Diciembre

Diciembre otra vez… Una vez más las hojas del calendario están a punto de terminarse y mientras llega la madrugada me doy un respiro, me siento en silencio, para contarte en letras como estoy hoy, en este momento.
El tiempo es escaso y es muy larga la lista de historias para contar en el blog que he ido postergando. Sabes que no me gusta escribir con prisa. Que siempre procuro hacerme de un espacio grande para estar en silencio, respirar y tal como si te mirara a los ojos, abrirte mi corazón y contarte mis cosas… En esta noche de domingo no es la excepción, pero a diferencia de otras veces no quería escribir sobre algo curioso o un tema en particular… Simplemente me apetecía sentarme frente a la pantalla con el procesador de textos en blanco y dejar que las palabras surgieran.
En estos días ha hecho demasiado frío y me la he pasado extrañando… Los días se van entre el trabajo y las responsabilidades de a diario. Ha sido mejor año que otros respecto a todo eso, y aunque el pasado siempre se hace evidente en el presente, ya no lastima ni hace sombra… No sé si será que soy una mujer muy distinta ya a la de hace algunos años o que encontré una forma genuina de ser feliz estando sola, o de estar en paz en medio de todo lo que sucede a mi alrededor de manera vertiginosa.
Mi corazón sigue estando lejos… Ha permanecido ahí cerca de esa playa durante mucho tiempo. No vivo de los recuerdos ni de la añoranza tampoco, pero es increíble y muy difícil de explicar como se puede tener el corazón tan lleno de amor y al mismo tiempo de esperanza que se vuelve el motor principal y mi razón para seguir cada día cuando abro los ojos.
A veces quiero escribir sobre eso… Sobre el amor, entendido más allá de la piel y del contacto físico… De los encuentros entre las almas pactado desde otros tiempos y lugares, y es quizá eso lo que ha determinado mi situación actual ahora y aquí… Sé que mucha gente no lo entendería o quizá me miraría con extrañeza, pero tengo tantas ganas de encontrar la manera de explicar eso, y plasmarlo en una historia tan hermosa como distinta… Ese es uno de mis objetivos principales y sé que encontraré la forma para hacerlo.
Está a punto de cerrarse este ciclo, y la verdad no espero grandes cosas… Todo lo que añoro es tan simple y sencillo como la felicidad absoluta que siento cuando por teléfono escucho su voz, aunque las circunstancias hablen de una realidad tan imposible como incierta…
Hoy, a 10 días gastados del último mes del año, soy muchas cosas… Soy una mujer con risas, con miedos, con honestidad, con un inmenso amor y disposición para cada cosa que vive. Que declina cada vez más la balanza hacia el lado de las cosas que no son tangibles, pero en contraposición son valiosas, como quizá no lo podrían ser para nadie más…
No sé a que se deba, pero el frío y el reflejo de las luces en todos lados lo percibo de un modo muy distinto (a pesar de que los haya visto desde hace tantos años)… Los aromas y el ambiente propios de esta época del año, me confrontan con mis recuerdos de infancia, pero al mismo tiempo con la mujer que en el presente soy.
He sido afortunada… Quizá a eso se reduce lo que quiero decir en la Página Suelta de Hoy... Sólo un regalo es el que deseo, y es el mismo que durante varios años he estado pidiendo…  Con la diferencia de que hoy mi petición está impregnada de FE…
Yo creo que eso es lo que hace falta… No sólo a mi, sino a todos… Del mismo modo que la honestidad para mirarnos al espejo, reflejarnos en nuestros propios ojos, para saber cómo estamos, que es exactamente lo que queremos, en que punto de nuestra vida nos encontramos… Algo así como una pausa, un respiro, un cerrar los ojos para volver a recordar lo que somos, antes de continuar…
Los días que siguen serán pesados y llenos de actividades, pero es el último esfuerzo… Ojalá que vengan cosas buenas, y pronto llegue también ese pequeño lapso para poder estar en casa, dejar de lado las prisas, disfrutar de la buena comida, el amor de quienes son cercanos, de la magia y el aroma de los libros nuevos que tantos meses he esperado para leer, y de las historias apasionadas a través del cine y las series cortas… De todo lo que hace la vida más ligera y maravillosa también.
Nos leemos pronto.
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Carta en Tiempo Presente…

…Comienzo a escribirte mucho antes de estar cerca del papel y la tinta, mientras todo está oscuro y siento la tibieza de tu respiración lo más cerca de mi.

