La necesidad del tiempo…

“Cuando te regalan un reloj te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico.
 
Te regalan el miedo a perderlo, a que te lo roben, a que se caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que una es mejor que otras, te regalan la tendencia a comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para cumpleaños del reloj”.
-“Historias de Cronopios y de Famas” | Julio Cortazar | Ed. Minotauro, Bs Arg-

En tu única Vida: ¿De qué no te quieres perder? – Día 003.


“En Tú Única Vida: ¿De Qué No Te Quieres Perder?”… Día 003.
¿Qué deporte quieres practicar? 
Nosotros: • Ninjitsu • Patinaje sobre hielo • Skateboarding • Canotaje
Tú:
En realidad nunca me han llamado la atención los deportes, pero si tuviera que elegir alguno, sin dudarlo sería ciclismo, buceo o alguno que incluyera aventuras extremas.
P.D: Debería tomar más en serio cualquier práctica o actividad física por salud.

Desconexión-Reconexión

Cada vez me gusta más el silencio y estar sola, pero por diversas cuestiones hacía mucho tiempo que no buscaba esos dos elementos fuera de casa. Sí… Sé que soy una mujer rara, si se toma en cuenta que no hago muchas de las cosas que realizan -ya no se diga las mujeres de mi edad-, sino el común de la gente; y la tarde de hoy fue uno de esos días en que necesitaba justo de eso, despegarme un poquito y todavía más de la “normalidad”.
De unos años a la fecha, siempre tengo por costumbre, comprarme cosas, premiarme con algo o consentirme a mi misma como nadie más lo haría; y unas cuantas horas previo a salir del trabajo, recordé que hacia tiempo no salía sola a distraerme, a respirar aire… Pero más allá de eso, la idea era desconectarme para reconectarme conmigo misma.
No tenía nada planeado, ni una idea exacta en mente… Tan sólo de pronto tuve antojo de algo rico y lo primero que se me ocurrió fue ir al Parque Borunda, un punto de reunión para muchas personas en esta ciudad en donde vivo y donde de alguna forma he pasado mucho tiempo en distintas etapas de mi vida.
Cuando llegué el sol todavía estaba alto y con sus rayos muy fuertes; pero me senté a comer ese platillo rico que originó que mis pasos eligieran ese sitio como punto de destino, y lo primero que pensé fue que esa tarde era una especie de rencuentro conmigo misma, pero siendo personas distintas… La niña que cada tarde acompañaba a caminar a su abuela (cuando aún vivía); y terminaba sentándose junto a ella frente al monumento a la madre; así como la misma que corrió de un lado a otro junto a sus hermanos y compró juguetes a los vendedores que antes de que fuera zona peatonal ahí se apostaban.
También vi a la chica que tuvo sus primeras citas y aceptó salir con algún chico para llegar hasta ahí a tomar un elote o raspado; y me encontré además a unos cuantos pasos con la mujer que justo en ese mismo sitio dio su primer beso y se enamoró de quien fuera el hombre más importante en su vida.
Esta tarde fue como tener una cita con todas esas versiones de mi misma, quienes de manera casual o totalmente intencional se encontraron con la mujer que soy hoy.
No sé si a ti que me lees en este momento te haya pasado… Si en la ciudad en la que vives ahora o en la que has vivido desde hace mucho tiempo, exista un lugar que conoces y has visitado desde siempre, desde hace años, y un día así de buenas a primeras, llegaras sin planearlo para encontrarte con todas esas personas que tú has sido, pero en distintas etapas… A lo mejor cuando aún no te casabas y todavía no eras padre o madre; cuando tu visión del mundo y tus prioridades eran otras; y al encontrarte de pronto con ese “quien eres” en el presente, dejando de lado la nostalgia o las culpas, te sorprendes al descubrir que todas las cosas buenas o malas son pasajeras y que a pesar de que sigues frecuentando ese mismo sitio que puede casi no haberse transformado, pero con los años y la experiencia, la vida si te ha cambiado a ti.
Aún no se puede viajar en el tiempo, pero todas esas personas que de alguna forma hemos sido en distintas etapas, van siempre dentro de nosotros… dentro de mi, dentro de ti; y hoy yo necesitaba de manera prioritaria eso… Sentarme a comer en una de esas bancas, con esa niña, la adolescente, la mujer adulta y todas esas versiones de mi misma para en una especie de agradecimiento por haberme permitido convertirme en lo que soy ahora, agradecerles y contarles que soy yo en el presente y que necesito… Cuáles son las cosas que sueño y las que me atemorizan… Hablar de lo que quiero y de lo que ya no me hace bien.
No escribí nada en ninguna hoja de papel ni tampoco grabé ningún audio… Todo lo que pasó por mi mente y mi corazón en ese instante, lo anoté dentro de mi para convertirlo en todas estas letras que ahora tú estás leyendo…
Pensé en un montón de cosas… En lo que quiero hacer, las cosas que me detienen, pensé en este blog y en que hasta mi manera de escribir y las cosas que publico aquí han cambiado… Tal vez y tal como sucede en mi vida, esta sea una nueva etapa de Las Páginas Sueltas y de Colores... 
La verdad no sé… El futuro siempre es incierto, pero se debe intentar visualizar con esperanza; y mientras las cosas que se pueden resolver se solucionan yo necesitaba urgentemente de ese espacio para estar conmigo misma… No todo está como me gustaría, pero tampoco me quejo, porque la vida ha sido demasiado generosa… De verdad necesitaba mucho encontrarme, para hacer un alto, mirar más allá de mi y plantar mis pies bien donde deben estar…
A lo mejor a ti te hace falta algo de eso… Yo sólo sé que yo siempre necesito ese espacio para mi misma y nunca lo quiero perder.
Gracias por ese reencuentro… Mañana será otro día..

