Te Daría…

Te daría mis días más felices para llenarte el alma, y la mejor parte de mi pasado, para que no volviera a dolerte nunca mirar hacia atrás.
Te daría mis huesos, en los momentos del día cuando tu disfraz exterior parezca que quiere romperse; también el recuerdo de la cosa más graciosa que he visto y te la daría envuelta en un papelito; para que lo puedas llevar siempre en “la bolsita ratera” de tus jeans y lo puedas utilizar para pasar de largo por un momento difícil, o cuando alguien te haya hecho enojar.
Te daría la paciencia y la energía de una de mis manos, esa que del mismo modo puede ayudar a aliviar por un momento un ala despegada o una rodilla lastimada.
Te daría toda mi atención disfrazada de silencio, para que pusieras sobre ella cualquier miedo o incertidumbre que quisiera robarle la tranquilidad a tus noches; además: una botella oscura sin corcho, para vaciar ahí tu tristeza, y esta se evapore al exponerla en una mañana nueva con sol.
Te daría un frasco repleto de luciérnagas y un montón de cinta adhesiva para que pegaras en trocitos de colores tus días más felices… Tan sólo para que no los olvides, y recuerdes también que los sueños son capaces de brillar hasta en medio de la más densa oscuridad.
Te daría momentos de ternura, envueltos en un plástico brillante y trasparente; amarrados con un listón de color azul o rojo; o tal vez buscaría la manera de darte 100 instantes especiales de mi vida, envueltos en sobres con forma de mariposa.
Te daría el recuerdo de mi amanecer más soleado para cuando sientas frío en el invierno; y el abrazo de hermana a hermana más protector que hayas sentido; envuelto en una manta para usar en las madrugadas, cuando la eterna niña que eres se muera de miedo… Y aunque en el fondo sé que alguien como tú no la necesita, te regalaría también un poquito más de simplicidad combinada con la alegría de una Catarina descubriendo el mundo encima de un girasol…
Te daría un frasco con dos cucharas… y más allá del dulce de leche para compartir, un arcoiris que puedas usar para darle color a un día gris y ordinario.
… Y aún cuando tantas veces he hecho exactamente lo contrario; te daría todo lo mejor que tengo, si tan sólo tuviera la certeza de saber que con eso podrías estar bien.
Sé que no está en mis manos evitar que algo te duela, que el fantasma del cansancio físico ya no te persiga para envolverte con su manto oscuro; pero si puedo estar ahí para sacarme de la bolsa una charla o una historia que te distraiga hasta que el sueño te venza…. El ticket por todas esas preguntas de parte mía que siempre esperaste y nunca te hice, además de todos esos años en que no te conocía, y por ende no pude ser la amiga que necesitaste y yo tanto hubiese querido ser.
La distancia me limita, pero no puede apartarme… Yo no decido el futuro, no puedo cambiar las cosas, ni protegerte como quisiera, tampoco sé si lo que pido para ti en la oración de cada noche sea lo correcto, pues sólo Dios sabe mejor que nadie lo que será mejor para ti (aunque tú ni siquiera estés enterada de si lo necesitas o no)…
Te daría tantas cosas si pudiera, o aún más… Si fuera posible intercambiar los sueños por un sólo deseo, ya no pediría un vocho naranja, ni una guitarra roja… Tampoco los kilómetros ni los pasos que conformaran el camino de regreso hacia un país lejano al sur del continente, pediría a una estrella fugaz, (como esa que alguna vez atravesó el ventanal de tu cocina), que además de que su luz no deje de ser brillante… Mientras tu duermes, yo sueño despierta con que tu seas feliz y vuelvas a estar bien.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s