Adiós

Llega el momento en que entiendes el porqué de un adiós.
En aquel tiempo, quizás no entendías, sólo encontrabas injusta y dolorosa la situación.
La vida nos ha enseñado que es preciso dejar un espacio para que nuevas cosas y personas lleguen a nosotros, dejemos de pensar que no llegará ese día.
Reconcíliate con el amor, aprende a querer y aceptar tu historia de vida, deja ir sin rencores a quienes fueron parte de ella.
La oportunidad de compartir el amor, llegará. Confía porque en el momento menos esperado seguirás el camino con alguien de la mano.
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Mensaje de Sábado

El mensaje de Tania Karam en radio el día de hoy: ¡Me encantó!
“Muchas veces nosotros convivimos con personas que tal se dirigen por sus propios intereses. Tal vez te haya pasado en tu vida y haya por ahí un tema central de traición, incluso, tal vez esa traición provenga de los más cercanos: de tus familiares, de una esposa, de un esposo, etc.
 
Pero hoy recuerda esto: “Todo lo que das recibes, todo lo que sea que estás dando en tu vida lo recibes. No dudes en dar. Si hay personas que no aprecian lo que un día diste, y se retiran o te traicionan, recuerda que tarde o temprano eso estará dando frutos; te abrirá los caminos; y si no llega a través de esa persona, llegará más adelante”.
 
Si hay una frase que he aprendido de los ángeles es: “El que da, sólo reafirma que tiene. Si tú te la has pasado dando tu mejor esfuerzo; si diste amor incondicional, si seguiste adelante a pesar de lo difícil o cansado que parecía, de una traición aparente; si esa persona tal vez no hizo lo que tú esperabas en el papel que le correspondía, recuerda hoy el mensaje que te dan tus Ángeles: “todo lo que das recibirás”
 
Que hoy la reflexión sea: Quédate para esas personas que te aman, para las que no te han sabido amar o no han aceptado tu amor, sólo recuerda; Todavía no estaban listas para algo tan hermoso.

 

Luz

 

En los días recientes, la mayor parte de mi tiempo libre lo he pasado trabajando en un video de presentación para la fiesta de XV años de una de mis sobrinas y al estar revisando los diversos álbumes familiares me encontré anoche con esta fotografía y en ella aparece la mamá de mi mamá, mi abuelita Luz, con sus dos primeras hijas gemelas.
Para mi fue una sorpresa, porque ni siquiera estaba enterada de que mi familia y en mi casa estaba esa fotografía. Quienes me conocen o han leído durante años mis Páginas Sueltas y de Colores, saben lo importante que ella ha sido en mi vida y también que en un par de ocasiones he hablado en letras sobre eso. La última vez fue hace ya casi 2 años atrás, cuando ella me “visitó” en un sueño que describí lo más detallado posible, y digo “visitó”, porque para quienes de verdad saben como soy, no es un misterio que desde hace años también tengo la firme convicción de que los sueños en los que aparecen amigos o familiares que ya no están en este mundo, son mucho más que eso. Para mi representan una especie de “Encuentro” o “Reunión” en otro espacio y tiempo.
Esa fue la razón por la que me encantó descubrir anoche esta foto. Primero porque yo sólo tengo un par de imágenes de ella. (una la estoy restaurando digitalmente), y después, porque mi abuela siempre, de alguna manera se hace presente en momentos decisivos de mi vida o cuando  necesito orientación…
Ella murió cuando yo era aún niña. Cuando eso sucedió por alguna razón mis padres decidieron que mis hermanos y yo no estuviéramos presentes en el funeral, así que nunca me despedí de ella. No sé si sea eso, o que en ese entonces yo no estuve del todo consciente, pero a mi me cayó el veinte de lo mucho que me  hacía falta ya siendo una persona adulta, y desde entonces se convirtió en una especie de ángel para mi, a quien yo recurría cuando necesitaba orientación o que alguien mucho más cercano intercediera por mi con el “alto mando”, allá en el cielo.
Esto no lo he contado nunca, pero de alguna forma ella siempre me echaba la mano. Un ejemplo bien trivial fue cuando salí por primera vez con Iván, un ex novio y el único hombre que para mi fue importante. En aquel entonces nuestra primera salida fue en un parque que de niña yo visitaba todas las tardes con mi abuela durante mi infancia; y en ese entonces me sentí como muy protegida porque ese lugar aún guardaba la energía de esas tardes con ella en esa banca, frente al monumento a La Madre; y aunque en esa primera cita yo me moría de miedo, recuerdo que en mi interior le pedí a mi abuela que si podía desde donde quiera que ella estuviera, me ayudara para que ese muchacho que tenía poco tiempo de conocer y que apenas estaba tratando, fuera un buen hombre, y así fue.
No puedo evitar sonreír cuando me acuerdo de eso… Así me sucedió anoche. Me encontré la foto justo cuando estaba pensando en una situación que de alguna manera lleva varios días que ensombrece mi alma; pero que no está ya en mis manos resolver.Otra cosa que me encantó fue recordar que desde niña, yo siempre que veía las fotografías de alguien, me imaginaba que eran como una especie de ventana o espejo donde uno podía asomarse y ver un poco más allá de lo que era el ambiente y la vida de quien aparece en la imagen para conocerle, justo en ese tiempo y etapa de su vida en que fue captada la imagen.

