Inspiración como Rompecabezas…

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…Y todas cosas que veía a diario: en la calle, cualquier detalle simple, una frase, conversación o pensamiento lejano se podía convertir en inspiración…

Esa era  la pauta para crear algo nuevo, contar una historia y ella agradecía por eso, porque además de “llenarle el corazón por dentro“, era lo que le permitía desconectarse de las cosas normales y los problemas, para alimentar la certeza de saber que esa era la razón por la que vivía y estaba, AHORA aquí.
Un par de días atrás, con una sonrisa que se dibujó así de la nada, la imaginación le regaló tres imágenes mágicas:
-Un periódico flotando en el agua de la fuente en una plaza de la ciudad.

-Un ángel con unas enormes alas blancas desplegadas al viento y los ojos cerrados para disfrutar aún más de la acariciante calidez del sol, mientras viaja a bordo de una motocicleta, desplazándose entre las calles de la ciudad.El ángel disfruta mientras cumple con su misión de acompañar a la chica que maneja camino a casa a la hora de la comida…. Mientras ella por su parte va confiada y tranquila, porque descubrió que nunca ha estado sola…


-Una guitarra que despertó de un prolongado letargo cuando el viento apenas si tocó sus cuerdas, y se cimbró por dentro, ya que por primera vez experimentó lo que se siente “extrañar”….
Las tres imágenes estaban en forma de piezas “sueltas” de rompecabezas… La más grande era la del ángel; mientras que de las otras dos restantes, una era más antigua y la otra no.
La chica llevaba las 3 piezas muy bien guardaditas en uno de los bolsillos de su alma. En los ratitos muertos, y después de que ya había terminado su trabajo, a veces las sacaba y las observaba con fascinación, pero aún sin saber muy bien que hacer con ellas…
¿Serían sueños? ¿O algún día se convertirían en historias?… La verdad no había prisa… Dicen que “Los tiempos de Dios son perfectos”y con ese último pensamiento cerró los ojos confiando, y agradeció porque la inspiración como piezas de rompecabezas,  había sido una bendición de esas por las que al final del día siempre se agradece… Seguro que cuando sea el momento, alguna buena historia saldrá de ahí.

¡Buenas Noches!

Cosas en los bolsillos…

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…De camino a casa, en un semáforo en rojo recordé que traía cosas en los bolsillos y cuando llegué por fin los vacié por completo, antes de mandar mis jeans al cesto de la ropa sucia. Jamás lo había visto así, pero frente a mi y sobre una superficie de madera, tenía el balance de un día gastado de mi vida.
En mi bolsillo izquierdo estaba la llave del vehículo en el que a diario voy y vengo, pero era algo mucho más que eso, representaba el pase de unos cuantos viajes con mucho frío, pero los dos últimos con un sol hermoso y unas inmensas ganas de no llegar por disfrutar tanto el recorrido…
Estaba también un pedazo de papel con una dirección y un teléfono que no era importante… Lo usé sólo por cosas del trabajo… Traía un chicle que en un acto de rebeldía se escapó de su envoltura; y una ausencia total de monedas que ya comenzaba a hacerse habitual.
En el bolsillo de atrás una tarjeta electrónica que sólo usaba un día a la semana; mi preocupación constante por alguien que no está cerca, pero me importa tanto… Una oración que salía siempre a flote en los poquitos momentos del día en que estaba a solas conmigo misma recorriendo una avenida, o con la vida suspendida por un instante entre el cambio de luz de un semáforo; mis ganas de escribir historias que aún no existen; y unas inmensas ganas de robarle un día al futuro, para regresar hasta mi casa caminando sin tener prisa.
En la bolsa de enseguida estaban como siempre todos mis miedos… Había un poco de tristeza y junto a las lanitas adheridas a la costura del bolsillo; todas las cosas que me duelen… Los pensamientos y sentimientos que me asustan igual como cuando era niña y a veces no sé ya como manejar… Esas estaban siempre ahí, a veces me olvidaba de ellas… Y aunque todos los días al llegar a casa me desprendía de ellas por un buen rato, de alguna forma siempre volvían a aparecer en algún espacio de mis jeans.
También entre el montón de cosas me encontré un abrazo muy cálido y tierno que se oxidó porque nunca se usó a tiempo; y durante un buen rato me quedé viéndolo, preguntándome si podría ser como los billetes rotos, que una vez pegados con un pedazo de cinta, ¿alguien más lo querría o le podría servir?
… Y mi corazón se llenó, porque las últimas cosas que extraje del fondo eran las más valiosas; estaba el recuerdo de una sonrisa… Había decidido llevarla siempre conmigo para usarla en los días difíciles o complicados; una idea genial para una historia sobre ángeles que llevaba tantos días rondándome en el alma y en la cabeza, la calidez del agua calientita por las mañanas; así como también la idea para este post.
Al ver los jeans vacios sin figura y sin forma, en medio de la oscuridad me pregunté si todo lo que molesta o entristece por dentro, se puede vaciar también al final de cada día: el enojo si te peleaste con alguien, la tristeza o la nostalgia por extrañar tanto, o quizá el desánimo cuando las cosas no van del todo bien… La respuesta fue sí, porque así como la ropa se desprende, todas las cosas que pasan en el día, del mismo modo se evaporan… La tensión, lo urgente, los sentimientos que ensombrecen, al igual que cada instante al terminar el día pierden su carga, ya nada es tan importante, y así cada día, tan sólo se quedará en mis bolsillos tan sólo lo que yo decida cargar… 
Gracias por las bendiciones de hoy.

