Sobre "La Llorona" y otras anécdotas Sobrenaturales…

Este no era un post que tuviera planeado publicar, pero la idea de escribir algo acerca de este tema surgió a raíz de un escrito que sobre el mismo tema publicó en su blog “El Caballero de La Blanca Luna”.
Él con ese sentido del humor que lo caracteriza compartió en su espacio en esta semana que acaba de pasar, algunas anécdotas sobrenaturales que experimentó a lo largo de su vida y en la retroalimentación que se da entre que le dejas un comentario y él te responde, yo le prometí que en cuanto tuviera oportunidad publicaría en mi blog la anécdota que me sucedió a mi, y aquí estoy cumpliendo mi promesa.
Bueno, antes de relatar el incidente que a mi me pasó (y que la verdad yo no sé decir si era de verdad “La Llorona”), me gustaría ponerlos al tanto de algunos antecedentes en materia de experiencias sobrenaturales que han pasado a lo largo de los años en mi familia.
Para empezar, la casa donde yo vivo, es una casa muy antigua, hasta donde yo sé fue construida por mi abuelo paterno, y aunque la casa ya está muy distinta a cuando esa generación de mi familia vivía aquí (incluso ya no se parece ni remotamente a la casa que era cuando yo fui niña), yo supongo que fácil la edificación tiene más de 50 años.
En la época cuando obviamente yo todavía no nacía, mis padres ni siquiera se conocían y por ende no se habían casado, contaba una tía que vivió con nosotros mucho tiempo (y que por cierto en paz descanse), que cuando ellos eran niños, a ella le gustaba mucho quedarse despierta hasta muy tarde (¡gulp!), desde aquí ya empezamos mal ¿verdad?
En ese entonces, como no había televisión todavía, ella se entretenía leyendo novelas y decía que por la calle principal que atraviesa mi casa, de madrugada se oía que pasaba un carruaje que daba la vuelta y seguía de largo por la calle hasta llegar hasta la pequeña capilla que está a una cuadra de distancia de mi casa y justo ahí se detenía.
De la carreta bajaba un “Curro” o “Catrín”, o sea un hombre elegantemente vestido a la usanza de los caballeros antiguos, con su bombín, su frac oscuro y su bastón, que luego de descender de ese vehículo se perdía entre las calles contiguas a la iglesia.
Mi tía nunca creyó en ese cuento, (que suele pasar cuando nunca has visto nada), pero ella decía -vayan ustedes a saber si era verdad- que una ocasión en que su madre le dijo que ya se fuera a dormir y ella no hizo caso con tal de quedarse leyendo, pasada las 3 de la mañana (que tiene razón Diesel cuando afirma que la mayoría de los fenómenos sobrenaturales ocurren después de esa hora), bastó que ella escuchara el ruido producido por las ruedas de la carreta tirada por caballos para que de un brinco se metiera en la cama, y con un pavor de miedo, con tal de no ver pasar al caballero en su carruaje.
A mi lo que me impresionaba de mi tía, era que ella decía que en su época hasta hablar del mismísimo Lucifer estaba prohibido… No sé si ella lo hacía para asustarnos (porque mis hermanos y yo éramos tremendos vagos de niños), pero mi tía decía que en sus tiempos, bastaba que alguien dijera la palabra “Diablo” para que este se presentara en el instante ante esa persona y dijera: “Aquí estoy, para que me quieres”… (acordarme de eso me sigue dando miedo hasta el día de hoy).
Mi tía decía también que por eso no se debía jugar a nada después de la medianoche, mucho menos si eran juegos de azar… (creo que eso es cierto y líneas más adelante les contaré porque).
El caso es que retomando el punto, las experiencias sobrenaturales desde siempre han estado presentes en mi familia… Son muchas y podría contarles una a una (pero me saldría este post más largo que la cuaresma), y me enfocaré a decirles únicamente que en otra etapa de la historia de mi casa, vivió en una de las habitaciones, la madrina de mi papá, quien se dedicaba a realizar trabajos de “magia blanca”, dice mi padre, que ella era una persona que únicamente utilizaba los dones que tenía para ayudar a la gente, y al parecer era buena en su trabajo, porque dice mi papá que a la casa venía a buscarla gente de todos lados (incluso personas de El Paso, Tx).