La foto está dedicada, (supongo que para mi bisabuela, a quien por cierto, también conocí). En el reverso aparece la fecha del 2 de enero de 1946 y partiendo desde esa idea que yo imaginaba desde niña; me puse a pensar en que a mi me encantaría en esta etapa de mi vida platicar con ella, conversar desde otra perspectiva, más de mujer a mujer… Fue así como asomándome un poco a través de ese portal de tiempo encapsulado que es una fotografía, me quedé durante un buen rato intentando descifrar con los antecedentes que tengo, como era su vida en ese punto cronológico en que fue tomada esa foto.
Luz fue una mujer que se casó a los 15 años. Por la fecha y la apariencia que tienen sus hijas en la imagen, ella debe haber tenido unos 16 o casi 17 años… Demasiado joven… Las circunstancias en las que le tocó criar a esas dos primeras niñas y a los 12 siguientes hijos serían por demás difíciles, al grado de que para asegurarse de que por cuestión de una pugna por la propiedad de unas tierras, la vida de ninguno de ellos corriera peligro, ella decidió emigrar a Ciudad Juárez y empezar de cero.
Lo que quizá no tuvo de estudios, ella lo compensó con su tenacidad y fortaleza de carácter. Mi abuela era una mujer trabajadora, que sabía hacer mayonesa, dulces, chorizo, pan casero, y no sé si fue que a pesar de que estuvo muchos años casada con mi abuelo, los grandes lapsos de ausencia de él por cuestiones de trabajo fue lo que la impulsó a aprender todo eso para poder sacar adelante a sus hijos.
Eso es lo que a mi me cuentan. Yo el recuerdo que tengo de ella es de cuando ya era una mujer entrando en la tercera edad, con sus hijos ya la inmensa mayoría con su vida hecha, y aunque ella empezaba a mostrar los primeros estragos de una enfermedad tan deteriorante como la diabetes; aún así me tocó conocer el lado fuerte y al mismo tiempo generoso de su personalidad.
Durante las vacaciones de Verano (que en mi época de estudiante de primaria duraban poco más de dos meses), a mi siempre me mandaban con ella a su casa. Fue así como con la convivencia diaria descubrí que a pesar de ser una mujer de carácter firme, una gran conversadora y apasionada por el arte y la música del mundo; era al mismo tiempo alguien que podía ser tan firme como generosa.
Guardo en mi memoria un par de anécdotas en particular. La primera se dio cuando un grupo de chavos que no me acuerdo bien si eran de Bolivia, llegaron por ese rumbo donde ella vivía, con la intención de pasarse al otro lado en busca del famoso sueño americano; pero por alguna razón no lo lograron y ella les abrió la puerta de su casa durante algunos días para que no se quedaran en la calle.
En esa época no pasaban tantas cosas, y no sé si ella tenía una intuición especial, pero a leguas se veía que ese grupito de muchachos (quienes no tenían más de 25 años), no eran delincuentes, se veía que eran hijos de familia y que quizá dejaron todo para ir tras la búsqueda de un sueño. Tengo muy nítida la imagen de una noche en que mi abuela les estaba repartiendo un montón de sábanas y cobijas antes de dormir.