De Entrevistas e Historias por Escribir…

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Han sido días muy intensos que inician muy temprano y terminan muy tarde; pero ha sido también un lapso de tiempo en el que me he sentido muy agradecida, porque gracias a mi trabajo he podido aprender y conocer a gente que de otra manera no me hubiera imaginado jamás.
En estos días que acaban de pasar, me tocó entrevistar a una actriz muy respetada, dos días después a un pintor que crea arte sobre la tela de unos tenis, y también a una mujer que es ya considerada como una leyenda viviente del cine.
El día de hoy, en un parque, hablé con una chica muy joven que se ganó el reconocimiento como “La Mujer del Año”; y fue muy enriquecedor platicar con una persona que no sólo sabe perfecto lo que quiere, sino que no se ha quedado de brazos cruzados y está ayudando a niños y adolescentes que de verdad lo necesitan… Ella dijo algo que me impactó bastante, pero ya luego les contaré sobre eso con más detalle.
Hoy, mientras estaba en el parque donde se me ocurrió citarla para hacer algo diferente, y después de haber concluido la entrevista, me quedé esperando a que la fotógrafa terminara de tomarle algunas fotos; y mientras las veía a lo lejos, sentír la calidez del sol en el rostro me hizo darme cuenta de que era un día perfecto y me sentí profundamente agradecida con Dios por eso.
Después de casi 5 meses me ha tocado aprender demasiadas cosas… Han habido días en que me toca salir para hacer una entrevista a un chef, otras veces a un psicólogo, a un hombre que trabaja con marionetas y me habló de una compañía de teatro de hace más de un siglo, a una chica que hace teatro en atril para niño de escuelas marginadas, donde levantó una biblioteca de las ruinas, y además realiza una labor hermosa; y a pesar de que ya pasaron algunos meses, sigo impactada con lo que pude escuchar también de un doctor y algunos de sus pacientes que me contaron su experiencia al haber recibido un transplante de riñón… 
De todos ellos he aprendido algo y me han hecho reflexionar sobre muchos aspectos relacionados conmigo misma.. También de los compañeros reporteros que llevan mucho más tiempo y camino andado en el oficio… La verdad son muchas las historias que no he compartido por falta de tiempo, y otras tantas que he imaginado y me encantaría a veces tener mucho más tiempo para escribir…
Tengo pendiente contar una historia sobre ángeles que se me ocurrió un día de Septiembre mientras estaba sentada afuera de Bellas Artes; concluir una más sobre fantasmas del Siglo XIX, y hoy, por ejemplo, al recordar de repente un sitio web que vi hace tiempo, se me ocurrió una nueva sobre una mujer que tiene la posibilidad de convertirse en mamá de una manera poco convencional…
Está también a la espera en un cuaderno con muchas hojas en blanco, que servirán para contar qué pasó después con un fauno que se convirtió en hombre, todo lo que sucede con un par de cachorros callejeros, además un cuento que aún no concluye y que me gustaría compartir acá de manera distinta y que se titula “La Fábrica de Los Corazones Rotos”; así como algunas otras historias que llevo imaginando desde hace más tiempo y que por falta de tiempo no he podido desarrollar…
No sé cuanto tiempo pase… Lo único que sé es que a pesar de las dificultades y el cansancio, disfruto mucho lo que hago, y me encantaría pensar que si las notas que yo escribo, pueden aportarle algo a alguna persona o simplemente logran abstraerle aunque sea por un instante de todo lo que le ocupa y le preocupa, eso ya le da un sentido especial y diferente a cada uno de mis días…
Lo tengo muy claro desde hace mucho tiempo… Mi trabajo en esta vida es contar historias y yo no sé si lo haga de la mejor manera; pero mientras este disfraz de humano siga resguardando todo lo que soy por dentro y tenga la capacidad física y mental intacta para hacerlo, muchas letras seguirán acumulándose, para contar todo lo que vea y aprenda en el camino…
Son muchas cosas (algunas de ellas demasiado sencillas), las que he disfrutado al máximo en estos últimos días… Desde los viajes largos en moto, cada nota que en la mesa de redacción me deshacen para luego hilvanar las letras que cuentan de manera más precisa algo que está pasando; hasta el muy simple, pero muy grandioso hecho de ir y regresar con bien a mi casa, porque confío plenamente en que hay una energía superior que me acompaña en el camino, a pesar que viaje sola.
Esta noche me siento muy agradecida con la vida por todo eso y quería escribirlo… Las cosas no son siempre como uno espera, pero el balance de este día se inclina hacia el lado de las cosas que por su complejo grado de simplicidad son todavía más valiosas; a que las historias y mis enormes ganas de contarlas se siguen acumulando y eso es lo que quiero agradecer de todo corazón en este día que ya terminó…
¡Nos leemos pronto!

