“Dios Vuelve en Una Harley” (Audio-Libro).

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Hace algunos días una persona que por alguna razón dio con este intento de audio libro que dejé aquí en el blog hace ya algún tiempo, me pedía que unificara en un sólo post los audios, ya que había algunos que no se podían escuchar.
Me pareció buena idea desempolvar este experimento que hice para el blog y que la verdad disfruté mucho, y además de repúblicar todos los audios en otro servidor, espero que las personas nuevas que llevan poco tiempo visitando el blog lo disfruten.
Tengo muchas ganas de hacer otro audio libro, pero como siempre me come el tiempo. Espero poder organizarme para poder seguir compartiendo este tipo de cosas que espero a cada uno de ustedes les resulten también interesantes y pues se me ocurre ahorita por ejemplo, tal vez hacer una mini-encuesta para ver que libro les late que sea el siguiente ¿Cómo ven? ¿Me ayudan con eso?
En algunos días espero hacerles saber eso y pues mientras, disfruten de este audio libro que es de Joan Brady y es una hermosa historia que en lo personal me gusta mucho.
¡Buen Sábado!
Audios del 1 al 45:

http://w.soundcloud.com/player/?url=http%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Fplaylists%2F1589323&auto_play=false&show_artwork=false&color=482404

Audios del 46 al 75:
http://w.soundcloud.com/player/?url=http%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Fplaylists%2F1589348&auto_play=false&show_artwork=false&color=482404

De Café y Letras…

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Tengo mucha tarea del blog… Entre las historias pendientes que no he concluido: La Bitácora de Viaje, las historias que tengo ya una idea pero no he empezado a escribir, las que  no he concluido (¡saludos a los fantasmas del Siglo XIX!); además de los posts sobre los temas de los que me falta averiguar algún dato, tomar una foto o conseguir más información se me ha ido acumulando el trabajo y escaseando el tiempo  para poderlo hacer.
La verdad a mi me encanta todo eso y no hay prisa, supongo que para mis pocos lectores tampoco, y por si todo eso no fuera suficiente, uno de los planes para este nuevo año es que además de publicar todas esas cosas a las que ustedes ya están acostumbrados, como si realmente no tuviera nada que hacer, se me ocurrieron algunas ideas nuevas para compartirles algunas secciones nuevas y me pareció que en esta primer mitad de semana del 2012, era un buen plan “estrenar” la primera de ellas.
En este blog siempre les he contado sobre los libros que voy leyendo (bueno no todos, pero si los más interesantes); y en esta nueva sección que decidí titular “De Café y Letras”, la idea es llenar algunas de mis Páginas Sueltas y de Colores con algún pasaje en particular de los libros que más me han gustado y de los que ya haya hablado aquí.
No sé como les parezca la idea, pero a mi en lo personal me emociona compartir esto con ustedes, primero porque me encantan las historias y después porque en estos últimos años, y más aún en esta etapa reciente, los libros se han convertido para mi en algo muy valioso que me rescata siempre al final o en medio de un día complicado; y puede ser un eterno pasaporte mágico para viajar a cualquier hora y momento con la imaginación.
Yo siempre les digo que mi intención, cada vez que cada uno de ustedes llega hasta aquí, es aportarles algo positivo y hacerlos sentir como cuando se llega a la casa de un buen amigo donde te sientes a gusto y te sientas a conversar… No sé si lo haya logrado, pero al menos lo intento y con esta pequeña sección, que trataré de publicar quizá una vez al mes, me gustaría pensar que será como sentarnos juntos en un sofá cómodo de esta casita virtual, para además de las letras y las historias, compartir una buena taza de café, chocolate, té o lo que ustedes prefieran; y comentar sobre las emociones y sentimientos que nos produzca lo que cada autor aquí expuesto nos haga experimentar.
Existen muchos libros muy buenos con historias y personajes geniales… Espero no meterme en problemas con alguna editorial al compartir estos fragmentos de libros; todo es con buena intención siempre y pues bueno,  ojalá que les guste todo lo que a partir de hoy encuentren en esta sección.

Por lo pronto este es nuestro primer “De Café y Letras”.

