Para Ismael…

Foto: Miguel Pereira ©
Jueves 13 de Mayo, 2010.
Te escribo de madrugada lo que no sé decir con palabras, y la primera línea la lleno con la idea de que en plena oscuridad, imagino perfecto la tarde con lluvia que describes y hasta casi creo que puedo verte pasar por la acera de enfrente en una calle al otro lado del océano, en específico en una ciudad que no conozco y tú llamas Madrid.
Sé que el espacio libre entre tu guitarra y el estuche que lo resguarda va cargado de historias… Te dejo pasar sin cruzar palabra, y una vez que ya lo has hecho, me gustaría regresar de prisa y alcanzarte, tan sólo para decirte que alguien escribió en letras azules, no acerca de lo que tratan tus historias, sino de todas las cosas que se sienten si quien las cuenta eres tú.
Después de ese encuentro tan fugaz como imaginario, vuelvo a mi realidad envuelta en penumbras, y siento la necesidad de escribirte a través de un pequeño cuadro luminoso, que en cuestión de segundos -y al igual que un pedazo de papel encontrado en la cocina- te hará saber lo que pienso.
Mientras aquí, la primavera se empeña en ser fría, tú hablas como en las viejas leyendas que acompañaban a los antiguos relojes, del Memento Vivere”… En pocas palabras de recordar lo que es vivir”... También hablas de volver a los mismos lugares por los que ya pasaste antes, con todas esas historias vestidas de infinita simplicidad entre las cuerdas de tu guitarra, y entonces me da curiosidad preguntarte: ¿qué se sentirá saber? -que sin importar el tiempo que haya pasado- siempre habrá gente distinta esperándote ahí.
…Puede ser que todo siga igual, puede que no sea así… Esa es la duda que refleja el principio de incertidumbre… Mientras hablas de los amores imposibles y describes a la perfección lo que es una despedida, caigo en la cuenta, (gracias a ti), de que la madrugada es el espacio perfecto donde los sentimientos y emociones (a pesar de la oscuridad tan densa), se pueden ver y también tocar…
La lluvia de Madrid tan sólo es un pretexto para dejarse envolver por tus historias impregnadas de tanta belleza como nostalgia… En el instante presente, mientras tú te preparas para el siguiente viaje desde esa ciudad que parece un mundo; aquí todavía no amanece y yo cierro mis ojos para volver a un mundo imaginario, pletórico de irrealidades, mientras en el camino voy deseando que al menos esta madrugada dure un poco más…
“Te Vas” / Álbum: “Acuérdate de Vivir” (2010) / Track No. 2.

“Te Vas”
-Ismael Serrano-

Te vas, a la ciudad definitiva sin mí,

perdonarás que no te vaya a despedir.

La noche corta como un cristal roto y tú
estarás tan triste como hermosa.

Tu luz,
quemó mis naves cargadas de incertidumbre
y el corazón que sobre tu mesa yo puse
para cenar la noche en que nos dispusimos
a saltar de la mano al precipicio.

Y yo procuraré sonreír más a menudo
y acostarme a una hora prudente.
Tú me enseñaste que afuera, siempre,
me está esperando una nueva mañana…

Como aquella nues

tra,

radiante y soleada…
como aquella nuestra,
radiante y soleada…

Te vas
a la ciudad definitiva y en Madrid
quedamos huérfanos y enfermos.

Te vas a reír,
pero pregunto cada noche a los fantasmas
que habitan mis bares
cuándo vuelves a casa.

Los días caen lentos como el polen de un árbol
cubriendo todo mi jardín de desencanto.

Un sucedáneo de la vida será al fin
el tiempo que he de recorrer sin ti.

Y yo procuraré no suspirar tan a menudo
y acostarme a una hora prudente.
Yo sé que afuera, inevitablemente,
me está esperando una nueva mañana.
Lo prometiste, radiante y soleada.

Y tú procurarás cumplir con lo que has prometido,
ser fuerte y devorar la manzana.

Has de pensar, cada nueva mañana,
que un tipo a menudo piensa en ti y sonríe
aunque quizá no sean sus días más felices.

Y yo procuraré mantener la luz encendida
por si se te ocurre volver de repente.

Alumbrará este recuerdo incandescente
el camino de vuelta, aquel que trazaron antes
viejos fugitivos, nuevos amantes…

Viejos fugitivos, nuevos amantes…

Y yo procuraré sonreír más a menudo
y acostarme a una hora prudente.
Tú me enseñaste que afuera, siempre,
me está esperando una nueva mañana
como aquella nuestra,
radiante y soleada.

Te vas

a la ciudad definitiva sin mí…
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