Reencuentro Con Los Sueños…

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… Y me encontré unos cuantos sueños, olvidados en el fondo de una maleta que siempre me dio pereza desempacar… Estaban atados como las cartas antiguas, que se unen en espacio y tiempo pasando por encima de todos los sobres un listón de color.
Los saqué, tan sorprendida de haberme olvidado de ellos, y luego de sacudirles el polvo, los dejé sobre el buró junto a mi cama, para verlos después, porque en ese momento -y como siempre- el tiempo no daba para más… Otra vez me comieron los segundos y era imprescindible tenerme que ir ya.
Por la noche regresé, y los encontré ahí, pacientes y a la expectativa de que los descubriera… Pero estaba tan cansada que lo único que hice fue hacerlos a un lado, antes de meterlos a un cajón y apagar después de eso la luz.
Como ya no los tenía visibles, con el paso de los días me olvidé por completo de ellos. Tenía presente que estaban ahí sólo cuando abría el cajón para sacar mis llaves, buscar una pluma, alguna moneda, un trozo de papel para escribir algo, dejar o tomar mi reloj o buscar el empaque con el último chicle de canela…
Ahí era cuando volvía a verlos y luego de jugar por un instante con ellos, sujetándolos entre mis dedos; los volvía a guardar diciendo: hoy, me daré tiempo para verlos…
Pero nunca cumplí esa promesa… La verdad es que perdí la cuenta acerca de cuantas noches pasaron; al volver a la casa ni siquiera me acordaba, ni los echaba de menos. El cansancio estaba impregnado hasta el último de mis huesos y el sueño era la única alternativa que tenía para desprenderme hasta de mi…
Un noche que volví temprano, mucho antes de que el sueño me visitara, como no tenía nada mejor que hacer, al buscar una pastilla para la garganta; tropecé otra vez con ellos… Para variar me había olvidado una vez más de hacerlo, y más por ociosidad que por otra cosa, tomé el primero, lo desdoble y comencé a leerlo… Lo que vi no me gustó porque me hizo caer en la cuenta de todo el tiempo que había desperdiciado… Tantos días en silencio sin ni siquiera voltear para mirarme a mi misma… Mucho menos con algún espacio durante el día para acordarme de Dios.
También encontré una fotografía que me pareció conocida, pero al mismo tiempo tan ajena… En ella se reflejaba una mujer que yo no era… Quizá podría serlo, pero me faltaba tanto trabajo por hacer…
En la parte más oscura del cajón, estaban hechos bola y enredados todos los sentimientos que perturban y que adentro del alma a veces yo no sabía cómo manejarlos… Por lo pronto creí que era mucho mejor dejarlos ahí…
Reencontrar sueños siempre es una buena forma de echar un vistazo hacia adentro…. Y hubo muchas noches en que me dormí con la fotografía de ese alguien que aún no era entre las manos, y con un poco de esperanza de desempacarlos para ya nunca más dejarlos abandonados junto a los días que se van acumulando… La verdad una vez más no supe como hacerlo… Mi último pensamiento antes de marcharme al país de los sueños fue: “Por hoy no hay tiempo”... Los ojos se cierran, el día se acaba y hay que dormir…

