Historia en La Canción: “Pensar en Ti”.

La ciudad de México es un lugar grandioso donde millones de personas escriben día a día -sin saberlo- sus propias historias. Cada mañana hay quienes salen a trabajar, pero también existen quienes llegan de otros lados sin nada más en la maleta que sus propios sueños.
Sobre esas personas se podrían escribir un sinfin de cosas, pero la Historia en La Canción de este día, me gustaría enfocarla a contar una anécdota tan simple como especial.

A principios de la década de los 90’s, un talentoso compositor recién llegado a esa gran ciudad cosmopolita y originario de Santa Clara, Cuba comenzó a tocar puertas de diversas compañías discográficas, con la intención de obtener una oportunidad para dar a conocer sus composiciones.

Edificio de Warner Music en la Colonia Anzures de la Ciudad de México.

Una de los tantos lugares hasta donde sus pasos lo llevaron con su guitarra a cuestas, fue el edificio de la disquera Warner Music. pues a pesar de que  aquel compositor era un perfecto desconocido y no contaba con ningún contacto en la industria musical, sabía que lo suyo con la música, más que una vocación, era un “don” que debía compartir con cuanta gente se pudiera.

A pesar de tener ya experiencia en los escenarios, tras varios años de haber estado cantando en diversos grupos y también como solista en los bares de su natal isla; las cosas no iban a ser del todo fáciles para él y el primer obstáculo con el que se encontró fue que para poder tener acceso a la oficina del director artístico de esa compañía debía obtener una cita previamente agendada.

Con una seguridad que pocos principiantes denotan, su respuesta para la mujer que lo atendió y quien era nada más y nada menos que la asistente de Mauricio Abaroa, director artístico de aquella compañía, fue que “él no necesitaba tener una cita, puesto que tenía todo el tiempo del mundo para esperar”.

Así fue como este hombre, pasó varios días apostado en la sala de espera de ese directivo, aguardando el momento en que pudiera ser recibido…
Los días pasaron sin que nada sucediera, hasta que una tarde, Mauricio Abaroa, al llegar a su oficina, antes de entrar se percató por fin que en el lobby había un chico moreno que traía una guitarra y estaba con la mirada fija en el piso, muy ensimismado en sus ideas y pensamientos.

De inmediato llamó a su asistente y tras preguntar ¿quién era aquel desconocido?, la mujer le contó lo que le había dicho referente al hecho de no era necesario tener una cita, y que su nombre era Francisco Fabián Céspedes Rodríguez, que era el nombre que le había dado previo a ir y regresar a diario, para permanecer durante varias horas al día, apostado en el sofá de esa sala de espera, con la intención de ser recibido.

Impresionado y al mismo tiempo conmovido por la persistencia de aquel hombre, en ese instante el director artístico de Warner Music salió de su oficina, y tras auxiliarlo él mismo a cargar  el estuche de su guitarra lo invitó por fin a pasar a su oficina.

Desde el momento en que ese hombre desconocido tomó su guitarra y abrió su garganta para dejar escuchar su voz, comenzaron a suceder cosas mágicas…
La primer canción que interpretó frente al director de la compañía llevaba como título “Pensar en Ti”…
Por cosas del destino ese mismo día, en ese mismo edificio, se encontraba uno de los cantantes jóvenes más consolidados de ese entonces (y de siempre), y su presencia se debía al simple hecho de que estaba recibiendo canciones para su siguiente producción discográfica, que llevaría como título “Aries”.

Mauricio Abaroa, ex director artístico de Warner Music México.

Mientras eso sucedía, Mauricio Abaroa le presentó a su jefe (Julio Sáenz), la canción que el hombre desconocido le mostró y tras escucharla ambos coincidieron en que era un tema tan bueno que améritaba que el cantante que estaba buscando temas para su nueva producción debía y sobre todo NECESITABA escuchar.
Esa noche el cantante viajaría, y por esa razón el director artístico lo llamó y le propuso que le diera la oportunidad de mostrársela para que la escuchara.

