Soñando con un bebé en casa.

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Soñé que había un bebé en casa. Era un niña, pero era tan pequeñita de tamaño que cabía en la palma de mi mano.
Dentro del sueño ella era mi hermana; y estaba recostada sola en uno de los cuartos de mi casa, donde muchos años atrás, hubo una cama pegada a una ventana, (pero que en la actualidad ya no está así). Yo iba llegando del trabajo y veía que estaba sola, nadie de mi familia le hacía caso y como a través de la ventana abierta se veía que era ya un poco tarde; por la forma como ella veía todo a su alrededor y movía sus piernas y sus manos, yo de inmediato suponía que llevaba mucho tiempo así y por lo tanto debía tener ya hambre y frío.
Yo la tomaba entre mis manos con todo el cuidado del mundo, mientras despotricaba en voz alta para que alguien me escuchara, y supiera que me molestaba tanto que la niña llevara tanto tiempo así.
Ella me veía, nada más y tenía unos enormes y preciosos ojos oscuros; tenía mucho cabello (oscuro también); que a pesar de que no era muy largo, la hacía verse muy bonita, con una especie de rizos que se le formaban en la parte de atrás.
Después de eso yo me la llevaba a mi cuarto, para ponerla encima de mi cama, mientras iba a buscar un biberón para darle de comer y también ponerle un nuevo pañal.
Cuando le quitaba este último, comprobaba que yo tenía razón y la niña llevaba ya mucho tiempo sin atención, porque su pañal estaba demasiado mojado; y entonces se lo quitaba y le cambiaba la ropita también (todas las prendas limpias que tenía como opción para ponerle, eran demasiado grandes para ella), al igual que su pañal nuevo; y entonces de pronto aparecía la esposa de mi hermano mayor y se ofrecía a ayudarme a recortar el pañal, para que le quedara a la medida; pues a pesar de que era el de tamaño más pequeño, la bebita era tan chiquitita, que aún así, para ella era gigante.
Mientras eso sucedía y mi cuñada se enfocaba en recortar aquí y allá para hacer los arreglos del pamper; yo agarraba una manta y envolvía a la bebé que para ese entonces ya había empezado a tiritar de frío. La sensación dentro del sueño al hacer eso, era muy curiosa; porque a pesar de que durante los últimos años he cargado varios bebés; por ser tan pequeñita, ella era tan frágil, y aunque yo sabía bien que no iba a lastimarla, era como que muy grande el deseo de cuidarla.
Hasta ahí es lo que recuerdo del sueño. Esta vez no tengo ninguna interpretación o explicación lógica que justifique que yo haya soñado eso. En mi familia hay un bebé ahorita de 6 meses (mi sobrina Ximena), pero no es lo mismo a tener una criatura tan pequeñita como la de mi sueño y de modo permanente en casa.Quienes me conocen saben que yo crecí al lado de puros chavos, porque con las pocas primas que tenía en  mi infancia, había un rango generacional muy grande (o eran demasiado pequeñas o ya adolescentes); y yo siempre digo que por esa razón, no fue hasta que crecí que mis amigas cercanas se convirtieron para mi en mis hermanas.
¡Grrrrr! si soy bien celosa y sobreprotectora con la gente que quiero  ¿Y qué?… 
Me acuerdo de la forma como me miraba la bebé dentro del sueño y de como se sentía abrazarla y me derrito otra vez de la ternura… Siempre he sido una persona demasiado protectora, celosa y posesiva con las personas que quiero. Ese es uno de mis más grandes defectos -sino es que el peor- y por eso me he metido en unas broncotas marca diablo, porque parezco un perro bulldog en el afán porque nadie en lo absoluto, así sea alguien cercano o extraño los haga sufrir o llorar; ya ni se diga si les hace daño… Pero bueno, retomando lo del sueño, y en este momento en que lo escribo; me quedo pensando también en que hace una semana exactamente, me encontré con unas personas que conozco desde que estaba yo en la prepa, y una de ellas, cuando hablábamos del camino que ha tomado cada quien en la vida, entonces me decía: “que hay vocación para todo”…Yo siempre digo que si un día me encontrara un bebecito en la calle abandonado, haría todo lo posible por alivianarlo y quedarme con él (por la vía legal, claro está); pero tener el corazón rebosante de ternura y pegotería sin ser usada, no es suficiente para criar un niño y la verdad yo no sé si sería una buena madre (tampoco ya nunca voy a saber si hubiera podido ser una buena hermana)…Yo creo que esas cosas las averiguas ya estando en esas circunstancias, pero respecto a lo segundo, pienso que si por algo no se me ha dado es precisamente porque seria demasiado sobreprotectora y aparte con el corazón de pollo que tengo, todo me afectaría demasiado… Whatever… Sólo Dios sabe que onda, y entre más pasa el tiempo, las señales me indican un camino por completo opuesto al que siguen el común de las mujeres de mi edad.