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 ”El Astronauta Terrestre”
…”Maga, asi se llamaba la señora…
Tenía curiosidad, además de un inusual “feelin” que me llamaba a visitar a la tal Maga, así que recurriendo y refugiándome en la justificante frase de “total, qué pierdo”, o en la de “¿Qué es lo peor que puede pasar, que la mande a volar?”, decidí pedirle una cita, que me fue concedida y agendada de inmediato.
-A ver, a ver, cuéntame qué es lo que te tiene tan inquieto muchachito. ¿Qué sucede con la música que tanto te preocupa? -con esas palabras me recibió la “vidente”- quien después me pidió que no la volviera a llamar así. Me dejó sorprendido, no daba crédito a lo que escuchaba. En la vida le platiqué a nadie de mi desenfrenada pasión por la música, de cómo inventaba canciones y melodías en la mente, en silencio, almacenando cada obra en mi cerebro y reproduciéndola de memoria a diario, a toda hora y en cualquier lugar, distrayéndome.
Me confesé con Maga y le planteé el panorama: un abogado que trabaja en la firma más grande e importante del mundo entero, un soñador frustrado que escapa de su realidad a diario, en sueños, en pensamientos, en canciones, en cualquier pretexto que lo expulse de su asfixiante atmósfera terrestre. A los ojos de todos subsiste lo primero, el abodado, de lo demás no se sabía nada, no me gustaba darlo a conocer.
-Hay un problema, muchachito. Los maestros espirituales me dicen que tienes un don grande en lo que a música se refiere, el “pero” está en que no sabes tocar ningún instrumento y en que no te visualizas todavía en esos escenarios, a pesar de soñarlos e imaginarlos todo el santo día. ¿Y sabes qué? En vidas pasadas si sabías tocar, así que tienes facilidad y podrías aprender rápido o ayudarte de tercerlos. Dicen los maestros espirituales, también que en una de esas vidas fuiste un conocido compositor, así que algo de eso te quedará. ¡Ah! y dicen también que cantas bien, pero no te atreves, te da miedito. Vas a necesitar de más gente para poder llevar a cabo tus ideas. ¿Tienes algún viaje planeado? -me preguntó-
-Pues a no ser que sea el de mañana a Santiago Tianguistengo… Tengo que ir a un juzgado de paz por allá- le contesté.
-¡No, no, no niño! Me refiero a un viaje fuera de México. A Inglaterra o España, ¿Cuándo vas para allá?- Insistió-
-”Pinche bruja, házmela buena”- pensé…
-Ni pinche ni bruja muchachito, no seas llevadito mirrey. ¿O ya así nos llevamos? y vidente tampoco, eh. Yo lo único que hago es decirte lo que me transmiten los maestros espirituales -dijo sin mostrarse enfadada u ofendida por haberla pincheado y brujeado.
Estuve a punto de pensar: “que pinches maestros espirituales ni que mis huevos”, pero me contuve. Era imposible que supiera lo de la música. Jamás comenté ese tema con persona alguna….
La cosa está en que tú vienes a romper estructuras. A pasar por alto los patrones y las formas que suelen imponerse, sobre todo en tus rumbos. Puede no serte sencillo, pero ese es el propósito, vienes a trabajar justamente eso en esta vida. Es el reto que asumiste. Antes de bajar aquí sabías cuál era tu misión, tú la escogiste….
… No importa que seas un escritor subterráneo, no importa que escribas exclusivamente para ti, no tienes que publicar o difundir nada, el chiste es que te desempolves, oréate. Al escribir desahogas sufrimientos, miedos, pesares y te ayudas a fluir mejor, con más facilidad. En cambio si dejas todo eso adentro, la carga se acumula y te vuelves más pesado, se incrementa el gramaje y la evolución se alenta. Además a ti te satisface.

…¡Ah, y se me olvidaba! Recuerda que los augurios de la bola de cristal no soy ley, únicamente constituyen una ayuda, una guía. Lo que finalmente cuenta es lo que tú hagas. Todo está en tus manos y el primer paso para que tus sueños se realicen es que creas en ellos y en tí. Créetela”….

 


“EL ASTRONAUTA TERRESTRE”
Capítulo V. “El Oráculo”
F.J Koloffon
Editorial independiente D.R. © 2004

En Mis Propias Palabras: Dalai Lama.