-“Micky necesitas escuchar esto. Lo único que te pido es dame dos horas esta noche, me voy al aeropuerto, me subo a un vuelo, porque necesito que escuches esta canción”.-

Rememorando un poco esos días, Mauricio Abaroa dice que recuerda a la perfección el instante en que ese famoso cantante escuchó por primera vez ese maravilloso tema. La intensa concentración, seriedad y respeto con la que enfocó sus sentidos para conocerlo.
La primer reacción cuando la canción finalizó, fue voltear hacia donde Mauricio se encontraba para pronunciar una frase muy simple que lo dijo todo: 
-“Mau, ¿qué es esto?, ¿de dónde salió-
El director artístico, le contó toda la historia de los días de antesala que aquel cubano que llegó hasta México persiguiendo sus sueños.

Días después el cubano recibió una llamada por parte de Mauricio quien le pidió que acudiera de nuevo a su oficina y al llegar ahí jamás se imaginó que aquel famoso cantante, que no podía ser otro más que Luis Miguel, fue justo quien le informó personalmente a este desconocido compositor, que sería él quien grabaría su canción.
Minutos después una grabadora fue encendida y tras unos breves minutos en que Francisco Fabián Céspedes Rodríguez reconoció los primeros acordes de “Pensar en Ti, comenzó a llorar de emoción cuando pudo escuchar por primera vez como sus letras cobraban vida en la voz de El Sol.

Ahí fue cuando cambió la suerte para este compositor. “Pensar en Ti” fue incluida en el álbum de estudio No. 13 de Luis Miguel, el cual fue lanzado el 22 de junio de 1993 y contribuyó para que esta producción obtuviera el Grammy al mejor álbum de pop latino en la trigésimo sexta entrega anual de esos premios, el 1° de marzo de 1994.

Podríamos hablar de los millones de discos vendidos alrededor del mundo y de que esta canción fue incluso el tema de una campaña publicitaria de una prestigiada marca de lácteos que la utilizó para promocionar uno de sus productos tetrapack; pero más allá de los premios y de los innumerables discos vendidos para Luis Miguel, además de la belleza del tema, lo más importante es esta historia y lo que existe previo a ella, pues aunque no existe información muy concreta al respecto, se dice que Francisco Céspedes escribió la letra, inspirado en la nostalgia que le provocaba estar lejos de su esposa, quien en sus inicios, cuando él decidió salir de la isla para probar suerte, -tal como sucede con millones de cubanos- ella no pudo acompañarlo, puesto que en aquel entonces, no era tan fácil obtener una visa.

Esa es la Historia en La Canción de uno de los temas más emblemáticos en la carrera de uno de los mejores y más representativos cantantes en la historia de la música contemporánea y que es el claro ejemplo de como el talento de un compositor y la sensibilidad de un gran intérprete pueden fusionarse para dar vida a una gran canción…

Para finalizar, les dejo como siempre el tema y aunque no existe video oficial, considero que  no hace falta… La interpretación de Luis Miguel te deja sin palabras y te lleva a entender porque es la figura tan grande de la música que ha sido y es hasta el día de hoy.

 
“Ahí fue donde realmente empezó mi historia en este país, ya que Luis Miguel te cante una canción, en ese momento en que era y sigue siendo un ídolo. Le agradezco eterna e infinitamente que haya hecho esto por mi”.
-Francisco Céspedes-