No es la primera vez que sueño con bebés, pero hacía mucho que no me sucedía. La verdad fue una sensación hermosa; y como todos los sueños que me dejan pensando o me mueven algo por dentro, quise escribirlo para que no se me olvide y tal vez dentro de algún tiempo, cuando vuelva a hojear las páginas escritas de hace tiempo, volverlo a recordar.

En la mañana en cuanto me desperté fui y se lo conté a mi mamá, y a ella le dio risa, porque nos acordamos que hace tiempo ella soñó algo muy parecido, pero ella estuvo peor porque al bebé de su sueño se le caía la cabeza como si fuera un muñeco, y ella y mi cuñada se la querían pegar… ¡Ah, pa’ familita tan folklórica que me tocó!…. Ya en serio fue un sueño curioso, pero a la vez hermoso y más que nada por la sensación que me dejó, fue que escribiendo lo quise contar aquí.

Sueños e Historias de Hospital…

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Después de una buena cantidad de días, volví otra vez a soñar algo…
Fue medio extraño, porque aunque era algo nuevo que nunca había vivido en el mundo irreal, el lugar donde sucedió si era conocido para mi.
Quienes han seguido de siempre mi blog saben que de cuando en cuando tengo un par de sueños recurrentes, donde a pesar de que las cosas que sucedan ahí sean distintas, el lugar es ya conocido para mi.
En este que tuve anoche, volví (por así decirlo) a un lugar en el que yo ya había estado, y en el que en el 2004, se dio uno de los sueños que más recuerdo por la sensación tan curiosa y agradable que me dejó.
Ese lugar es un hospital, (un poco parecido al lugar al que yo nací), pero quizá mucho más grande. Es un centro hospitalario antiguo, de esos que a pesar del paso del tiempo y del deterioro, continúan funcionando.
Las primeras veces que empecé a soñar eso, yo estaba siempre buscando a alguien, (hasta el día de hoy no se quien era); pero yo siempre llegaba, preguntaba en recepción, me decían el número de habitación en el que estaba (que siempre era el 27), yo iba toda apresurada a buscarle, pero ya no estaba, nadie me sabía decir donde encontrar a esa persona, y en ese instante, como que me caía el 20 de que recién se estaba yendo y entonces yo salía a toda prisa a tratar no de detenerle, sino de apresurarme para encontrarnos y yo poder verle, pero nunca lo lograba, ni siquiera alcanzaba a parar el elevador.
El tiempo pasó y dejé de soñar eso, pero unos años después volví a verme dentro del mundo imaginario en ese mismo lugar, y hubo una época en que durante muchas noches ese sueño apareció y parecía una historia que continuaba (incluso yo misma sabía dentro del sueño lo que podía pasar) y algo muy curioso, era que en ese entonces, dentro de ese hospital yo siempre llegaba buscando a alguien quien acababa de tener un bebé…. Hubo una vez que si encontré un par de gemelos (uno de ellos estaba enfermo), ese en particular, era tan pequeñito y frágil, que en ese entonces me mató de amor, y creo que por eso tampoco lo olvidé
Bueno, el caso es que hacía mucho tiempo que no soñaba con ese hospital, de hecho, la última vez que recuerdo haber estado ahí, fue precisamente cuando el sueño de El Doctor y La Enfermera en el 2004.
Anoche volví a estar ahí, pero lo raro del sueño fue que yo era una chava distinta y era enfermera…
La sensación de ser otra persona era muy curiosa… Casi, casi como sabiendo que eres tú, pero tienes la posibilidad de meterte por un ratito en otro disfraz. Así que inmersa de lleno en una personalidad distinta; yo iba y me metía a una de las habitaciones donde encontraba a 5 mujeres.
Dentro del sueño yo sabía que una de mis responsabilidades era atenderlas, yo era una especie de enfermera “novata” a la que se le asignan tareas sencillas como poner al alcance de los pacientes los medicamentos en la hora que corresponde; y al parecer llevaba tiempo con esa tarea, porque ellas me saludaban con gran familiaridad.
Sentí muy curioso, porque darme cuenta de eso, me hizo experimentar como si estuviera ocupando el lugar que a diario tiene otra persona, pero metida dentro de su propio disfraz físico, y en el lapso que yo estaba viviendo su vida, aprendía también las cosas que hacía a diario.
Respecto a esas mujeres que eran pacientes, lo que me llamó la atención desde un principio era el lazo tan cálido que existía entre ellas a pesar de estar de convalecencia en una fría habitación de hospital.
La verdad no supe que padecimiento tenían, sólo era evidente que se trataba de algo muy grave, pero lo que más me impactó fue que una de ellas por alguna razón tenía quemado el rostro y por la misma razón lo tenía cubierto como con una especie de “cono” de plástico de color blanco, que iba desde el cuello, abierto por la parte de arriba, pero que le ocultaba por completo la cabeza.