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Este libro lo compré en la librería “Potala” de Casa Tibet, (y que por cierto ese es el nombre del Palacio en Lhasa, lugar en el que hasta antes de su exilio vivió el Dalai Lama). Este es el segundo o tercer libro que leo y que fue escrito por él. Aunque yo me quedé con muchas preguntas para hacerle, es muy curioso porque en el transcurso de los meses -incluso desde mucho antes de que surgiera la oportunidad de ir a verlo a la ciudad de México-, muchas de esas interrogantes se han ido respondiendo a través de las cosas que he encontrado escritas entre las páginas de estos libros.
La bibliografía que existe escrita por el Dalai Lama es muy, muy extensa; y de hecho, cuando yo fui a la librería, me fue difícil elegir entre tantos libros que había ahí y que son de la autoría de Su Santidad. Al final opté por este en particular, ya que yo soy alguien que prácticamente está empezando apenas a aprender sobre budismo; y porque la mayoría de los libros que en ese momento había en la librería, eran recopilaciones de conferencias o entrevistas que él ha dado en distintos lugares del mundo.
Este libro es como su nombre lo indica, una introducción a las cosas más básicas sobre esta filosofía de vida: “Las 4 Nobles Verdades”, “El Camino Octúple”, habla sobre como cultivar la compasión, y lo que me gusta mucho es que el Dalai Lama siempre se considera a sí mismo como un simple monje budista, que no tiene todas las respuestas habidas y por haber a cada pregunta; y en ese sentido relata una anécdota de una persona que en una ocasión se le acercó para preguntarle sobre una práctica de meditación de una de las 4 escuelas de budismo tradicionalista que existen; y él, a pesar de que se sintió mal por no poder ayudarlo, lo envió con un maestro que si conocía mucho más sobre el tema.
Algo que me llama mucho la atención del Dalai Lama es que él siempre habla acerca de que experimenta muchos de los sentimientos adversos que son característicos de un humano, como el enojo y la ira… A diferencia de nosotros, él ha aprendido a dominar todas esas emociones negativas gracias al despertar de la mente y la práctica de la atención plena (que yo lo definiría como concentrarte únicamente en lo que estás haciendo en ese momento, por ejemplo yo, que estoy en este instante escribiendo y cada uno de ustedes leyendo estas palabras a través de la pantalla de su computadora).
Para mi todo esto es muy interesante, porque muchas de las cosas de las que en forma constante el Dalai Lama habla, se relacionan con cosas tan sencillas que he ido aprendiendo en el transcurso de los meses… Por ejemplo, en el curso de meditación una práctica muy sencilla y muy efectiva fue que justo cuando a través del pensamiento, un recuerdo te produce una emoción negativa: Tristeza, enojo, etc… Lo primero que tienes que hacer es no dejar que eso te domine y centrar lo más rápido posible tu atención en otra cosa… Por mencionar un ejemplo muy “burdo”: ¿De qué color son los calcetines que tienes puestos en ese momento?, ¿qué hay afuera del lugar en donde estás? ¿Tus manos están frías o calientes mientras escribes frente al teclado?… Todo eso, por muy sencillo que parezca te devuelve en un instante al momento presente; y eso ayuda a que tu mente no siga alimentando esa sensación negativa… En pocas palabras te libera del sufrimiento que te puede producir una emoción.
Creo que por eso dicen que la mente puede ser a veces tu peor enemigo, porque los sentimientos se producen a raíz de los sentimientos… El Dalai Lama en este libro habla acerca de todo eso y de herramientas como el despertar de la mente consciente, la meditación y la práctica de la compasión para aprender a dominar todo esto… Claro está que se necesitan muchos años para alcanzar una mínima parte del dominio que él tiene, pero aún sin ser budista, muchas de estas recomendaciones sirven para aplicarse en la vida diaria y eso es lo que en lo personal a mi me ha gustado del budismo.
En este libro el Dalai Lama también habla sobre el Karma, sobre la reencarnación, que son temas que a mi ya me atraían desde mucho tiempo antes de empezar a intentar aprender más sobre esta filosofía. 
No quiero hacer muy extensa la reseña sobre este libro, porque estoy consciente de que es un tema que  no a todo mundo le interesa, pero bueno, dejando de lado ese argumento y bajo la premisa de que ni squiera yo me considero budista (porque para poder serlo se necesita de mucha disciplina y de estudiar de manera más formal); lo único que yo puedo agregar para concluir este post, es que esta filosofía de vida, puede ser una herramienta muy poderosa para todo aquel que quiera aprender a desarrollar una actitud mucho más serena ante el ambiente tan hostil y tan lleno de presiones y estrés que afrontamos en la actualidad… 
Ese es el encanto del budismo y para eso sirve… Mucha gente tiene la idea equivocada de que practicar el budismo es pasarte las horas meditando en flor de loto y recitando mantras… Ese es un cliché… Aunque si bien es cierto la gente que está dedicada al 100% a la vida monástica si recurre a ese tipo de prácticas ancestrales, el budismo zen (que es una de las muchas ramas que existen); está diseñado y enfocado en la práctica para personas tan comúnes y corrientes, como puedes ser tú o puedo ser yo, y que viven en la ciudad.
En lo personal, este año, haberme acercado mucho  más a todo esto es de las mejores cosas que me han pasado y pues bueno, un libro más como este, es un paso más para seguir aprendiendo.
Los dejo como siempre con algunos de los fragmentos más interesantes que encontré entre las páginas de “En mis Propias Palabras”, escrito por el Dalai Lama.