El sueño hermoso de la casa amarilla

Esta mañana tuve un sueño lindo pero curioso… No fue un sueño muy coherente, porque fue una mezcla de aspectos de mi vida entre el pasado, lo que no existe y la irrealidad.
Lo primero que recuerdo es que yo estaba solicitando trabajo en algún lugar (no tengo ni la menor idea de que era el puesto al que estaba aplicando), pero lo que más tengo presente es que yo estaba esperando a una mujer que era como una especie de directora y la oficina en la que me encontraba era toda de madera, muy bonita y por alguna razón yo me cansaba de esperar y me salía a una especie de sala contigua donde había un gran ventanal y que tenía como vista una casa hermosa de color amarillo, de dos plantas y que por alguna extraña razón supe que era mía cuando ví a mi perro Poncho (quien ya falleció), echado en el exterior de la puerta principal.
Al observar con mayor detenimiento, descubrí que en la planta alta había un ventanal con balcón que reflejaba todo lo que había en el interior de una de las habitaciones. Alcancé a ver un oso de peluche que me pareció conocido, así como varios objetos que no eran precisamente característicos de un espacio designado a un niño, sino que era más bien un lugar donde estaban guardadas varias cosas que tenían o tuvieron algún significado importante para mi en algún momento de mi vida. Algo así como regalos importantes y de gran valor sentimental acumulados a lo largo de los años.
En ese instante supe que debía entrar porque estaba segura que encontraría personas importantes también. Mientras pensaba eso, por uno de los pasillos contiguos al barandal de madera que delimitaba el exterior, pasaron un muchacho y una muchacha bastante jóvenes, yo creo que de menos de 20 años que yo no conocía, pero que por alguna razón se encontraban ahí.
Decidida a averiguar de que se trataba todo eso y más que nada con el corazón a mil por la emoción de volver a ver con vida a Poncho, mi primer impulso fue buscar un acceso hacia el exterior para poder entrar a la casa.
Dentro del sueño no tardé mucho en encontrarlo, pues palpando las paredes de madera encontré una parte del muro donde la madera se transformaba en ladrillos de tonos oscuros y claros (como de granito), y al hacer contacto con mis manos, de alguna manera se reordenaron y abrieron una especie de portal donde el principal sentimiento que tuve fue de sentirme a gusto porque algo en mi interior me decía que ese era mi lugar.
Una vez ya dentro de la casa, Poncho entró conmigo y tal y como si yo ya conociera esa casa, mis pasos me llevaron directo hacia una oficina que sabía que era mía.
Era un lugar enorme, muy lindo, tenía el escritorio lleno de papeles de distintas texturas para poder escribir, pero lo que más me llamó la atención es que tenía además de libros, mi laptop y las cosas que comúnmente utilizo. Había también equipo y micrófono para grabación (¡eso me encantó!).
Frente al escritorio había un ventanal enorme que daba hacia otra especie de privado donde había mesas pequeñas con juguetes y varias cosas, supongo yo que era un sitio para mis sobrinos, y más allá de eso, había una pequeña terraza repleta de mesitas donde varias personas podían estar.
Afuera de esa oficina, había una especie de jardinera con plantas de todo tipo. Al fondo había una escalera que daba acceso a la planta alta; pero en ningún momento me llamó la atención subir, sino que tuve mayor curiosidad al ver que en la parte exterior de la parte trasera había bastantes jóvenes como los que ya había visto durante la primer parte del sueño, y porque aquello era una escuela (no tengo ni la menor idea de que).
Apenas iba a averiguar si conocía a algo uno de esos chicos que jamás en mi vida había visto y en eso me encontraba de camino a la chica que conduce el programa “Enamorándonos”, que se transmite por TV Azteca… Eso es todo lo que recuerdo hasta hoy.
Como se podrá ver fue un sueño bastante incoherente… Estoy convencida de que no tiene mayor interpretación, más que el hecho de reflejar cosas que para mi han sido importantes, así como la certeza de saber que aquel sitio me pertenecía o más bien yo pertenecía a él.
Lo que me dio risa fue lo de la conductora que apareció casi al final. Supongo que eso se debe a que en las últimas semanas, durante las horas de comida de mi trabajo, en la cafetería a esa hora tienen encendida la televisión y ese programa es lo que he estado viendo en los minutos que dura ese receso, y de tanto estarlo viendo, de alguna manera la imagen de esa chica se quedó en mi memoria sin que necesariamente tenga un sentido.
Respecto a todo lo demás, insisto en que no hay vuelta de hoja y el pasado se compaginó en un punto irreal para proyectar lo que para mi ha sido importante y algunas cosas que sueño (como el micrófono y los elementos de grabación, porque desde hace tiempo tengo en pausa algunos proyectos de audios para el blog).
Referente a la casa, nunca ha sido mi deseo tener algo tan grande. Desde hace años la idea de vivir sola me ha rondado la cabeza, pero una casa tan espaciosa y de color amarillo es lo último que de manera consciente desearía yo.
Sea como sea y aunque parezca un sueño insignificante, quise escribirlo por la inmensa cantidad de emociones positivas y la sensación de sentir el corazón ilusionado.En las semanas recientes la mayor parte del tiempo lo he pasado en el trabajo y al final de día llego tan cansada a casa que cuando duermo no sueño nada en absoluto y si lo hago, no logro recordar gran cosa al despertar. En esta ocasión fue distinto, porque este sueño no sólo logré recordarlo con detalle durante las primeras horas del día, sino que estuve pensando la mayor parte del tiempo en eso, pero no tuve tiempo de escribirlo hasta apenas hace un momento (cuando casi han pasado unos minutos después de las 3 de la mañana).