Así era mi abuela… Ella fue la columna más sólida que nos unía a todos. Quien a pesar de ya no tener la misma fortaleza física, fue capaz de defendernos a todos en otra ocasión en que de madrugada alguien a quien al parecer venían persiguiendo intentaba meterse a su casa, donde estábamos todos con ella. Esa persona le gritaba desde afuera: ¡Ábrame que me vienen persiguiendo! y mi abuela le respondió: ¡Si te metes a mi casa más te van a perseguir!… Unos pocos minutos después a pedradas rompieron el vitral contiguo a la puerta principal de acceso a la casa; pero ella estaba dispuesta a hacerle frente a quien fuera. Nunca supimos quien fue y la policía como siempre, llegó cuando todo había ya sucedido.
Su casa hace mucho que perdió su esencia, pero en mi memoria y en mis sueños -siempre que aparece- vuelve a tornarse cálida, con los aromas de su comida que era única (en especial la sopa). También con el migajón de pan que entre sus manos grandes y blancas se transformaba en flores  de colores lindos y brillantes; en todas esas tardes donde sentarse a escucharla hablar sobre mi abuelo, las leyendas del pasado en el rancho, era tan fascinante como regresar en el tiempo a esos años y vivir los días sin prisa.
No tengo la menor idea de qué sería lo que habitaba en su alma en el momento en que le tomaron esa fotografía que encabeza este post. Ella sonríe, pero si de verdad pudiera asomarme del presente al pasado, me gustaría preguntarle: ¿Qué pensaba? ¿Cuáles eran sus problemas en ese punto de su vida?, ¿con qué soñaba? ¿Qué pensaría si le dijera ahora que la famosa pugna por las tierras está por resolverse?... Fuera de eso yo estoy segura que la alegraría más descubrir hasta donde han llegado sus hijos y lo numerosa que se volvió su familia que se ha extendido hasta Holanda, Italia y Alemania.
No tengo idea de si ella vuelva a visitarme más adelante en un sueño; pero hoy me ha encantado reencontrarme de nuevo y de alguna manera conocerla a través de una imagen en una etapa de su vida (mucho más joven), en la que yo no la había visto nunca.
No puedo evitar pensar en que todo lo que ella vivió es el preámbulo de mi propia historia, y no obstante que yo no tengo ni la mitad de la fortaleza y sabiduría que ella tenía ya a mi edad, con una vida hecha y 14 hijos a su cargo; si me siento tan afortunada como agradecida de que haya sido la piedra angular de ese pasado que hoy hace posible que yo esté hoy aquí.
Han pasado más de veinte años desde que dejó de ser mi abuela, y aunque sé que su energía prevalece o quizá ya hasta se ha materializado en otra persona o espacio; en mi corazón y en mi mente sigue siendo mi raíz más sólida. y es quizá por eso que agradezco todavía más esos instantes en que justo cuando más necesito se hace presente.Por eso quise escribir una vez más sobre ella, para no olvidar  todo eso que fue y es lo que propicia que su esencia prevalezca en tantas personas (dentro y fuera de la familia), como en mi.