Su estado de salud era estable, pero crítico… El grado de quemaduras que tenía obviamente mermaban mucho la calidad de su vida, y era impresionante que aunque no podía hablar o reflejar (como hacemos todos) alguna emoción o estado de animo a través de su cara, había logrado desarrollar una capacidad sorprendente para expresar todo eso a través de sus manos.
Las otras mujeres por su parte, con una complicidad que sólo se da entre personas que han logrado a través de la confianza y la convivencia una marcada cercanía, se las ingeniaban para hacerle la vida más ligera cada día.
Le platicaban cosas, conversaban sobre algún tema cotidiano, le contaban chistes e incluso hacían bromas entre ellas en torno a alguna situación picaresca o hilarante, y era tan estrecha la relación entre todas ellas, que te olvidabas por completo de que el único aspecto positivo que tenía para ellas haber perdido su salud, era precisamente que ese motivo era lo que las reunía ahí.
Me impresionó mucho, el grado de amor y unidad que existía entre ellas, cuando en una parte dentro del sueño en que parecía que ya habían transcurrido muchos días, una mañana, sin que ninguna de ellas se lo esperara, fue el último día que la mujer que tenía quemaduras en el rostro permaneció con vida.
Por la forma en que cada una se olvidó incluso de sus propias debilidades y dolencias, para aligerarle las horas a esa mujer (a la que ellas amaban tanto como si fuesen todas hermanas), y fuera mucho más fácil el trance de la vida hacia la muerte; me di cuenta de lo mucho que puede ayudar a aliviar el dolor de alguien un acto tan simple como hablarle de cerca y sostenerle la mano hasta que deje de sentir eso, porque la vida simplemente ya se le escapó.
No recuerdo más, sólo que mientras que todas la rodeaban y permanecían atentas, le colocaron sobre la sabana azul de hospital y a la mitad de su cuerpo, algunos objetos y piedras de colores brillantes, que supongo eran regalos o tal vez en otro tiempo fueron cosas de gran valor sentimental para ella.
En la pared contigua a la cabecera de la cama, en la que esa mujer desconocida dejó de existir, había mucha humedad y el ambiente en general te helaba el alma por la tristeza, y cuando desperté, en la primer parte de la mañana y de camino al trabajo, pensé mucho en todas ellas, en si debería tratar de “intuir” cada una de sus historias (antes de que la vida las llevara hasta ese lugar); para luego poder contarla.
La verdad no sé porque soñé eso… No tiene nada que ver con mi vida, tal vez fue sólo el hecho de que me fui a dormir muy cansada, sintiendo frío y estando por dentro muy triste… Durante la mayor parte del día y aunque el sueño se desvaneció un poco entre las actividades y la prisa habitual de un viernes, me puse a pensar en si ese sueño no me estará indicando lo que muchas veces he pensado respecto al hecho de tratar de involucrarme en algo en lo que pudiera de alguna manera no “ayudar” o cambiarle la vida a alguien (porque yo no tengo la capacidad para eso), simplemente dibujar una pequeña línea de color que quizá pueda marcar una sutil diferencia tan sólo por un instante… Me gustaría ser “aprendiz” en ese sentido, aunque de antemano sé que quien más se enriquecería con una experiencia de esas, definitivamente sería yo.
En este punto de mi vida, tal vez eso sea lo que me haga falta… Voltear a mirar en una dirección distinta en donde no me refleje yo… Sip… A lo mejor es eso… A lo mejor ese es el camino o la dirección que debo tomar, pero la verdad es que ni yo sé, lo único que me queda bien claro es que mi vida no va a ser igual a la del común de las personas que en este momento tienen la misma edad que yo y por ende se encuentran ya viviendo la etapa o las cosas que a eso corresponden; y tal vez a mi me toque vivir de una forma distinta… No porque yo sea alguien especial o importante, es nada más que creo que tal vez yo voy a ser una de esas personas a las que les toca irse por un camino distinto.
Creo que lo tengo muy asumido eso, y lo único que me inquieta es no saber hacia dónde o qué es con exactitud lo que tengo que hacer… A lo mejor también ese sentimiento pasa, mientras este simple sueño extraño se esfuma…. (pero para ser sincera, la verdad no creo que se me olvide), tal vez es mi cabeza nada más con un montón de pensamientos, dudas y sentimientos en desórden, (que necesitan priorizarse); o mi eterna manía de ir cazando historias, atrapando momentos para compartir y reflexionar.
No sé la verdad… Pero algo si es seguro: En sueños voy a volver a ese hospital que por dentro te da la impresión de que siempre es de noche; mientras que en las inmediaciones tiene pasillos y ventanales muy grandes donde no todo es triste o desconcertante, habita mucha gente y siempre hay luz.
P.D. Tal vez no tiene nada que ver con el sueño, pero se siente padre saber que mientras yo duermo, alguien lee a muchos kilómetros de distancia lo que escribo hoy…. ¡Gracias por eso!!!

