“Leo… Luego Existo”: con Irma Dorantes…

“Sí con este programa del Instituto Nacional de Bellas Artes logramos que una sola persona lea aunque sea un libro, ya nos damos por bien servidos, será un gran logro”.

Hay días en que la vida te puede sorprender y regalarte algo lindo al final del día; y eso fue lo que me pasó a mi hace una semana.
Yo iba a volver a casa temprano, pero de última hora me dijeron que tenía que ir al Museo de Arte para cubrir un evento que se conoce como “Leo… Luego Existo” y que parafraseando el famoso apotegma de René Descartes tiene por objetivo promover el hábito de la lectura a través de reconocidas figuras del espectáculo y la cultura que se presentan en algún recinto para leer en voz alta.
Esta vez, la lectura estuvo a cargo de la actriz Irma Dorantes. Para quienes no saben quien es ella, (o porque son muy jóvenes o no viven en México), a grandes rasgos les puedo decir que esta gran señora es casi, casi una leyenda viviente, ya que además de haber sido esposa de Pedro Infante; un hombre que a más de 50 años de haber fallecido sigue siendo muy querido y admirado en México y el extranjero; ella, también logró ser reconocida gracias a su trayectoria como actriz y que abarca más de 100 películas, sin contar lo que ha hecho en la música, el teatro y la televisión.
Irma Dorantes y Pedro Infante.
Yo había escuchado mucho sobre este programa de fomento a la lectura que promueve el Instituto Nacional de Bellas Artes, pero nunca había asistido a ninguno… Cuando llegué, aún era temprano, y en un recinto pequeño en el que ya había algo de gente; al frente se había improvisado un templete que albergaba un escritorio con varios libros y una lámpara que al alumbrar las páginas para sacarlas de su letargo, jamás imaginaría nos llevarían a través de las letras en un fascinante viaje por el tiempo.
Después de una espera que a mi no me pareció tan larga, apareció por uno de los pasillos laterales una mujer muy menudita, de ojos de un color hermoso y muy claro, que en cuanto saludó su voz sonó como la de alguien a quien se conoce de tanto tiempo, pues todos los que estábamos ahí hemos visto cientos de veces las cintas de quien fue el gran amor de su vida.
Ella llegó y empezó a platicar sobre lo gracioso que era encontrar una historia de un ángel con senos… “La Victoria Alada”, un símbolo tan especial que lleva más de 100 años en la avenida Paseo de la Reforma de la ciudad de México.
Al abrir las pastas del primer libro, su voz nos transportó hasta 1910, a la época en que el General Porfirio Díaz aún gobernaba y el Arquitecto Antonio Rivas Mercado era el encargado de la obra artística de ese ángel que vendría a atestiguar tantas cosas en la vida de un país…
Antonio Rivas Mercado acababa de ser padre, de una preciosa niña a quien pusieron por nombre Antonia y nació en un día en que el tráfico y los movimientos telúricos ya eran habituales a principios del casi recién estrenado Siglo XX.

“Quiero regresar a Cd. Juárez para verlo triunfante, lleno de alegría y felicidad”.

Es increíble como un libro; y más cuando alguien te lo lee, puede transportarte hasta un lugar, para ver con los ojos de la imaginación como es una persona y el entorno en el que vivió aunque ya haya pasado tanto tiempo. La historia del ángel es sólo un preámbulo para descubrir por medio de las letras como una mujer se vuelve una pieza imprescindible en la historia de un país…
Yo no sé si fue la nostalgia, o que la historia estaba relacionada con una época que a mi en lo personal me cautiva… Tras cerrar el libro “A La Sombra del Ángel” de Katherine S. Blair;  el hechizo no terminó, por el contrario, se extendió sobre otras páginas y otras letras que revivieron los poemas de Sor Juana Inés de La Cruz; además de un relato muy dulce de la autoría de Rosario Castellanos extraída de su libro “Balún Canán”.

No es fácil encontrar alguien que le guste leer en voz alta y tal vez por eso a mi me tenía fascinada en esa tarde. Pasó más de una hora y yo no sentí el tiempo, al contrario para mi había sido insuficiente, pero el encanto de esta gran señora iba mucho más allá de los libros… Y todos los ahí presentes no pudimos evitar esbozar una sonrisa cuando al terminar su lectura ella dijo: “Siempre presumí de haber recibido las mejores serenatas del mundo”…

Pedro Infante y Jorge Negrete.

Obvio se estaba refiriendo a Pedro Infante, y así fue como comenzó a contar una anécdota que sucedió en la época cuando Jorge Negrete y Pedro estaban filmando la película de “Dos Tipos de Cuidado”.
Irma dice que Pedro le hablaba de “usted” a Jorge, mientras que él le hablaba de “Tú”… 
Un día, después de la filmación, Pedro se acercó a Jorge para decirle algo…
-…Oiga Jorge, necesito pedirle un gran favor…
-¿Sí?, ¿a ver qué es?-
-Es que le quiero pedir si me acompaña a llevarle serenata a mi novia.-
-Pedro, ya sabes muy bien que YO NO LLEVO SERENATAS.-
-Pues si ya sé… Pero por este es un favor especial y por eso quiero que me acompañe… Es el cumpleaños de mi novia…
-Ah… ¿Es su cumpleaños?
-Sí…
Irma Dorantes dice que esto se lo contó Pedro Infante mucho tiempo después, cuando ya se habían casado; y yo trataba de imaginarme lo que ella como mujer debió haber sentido la madrugada en que desde el piso donde se ubicaba el departamento donde ella vivía, empezó a escuchar la voz de Jorge Negrete, seguida por la de Pedro Infante, cantando nada más para ella… Yo creo que ningún cantante en la época actual podría igualar una serenata así; y cualquier mujer en su lugar se habría enamorado de Pedro Infante como lo hizo ella, la verdad es que si fue una mujer sumamente afortunada.
El evento se terminó, y yo me quedé imaginando la gran cantidad de mariachis y tríos que pasaron por su ventana, la cantidad de veces que Pedro tuvo ese detalle con ella, y lo difícil que debió ser para ella perder al gran amor de su vida siendo tan joven.  
Al terminar la lectura, el público la ovacionó de pie, no sólo porque fue mágica la forma en como nos transportó a todos en un recorrido por el arte y la historia de diversos escritores, sino porque es evidente que ella es una mujer que no sólo convivió y conoció muy de cerca a uno de los ídolos más grandes que ha dado México, sino porque también por si misma, ha vivido y atestiguado tantas cosas de la evolución del cine, como de la historia de nuestro país; lo que automáticamente la convierte en una figura tan especial con la que uno no todos los días tiene la oportunidad de conversar.
Lic. Rosa Elba Vázquez, directora del Museo de Arte de Cd. Juárez, entregó un reconocimiento especial para Irma Dorantes al final del evento.
Firmando autógrafos a los asistentes.
Se hizo tarde, pero eso ya no importaba, y el resto de la noche se consumió entre el lapso de tiempo que hubo que esperar entre las fotografías y autógrafos de los fans, para poder hacer una pequeña entrevista que más bien fue charla.
Hacía un poco de viento fresco cuando volví a mi casa, y a pesar de que había sido un día arduo, la magia de las historias y los libros leídos en voz alta, fue lo que le dio sentido a un día más de existencia…  
Fotos: Museo de Arte de Cd. Juárez | Martha Mendoza

“En estos tiempos de Facebook hemos perdido la capacidad de imaginar”….
-Irma Dorantes (Actriz)-

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