“Una práctica importante para desarrollar este despertar de la mente es intercambiarse con los demás. Hay varias explicaciones distintas acerca de la forma de realizar esta práctica. En todas las explicaciones hay un factor común: Es necesario al comienzo sentir afecto hacia los seres sensibles. Debemos pensar en ellos como seres agradables y atractivos y tratar de cultivar un gran sentido de afecto hacia ellos. Esto requiere generar un sentido de ecuanimidad que regula nuestras emociones fluctuantes hacia otros seres sensibles.


Para hacer esto, es muy útil visualizar tres personas al frente tuyo: tu pariente o amigo, un enemigo y alguien hacia quien te sientes neutro. Observa tu reacción natural hacia ellos. Por lo general, estamos predispuestos a sentirnos cerca de nuestros parientes, distantes de nuestros enemigos e indiferentes hacia los demás. Cuando piensas en tu amigo, te sientes cercano a él o ella e inmediatamente sientes interés por su bienestar. Cuando piensas en tus enemigos, te sientes incómodo y molesto. Incluso puedes sentir agrado si tu enemigo está en problemas. Cuando piensas en la persona hacia quien te sientes neutral, sientes que no te importa en verdad si esta persona es desgraciada o feliz. Te sientes indiferente. Cuando reconozcas estas emociones fluctuantes, pregúntate si están justificadas. Si te imaginas a tu amigo haciéndote daño, te darás cuenta que tu reacción hacia él o ella cambiará.


Aquellos que llamamos nuestros amigos en esta vida presente no han sido siempre nuestros amigos. Tampoco aquellos que en el presente consideramos nuestros enemigos han sido siempre hostiles. Tu amigo o tu pariente en esta vida puede haber sido un enemigo en una vida pasada. De igual manera, la persona que consideramos un enemigo ahora, puede haber sido uno de nuestros padres en una vida previa. Por consiguiente, es insensato interesarnos solamente en aquellos que vemos como amigos e ignorar aquellos que consideramos enemigos. La meta es reducir el apego por tus parientes y amigos, y la ira y el odio hacia tus enemigos. Reflexiona en la noción de que no existe un ser sensible que no haya sido tu amigo. Esta es la forma de cultivar la ecuanimidad hacia todos los seres sensibles”.

“En mis propias palabras
Introducción a mis enseñanzas y filosofía
Su Santidad El Dalai Lama
Ed. Hay House Inc.

¿Nos Tomamos Un Café?