Buenas noches y como siempre antes de dormir: mucha luz en el camino para quienes en este momento dejan de existir y también para quienes acaban de llegar…

Escaleras Hacia El Cielo.

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Salí muy temprano de casa y creo que era Domingo, pues a pesar de que ya había amanecido, nadie se veía afuera como en los días ordinarios cuando todo mundo sale a trabajar.
El clima también era agradable, el invierno -al menos por esa vez- parecía haberse distraido para regalarle a aquel inicio de día una pequeña tregua sin frío.
Eso era lo único en lo que yo pensaba, mientras distraida iba con la vista fija en mis zapatos amarillos y en los pasos que poco a poco comenzaban a alejarme de mi casa, cuando de pronto, algo pasó cerca de mi y tan rápido que ni siquiera pude distinguirlo.
No sólo la forma en que me sorprendió, sacándome de mis propios y superficiales pensamientos hicieron que volteara para seguirle con la mirada y así averiguar que cosa era lo que me había distraído… Unos cuantos pasos más adelante y mirando en dirección hacia mi, estaba un perro que si bien era cierto no era de tamaño muy grande, algo en su apariencia hacia saber que llevaba viviendo en el mundo ya durante una buena cantidad de tiempo.
Tenía el pelo demasiado “embarañado” y sucio… Creí reconocerlo como el mismo que en una ocasión al doblar yo la esquina mientras iba conduciendo, lo vi subir con dificultad el borde de una banqueta. En aquel entonces era evidente que algo le dolía, o estaba muy enfermo, pues para él era difícil cargar hasta con su propia existencia.
Creo que también me reconoció, pues se quedó de pie por un segundo y mirándome cuando yo le hablé con toda la intención de acercarme.
Lo único que yo quería era tocarle la carita, descubrir sus ojos tras ese montón de nudos grises e hirsutos; y regalarle un poco de la ternura que durante tanto tiempo -se veía a leguas- todo aquel que se acercó a él le negó.
Tal vez por eso dudó un momento… Tal vez se dio cuenta que yo no le haría daño, pero que alguien lo quisiera tratar bien era también algo tan extraño, que para él fue algo tan confuso intentar decidir si acercarse a mi o no.
Su instinto huraño pudo más en la balanza, y se alejó en dirección contraria, pero me extrañó bastante que lo hizo apresurado, como si aquel encuentro conmigo tan sólo le hubiera hecho perder una cantidad valiosa de tiempo, porque la rapidez con la que se alejó me hizo saber que se dirigía hacia alguna parte.
Me quedé de pie y lo vi alejarse a toda prisa por la calle que atraviesa la fachada principal de mi casa y va a dar hacia un cerro que se pierde en la distancia.
Un sentimiento extraño me invadió cuando lo vi alejarse, porque entonces supe que no volvería a encontrarme con él, incluso mucho antes de que se convirtiera en un punto tenue en movimiento….
Entonces a la distancia algo increíble pasó… Sobre el cielo, el sol del amanecer se volvió más brillante y extendió sus brazos en forma de rayos luminosos que atravesaron las nubes y se expandieron hasta tocar la tierra.
Ahí supe que yo había llegado tarde a su vida, porque sus días en el espacio físico estaban concluidos… Una voz (que no sé si sólo yo escuché), dijo algo referente a que ese ser al que ningún humano había querido, hoy, en el cielo le esperaba algo totalmente distinto.
De ser un punto distante, se convirtió en un círculo brillante que se deslizó hacia arriba, usando ese haz luminoso que no era otra cosa más que una escalera al cielo
Mientras se perdía entre nubes, de otros rayos también comenzaron a descender otras “almas”, algunas eran nuevas y otras que hacía tiempo ya habían partido; y eso lo supe porque en forma de una paloma blanca que vino a posarse sin ningún problema sobre mi mano cuando la llamé, reconocí a Tobías, que sin necesidad de pronunciar palabra alguna, habló con la voz del pensamiento y me dijo que dejara de culparme por su muerte, porque ahora él estaba más que bien.
Se despidió y parecía que tenía prisa porque tenía poco tiempo para jugar… Otra paloma blanca le siguió cuando emprendió el vuelo a toda velocidad, y yo me quedé pensando en ¿quién sería ese nuevo amigo que ahora le acompañaba? ¿y que forma tuvo cuando le tocó estar alguna vez en el plano terrenal?…
Tal vez se conocieron en el cielo, y tal vez por eso ahora eran tan amigos… Ahí desperté de mi sueño, y me quedé pensando en que curiosamente, son pocas las veces en que los rayos del sol se reflejan así…
Alguna vez escuché a alguien decir, que siempre se debe decir una oración por las almas que llegan y también por las que parten (especialmente la gente que muere en condiciones violentas), eso es algo que tengo muy presente siempre… Y lo tendré más ahora, porque por más extraño que haya sido este sueño, puede ser que las puertas del cielo se abran, y las escaleras hacia el cielo sean visibles para quien quiera verlas de vez en vez.

