Tres Años…

 “Un recuerdo es una fotografía tomada por el corazón para hacer de un momento especial algo para siempre”.

Hoy hace 3 años llegué a un hermoso país donde pasé las vacaciones más padres de mi vida. En ese lugar me encontré por primera vez con una persona que no me canso de decir que aún desde mucho tiempo antes de haberla visto, yo ya sabía que era alguien muy especial y no me equivoqué.
Dicen que existen personas que cuando entran en tu vida la marcan para siempre y en ese sentido, en mi existencia han sido menos de cinco: Vane es una de ellas.
Ha pasado mucho tiempo desde que estuve ahí, pero esa gran aventura de recorrer el continente casi de extremo a extremo para ir a buscar a quien a pesar de la distancia y los kilómetros se volvió de las personas más cercanas, es una de las experiencias más hermosas que Dios me pudo regalar.
Todo lo que yo fui en Uruguay y descubrí de mí estando ahí, ya no se ha vuelto a repetir ni lo he podido encontrar en otro lado. No sé tampoco cuánto tiempo más pase o si la vida me permita otra vez encontrar de nuevo el camino de regreso hasta allí; pero sin importar lo que vendrá para el futuro, o si cada día que pasa es uno menos en la espera de algo incierto; de lo que si estoy segura es de que a pesar de que los días se acumulen, todo lo que vi y viví durante esos que han sido los 18 mejores días de mi vida, es algo que va a permanecer conmigo como una de las experiencias más hermosas y valiosas que alguien puede cargar en la maleta de viaje que lleva adentro de su corazón.
Existen personas que tienen tanta luz por dentro que son capaces de hacerte sonreír aún a la distancia… Y eso me pasa siempre que me acuerdo de cosas relacionadas con Vane y cuando recuerdo en particular el momento previo en que fue tomada la fotografía con la que hoy tuve el atrevimiento de ilustrar este post.
Pase lo que pase y a pesar de los errores y los días difíciles, lo más valioso de una amistad siempre ha pesado más en la balanza y de Cd. Juárez hasta Uruguay el cariño es tan ¡inmensooooo! (… y creo que en la embajada de allá lo saben); por eso también ha propiciado errores que lastimaron tantas veces, por no saberlo manejar.
Aunque la distancia de este lado pega (y muy gacho), a pesar de que los días se sigan acumulando, le agradezco a Dios por haberme permitido vivir tantas cosas tan padres durante ese viaje que fue una experiencia increíble (ya desde que iba en camino), y a Vane por encontrarme y haberme dejado entrar a su vida.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s