En conclusión: Tal vez todo lo que vi no tuvo ninguna lógica ni coherencia, pero fue un sueño hermoso, y aunque desconozco cual es el significado exacto de soñar despierta con todo eso, quise escribirlo por la cantidad de emociones positivas que me dejó.
Las cosas que vivo y visualizo en el mundo real, en ocasiones vuelven a repetirse… Como ya dije anteriormente, aunque nunca ha sido un sueño para mi llegar a tener una casa con esas características, tal vez el significado sea otro, y mientras logro averiguar o entender de que se trata, de corazón deseo en otra ocasión poder volver a ese sitio en sueños, para ver que más logro encontrar o descubrir. Sé que será interesante intentarlo.

Buena Madrugada… Gracias por ese sueño tan lindo y también gracias por hoy.

Hablar en letras sólo por contar…

Fin de Domingo… Una vez más en el umbral de una semana que termina y otra que está por iniciar… Han sido días tranquilos, llenos de pensamientos e historias que llenan el alma y el corazón, al mismo tiempo que en silencio, otras tantas lo ensombrecen, pero que no hay mucho tiempo para escribir.
Hace algún tiempo, en  algún otro escrito que quedó por ahí en este espacio, yo planteaba el hecho imaginario de encontrarme conmigo misma -tal como puede suceder un día cualquiera con alguien que conoces en la calle- y preguntarme a mi misma, tal como si fuera una persona distinta: ¿cómo estás?
Hoy, en el décimo cuarto día del quinto mes, diecisiete años después de haber iniciado un nuevo siglo, mi respuesta sería tan breve como sincera, al decir que estoy bien; pero al mismo tiempo distinta, al agregar que estoy en paz.
Debo confesar que es un poco contradictorio afirmar eso, cuando tantos cambios se han dado en mi vida y los días pasan con una velocidad vertiginosa… Es algo así como viajar en un auto en medio de una carretera donde las cosas que vas dejando atrás y en ambos extremos del camino pasan muy de prisa, o más profundo aún: cuando has logrado estar bien contigo misma (o) y sabes lo que quieres estando justo en medio de un huracán.
Esa es la manera en como describiría mi vida en este momento… Hace poco más de tres meses llegué a un trabajo que me dio una estabilidad y una tranquilidad laboral que hacía tanto no tenía… En el 2016 me dediqué por completo a la promotoría, pero al igual que había venido sucediendo en años anteriores, aunado a muchas otras circunstancias, todo se mantenía estático y sin mucha posibilidad de cambios o peor aún, sin la posibilidad de hacer planes, que es el principal ingrediente que compone las ilusiones que alimentan el corazón.
Sí, hoy he cambiado lo material por lo que me da paz… Más allá de mi trabajo, las lecciones aprendidas en los años recientes me han llevado a convertirme en algo muy distinto a quien era en otros años… Creo que soy una mujer más simple, que va buscando todo lo que le sirva para saber quien es, ya no por fuera, sino por dentro.
En estos días los pensamientos recurrentes en mi cabeza y en mi alma han girado en torno a que es cierto que no sólo para mi, sino para todas las personas en general, está culminando un ciclo de nueve años que fueron de cambios y de aprendizajes hasta cierto punto dolorosos… A pesar de los errores y de que una vez más me ha tocado vivir la experiencia de tener el corazón roto, ha sido distinto a otros tiempos y a otras etapas de mi vida, porque el estar tan conciente de lo que soy por dentro me hace ver a las personas de manera tan distinta, de entenderlas y no juzgarlas porque miro su energía, lo que son por “dentro”, y eso me permite tener una visión distinta de las cosas y las circunstancias.
Yo misma me sorprendo, porque muchos de mis escritos hablan de eso… De las ganas de encontrar a alguien a quien pueda tocarle el alma (más que el cuerpo), y eso es algo que no se logra saltando de cama en cama como la mayoría de las personas lo hace hoy en día… Yo no juzgo, cada quien es libre de buscar y encontrar lo que necesita de la manera que mejor le parezca, pero mientras allá afuera yo soy una mujer rara ante el común de la gente por el simple hecho de no tener un hombre al lado o por lo menos un hijo; me doy cuenta que todas esas personas que de alguna manera me ven como “bicho raro” por ese hecho, están al lado de alguien por miedo o no saber estar a solas consigo mismos, por costumbre, o por una diversidad de sentimientos hasta cierto punto enfermos, que tienen que ver con todo, menos con el amor.