Un abrazo y un beso para ella, donde quiera que esté.

 

Nuestro Proyecto de Vida en Común

Te escribo mientras te extraño y te pienso…
En el regreso a casa, luego de tantos días junto a ti compartiendo las horas…
En el umbral de una nueva semana me detengo por un instante, y mientras la luz permanece en rojo, en medio de una ciudad desierta me abordan los fragmentos de tantos momentos que he ido tejiendo junto a ti.
Estoy ahí, en el presente frente al volante, pero también empiezo a imaginar las letras que luego dibujaré en papel para contar lo que en realidad pienso cuando me preguntas: ¿en qué estoy pensando?, mientras conduces en un día normal de camino a nuestro trabajo.
Trato de describir con palabras todo lo que me haces sentir durante las madrugadas en que el insomnio me envuelve y a ti el sueño te vence; y me quedo en silencio a tu lado, sin importar que le robe horas a mi descanso; pues es un regalo tan invaluable como infinito, que haya noches que decidas partir al país de los sueños desde el mismo punto que yo.
Disfruto tanto de ti hasta cuando te he dejado ya en tu casa y emprendo el camino de regreso que marca el inicio de esos espacios tan necesarios entre tú y yo… Mis hojas en blanco están llenas de tu sonrisa cuando despiertas, de tus contradicciones y las mías… De los intentos de perfección con los que se impregna cada cosa que realizas; y al mismo tiempo de la fragilidad que resguardas cada final del día, cuando me pides que te abrace.
Han sido incontables los minutos… Lapsos en silencio, otros de oscuridad durante la parte final del día. Hablando de mil cosas importantes y otras tantas fantasiosas o sin sentido… Con el alma mucho más ligera de ropa que el cuerpo; abrigándonos los miedos… Intentando propiciar que germinen las primeras raíces de un proyecto de vida en conjunto; de un futuro incierto que a veces parece tan incompatible con las cosas que quieres tú y que quiero yo…
Sé que vas a sonreír desde tu cama o desde el lugar donde te encuentres cuando te toque leer esto; pues más allá de una respuesta, lograrás desentrañar el verdadero significado de mi silencio cuando sólo te miro y te respondo que “nada” cuando preguntas: ¿En qué pienso?
Compatible o incompatible… Tampoco sé por cuanto tiempo… Lo único que si tengo claro es darte las gracias por este presente de Nuestro Proyecto de Vida en Común…
“Nuestro Proyecto de Vida en Común”
-Alfredo Rapetti Mogol / Danijel Vuletic / Laura Pausini-

Álbum: “Hazte Sentir”

 
Lo sé, todo el abismo que ves,
es evidente más yo,
salto al vacío al revés,
sobrevolaré…
 
Puede, que no seas como yo,
Tan iguales admito que no,
Puede, que el opuesto sea amor,
 
La vida no es como la quieres imaginar,
créeme, que esta teoría se contradice al practicar…
 
¿Aceptarás lo que yo quiero aún?
Nuestro proyecto de vida en común
¿Lo aceptarás?
 
Lo sé,
las cosas no van siempre bien,
y yo la excepción no seré,
aún desarmada así, hoy lucho por ti
 
Me quedo,
de pie aunque sé,
que el alma humana invisible no es…
 
Hoy puedo, convencerte de que:
 
La vida no es como la quieres imaginar,
yo lo sé,
que esta teoría se contradice al practicar…
 
Te demostraré,
que no hay vacío ni son blancas las páginas
 
¿Aceptarás lo que yo quiero aún?,
nuestro proyecto de vida en común,
¿lo aceptarás porque lo quieres tú?
 
Por ti yo lo haré
por no perder una ocasión que es la última
 
¿Aceptarás?,
Yo aceptaré,
Por ti lo haré…
 
Porque, cuando me miras así
es tan evidente…

 

Sumar Días…

La vida siempre se mide en tiempos… 1 año y 3 meses en un nuevo trabajo, un tiempo indefinido para construir un futuro ahí, 3 más sin ver a la persona que hasta ahora he amado… Casi 10 años con una pluma especial que alguien puso en mis manos y siempre llevo conmigo, además de toda una cuenta perdida de cuanto tiempo llevo en el camino buscando respuestas…
Algunas las he ido encontrando sobre mis pasos, y sí, hoy después de mucho tiempo estoy en paz, soy feliz, he sido una mujer muy afortunada por todo lo que he vivido y conocido.
No sé cuanto tiempo decidas quedarte, pero el tiempo que decidas estar, gracias por seguir sumando días y vivencias… Por acompañarme en el camino, y en este tiempo reciente porque mi lugar favorito (hoy, en este día), es dónde estás tú. 😘

 

