Bitácora de Viaje: Concierto de Sarah Brightman En El Palacio de Los Deportes.

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Fotos: Ocesa – Fernando Aceves / El Informador.

…7:45 pm esperando a que empezara el concierto de Sarah Brightman.

El Palacio de Los Deportes se encontraba casi lleno (no así la hilera del área donde yo permanecía en ese instante un tanto nerviosa y expectante, sumergida en un montón de pensamientos y nostalgia que por momentos lograban alejarme de ahí).

Tras haber atravesado por pasillos oscuros, lo primero que me sorprendió al encontrar la ubicación de mi asiento fue un escenario en tonos azules, bordeado de molduras metálicas, que a pesar de permanecer aún en penumbra lucía majestuoso e impresionante… Tal como el preludio que anuncia la obertura de la primer temporada de ópera, en la que una vez que las puertas del recinto se cierran y cada una de las piernas ondulantes del telón se deslizan hacia los lados para dar a conocer lo que durante tantos meses se ha preparado cuidadosamente frente al ciclorama, cualquier cosa emocionante puede suceder…

Cerca de las 8:00, el recinto estaba ya casi en su totalidad repleto (a excepción de las áreas de costado al escenario) y cuando las manecillas avanzaron para que el tiempo alcanzara la hora en punto, la gente que ya había ocupado sus asientos comenzó a aplaudir como muestra de impaciencia…

Por los pasillos de acceso, la gente seguía aún llegando, y en el desfile que antecedía a la búsqueda de números de asiento en el área de piso, el reloj marcó las ocho, menos cuatro minutos… En ese instante las luces se apagaron y sobre el escenario se develó una imagen que a lo lejos parecía fantasmagórica y conforme se fue acercando al pasillo central que sobresalía del escenario, parecía una imagen femenina ataviada en un ajuar de novia…

El sonido al fondo era de campanas, campanas que en un inicio parecían de iglesia, pero luego se tornaron misteriosas, casi, casi atemorizantes… Y no obstante que el escenario aún permanecía parcialmente en penumbra, la silueta femenina envuelta en velos y misterio avanzaba y avanzaba, siendo seguida como en una especie de procesión, bajo sonidos que la hacían verse misteriosa, con la identidad difuminada bajo lo etereo de los velos… los sonidos contrastantes de campanas no dejaron de escucharse y se volvieron cada vez más fuertes e intensos…

Parecían los primeros acordes de “Gothica”, (la obertura instrumental con la cual inicia el disco de “Symphony”) y parecía también que las notas (al mismo tiempo que se producían) querían alcanzar a la extraña figura que apareció de entre las sombras, para una vez que a paso lento lograra colocarse en la parte central y más visible del punto de luz, en uno de los remates climáticos de la melodía que escuchábamos de fondo, los velos fueron lanzados intempestivamente sobre el suelo y iluminación central reveló que la figura que avanzaba desde un inicio era Sarah Brightman, quien seguida por 8 bailarinas vestidas del mismo color que ella; interpreto enfundada en un vestido rojo ¡hermosísimo!!! la canción de “Fleurs Du Mal” (“Flores del Mal”)…

Contrario a todo lo que yo pudiera pensar, a la emoción y los nervios de no creer que lo que estaba viendo no era un espejismo… El concierto había dado inicio por fin.

Cuando la canción con que abrió el espectáculo terminó, con una gran sonrisa Sarah se dirigió a todos nosotros en español: “Buenas noches, gracias por venir, estoy muy contenta de estar en México”. Luego, las siguientes palabras que pronunció fueron en inglés: “He tenido una carrera maravillosa por 30 años, un viaje que no sería posible sin ustedes: el público. Este espectáculo tiene un concepto de celebración, espero que lo disfruten”.

Para esas alturas, en la fila donde yo estaba, ya habían sido ocupados dos lugares más. En la orilla izquierda estaba un muchacho como de unos 25 años (o menos), mientras que en la esquina contraria, como a dos asientos de distancia, una señora ya grande, que llegó acompañada de su marido.