Mentiría si dijera que las cosas no me afectan… Que estar en medio de ese tipo de circunstancias no propician que haya días en que piense -hasta casi convencerme- de que no existe el amor… No recuerdo si alguna vez lo comenté aquí, pero hasta el día de hoy sólo conozco una pareja que está unida por un sentimiento genuino de compartir un proyecto de vida juntos. El día de hoy ellos dos ya tienen un bebé, y son quienes me han llevado a no perder la esperanza por completo en ese sentimiento; pero por otro lado la misma vida te va dando señales y en mi caso personal, aunque no tengo certeza alguna sobre el destino, todo me ha llevado a darme cuenta que no todas las mujeres estamos hechas para el matrimonio o la maternidad.
En los días en que esos pensamientos predominan en mi corazón y en mi mente, sumados a la nostalgia del pasado y de las personas que ya no son parte de mi vida y de las situaciones que ya no fueron; imagino que en el silencio de la madrugada, justo cuando llego a casa y me quedo a oscuras después de un día muy pesado, las pongo sobre la mesa central de esa cabaña donde tantas veces he imaginado se puede encontrar a Dios
Hasta ahora no he recibido una respuesta concreta respecto a todo eso, pero el simple hecho de imaginarlo me permite dormir en paz, vivir sólo el día que me toca y agradecer por lo que hasta ahora tengo, mientras de alguna forma extraña algo en mi interior me dice que tal vez la respuesta ya me ha sido dada, pero yo no he sabido aún interpretarla…
Hace unas cuantas semanas atrás, me sorprendió mucho descubrir en esas casualidades que no lo son tanto, una película en la que un hombre que ha perdido la fe, curiosamente se reencuentra con Dios en una cabaña… No he hablado al respecto porque ya no hay tanto tiempo para escribir como antes, pero con ello me doy cuenta que por más solo que alguien se pueda llegar a sentir, nunca lo está del todo; y en mi caso muy concreto, las letras son lo que me permite conectar con esa parte de la que hablo que todos tenemos y nadie ve, y es justo lo que nos acerca a quien sabe la historia completa de nuestra vida.
Quiero leer, quiero escribir y aprender más sobre eso, porque es lo que el alma me pide. Es lo que me llena, es lo que me hace afrontar de manera diferente los problemas y las situaciones de la vida diaria que al final siempre terminan; y sobre todo, me llevan a darme cuenta que por más lineales que pudiesen parecer los días, de mi vida, de esta historia, aún no conozco todo, y falta todavía para llegar al final…
Hace apenas unas cuatro o cinco noches atrás, en el instante antes de cerrar los ojos en el mundo real, me sentí inmensamente feliz porque tengo lo necesario y sobre todo agradecí por esta capacidad de mirar las cosas desde el interior… Eso es algo que he aprendido en este tiempo reciente y es lo que me hace ser hoy.
Quisiera contar más cosas, pero no sé si allá afuera haya alguien que entienda esto, que quizá le esté pasando lo mismo -me encantaría pensar que es así- y que compartir algo de lo que yo llevo conmigo en este instante presente, le puede servir.
Nos leemos pronto. 

Soraya

El tiempo transcurre y los años se suman… A veces pareciera que nunca te fuiste de aquí, porque cuando veo tus fotos y escucho tu música imagino que estás en un escenario de una ciudad distinta.
En el fondo sé que eso ya no sucede, y aunque yo no te sé decir si el mundo es un lugar distinto ahora, sé que a pesar de que son 12 años ya desde que te fuiste, de alguna manera te quedaste, porque tu voz y tu música sigue sonando en los hogares de tantas personas distintas.
Algunos no te conocieron, pero te sorprendería el amor que te tienen… Y sé que a pesar de que el tiempo deteriore las imágenes y difumine los recuerdos, mientras tu música exista, vas a permanecer durante mucho tiempo aquí.
Existen quienes traen al mundo una luz tan grande, que incluso después de haberse ido, esa luz permanece.
Gracias siempre por el tiempo que permaneciste aquí.
Un abrazo hasta el cielo.