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Esta es la primera vez que termino de leer un libro y no sé ni como empezar a reseñarlo porque son muchas las cosas que tengo que decir acerca del mismo. Para empezar el chavo que lo escribió es alguien a quien admiro mucho; de quien lo más seguro es que siga hablando en el blog más adelante (como siempre lo hago con la poca gente que admiro); y pues bueno, aunque yo sabía ya de la existencia de este libro, y suponía que era bueno (viniendo de Odin no se puede esperar menos); la verdad es que todo lo que encontré entre sus páginas superó por mucho mis expectativas.
“¿Nos tomamos un café?”, es precisamente eso, sentarte en un momento del día para leer textos que te hacen sentir como si realmente te los estuviera platicando Odín tomándote un café en un lugarcito bien tranquis, como muchos de esos tan padres que existen en el D.F. 
Más que un libro que te cuenta una historia, es una especie de anecdotario en el que Odín platica como empezó a escribir, transcribe algunos de los poemas que él empezó a plasmar desde que era muy chavo, pero antes de compartirlos cuenta en que estaba pensando cuando lo hizo, o en que momento de su vida estaba cuando escribió eso y de paso, a través de algunos de esos textos, reflexiona sobre sentimientos tan humanos como el amor, el perdón, la confusión, el dolor (aquí habla sobre su amiga Patricia, la chava que les platicaba hace una semana en el post de “22:22″).
No quiero echar mucho rollo, sólo decir que disfruté mucho leerlo, me hizo reír a carcajadas (¡y en el camión que es lo peor!), me hizo llorar también y me hizo tener esperanza, y eso es difícil que lo encuentres en un libro… Me gustó mucho que entre capítulo y capítulo el mismo te pregunta a ti como lector ¿qué piensas al respecto acerca del tema que está tratando? y hasta pone hojas en blanco para que tú escribas; y eso nunca lo había visto yo en ningún otro libro, y es lo que propicia que lo sientas como una charla entre dos personas más íntima y personal.
Como siempre les dejo un buen pedazo del libro (yo nunca pongo fragmentos), pero lo más seguro es que más adelante vuelva al blog para seguir transcribiendo cosas de ¿Nos tomamos un café?…. Espero no meterme en broncas por eso, pero es que está tan padre, que siempre todo lo que me emociona, lo quiero compartir aquí; y pues esta es la primera vez que un libro lo leo, lo traigo de arriba para abajo, lo subrayo, lo leo y lo releeo porque sinceramente ¡Me encantó! El día que lo terminé de leer fue un Sábado y ese día me pasaron cosas muy chidas que igual no son ¡uff! pero a mi me llenaron el corazón. Una de ellas fue la parte final de este libro y le agradezco de corazón a Odin por contagiarme de esa pasión por vivir.
Aquí les dejo la introducción de este libro y la primera parte de 3 videos donde él además de leer algunos fragmentos de “¿Nos tomamos un café?”, habla también al respecto, (me encanta verlo en entrevistas porque se apasiona cuando habla de lo que le gusta hacer) y en cierta forma me identifico con lo que él quiere que recuerden de sus escritos cuando ya pase el tiempo.
Pensamiento en voz alta: ¿Se imaginan lo que sería tomar clases de teatro con él?
Me encantaría comprar otros 3 libros para regalárselos a mis friends.
Bueno ya, mucho “choro”… Ahora si viene lo realmente valioso de este post, así que traíganse un cafecito, un té, un vaso con agua, o una chelita… Lo que quieran porque este texto está hermoso y vale mucho la pena.
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“¿Nos Tomamos un Café?”
Editorial Disidente

La Introducción:
“Cuando escribo tengo la fantasía de que en el momento en que tus ojos descubren mis palabras, por un mágico instante en el tiempo… estamos juntos. Por un momento, cuando alguna de mis palabras te hacen sentir, sientes lo que yo estoy sintiendo o lo que sentí al escribirlas, y entonces, por un pequeño espacio de tiempo, los dos sentimos lo mismo y estamos, aunque lejos, acompañándonos… Platicando.

Creo en la originalidad de cada una de las personas y constantemente celebro las diferencias que existen entre cada uno de nosotros. El mundo ideal para mi, sería aquel donde todos celebráramos precisamente esas diferencias que nos hacen únicos y originales; un mundo lleno de judíos, cristianos, mormones, altos, bajos, gordos, flacos, heterosexuales, homosexuales, rubios, negros, blancos, pelirrojos, de todos los gustos y de todas las formas, siempre distintos, siempre diferentes, pero en el fondo, en espíritu… siempre iguales.

Con el paso del tiempo he descubierto que, de alguna manera que no logro entender, todos somos uno y en el fondo de nuestra alma somos indiscutiblemente iguales, venimos del mismo lugar y vamos a parar al mismo lugar; tenemos los mismos deseos de ser felices, de ser amados y de amar; tenemos las mismas necesidades de compartir con los demás logros, alegrías, penas y miserias; tenemos la necesidad natural de hacer amigos, así como de estar solos en momentos específicos.