Viéndolos a ellos, pero al mismo tiempo observándome yo misma (que no sé porque, pero siempre me toca estar “en medio” de todo), me di cuenta que no obstante que Sarah tiene fans en rangos muy extremos de edades, los tres estábamos emocionadísimos, disfrutando del concierto por igual.

Aún con el vestido rojo, Sarah comenzó a cantar “Let It Rain”… Mientras ella permanecía de pie frente a nosotros, el escenario cambió de pronto para transformarse en un bosque enorme repleto de árboles, sobre los cuales -y al igual que en la canción- comenzaron a caer unas gotas de lluvia pausadas y nostálgicas…

¡Wow! no podía creer lo que estaba viendo, esa canción me fascina y yo estaba tan emocionada, que en ese instante no pude resistir las ganas y valiéndome grillo la hora, le marqué de mi teléfono a Vane. Tanta nostalgia y tantas ganas de que ella estuviera ahí pudieron más, y quería que por lo menos escuchara una parte de las que yo pensaba serían “de las mejores del concierto”… Pero la noche apenas estaba comenzando y lo que yo no sabía es que Sarah nos llevaría a través de su voz hacia un viaje fascinante en el que las historias que nos develaría nos harían emocionarnos, reírnos, sin dejar nunca de sorprender.

Cuando la lluvia cesó, Sarah se encaminó hacia el fondo del escenario, y una vez más el paisaje se transformó; esta vez para dar paso a edificios góticos en los que descubrimos una iglesia antigua, en medio de un gran bosque, un escenario conocido para los que estamos familiarizados con el diseño conceptual del disco “Symphony” y sobre el cual ella interpretó precisamente esa canción, que da título no sólo a su último disco, sino también al tour mundial del que ya desde esa noche, nosotros también estábamos siendo ya parte.

La siguiente canción abrió con las 8 chicas que formaban parte de su ballet, vestidas todavía de rojo, llevaban sobre las manos unas sombillas de la misma tonalidad y la escenógrafía se convirtió en un lugar remoto del lejano oriente, en el cual desacaba un gran volcán.

Cada tema era una historia… Y la siguiente fue “Beautiful Day” (del disco de Harem), una canción muy padre que habla de la fragilidad que tienen las promesas (por muy sinceras que estas sean) y de la posibilidad que tienes de encontrar lo positivo en cada día nuevo.

Mientras Sarah decía eso, a su alrededor crecían plantas de bambú y lirios que de pronto se vieron inundados por un montón de mariposas que sobrevolaban por doquier. Ella había cambiado ya ese precioso vestido rojo (del cual yo me quedé enamorada), por otro en tono dorado.

La siguiente canción fue “Dust In a Wind”, y a pesar de que Sarah la cantó sin nada más que su voz y uno de sus músicos acompañándola con una simple guitarra, mientras los árboles del fondo seguían repletos de mariposas que luego cedieron su lugar a cientos de luciérnagas, su interpretación y su voz fluyeron de una forma tan armónica y perfecta, que lograba “moverte por dentro”, magnificando por mucho toda esa serie de emociones y sentimientos que te produce cada vez que la escuchas en un disco.

La noche había caído también sobre el escenario, por eso cuando Sarah comenzó a cantar la primer parte de “Nella Fantasía” el paisaje se llenó de miles de estrellas fugaces, de esas que transportan los sueños desde un lugar distante… (así, idénticos a los que llenan en esencia el corazón de alguien que conozco) y que cuando dejaron de caer transformaron el color oscuro de una noche de noviembre en un hermoso cielo estrellado.

Bajo esa atmósfera llegó una de las canciones más esperadas por muchos: “Hijo de La Luna”, Sarah la cantó ofreciendo por primera vez durante el concierto una perspectiva que así, de primera impresión no lograbas encontrarle una lógica.

Rodeada nuevamente por su grupo de bailarinas, ella cantaba placidamente sobre un fondo que te daba la impresión de que todas flotaban sobre el agua… No sabías si estaba colgada de alguna parte, era una proyección o simplemente una ilusión óptica.