Sueño…

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Hacía mucho tiempo que no soñaba nada…

Anoche estuvo curioso porque primero soñé que estaba en una especie de fiesta o en un lugar al que no voy hace más de 4 años, pero dentro de mi sueño como que había pasado ya mucho tiempo (quizá años) y ahora era como una especie de casa que pertenecía a una familia, y a mi no me caía el 20 de que era ese lugar hasta que me acercaba a una parte donde en ese entonces (cuando yo frecuentaba ese sitio), había una chimenea y cerca de ahí una especie de plancha o banquetita, que en ese entonces utilizaban como escenario o set para los músicos.

El caso es que yo no me daba cuenta que era ese sitio, hasta que me acercaba a esa parte. El lugar ya se veía diferente por completo y la gente que estaba ahí reunida era desconocida (a excepción de algunas cuantas personas de mi familia) que también estaban ahí.

La sensación que yo tenía, era muy extraña. Me encontraba en ese lugar, pero me sentía ajena a todo eso. Era como si físicamente estuviera ahí, pero no perteneciera a ese espacio ni fuera parte de esas personas (algo que me pasa con mucha frecuencia).

Yo veía a todo mundo celebrando, pero yo no era parte del festejo, era simplemente como si fuera como los reporteros, que muchas veces asisten a los eventos y atestiguan todo para luego reseñarlo en una nota, sin ser parte de eso o involucrarse por completo.


A mi eso no me molestaba ni me hacía sentirme fuera de lugar, lo único que pasaba por mi cabeza en ese instante, era la idea de como había cambiado ese sitio y los recuerdos de como fue en otro tiempo cuando yo lo frecuentaba.

Luego, por alguna circunstancia, alguien de mi familia comentaba que en casa de mis papás había pasado algo y que alguno de nosotros tenía que ir a ver. Yo me ofrecía a regresar y mi hermano mayor a acompañarme.

Aquí es donde empezó lo más curioso del sueño, porque el festejo era en una ciudad distinta a donde vivo y para poder volver a casa teníamos que emprender un viaje largo.

Era de noche, pero no viajábamos en auto o en avión (como sería lo más lógico)… Dentro de mi sueño podías volar (yo creo que me quedé pensando mucho en que antes de dormir estaba viendo una parte de la última película de Harry Potter y en el libro anterior hay un capítulo donde los integrantes de La Órden del Fénix van por Harry, para protegerlo de los ataques de los mortífagos) y entonces se lo llevan en las escobas, sobrevolando de noche la ciudad de Londres.