Tenemos la misma risa, que aunque se exprese de diferentes formas, en el fondo, se dispara con las mismas alegrías; tenemos el mismo llanto que la mayoría de las veces se siente con la misma intensidad y con el mismo dolor.


Todos nos sentimos pequeños ante la muerte, y todos, absolutamente todos, nos emocionamos ante el amor. Y es increíble como al alma no le importan las nacionalidades ni las fronteras; al amor, al dolor y la felicidad poco les importa si eres pobre, rico, si eres político, un doctor o un enfermo. Ante la belleza de un cuerpo o de un alma, ante el roce de las manos de la persona que amas sobre tu piel, el estómago se sume y el corazón se acelera, seas mexicano, árabe, tailandés o hawaiano. El placer de hacer el amor amando, no conoce de religión, de sexos, de edades o de clases sociales. Somos milagrosamente tan distintos y a la vez tan iguales; y sólo estamos aquí de paso, compartiendo nuestra estancia… Nuestra brevísima estancia en esta tierra.


¿No es increíble que a pesar de tantos años de existir en el planeta no hayamos aprendido todavía a respetar nuestras diferencias? ¿No es increíble cómo a pesar del pequeñísimo tiempo de vida que tenemos cada uno de nosotros, en vez de celebrar esas diferencias, las condenamos? Vivimos toda una vida tratando de ser como otros, o tratando de que otros crean en lo que creemos nosotros, o que los demás se comporten como nos comportaríamos nosotros; cuando la verdadera igualdad va más allá de eso. La verdadera igualdad del hombre es de espíritu y sentimiento.


Vamos muy rápido, vamos demasiado rápido, la vida es tan corta y aún así, nos dejamos atrapar por el torbellino de la rutina, nos paralizamos ante una sociedad que nos juzga, nos condiciona y nos condena. ¿Cuántas veces nos damos tiempo para platicar, para conocernos, para compartir algo más que las pláticas triviales y cotidianas? ¿Cuántas veces nos damos el tiempo de sentarnos y aprender de nuestra igualdad y de nuestras diferencias? ¿Cuántas veces nos mostramos como realmente somos; sin máscaras y sin miedos? En cambio, nos alejamos, nos escondemos, nos disfrazamos y nos lastimamos constantemente. Son pocas las ocasiones en las que verdaderamente nos damos tiempo de compartir “apuntes”, de comentar lo que se ha aprendido de lo que hemos vivido.


¿No sería maravilloso revisarnos nuestros apuntes? ¿Prestarnos las notas? ¿Transmitirnos las experiencias, miedos amores, frustraciones y anhelos que nos han hecho lo que somos ahora? Y no sólo para dar un consejo, para presumir o para compadecernos, no, al platicar, al expresarnos, nosotros aprendemos de nosotros mismos tal vez más de lo que nuestro interlocutor pueda aprender de nuestras vidas. Porque hablar y platicar de nuestras experiencias desde el fondo del corazón es una manera de hacer resumen, de revisarnos y sobre todas las cosas, de “pasarnos en limpio”. Y en la vida hay tantas veces en las que nos vendría tan bien”pasarnos en limpio”.


Entre tus manos, en este mismo instante, se encuentran muchos años de mi vida, mis apuntes, mis notas personales, lo que he llorado, lo que he reído, lo que he sufrido, lo que me he equivocado y lo mucho que he aprendido de lo que he vivido.
Esta es mi manera de compartir esos años contigo.


ESTA PARTE ME F-A-S-C-I-N-O, porque es exactamente lo que él hace con este libro:
Permíteme acompañarte bajo el brazo en un día soleado o en una tarde lluviosa. Cuando no tengas nada más que hacer, prepárate una buena taza de café y galletas, o una copa de vino, jamón serrano y pan, y platiquemos de la vida. Déjame hacerte compañía en las largas filas del banco, en el metro o en el camión camino a tu trabajo, O sentados en la banca de algún parque comiéndonos un helado, déjame llenarme de azúcar, chocolate, pastel, moronas. Déjame mojarme si nos llueve en la calle. Quiero estar ahí y que sepas que yo estoy aquí.