Él era muy niño en ese entonces, pero dice que su madrina siempre trató de mantenerlos al margen de todo eso y que las cosas que él llegó a ver (como el caso de un señor al que supuestamente “le tenían un mal puesto”), al parecer el hechizo o maleficio -como le quieran llamar- estaba muy “cañón”, pues decía que no se que ritual hacía esta señora que se levantaban unas llamas muy grandes delante de esa persona afectada y él cuando intentaba caminar hacia el frente, alguna fuerza desconocida lo jalaba hacia atrás…
Supongo yo que por herencia de ella viene esa costumbre en mi familia de “limpiar a los niños” con un huevo y pedazo de vela bendita (esa práctica para mi es muy común, todo gracias a mi tía la que les comento, pues ella sabía muy bien realizar ese ritual) y me tocó ver con mis propios ojos que si daba resultado, pero creo que de nuestra generación -ni siquiera mis papás- saben ahora aplicarlo como es exactamente porque yo recuerdo que era un ritual bastante largo… Creo que una vez lo usamos con mi sobrina Evelyn y funcionó… pero bueno comienzo a divagar…
Retomando el tema de este post y luego de haberles contado estos antecedentes, ahora si ya puedo entrar de lleno en materia y comentarles que a través de los años, la presencia de una misteriosa mujer de blanco siempre se ha puesto de manifiesto con varias personas de mi familia.
La primera era una anécdota que le sucedió a otra tía y a su marido, (ambos ya fallecieron), pero en los primeros años de su matrimonio, vivieron aquí en mi casa, y el esposo de mi tía siempre se caracterizó por ser muy mujeriego y parrandero y contaba la gente de mi familia, que en una de esas veces en que se desaparecía por muchos días para irse de juerga, una noche al regresar, después de subir la loma (porque mi casa está arriba de un cerro que ya no es tan alto como antes), justo cuando estaba a punto de entrar, vio unas casas más adelante (donde antes existió una vecindad) a una mujer hermosa vestida de blanco que le sonreía y lo saludaba a lo lejos.
Mi tío como era de esperarse, en cuestión de mujeres le tiraba a todo lo que volara, se moviera o se arrastrara… Según el relato de mi tía, esta mujer tenía una presencia muy agradable, era delgada, de cabello oscuro, y aunque era muy pálida, su rostro era perfecto, por lo que para mi tío no fue nada difícil acceder a su petición cuando a lo lejos le hizo una seña para que se acercara hasta donde ella estaba.
Todo iba muy bien, hasta que mi tío, al estar a poca distancia de esa mujer a la que mi tía nombraba como “La Simpática”, se dio cuenta que no tenía pies y su vestido flotaba en el aire…
Nadie sabe decir si era la muerte, si era el espíritu desencarnado de una mujer, la famosa llorona, pero evidentemente algo humano no era… Mi tío se llevó el susto de su vida y salió corriendo a meterse a la casa y a contarle a su mujer lo que había visto… Al parecer ese encuentro con el espectro de esa mujer le sirvió como escarmiento, porque durante un tiempo medio “se compuso” aunque el gusto le duró poco a mi tía, porque todavía hasta después de que ella falleció siguió siendo borracho y mujeriego, pero el folklore de la familia es tema para otro post.
Ya en la etapa que me concierne a mi y de la que yo si puedo hablar, creo que ya en otras ocasiones he contado en los primeros posts de mi blog antiguo de las diversas cosas que a mi me ha tocado ver desde niña, empezando por aquella manita negra en la malla de sprin de la ventana una madrugada… Pero siguiendo con esto de “La mujer de blanco” me quiero enfocar a un relato que Lily, (mi amiga de toda la vida) vivió aquí mismo en el barrio (y que pienso yo se relaciona quizá con lo que le pasó a mi tío).
Lily siempre ha sido aficionada a jugar a las cartas. En su familia tienen la costumbre de jugar siempre y apostar dinero, y hubo una época en que agarraron eso de quedarse jugando hasta muy entrada la madrugada en casa de una de las hermanas más grandes de Lily (que en ese entonces vivía casi enfrente de mi casa).