Aunque las letras aún no se materializan, pienso que cuando leas esta carta, te contaré del maravilloso regalo que es escucharte hablar de tus cosas antes de que te duermas o irrumpir por debajo de tus brazos para entrometerme y descubrir las líneas exactas del libro que estás leyendo, hasta provocar que te distraigas a punta de besos… 

Sé que debo contarte también acerca de que me gusta acompañarte en silencio mientras memorizas fórmulas y descifras ecuaciones que yo no entiendo… Esas que dices te permiten averiguar la resistencia que tiene un material para construir todos esos edificios que sueñas despierta con edificar.

Seguro si… Te contaré como se ve desde mis ojos todo eso, pero también de cómo se percibe desde mi piel la temperatura de tu cuerpo después del último baño al final del día, cuando te quitas el cansancio del cuerpo y lo dejas cubierto sólo con ese tatuaje tan tuyo y esos lunares desperdigados que he pasado tantas noches contando hasta tarde despacito…

Si, quizá cuando leas sobre eso, sentirás curiosidad y querrás saber todavía más… Necesitarás que te cuente como es la textura de tus cabellos cuando se desparraman junto a tus sueños sobre mi almohada (que ahora es igual que yo de tuya); de lo lindo que es el marrón de tus ojos cuando me miras desde tan cerca, cuando tus lentes de chica nerd se quedan a reposar toda la noche junto a tu celular.

Sé que sonreíras al leer, porque sabrás que todo esto es tan cierto, como la forma tan apasionada en que te enciendes cuando te beso o hablas de los colores y las formas en las pinturas de Klimt y Kandinski.
Comienzo a escribirte mucho antes de que amanezca, y mientras tú viajas hasta no se dónde en sueños, yo doy gracias en tiempo presente por el regalo de tu cercanía… La física y la que no es tangible… Por los días de lluvia o de prisas en que tus abrazos se vuelven un refugio; el lugar a donde sin dudarlo quiero correr para escapar.

Tantas veces te imaginé… Y del mismo modo que aún no sé descifrar tus pensamientos cuando te quedas en silencio; tampoco sé decirte si todo eso que eres y me encanta, corresponde a todo lo que de la vida siempre esperé…

Nada es para siempre… Sé que no te gusta que te diga eso; pero soñar despierta mientras te tomo de las manos y siento como vas encaminándote poco a poco hacia el país de los sueños, es una forma de desnudar ante tí mis miedos; esos que me vuelven tan humana y te revelan la vulnerabilidad de mi alma.

Puedo pasar la madrugada entera escribiéndote sin estar cerca del papel y la tinta… Dibujando historias mágicas sobre un futuro compartido en letras que se trazan y difuminan sobre tu espalda; pero en esta noche de lluvia y frío sólo quiero dejar esta carta en tiempo presente, para decirte que dormir sola ya no es tan disfrutable como lo era antes de que te aferraras a entrar en mi vida; a intentar ganarte mi confianza y un lugar en mi.

Comienzo a escribirte mucho antes de que abras los ojos otra vez y sonrías cuando me mires… Gracias por este tiempo presente y por el valor de arriesgarte a estar aquí, junto a mi.