No me importa…

No me interesa saber cómo te ganas la vida. Quiero saber lo que ansías, y si te atreves a soñar con lo que tu corazón anhela.
No me interesa tu edad. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un tonto por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.
No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu Luna.
Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes vivir con el dolor, con el mío o el tuyo, sin tratar de disimularlo, de atenuarlo ni de remediarlo.
Quiero saber si puedes experimentar con plenitud la alegría, la mía o la tuya, si puedes bailar con frenesí y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de los pies y las manos sin que tu prudencia nos llame a ser cuidadosos, a ser realistas, a recordar las limitaciones propias de nuestra condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es cierto.
Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si podrías soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma…
Quiero saber si puedes ver la belleza, aún cuando no sea agradable, cada día, y si puedes hacer que tu propia vida surja de su presencia.
Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y de pie en la orilla del lago gritarle a la plateada forma de la luna llena: “¡Sí!”.
No me interesa saber dónde vives ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de aflicción y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.
No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si te quedarás en el centro del fuego conmigo y no lo rehuirás.
No me interesa saber ni dónde ni cómo ni con quién estudiaste. Quiero saber lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.
Quiero saber si puedes estar solo contigo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío.

Algún día…

Algún día alguien entrará en tu vida y te hará entender por qué otros no se quedaron. Que los recuerdos son de agua y por eso a veces nos salen por los ojos.

Que todos los días nuevos amores nacen y viejos amores mueren, y que es decisión asistir a la fiesta o quedarse en el funeral.
Algún día alguien te dirá que, pese a que nadie es imprescindible, debería darse cuenta de que sin ti, la vida de una persona como yo no sería igual de feliz.

Por eso, algún día contigo quiero hablar en futuro: mañana, la próxima semana, en un mes, en unos años; porque contigo se me antojan todos los amaneceres.

De pensamientos y preocupaciones del pasado y futuro en el PRESENTE.

Desperté muy temprano… Tenía poco tiempo y disfruté los escasos minutos de silencio.

El sol aún no era severo… En las calles había autos, pero no el tráfico de los días hábiles, quizá era porque media ciudad dormía aún…
El camino largo, tantos minutos por delante, así como montones de pensamientos y el corazón desde hace tanto tiempo en otra parte (junto al mar), propiciaron que de alguna manera (me perdiera por las prisas) el regalo del amanecer, pero que en medio de ese trayecto tan largo pensara en hablar CONTIGO.
Hace mucho que no lo hacía… No es que me haya olvidado de TI, porque si te pienso, del mismo modo en que pienso en alguien que para mi fue tan importante y en el presente le sigo pensando (a pesar de que todo ha cambiado), y con un poco de nostalgia deseo de corazón que le vaya súper bien.
¿No te parece tan curioso como en un lapso de tiempo y en pleno movimiento el presente y el pasado pueden unirse como si fueran uno solo?
Comienzo a charlar contigo con la voz del pensamiento, y cada cosa que viene a mi cabeza la imagino como si estuviera escribiendo palabras y letras en lo transparente del aire.
Estos últimos días los he pasado preocupada, estresada… Ya sabes… Nada grave que no pueda resolverse, y me recrimino a mi misma porque toda esa tensión es sólo consecuencia de no “descansar” las preocupaciones en ti.
En el instante mismo en que pienso eso, mi alma se queda tranquila y las tensiones como por arte de magia se disipan… Comienzo a hablarte entonces de las cosas que no se relacionan con lo cotidiano… Lo primero que se me ocurre contarte, es que ayer, mientras restauraba las funciones de mi teléfono, encontré en el bloc de notas el borrador de un escrito donde tú y yo teníamos una conversación similar a esta; narrada en tercera persona y como si estuviese describiendo la historia de una pareja que terminó y por alguna razón después de un tiempo se reunieron para darse una tregua y hablar.
De alguna manera me haces saber que la idea es original y muy buena… Yo sonrío y prometo que si los minutos alcanzan al final del día, tal vez la termine de escribir para compartirla en el blog…. Esta vez no dices nada, pero el silencio y la voz de mis propios pensamientos, me recriminan; me hacen saber que de alguna manera y con firmeza intentas hacerme entender que trabajar para pagar mis cuentas no debe hacerme olvidar el trabajo que de verdad se me ha encomendado aquí.