El caso es que para no hacerles el rollo tan largo, contaba Lily, que una noche después de que terminaron de jugar, se regresaron ella y sus papás hasta su casa (que está a una cuadra de distancia) y en el camino escucharon a lo lejos el lamento de una mujer.
Mi amiga dice que tanto ella como sus papás se quedaron helados… Pero ninguno de los 3 dijo nada, tan sólo se miraron entre ellos y así en silencio optaron por caminar lo más rápido posible y meterse a su casa.
La cosa no paró ahí, tiempo después, estando Lily en su cuarto (que por cierto su casa queda al pie de otra loma y una gruesa capa de esa especie de cerro cubre toda la parte de atrás, empezando por su habitación), aún no era muy tarde y Lily estaba despierta escuchando música.
Como siempre que oscurece, mi amiga se levanto de su lugar para ir a correr las cortinas que cubren las dos ventanas que hay en su cuarto, pero dice, que esa vez, por alguna extraña razón algo la obligó a observar hacia la parte de arriba del cerro y ahí vio a una mujer de blanco que estaba de pie.
Lily dice que sintió mucho miedo, y aunque no sabía si esa mujer estaba mirando en dirección hacia su casa, lo único que hizo aunque estaba aterrada, fue cerrar la cortina y meterse de volada a su cama… Desde ese entonces, mi amiga tiene la costumbre de cerrar rápidamente las cortinas de su cuarto cuando llega la noche y no mirar hacia la parte de arriba del cerro….
¿Se acuerdan lo que decía mi tía sobre “no jugar a nada después de la medianoche”… Por algo lo decía ella y siempre me quedo pensando en eso.
En concreto ya casi para finalizar y ahora si cumplir con la promesa de mi relato para El Caballero Diesel, sólo puedo decir que mi anécdota es muy parecida a la que él describió en su blog.
No recuerdo con exactitud hace cuanto tiempo fue, pero fácil hará más de 2 años. A mi me pasó casi al amanecer, estaba yo ya tirada de panza en mi cama, pasaba ya de las 4:00 am y como es habitual en mi, me desperté y ya no me pude dormir.
Cuando eso sucede a veces me levanto y hago algo (por lo regular escribir), pero esa vez me quedé recostada y de repente escuché a lo lejos el grito de una mujer.
De primera entrada lo que pensé es que era alguna de las chavas de la bolita de amigos que viven por aquí cerca y que a veces andan en la calle hasta tarde (sobre todo los fines de semana), pero no, era entre semana y la calle estaba demasiado silenciosa. Después del grito volvió a escucharse la voz de esa mujer y que provenía de la calle que da precisamente a la iglesia, pero al templo que está en el extremo contrario y en dirección hacia la subida de la loma que da a la calle Altamirano.
El sonido ya no era como un grito, era más bien como una especie de quejido o lamento que entre pausa y pausa me hizo saber que la persona que lo producía venía bajando hacia la cuadra donde se ubica mi casa.
Tal como dice El Caballero Diesel, uno lo primero que hace es tratar de encontrarle una explicación lógica, y lo primero que vino a mi mente me inquietó, ¿qué tal si era una de las chavas que trabajan en la maquiladora?, y de camino hacia esa calle (que es donde muchas de ellas toman el transporte de personal que las lleva a esa hora de la madrugada hasta su trabajo), que tal si la habían asaltado o algo peor... Cómo están las cosas en Juárez ahorita ya no se sabe la verdad…
Tuve el impulso de salir a averiguar, por si era de verdad alguien que estuviera en problemas (cosa que no debe hacerse tampoco), pero no sé porque de pronto en ese momento me acordé de que varios años atrás, en la época en que mi amiga Miriam todavía vivía cerca de mi casa, asesinaron a una chica y no sé si fue en ese lugar, o nada más fueron y la abandonaron ahí, pero el caso es que su cadáver apareció en una parte despoblada de otra loma que está también muy cerca de mi casa y cuya calle daba directo hacia la ventana de la habitación de la casa donde en ese entonces vivía Miriam.