Corazón Triste

Hay días en que mi corazón está triste, y el alma me duele por dentro pero no hay tiempo para llorar… No puedo hacerlo porque las horas se llenan con prisas… La prisa por llegar o regresar a tiempo, porque tengo que hacer tres o cuatro cosas antes de llegar al trabajo, porque soy mamá, porque tengo que llegar antes que el jefe, porque soy cabeza de familia, el brazo derecho de alguien o porque simplemente estoy sola… 
También porque aunque mi cuerpo esté sano, por dentro me siento cansada de que sin importar que sea lo que pase, las cosas se tienen que hacer y los compromisos se deben de cumplir. Ese es el precio que hay que pagar para materializar lo necesario.
No puedo llorar ni tampoco decir que hoy no tengo ganas y me siento triste… No debería estarlo porque estoy rodeada de gente que no sólo me necesita, sino que se apoya de mi.
Hay días en que quisiera quedarme en cama, o salir temprano de casa y desviar mi camino para escaparme de todo CONMIGO... Quizá tener una hora para caminar sin nadie más que yo a mi lado, sentarme en un parque cercano para escuchar lo que quizá con nadie más puedo hablar.
…Y no es que quiera huir de mi, que no me guste mi vida o quien soy ahora, pero así como es tan necesario tener fe ante lo incierto, también es válido que el ánimo y la fuerza se agoten… Estar cansada de resolver, de luchar… De tener tiempo para todos y de ser quien siempre tiene que ser fuerte, de ser quien siempre tiene que estar.
Hay días en que mi corazón está triste y  no hay tiempo en el día para sentarse y vivirlo, para preguntarme: ¿Qué hay detrás de ese sentimiento?, ¿qué cosas no he dicho? ¿A quién extraño? ¿qué dolor o pérdida está en mi interior sin procesar?
Lo que no hablo y lo que provoca que mis ojos se inunden, es lo mismo que me despierta de madrugada e intento contárselo a Dios.

Hasta ahora yo he creído no haber recibido una respuesta; y cuando otro día llega despierto, sigo trabajando, voy al súper, sonrío a quien se cruza en mi camino, me causan risa las ocurrencias de alguien, pero cuando me quedo a solas, me doy cuenta que es muy difícil escapar de los momentos, de la añoranza de lo que pudo haber sido, de las promesas, del miedo ante lo incierto, y es quizá eso lo que no me permite ver más allá…
Que el alma duela por dentro y no todo esté bien tampoco es malo… Es simplemente que en la vida hay días en que el corazón se toma permisos para no ser fuerte… Hoy puede ser uno de esos días, en que al igual que cuando el cielo se ensombrece y se deshace, todo lo bueno se guarda; los abrazos son “hacia adentro” y los sueños no desaparecen del todo, pero aletargados comienzan a hibernar.
Hay días en que tengo el corazón triste y eso no es malo… Porque a pesar de que las puertas y ventanas de mi alma estén cerradas, sé que cuando deje de llover por dentro tendrá que llegar un momento en que todo vuelva a abrirse para dar paso a lo nuevo y que todo se llene de luz.
Mientras eso sucede, me abrazo, y hoy me doy tiempo para sentarme y llorar conmigo -si es que lo necesito- para envolverte a ti con la misma calidez que a mi me hace falta, porque sé que en un día como hoy, tú también te sientes como yo.

Algo sobre tu cuerpo…

Lo leí y quise compartirlo:

“Si bajara un poco de peso, se vería aún mejor.”

“¿Cómo puede ponerse (o quitarse) eso en la playa?”

“No mames, está toda cuadrada y pateada.”

“¿Por qué estará tan gorda si según come saludable?”

“No entiendo para qué se cortó ese fleco horrible.”

“Ya trae la cara toda arrugada. Como que dio el viejazo.”

“Tan bonita y nunca se arregla.”