Este libro soy completamente yo, vivo en estas hojas. Al pasar tus ojos por estas palabras, podrás verme directo a los ojos del alma, así podremos platicar las veces que tu quieras. 


¿Qué te parece?… ¿Nos tomamos un café?

-Odin Dupeyron- 
“Me gustaría seguir hablando, que la gente pudiera tomar mi libro cien años después y diga: “Este hombre lo que dijo y lo que puso, así me siento”…

Pensar en libros y otras cosas…

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En los últimos meses me la he pasado leyendo prácticamente todo cuanto cae entre mis manos, y el ya no manejar de ida y regreso hacia mi casa ha hecho que me devore ya varios libros entre ese tiempo y también en la madrugada, pero sólo los más importantes los he reseñado aquí.
En la mochila siempre llevo un libro; (que es el que leo en los ratitos “muertos” o al final del día antes de dormir); pero en esta etapa reciente se ha hecho costumbre para mi estar leyendo dos libros en forma simultánea; y a la par del que siempre llevo conmigo, en casa siempre tengo otro, y es precisamente sobre ese “otro” del que quiero hablar hoy.
El libro del que hablo es “Diario de Viaje”, de Alexandra David-Néel. No lo he terminado de leer aún, porque es un libro muy extenso, pero hoy quise hablar de él porque es la primera vez que la historia que encuentro adentro de un par de tapas duras y empastadas, me ha llevado a confrontarme conmigo misma y con las cosas en las que creo y pienso en este momento de mi vida.
Ya hablaré en su momento más a fondo sobre ella, pero a grandes rasgos, y para quienes no saben quien era Alexandra, sólo puedo reseñar que fue una mujer que pasó la mayor parte de su vida viajando, fue cantante de ópera, luego periodista (escribió en varias revistas), y en ese proceso descubrió el budismo, y vivió muchas cosas muy interesantes que ya les compartiré cuando me toque hacer esa reseña en el blog.

Este libro que yo estoy leyendo, está conformado por varias de las cartas que ella le escribió a Philippe Néel, el hombre que fue su esposo, pero con el que vivió por muy pocos años, porque ella decidió irse un día y a partir de ahí la relación entre ellos fue más de amigos. Él era quien financiaba sus viajes y Alexandra le escribió prácticamente durante toda su vida cartas desde todos los lugares donde estaba y le contaba todas sus cosas (ya se imaginarán que esto fue lo que me atrapó del libro); pero más allá de eso, por lo que quise escribir hoy fue, porque en estas últimas semanas, más allá de las páginas que ella plasmó, las cosas que pensaba me han hecho reflexionar demasiado acerca de mi propia vida; de una manera muy dura y realista y eso es la primera vez que me pasa con un libro.

Aquí reseño algunas de las ideas expresadas en sus cartas:

París, 12 de Octubre, 1904.
“No puedo reprimir una sonrisa al pensar que las circunstancias me ofrecen precisamente el alojamiento ideal que siempre he soñado para un matrimonio: Un jardín con dos viviendas. Ya desde muy joven esta distribución me parecía la más afortunada que quepa imaginar… Sí: teniendo cada uno su choza, la libertad, o, en un análisis más sutil, la posibilidad de libertad y en definitiva de soledad, vuelve más agradables los momentos que se pasan juntos, hace que uno los desee y los prolongue con tanta más insistencia cuanto menos quiere que sean algo forzado, impuesto. Una choza separada que cada cual arregla a su capricho, donde uno recibe tranquilamente a quien le parece, sin temor a importunar o de aburrir a la persona con quien comparte la vida”…

31 Amherst Road, Ealing, Londres, Agosto, 1906
“Sí, tú hablas de parejas que avanzan por la vida apoyándose mutuamente; sin lugar a dudas es una utopía más de esas cosas con las que nos llenan el cerebro en la juventud y tan irreal como los héroes simbólicos de las mitologías. ¿Dónde están tales personas, quién las ha visto? Hay almas serviles pasivamente apegadas a otras, seres que se sacrifican gustosamente, protectores atentos… Hay una gran variedad de actitudes anímicas en el terreno de -la bondad-, pero la unión inteligente y fuerte de dos fuerzas y dos inteligencias, la amistad que funde a dos individuos en uno solo, que los sitúa uno frente a otro con el corazón y el alma desnudos, de manera que piensan juntos todos sus pensamientos, incluso los más oscuros, incluso los más bajos, olvidando que el otro es “otro” y viviendo ante él como ante uno mismo… A esos ¿dónde los encuentras?