Imágenes que dan paz…

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Han sido días muy ajetreados que inician muy temprano y terminan hasta muy tarde… Tengo un montón de cosas pendientes en el blog que no he concluido: “La Bitácora de Viaje”, pero sobre todo “Las Remembranzas Fantasmagóricas”; y aunque el día sólo tiene 24 horas, les aseguro que estoy trabajando en eso…
Pues bueno, hoy para variar no alcanzó el tiempo y no preparé algún post en especial; pero como no me gusta dejar esto abandonado, pensé que un post simple vendría bien…
El hombre que ven en la foto se llama Zuill Bailey, es un chelista muy virtuoso y reconocido a nivel internacional, y además es el director de El Paso, Pro Music, una organización que durante todo el año realiza conciertos de música de cámara en esa ciudad texana.
Bueno no les voy a hablar de su trayectoria, ni de que es guapísimo… jejejej… Esta noche sólo quise traer una imagen de él que me encanta, porque refleja mucha paz… La verdad no estoy segura pero parece que fue tomada en El Paso, Tx. quizá en los días que hizo muchísimo frío (yo supongo eso por la niebla y la montaña); pero bueno, más allá de donde fue captada esa imagen, les quiero contar que yo la descubrí por ahí del mes de Noviembre, buscando precisamente informacion de El Paso Pro-Music para una nota que tenía que elaborar en ese entonces… y ¡Wow!… Me quedé embobada viéndola…
Pasaron muchos días y yo seguía viendo y viendo la foto… Desde esa vez me puse a pensar: ¿Cuáles son las cosas que nos pueden producir paz?… No sé ustedes, pero en la ciudad donde yo vivo, se vive de prisa, todo urge para “ayer”, no descansas ni los fines de semana a veces, y bueno no es queja, hago referencia a esto, tan sólo porque al menos para mi siempre ha sido importante tener un espacio en el día para desconectarme por completo, para estar conmigo misma (cosa que desde que descubrí me encantó); y defiendo mucho ese espacio, aunque a veces sea mínimo el tiempo.
No sé a veces por ejemplo disfruto muchísimo el baño en la mañana, porque es el único lugar donde nadie me distrae y puedo pensar mil cosas, aparte valor muchísimo y disfruto el agua calientita… ¡Uy! haría lo que fuera por prolongar ese espacio en las mañanas… Y también me encanta despertar muy temprano, y cuando todavía todo está oscuro y silencioso en casa, meditar, reflexionar… Todo eso me ayuda en los días caóticos en que físicamente termino agotada como hoy.
Por esa razón quise compartir hoy esta foto de este músico virtuoso, como una especie de ejemplo de las cosas cotidianas que pueden regalar un poquito de paz o estremecernos por dentro y recordarnos que estamos vivos.
La verdad yo adoro este tipo de cosas y a veces en las cosas que nadie se fijaría yo encuentro un refugio personal, demasiado privado, pero es esencial para mi, para poder cargar pilas y seguir adelante en el camino…
¿Cuáles son las cosas que a ustedes les dan paz?… Luego comentamos y más adelante, quizá les hable  con más detalle del Zuill Bailey.
¡Buenas noches!, pero sobre todo… ¡Buena mitad de semana!

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