Casi llego a mi destino, pero en el trayecto hago una pequeña escala para marcar y darle los buenos días a quien vive ahora en mi alma y mis pensamientos… La vida real y sus problemas no se dan por vencido tan fácil y bombardean mi mente con la idea de que estoy aquí ahora, pero mi corazón se muere de ganas por empezar de cero en otro lado junto a esa persona, pero el miedo a lo incierto y a retroceder en lugar de avanzar me desconciertan y me dejan sin saber que hacer… Una vez más, respiro… Me tranquilizas y casi como si apoyaras tus manos sobre mis hombros mientras recorro sobre dos ruedas la ciudad, me pides que CONFÍE en TI.


Las horas y el día se evaporan como espejismo en esta ciudad desierta… Al llegar a casa la persona que amo me canta al teléfono y me olvido del mundo… Empiezo a escribir, no de lo que tenía planeado, y la ternura con que me distrae y me aborda mi gato, me lleva a comprobar una vez más que todos los seres vivos y “sintientes” somo el reflejo exacto de todo aquello que nos dan…

Por hoy mi cuerpo está cansado, los ojos se me cierran, pero antes de ir a dormir busco una imagen para ilustrar mis palabras, pero tal como sucede otras veces, no consigo ninguna fotografía que logre describir el atardecer en el camino a casa tal y como yo lo vi y lo percibí…

No le doy mayor importancia… Reviso todo cuanto he descrito y a pesar de lo incierto agradezco por el regalo de este presente por el que mis pies transitan sin echar raíces, y vuelvo a recordar que te debo el final de una historia; pero hoy no, es muy tarde, estoy cansada, pero no lo suficiente como para no dar las gracias… Mañana será otro día mejor.

“Mundo Inédito” – Edición Junio 2015

Han pasado ya 30 días desde que publiqué la primer edición de “Mundo Inédito”, la revista que estoy haciendo como fan de Laura Pausini.
Llevo más de una semana trabajando en esta que es la segunda revista, y estoy muy contenta con el resultado. En esta ocasión empecé a poner publicidad, además de enriquecer el contenido con algunos artículos y secciones que espero se vuelvan con el paso del tiempo un foro para otras personas que son fans como yo… Ojalá que tenga éxito con ese propósito.
Otra cosa que me gustó mucho de esta segunda revista, fue que pude plasmar y materializar una nota que siempre había querido hacer y por alguna razón en todos estos años no hice ni en el blog. El tema hace referencia a las cosas que NO me gustan de Laura Pausini, porque a pesar de que es una persona a quien admiro desde hace tanto, existen algunos aspectos de su proyección como figura pública (relacionadas con el Fan Club Oficial), con las que nunca he estado de acuerdo; y por eso se me ocurrió hablar sobre eso en este ejemplar de “Mundo Inédito”.
En todos estos años de ser fan de Lau, he visto y aprendido muchas cosas, y espero que eso se refleje mes con mes en cada revista… Sigo soñando despierta con que ella descubra mi trabajo y aunque sea por curiosidad comience a ver con frecuencia mi sitio en Facebook y la publicación.
Ya sé que soñar no cuesta nada y sé también que todo puede ser posible; pero mientras eso sucede o no sucede, yo estoy disfrutando mucho mi labor editorial, que es una de las cosas que en verdad sé y me encanta hacer.
Una vez más reitero mi deseo de que más allá de si ustedes, quienes me leen son fans o no de Pausini; disfruten la revista.

Gracias Lau, por ser mi más grande inspiración…