Así exactamente era en mi sueño. No viajábamos en escobas, pero para poder trasladarte de una ciudad a otra lo único que tenías que hacer era tener el deseo de transportarte para poder volar.

De esa parte del sueño lo que recuerdo exactamente era que volábamos sobre varias ciudades de noche y sentía el viento demasiado frío en la cara, todo se veía exactamente igual a como lo ves desde la ventanilla de un avión, pero a una altura mucho más baja y como si fueras viajando en la parte exterior de la aeronave.

En algún punto del camino mi hermano se perdía y yo seguía avanzando de noche por calles y edificios de una ciudad que parecía ser de Estados Unidos. Luego, después de muchas horas de “vuelo” y procurando no acercarme al mar (no se porque dentro de los sueños donde puedo tener la capacidad de volar siempre evito adentrarme en zonas donde sólo existe agua, porque eso me produce miedo); pero luego, ya era de día y yo terminaba por pisar suelo a las puertas de una especie de santuario natural.

La entrada de ese lugar era impresionante, eran dos puertas gigantes de madera sólida y muy fina que resguardaban lo que a primera vista parecía ser la entrada a un museo.

Una vez que yo tenía acceso al lugar, era ya de día y encontraba a un montón de gente de todas las edades y que tenían apariencia de turistas provenientes de muchas partes del mundo.

De pronto yo volteaba hacia mi derecha y tras una pequeña bardita de poco menos de 1 mt. de altura descubría un paisaje hermosísimo repleto de montañas y de nubes con niebla envolviéndolo todo, y entonces eso me hacía saber que estaba no sólo en un país lejano; sino a muchos metros sobre el nivel del mar.

Yo no sé si ese lugar de verdad exista, pero la visión que tenía ante mi era tan real, que por un momento me dejaba impresionada. En el lado contiguo había una especie de letrero o placa con el nombre de ese sitio (y me imagino que con la historia que encerraba); pero yo ni siquiera me tomaba la molestia de leerlo; tan sólo me limitaba a quedarme un buen rato ahí para captar en mi memoria lo más que se pudiera de ese lugar.

Si la visión que apenas había descubierto ya me tenía impresionada; mi asombro fue todavía más grande cuando desscubrí que al otro extremo existía una montaña rocosa todavía mucho más alta, y que mucha gente que también estaba ahí se encontraba escalando.

Eran muchos niveles y la distancia hacia la parte más alta era mucha, pero aún así se alcanzaba a distinguir la silueta de un muchacho que se encontraba de pie y justo en la cima.

Yo estaba pensando apenas en subir hasta ahí, haciendo lo mismo que cuando estuve en la pirámide del sol en Teotihuacan; (que subí poco a poco y descansaba entre nivel y nivel); pero en ese momento el lugar se oscurecía por completo y la sombra sorprendía a muchas de las personas que en ese instante se encontraban escalando hacia la parte alta.

Luego la luz se filtraba de modo parcial y sólo en algunas partes, pero era más que suficiente para ver que de entre las rocas surgían niños pequeños que llevaban en las manos, pedazos de nube, como si fueran algodón.

Por lo que pude ver y entender estando dentro de ese sueño, fue que aquello era un fenómeno que no siempre se presentaba. La gente decía que esos niños eran ángeles y que ese extraño suceso de la oscuridad total, (y que era como una especie de preludio para que aparecieran ellos), era algo similar a lo que sucede en la Pirámide de Kukulcán en Chichen Itza, con el solsticio de primavera, cuando la luz del sol proyecta la figura de una serpiente descendiendo a través de la escalera.

La verdad es que fue un sueño muy raro, que aunque incoherente el significado está demasiado claro para mi; representa el punto en el que estoy ahora y quizá lo que viene o estoy visualizando será para mi vida en un futuro no muy lejano.

Lejos de escribir para hablar de eso, quise plasmarlo porque cuando sueño lugares que no conozco, pero me sorprenden, me gusta contarlo a través de las letras para no olvidarlo.

La pregunta que me quedó durante buen rato en la cabeza después de haberme despertado fue: ¿Existirá de verdad ese lugar? (dicen que muchas veces cuando sueñas estar en un lugar que aparentemente no conoces), puede ser un “desdoblamiento” y no necesariamente las imágenes que viste sean producto de tu imaginación.

La verdad yo no creo tener la mente tan abierta para poder lograr algo como eso; pero bueno si ese sitio de verdad existe, me gustaría estar ahí alguna vez.