Estos dos ejemplos de las ideas de Alexandra fue lo que me dejó pensando demasiado… Primero porque para la época en la que ella vivió, era demasiado revolucionario que una mujer no sólo pensara así; sino que viviera de la manera que ella lo hizo. Alexandra quiso mucho a su esposo, pero de una manera muy peculiar. Ella no quería tener hijos, porque decía que un bebé viene a veces a ser como una especie de “dios” en la que los padres depositan no sólo toda su atención y devoción, sino que se convierten también en quienes ellos ponen todas las esperanzas de realizar todo lo que ellos no fueron; y eso además de egoísta es terriblemente cierto.

No quiero decir que yo pienso exactamente igual que ella, pero hay cosas en las que si coincido y eso es exactamente lo que  me ha impresionado de este libro, descubrir que lo que una mujer totalmente ajena a mi y que vivió en otro siglo, ha venido a confrontar todo lo que yo pienso y soy en este momento.

A medida que ha pasado el tiempo y en esta etapa reciente de mi vida, yo cada día estoy más convencida de que mi camino va por un rumbo totalmente distinto al de las mujeres de mi edad… (Sin ir muy lejos, mi madre, a mi edad, ya me tenía a mi y a mis 3 hermanos); y para mi es muy extraño a veces, porque cada vez me atrae menos la idea de seguir una vida “normal”… Igual y es porque no he encontrado a nadie y ya es muy difícil que me crea a la primera algo. Hace apenas muy poco tiempo, la vida me puso en una encrucijada, primero, un buen día, así de buenas a primeras, descubrí que el corazón ya no me dolia ¡y eso fue fregón!; luego, me trajo el pasado al presente, y aunque lo hizo de una manera muy “tentadora”; me sorprendió que no dudé ni un instante en decir: “Gracias, pero ya no”…

No sé si sea la edad, pero hace mucho que ya no creo que “la luna es de queso”, pero tampoco soy el Grinch ni estoy cerrada a nada, yo creo en el amor y creo en los valores de la familia, y por supuesto que a mi me encantaría que la vida me sorprendiera, pero precisamente porque sé que quiero algo mucho más grande y especial para mi vida, sé que no va a ser fácil encontrarlo, e igual tampoco nunca lo encuentro, porque no es nada más querer algo, uno tiene que trabajar en su propia vida para poder ofrecer también algo valioso que propicie que alguien se quiera quedar.

Yo no sé si me toque vivir esa etapa como ser humano, pero de lo que si estoy segura y es como una especie de premisa que he aplicado en estos años recientes a todos los aspectos de mi vida: Nunca más voy a volver a involucrarme en algo o con alguien que no me mueva “algo por dentro”; puesto que eso es lo único que te hace sentir vivo, y de eso se trata especialmente el estar aquí.
Por el momento ni siquiera me preocupa, creo que lo más importante ahorita es tratar de ser lo más honesta conmigo misma y con lo que siento, me gustaría vivir y aprender de todo lo que se me está presentando para poder quizá convertirme en una mejor persona, porque creo que para poder construir una vida padre con alguien, primero tendría que escribir mi propia historia de la mejor manera y motivada por el compromiso y el amor que debo tener primero por mi… Igual y a lo mejor en ese lapso aparece alguien… Eso solamente Dios lo sabe, y yo confío en ÉL… Si no es por ahí la tirada, yo sé que en el camino voy a encontrar las señales para estar donde me corresponda estar.

Haber que pasa… He estado pensando mucho en todo eso a raíz de este libro; y me gusta eso, que me haya hecho reflexionar así, porque creo que las cosas están mucho más claras ahora, y como en este espacio yo siempre escribo sobre todo lo que me interesa, me impresiona, aprendo o simplemente pienso, por eso quise plasmarlo.

Sigo leyendo “El Diario de Viaje” de Alexandra David-Néel y a la expectativa de ver con que otras cosas me sorprende la historia de esta mujer que es fascinante y extraordinaria.

Ahí luego regresaré para escribir que tul….

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