Así después de un buen rato de estar pensando ¿cómo harían eso?, la respuesta se reveló más que evidente. La parte de arriba del escenario, así como las “molduras metálicas” que bordeaban el escenario tenían la función de reflejar como si fuera un espejo, todas las imágenes de cada cosa que pasaba sobre la parte frontal del escenario que se conoce como proscenio.

Ella, (al igual que sus bailarinas) permaneció en realidad durante todo el tiempo recostada sobre el suelo, pero gracias a la magia de la proyección de las imágenes digitales y a la inclinación natural que tenía el panel sobre el cual también habíamos visto todos los paisajes de las canciones anteriores, Sarah aparecía y desaparecía de mil formas distintas: como si fuera eterea, pendiendo sobre el aire o descansando placidamente sobre el agua; como si tuviera la capacidad de alterar los elementos naturales como el agua, la lluvia, las estrellas, el día, la noche, o hacer que La Luna, flotara entre la nada también.

“Sarahbande” es otra obertura, que desde la primera vez que la escuché me dio la impresión de que una de las razones por las cuales Sarah siempre elige ese tipo de fragmentos instrumentales para incluirlos en sus discos, no obedece a otra cosa que no sea el de dejar que sus músicos también se luzcan sobre el escenario, de paso crear expectación en el público que ansia verla aparecer de nuevo -a pesar que no sepa que será lo que viene- y de paso aprovechar el tiempo para realizar un nuevo cambio de vestuario

No me equivoqué, y en ese lapso de tiempo en que ella dejó de ser el centro de atención, su grupo de bailarinas, bajo un fondo de candelabros realizaron algunas acrobacias con bastones para atenuar así la espera hasta el momento en que Sarah regresó enfundada en un nuevo vestuario para cantar “Anytime or Anywhere”.

Para la siguente canción, Sarah ascendió por una escalera, hasta la parte alta de un diván enorme, sobre el cual, como toda una “diva” y mientras ella cantaba “Storia de Amore” quedaron por primera vez al descubierto los músicos que hicieron posible que todos nosotros escucharamos todas esas canciones que hasta esa parte del concierto habían sido en su mayoría extraídas de los discos de “Symphony” y “Harem”.

El disco de Symphony se caracterizó porque en él Sarah incluyó varios duetos, por esa razón cuando los primeros acordes de la décimo primer canción nos revelaron que se trataba de “Canto Della Terra”, dueto que en esa producción interpreta junto al tenor Andrea Bocielli después de varios años del éxito alcanzado con: “Time To Say Good Bye” o “Con Te Partiro” (Versión en Italiano), la gran interrogante en ese instante era: ¿si la cantaría sola o con alguien más?

La respuesta no demoró tanto como imaginaba, puesto que mientras Sarah permanecía en el pasillo central, sobre el extremo opuesto del escenario apareció un hombre guapísimo (con una sonrisa todavía más hermosa y capaz de derretir hasta la chava más indiferente), y dejando escuchar en su voz de tenor, la contraparte de una canción tan significativa que habla sobre nuestra madre tierra.

Alessandro Safina.

¿Pero quién demonios es Alessandro Safina?, pues bueno, él es un tenor originario de Sienna, Italia, y con quien Sarah grabó el dueto de “Sara Qui” (“Estarás Aquí)”, también dentro del disco de “Symphony” y quien ha estado junto a ella desde el inicio de esta gira mundial -la cual abrió en Viena, en la Catedral de San Esteban-

A pesar de que la versión original con Bocielli es bellísima, nos dimos cuenta que interpretarla con él no le pedía nada a la versión original, pues al momento en que Safina, elegantemente vestido con un traje oscuro se acercó a Sarah, dejando oír su voz, para alcanzarla y unirse a ella en el punto más visible del escenario; fue cuando se dio uno de los momentos más emotivos del “Symphony Tour”, puesto que la respuesta por parte del público fue muy intensa, y se tradujo una ovación muy prolongada al final de la canción.