Ojalá siga soñando cosas como esa…

Sueños Desde El Más Allá…

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Anoche tuve un sueño que aunque ya se ha repetido en varias ocasiones, no sucede con mucha frecuencia.

Soñé que estando en casa de Lili (alguien a quien pocas veces he mencionado en este blog, pero es mi amiga de toda la vida), familiares ya fallecidos estaban reunidos también allí.

Es extraño, porque siempre que tengo este tipo de sueños, por lo regular, el escenario de esos encuentros con personas que ya no forman parte de este plano físico, es la casa de mi abuelita materna o la casa de mis papás (donde yo vivo ahora), pero bueno, eso es lo de menos, creo que lo importante aquí es explicar mejor, como antecedente previo al sueño, algo sobre mi Tía Francisca, la persona de mi familia con la que yo me encontré en ese sueño.

La familia de mi padre era relativamente grande, estaba conformada por 6 hermanos de los cuales, en la actualidad quedan ya mi Tío Raúl y mi Papá solamente.

Mi Tía Francisca, vivía con nosotros, ella nunca se casó ni tampoco tuvo hijos, y no sé si sería porque ella era muy apegada a mi padre o yo era la única hija mujer, que eso propició que yo nunca fuera así como que precisamente “santo de su devoción”. Desde que tuve uso de razón siempre hubo muchos conflictos entre ella y yo y durante muchos años ambas nos hicimos la vida prácticamente imposible.

No voy a entrar en detalles (porque luego sale el post kilométrico), pero lo único que puedo decir es que la forma como yo fui con ella (que obviamente no era de a “gratis”), ha sido yo creo de lo único que me he arrepentido en mi vida.

Me arrepiento porque ahora que soy una mujer adulta, me doy cuenta que por instinto yo me defendía, pero la madurez que tengo ahora me permite darme cuenta que nunca debí caer en ese juego de provocaciones de: “Tu me haces algo y yo busco la manera de desquitarme”, puesto que eso implicaba caer en el juego de una persona que a los casi 60 años, vuelve a ser como una “niña” otra vez.

La vida es muy extraña a veces, y curiosamente antes de que ella muriera, por cosas del destino pudimos hacer las paces, eso fue en el año ’89 (creo), ella murió en un hospital sin poder moverse, pero estando consciente, pero me acuerdo mucho de que unos días antes de que se la llevaran al hospital, su actitud hacia mi cambió radicalmente y aunque yo nunca fui a verla, la madrugada en que falleció yo estuve particularmente intranquila y no sé si serían los remordimientos por haberme portado de una manera tan “gacha” con ella o que me sugestioné por las cosas que comentaban mis papás (cada que volvían del hospital), pero el caso es que esa madrugada yo la escuchaba respirar con gran dificultad.

Desde ese año -cuando ella falleció- siempre ha sido una constante que se haga presente en mis sueños. Al principio era más frecuente, y aunque si me atemorizaba verla, la costumbre de soñarla tan seguido, aunado a un montón de cosas que yo empecé a leer sobre el tema, a raíz de eso; propició que ese miedo se transformara en respeto y entre ella y yo se estableciera una especie de relación “cordial” en la que existen una serie de reglas, en las que por ejemplo, (y aunque suene a cosa de risa), ella no debe presentarse en mis sueños de una manera que me atemorice, y yo tengo estrictamente prohibido preguntar cosas que aún no han pasado o que estén relacionadas con mi propia muerte… Si ya sé, suena a que estoy loca o a que fumé alguna sustancia extraña, pero la verdad es así.

Dentro del sueño, yo iba a visitar a mi amiga Lili. Su casa está distribuída de una manera peculiarmente extraña, porque entras por la puerta principal y lo primero que te encuentras es una sala, das unos cuantos pasos y a un nivel más alto se encuentra la cocina. Enseguida, existe una recámara, subes unos 5 ó 6 escalones y llegas al cuarto final, que es exactamente donde ella duerme.

En concreto, toda la distribución de la casa está “hacia el fondo” , y dentro del sueño en cada habitación donde entrabas, encontrabas a un familiar distinto.

Siempre que voy a la casa de Lili, saludo a sus papás; si están sus tías y sus hermanos trato de conversar un ratito con ellos y luego Lili y yo subimos a su cuarto para conversar de todos nuestros rollos ella y yo solas.

En el sueño, ambas nos dirigíamos directamente hacia su recámara, pero al llegar a la parte de la casa donde duermen sus padres, ella encontraba a sus abuelos maternos y se quedaba con ellos para conversar.