Para: M.
Invierno, 2017

Casa en Construcción

Todos los días de camino al trabajo y muy cerca de donde vivo, me toca pasar por donde está una casa en construcción.
Al principio no reparé mucho en ella, pues era simplemente un terreno abandonado, pero conforme transcurrieron los meses, y pasando yo por ahí a la misma hora, poco a poco se fue haciendo perceptible la transformación de un espacio vacío a lo que era evidente fueron los primeros cimientos de una casa.
En una ciudad tan grande donde cada día se construyen miles de edificios y fraccionamientos, quizá lo que me llamó la atención de ese lugar fue ver como varias personas participaban de esa construcción. A partir de ahí me fijaba todos los días como iban avanzando, y comencé a preguntarme si la casa sería para una pareja o una familia completa ya con hijos, que quizá tendría la oportunidad de estrenar una casa propia por primera vez.
Hasta el momento en que escribo esto, sigo sin saber la respuesta a esas preguntas, pero de alguna manera, ver los avances y como ha ido quedando la construcción, me contagió el entusiasmo de esas personas que han invertido muchos días de los últimos meses en algo que será para ellos, algo que desean que sea duradero, un refugio, un lugar a donde llegar, y para poder lograr eso se necesita además del tiempo invertido y la paciencia, mucho entusiasmo, amor por lo que se está haciendo y dedicación… Sí, exactamente los mismos elementos que se requieren para lograr todas las cosas que valen la pena en esta vida.
La casa aún no está terminada… Sigo pasando por ahí y pienso tantas cosas: Pienso en el tiempo en que yo quise tener una casa nueva (y lo logré, aunque nunca la habité); y también en que la vida de cada uno de nosotros es así, como una casa en construcción. Cada uno la vamos armando a nuestra manera, con las herramientas que se tienen a la mano, y aunque algunos logran edificar algo grande, otros en contraposición lo hacen de manera austera y sencilla, quizá de manera rudimentaria, pero como en todas las cosas, lo importante es el contenido, lo que hay dentro de la casa, los objetos que vamos colocando dentro; y tan es así que no se si se han fijado cuando por ejemplo pasamos caminando por alguna colonia o fraccionamiento y hay una puerta o ventana abierta, que asoma al interior de una casa, los objetos o muebles que se perciben desde afuera, nos dicen mucho de como es el ambiente en esa casa y la vida de quienes la habitan.
Yendo todavía más hacia adentro… ¿Cómo sería yo si fuera una casa?… Es una pregunta muy amplia y quizá difícil de responder… Aunque haya quienes se perciban a si mismos como una casa en ruinas o resquebrajada, al igual que una casa en planeación o en sus primeros cimientos, siempre existe una posiblidad de restaurar, de derribar lo que está en desuso o inhabitable, para volver a cimentar el lugar que resguarda no sólo nuestra vida en común con nuestra familia, sino todo lo que somos más allá de todo lo material que poseemos.
Creo que ya falta poco, y me dará mucho gusto ver a quienes vivan en esa casa nueva, felices, empezando a escribir una historia nueva, mientras yo sigo a diario adelante en mi camino, pensando en todas las posibilidades de remodelar y restaurar lo que llevo por dentro, hasta que mi alma se convierta en un lugar -que aunque me gusta mucho como es ahora- todavía puede mejorar, hasta que logre transformarlo en un espacio donde no sólo yo encuentre un lugar en donde estar, sino al que se quiera llegar y permanecer al final del día.
Buen inicio de semana y gracias por las cosas que encuentro en el camino que me permiten reflexionar y compartir analogías.

 

Del pasado y la esperanza

Hay días en que el pasado pesa demasiado… Tanto, que es verdad que no puedes arrancarlo o borrarlo… 
Sin embargo, si tienes la opción de guardártelo en los bolsillos de los jeans mientras vas caminando; y agradecer por el trabajo y la vida que SI TIENES en el presente, para que a pesar de que el futuro sea siempre tan incierto, eso te llene el ♡ de esperanza respecto a todos esos milagros que la vida te está guardando, y ni siquiera sabes o imaginas es lo que de verdad necesitas y están por venir….