El lamento se escuchaba cada vez más fuerte y más cerca y a mi lo que me sorprendía era que mis papás no lo hubieran escuchado, siendo que la habitación donde ellos duermen da directo a la calle; y en esta parte es donde me identifiqué con lo que Diesel decía en su relato en la parte donde describe que comenzó a pensar en: ¿y si esa cosa entra a mi casa? ¿y si traspasa las paredes?… Para cuando por mi cabeza empezó a pasar todo eso, ya la voz de aquella mujer se escuchaba ya ¡adentro del patio de mi casa!, corrí la cortina que tapa la entrada de mi cuarto y no sé si fue producto de mis nervios, pero yo vi claramente en la puerta de la cocina (que también tenía una cortina) la silueta de una mujer…
Yo estaba muerta de miedo, pero lo primero que hice fue correr de nuevo la cortina de la entrada de mi habitación y resguardarme en el huequito de pared que queda entre mi cama y la puerta, traté de tranquilizarme y de pensar que no tenía miedo (según yo, porque eso fue más bien “Coco-Wash”), pero lo bueno fue también que para ese momento ya estaba empezando a amanecer…
No sé cuanto tiempo transcurrió entre que empecé a escuchar el grito de aquella mujer y el instante en que el cielo comenzó a clarearse, sólo sé que una vez más el lamento comenzó a alejarse, en dirección hacia la parte de arriba de la loma, hasta que de plano se perdió entre el ruido de los camiones que después de las 5:00 am comienzan a pasar…
Yo no sé si era “La Llorona”, cuya leyenda proviene desde la época de la colonia, pero en cada rincón de nuestro país alguien la ha escuchado y aunque la leyenda varía de un estado a otro la historia siempre es la misma… Una mujer que ahogó a sus hijos en un momento de locura y luego se arrepintió y por lo mismo desde hace siglos va llorando su pena…
No sé si era la misma mujer de blanco que en otro tiempo vio el esposo de mi tía o la misma que Lily y su familia escucharon gritar aquella madrugada… Tal vez era la chica asesinada que apareció cerca de la casa de Miriam, y creo que me inclino más por esa teoría tomando en cuenta esa premisa que desde siempre he sostenido aquí de que las personas que mueren en condiciones violentas no logran descansar en paz.
Yo tengo una teoría ahora que ya soy una mujer adulta… Supongo que muchos de esos incidentes extraños de sombras y cosas que durante mucho tiempo se llegaron a ver a mi casa, tienen su origen en la energía que se quedó de familiares que fallecieron aquí en casa (que antes así se usaba, la gente convalecía y era velada a su muerte en su propia casa).
Quizá todas estas manifestaciones extrañas que gracias a Dios cesaron con el paso de los años, también tengan su origen en esa extraña señora que era parte de la familia y se dedicaba a “quitar males” a través de la magia blanca, porque todos los lugares y los objetos que usamos, acumulan energía…
Esa es la explicación que yo le doy… Por mi parte, nunca más me volvió a suceder nada, y a pesar de que siempre he pensado en que precisamente porque son almas perdidas o energías negativas que obtienen fuerza precisamente del miedo que tú les demuestras, ya no les tengo tanto miedo (también por las cosas que he visto), pero tampoco me lo tomo a juego y todo eso lo veo con respeto.
Les presento a Lila Downs en una foto donde parece que está cuidando que nadie le robe el jarro.
Ese es mi relato, ya cumplí y pues Diesel no se puede quejar porque le conté varias historias en una sola y pues para finalizar y copiando un poco a forma de “tributo” (ajá… como no), la estructura del post que este famoso caballero bloguer hizo, les dejo una interpretación padrísima de “La Llorona” con Lila Downs, una cantante que me F-A-S-C-I-N-A y que en este post es como una especie de presentación para quienes no la conocen y un preámbulo, porque más adelante tengo planeado hablar de ella en el blog.
Esta canción es muy representativa de nuestro país y ella la canta ¡excelente!!!
* (Chequen la introducción que ella hace sobre “La Llorona” antes de empezar a interpretar la rola).
P.D: Si leyeron este post en el día, que chido, pero si no… Ya vamos a ser muchos los que esta noche dormiremos con la luz prendida… Jajajaa…. ¡Ay nanita!, con esas cosas no se juega…. Ahí muere pues…
Buen Inicio de Semana
“Hermoso hupil llevabas llorona,
que La Virgen te creí”…
-“La Llorona” – Lila Downs-
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