Yo le decía que estaba bien, y seguía mi camino hacia el último cuarto. Como era de esperarse, al entrar ahí, encontraba a mi Tía y después de saludarla haciendo alusión un poco en broma al hecho de que había pasado ya mucho tiempo sin que ella se hiciera presente en algún sueño mío, recuerdo que le cuestionaba ¿Por qué ahora en casa de Lili?, siendo que por ser ella una amiga muy cercana a mi, en su tiempo ella también la alucinó, porque sabía que la relación entre mi Tía y yo no era nada buena.

No recuerdo ahora lo que me contestó, ni tampoco nada acerca de lo que hablamos dentro del sueño. Lo que si tengo presente en este momento y se me quedó desde el instante en que desperté, hasta esta hora del día, fue que ella y yo estábamos platicando, cuando de pronto a la habitación entró una mujer que yo nunca había visto en mi vida, pero que por su apariencia me hizo saber que se trataba de una persona que obviamente tampoco forma ya parte de este mundo terrenal.

Era una mujer no muy alta, de complexión regular, de cabello rizado y oscuro, cuyo maquillaje y peinado correspondían a la época de los 40′s. Llevaba un vestido blanco con flores pequeñas rojas, y la palidez de su rostro, en combinación con su actitud un tanto parlanchina y exageradamente alegre era algo que en cierta forma me intimidó y atemorizó.

Creo que mi Tía se dio cuenta de eso. Al parecer ellas dos se conocían, porque mi Tía, quien era una mujer bastante seria y reservada (ella y yo nos parecemos mucho en eso, y a veces me da miedo, porque siento que me estoy convirtiendo exactamente en lo que ella era en vida), en el momento en que esa mujer me tocaba el brazo, para luego comentarle que le gustaría que yo me quedara con ellas dos “para siempre”, mi Tía le respondia que eso no era posible “porque aún no era mi tiempo” y que por favor, tratara de controlar un poco más su comportamiento.

Hasta ahí lo que recuerdo del sueño… Supongo que eso fue a media madrugada, porque luego soñe otra cosa que nada tiene que ver con eso, (y es algo que me intranquiliza porque se relaciona con la salud de una persona que quiero muchisimo), pero volviendo al punto, hoy todo el día he estado pensando en esa mujer tan extraña y ¿en por qué razón tenía tanto interés en que yo me quedara con ellas? (su silueta era muy parecida a la imagen de esta segunda foto con que ilustro este escrito)

Siempre he pensado -y cada vez me convenzo más- de que cuando alguien muere, de alguna forma o de otra, sigue viviendo. Ya no de una forma física, pero todo eso que un día conformó lo que en esencia era esa persona, (llamese energía, espíritu o alma), se transforma y sigue presente; tal vez en un plano alterno a este en el que los que estamos vivos habitamos, pero es como si la realidad estuviera compuesta por “varias capas” o “varias dimensiones”… En una estamos nosotros, en otra está la gente que ya falleció y sabrá Dios ¿qué habrá en todas las demás?

El caso es que yo creo (por lo que he leído) que el mundo irreal o de los sueños, es un espacio donde esas “capas” se vuelven una sola y es cuando se dan los encuentros con esos familiares ya fallecidos (que en mi caso no ha sido sólo mi tía), y es entonces cuando los sueños extraños, también van mucho más allá de ser simplemente eso.

En lo personal siempre analizo y le encuentro una explicación lógica a las cosas que sueño, pero esta es la primera vez en mucho tiempo en que no tengo una respuesta coherente que justifique: ¿Por qué razón soñé eso?…

Tampoco voy a quebrarme la cabeza intentando entenderlo, y aunque dudé acerca de si debía escribir o no al respecto -y más que nada publicarlo-, al final decidí que sí, porque sabía que si no lo hacía, el sueño iba a estar dándole vueltas y vueltas a mi cabeza y a mis pensamientos durante todo este día…

… Sueños extraños, ideas locas para muchos… Y lo más chistoso es que a veces pienso que algún día mi blog será como “Disneylandia” para un psicoanalista o terapeuta que quiera analizar una mente “rara”… Pero como dijo hace poco un compañero de trabajo: ¿Qué persona no es “rara”?, ¿O qué se considera dentro de lo normal?… Y eso es cierto, cada persona trae sus propios “rollos”… ¡En fin!…

Buen fin de Semana.

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