, o a un animal. Eso es terrible, y yo creo que ese es un sentimiento general. Cualquier persona con sentimientos, ver eso es horrible”.
Por último: ¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que están desanimados porque ven el panorama y se dan cuenta que no hay ni para donde o piensan que en México no hay futuro y han perdido la esperanza?
Yo creo que primero que nada, si están buscando algo, que lo busquen. Si tú buscas, vas a encontrar. Eso es de ley, pero si en realidad te enfocas, vas a encontrar y
si se sienten desmotivados pero quieren hacer algo, es ponerse a buscar, es moverse,
ver que personas están haciendo algo, ver ¿qué puedo yo hacer? Y ahorita que ya
está un poquito más trabajado esto, en ciudad Juárez, acercarse a la red de
jóvenes. Ahí hay asociaciones como: Terapet que trabaja terapias con animales,
Cancer Survivor, o Tierra Sabia que trabaja huertos urbanos y casas ecológicas
y nosotros: Nudos por la Paz, que trabajamos temas de paz y derechos urbanos.
Sólo te mencioné cuatro ejemplos, pero hay más de cincuenta, así que ¡imagínate!”.

Así terminó la charla con esta chica estudiante de diseño gráfico, quien ha logrado en poco tiempo hacer algo tan importante por nuestra ciudad. Ella no pierde el piso por eso, y para ella, lo más valioso que le ha dado este premio, es la certeza de saber que todo esto puede ser una plataforma para poder realizar más cosas y colaborar con otras personas, que al igual que ella, tienen la visión de que se produzca realmente un cambio importante. Ese es el tipo de personas que necesitamos para poder lograr una transformación en nuestro país.
Para mi como reportera, fue un gran aprendizaje en ese día conversar con alguien quien a pesar de ser tan joven nos pone a muchos la muestra.

“La espiritualidad es lo que te mueve, si tú no tienes fuerza o voluntad espiritual, es como hacer las cosas por hacerlas, la vida pierde significado, y uno se tiene que encontrar a uno mismo, para poder trabajar afuera”.
-Cassandra Adame-

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