El Perro del Peregrino

En esta etapa reciente he leído varios libros que no he reseñado aquí pero que me han producido las más diversas emociones.
A diferencia de los otros, del que quiero hablar hoy me tocó profundamente el alma y esa es la razón por la que en este inicio de semana quiero contarles al respecto en este espacio.
La historia que aborda es muy simple: un cachorro de escasas horas de nacido es puesto en una bolsa junto a sus hermanos, para luego ser abandonado a su suerte en el caudal de un río. La narración es contada desde la perspectiva de ese recién nacido que sin haber abierto los ojos y todavía con la sensación vívida del sabor de la leche y el calor del cuerpo de su madre; está a punto de morir ante la indiferencia de la gente que a diario acude a ese río.
El destino de ese cachorrito podría ser demasiado predecible y tristemente el que con bastante frecuencia tienen tantos seres de su especie. Sin embargo, aquí es cuando comienza lo interesante, porque a pesar de estar condenado desde ya a la fatalidad, este no es un cachorro cualquiera, porque justo cuando de modo inevitable está a un paso de morir ahogado, es rescatado por un peregrino, que tampoco es cualquier peregrino, es nada más y nada menos que el mismísimo Jesús de Nazareth.
Siendo tan pequeño, es evidente que aún siendo el único sobreviviente de la camada dentro de esa bolsa, sus posibilidades siguen siendo mínimas, por lo que este peculiar hombre comienza un peregrinaje en busca de alguien de la misma especie del cachorro, que pueda convertirse en una madre nodriza en lo que ÉL regresa para buscarlo.
Finalmente lo consigue, en casa de una mujer llamada Sara, que no tiene muy buena reputación entre la gente de esa época. En cuanto el cachorro recobra fuerzas, puede caminar y alimentarse por si solo, el Peregrino vuelve por él y en retribución por su ayuda le da a la mujer una puerta de madera elaborada por él mismo.
Lo maravilloso de este libro es que a pesar de que sobre Jesús de Nazareth se han escrito cientos de libros, nunca nadie había contado como fue vivir a su lado siendo un perro. Miga de León (que así decide ponerle el Peregrino al cachorro); lo acompaña desde entonces en todas y cada una de sus andanzas y desde su peculiar manera de ver la vida, nos va adentrando a través de los aromas y las actitudes que con él tiene la gente, como era vivir en esa época en las calles, bajo el yugo del imperio romano.
Tan sólo con esto ya podrán darse una idea de lo fascinante que es esta historia. Miga de León sigue fielmente al peregrino por todos los caminos. Conoce otros personajes interesantes de la época y experimenta hambre, miedo y hasta la presencia del mal que está tan latente en las calles y el corazón de la gente de esa época.
Aunque las historia sobre Jesús es por demás conocida y contada, en este libro te estremece el alma y creo que eso es lo más valioso que Liliana Bodoc, la autora, consigue a través de sus letras.
No quiero contar más, sólo cerrar este post comentando que este libro te produce algo similar a las películas: “Risen” (Resucitado), y “La Pasión de Cristo”; con la diferencia de que ahora la historia está bajo el enfoque de un perro, que en lo personal pienso, son los seres con más pureza y nobleza interior que pueden existir sobre la tierra.
Yo lo leí en un fin de semana, y lo acabé en una madrugada de sábado para amanecer domingo… Por esos días habían pasado apenas unos cuantos meses de la Semana Santa y había escuchado en radio un programa muy interesante donde hablaban desde el punto científico e histórico de la Pasión de Cristo, y en conjunto con el libro me hicieron pensar en el gran acto de amor que Jesús tuvo al materializarse en un hombre de carne y hueso para venir a enseñarnos lo que es el amor y la fe, a pesar de estar cegados por la arrogancia, y eso, si lo analizan, no ha cambiado ni un ápice desde ese entonces, y es lo que finalmente lo llevó a la crucifixión…
De verdad es un libro fascinante que hasta el día de hoy, en los instantes en que me quedo a solas, sigo pensando en la historia que contiene y se me hace un nudo en la garganta porque es entonces cuando dimensiono la maravillosa prueba de amor que nos fue otorgada hace más de 2 mil años.
Espero que si lo consiguen lo disfruten y les llegue tanto al alma, tal como me sucedió a mi.