“Ese tipo mamado es súper mamón y superficial.”

“Está bien buena, pero con tanta operación, cualquiera.”

“Nació hombre, no importa lo que se ponga o quite. Nunca va a ser mujer.”

Detrás de cada centímetro de piel hay una historia. Detrás de un kilo más o uno menos. De cada vena en sus piernas. De cada estría. Detrás de cada rostro que acumuló líneas y arrugas en pocos meses. De cada espalda marcada y cada brazo flácido. De cada línea de tinta. De cada corte de pelo.
Escondemos anhelos, alegrías y terrores en el cuerpo. Quemaduras de sol en las mejillas. Días sin comer. Dolor de estómago y luego mariposas. La memoria de la arena en nuestros pies. El frío en las manos y la nariz. El olor a lluvia y humedad. Guardamos cicatrices por ser valientes o estúpidos; las coleccionamos y mostramos con orgullo.

¿Cuántas veces has calificado un cuerpo y cuántas más has castigado el tuyo?

No sabes, no sabemos. No conocemos, ni queremos conocer. Tal vez la piel que estás viendo y te provoca tanto asco, está mutando o es nueva y vulnerable. Es la piel más asustada o valiente que ha sido hasta ahora. O tal vez es tan bella que esconde un deseo de amor casi doloroso. Está bien no estar bien, está bien cambiar, está bien guardar.
Esto es para cada persona que me ha escrito en los últimos meses y no he respondido. Esta es su respuesta. Eres perfecto, eres amado, eres especial y no necesitas la validación de nadie. Empieza amando incondicionalmente la piel en la que vives, cualquier otro tipo de amor, eventualmente llegará.

-Tomado de Belleza Real – Las Tres Gracias (Maravilloso sitio en FB)-

A ti que no has encontrado a nadie…

Tantas cosas se escriben y se dicen acerca de lo hermoso que es tener una pareja. De cómo nuestros días se llenan de flores y colores. De cómo podemos enfrentar cualquier dificultad si tenemos a esa persona especial para que camine a nuestro lado; pero poco se habla de quien no ha encontrado eso aún…
Discúlpame. Yo no he escrito nada al respecto… La verdad no se me ocurrió antes plasmar algo sobre ti.
No he escrito sobre como sigues queriéndote encontrar. Ser feliz tú, tan solo tú. No he escrito sobre como la salida más divertida con tus amigos puede ser incómoda porque parece que todos tienen pareja, hasta quien menos imaginabas ha encontrado “alguien”... No he escrito sobre como algunas amistades te siguen insistiendo que lo vuelvas a intentar, que conozcas gente, pero muy pocos saben sobre lo mucho que quisieras encontrar, tan solo, una persona con quien hablar. Que te haga reír, y que no se avergüence de decir lo mucho que te ama.
Sí, sé cómo se siente eso. Lo entiendo perfecto, sé lo que estás pensando; Que tal vez eres tú el problema, que tal vez no eres suficientemente agradable para estar junto a alguien. Que no naciste para amar.
Sí, sé lo mucho que duele.
Pero no te cierres. No te niegues una oportunidad para ser feliz. Y, oye, no estoy hablando de que salgas a la calle buscando pareja, estoy hablando de que vivas al límite.
Sal. Diviértete. Corre. Salta. Ríe. Llora. Date el tiempo para estar triste, pero no te permitas a ti mismo quedarte ahí.
No definas tu vida por la pareja que aún no llega. No te limites a ser el complemento de alguien. No busques la felicidad en otros si no la has encontrado en ti.
No pienses que no tienes a nadie. Porque, en realidad, tienes a muchísimas personas que se preocupan por ti. Tantas, que no quizá no alcanzarías a mencionarlas en estas líneas, y si aún así crees que no hay nadie, mira bien, de alguna manera me tienes a mi, aquí, en este espacio, pasando exactamente por lo mismo que pasas hoy tú.
A ti, que te sientes solo (a) y todavía no encuentras a esa persona especial: Darte cuenta de lo que llevas en ti, (aunque no haya nadie para apreciarlo), eres lo mejor que le ha pasado a tu vida.
Ojalá que tanto para ti, como para mi, pronto… o mejor dicho, cuando menos lo pienses, termine tu búsqueda.