El escenario visto durante el intermedio.

Era tiempo ya del primer intermedio. Cuando las luces se encendieron de nuevo, las expresiones de la gente ahí reunida reflejaban un gran satisfacción de saber que había valido la pena todo cuando habían visto y haber estado esa noche en el concierto.

Mucha gente aprovechó ese espacio de tiempo para ir a comprar algún souvenir, buscar a sus amigos -que quizá estaban en otra área- mientras otros con facha de “gente bien” socializaban en pleno pasillo, los más “despistados” recién arribaban al Palacio de Los Deportes, todo por no haber tenido la precaución de haber previsto el caos y la demora ocasionada por el tráfico vehícular en una ciudad tan grande como lo es México.

Al chavito que estaba enseguida de mi y que se sabía todas las canciones, (y que se me hacía padrísimo ver a alguien de su edad emocionadísimo con la música de Sarah Brightman); lo alcanzaron en ese momento otro grupito de muchachos que eran amigos de él y de inmediato se veía no eran fans, pero habían decidido asistir al concierto para acompañarlo.

Yo por mi parte, estaba de “metida” en la conversación de la señora del otro extremo y su marido, cuando ella por estar fascinada hablando acerca de que Sarah tenía una voz hermosa; no respondió a la pregunta que su esposo le hizo, referente a: ¿quién era el tenor con el que había cantado junto a ella la última canción?.

En apariencia serían tan sólo 20 minutos de intermedio, pero yo sentí que apenas había contestado a la pregunta del marido de la señora que estaba junto a mi en el concierto, que cuando volví la vista de nuevo hacia el escenario, ahí ya se encontraban las chicas que formaban parte del ballet de Sarah Brightman, todas bordeando la orilla del escenario, llevando unos globos de color rojo y en la parte de el frente destacaba un gramófono del mismo color.

Nunca imaginé que la segunda parte del concierto Sarah hubiera decidido abrirla con “You Take My Breath Away”, una de las dos canciones que más me gustan de toda su discografía. Para este número una vez más echó primero mano de una de las oberturas del disco de Harem y luego, al momento de cantar la canción, sobre el escenario veíamos proyectadas imágenes de flores sobre un fondo rojo.

En un instante el paisaje volvió al ambiente gótico de iglesias antiguas de arquitectura extraña y misteriosa, con gárgolas y diseño arquitectónico sobre un bosque misterioso que evocaba la atmósfera de la ópera de Garnier… Tal ambientación, era obvio, no podía servir más que para ser el marco bajo el cual Sarah interpretara el tema central del musical que le valió el título de “El Ángel de la Música” al darle vida al personaje de Christine Daaé en “El Fantasma de La Ópera”.

Una vez más sobre la parte central del escenario ella empezó a cantar con un vestido verde esmeralda y una capa roja (evocando su personaje en ese musical) las primeras estrofas que hablan de la fascinante influencia de ese personaje oscuro y en el que la réplica una vez más fue interpretada por Alessandro Safina.

Para la siguiente canción, Sarah hizo algo que yo pensé quedaría solamente como un recuerdo de la gira “Harem”… ¡Cantar sobre su famoso columpio!, y así, una vez más como toda una diva, escuchamos en su voz: “Attesa”, mientras ella se mecía a varios metros del escenario dejando reposar sobre el pasillo central la cauda larga de su vestido que era tapizada bajo una lluvia intensa de petálos de rosa. Luego vendría una vez más Alessandro Safina para cantar una vez más junto a ella la romántica canción “Sara Qui”.

Si todo lo que habíamos visto hasta entonces resultaba sorprendente, la mejor parte del “Symphony World Tour” recién estaba por comenzar…

Una vez más el escenario quedó en penumbra, de pronto, como si emergiera de la tierra apareció un conejo, que al compás de la música, con cada uno de sus movimientos nos mantenía en suspenso… Luego apareció Alicia, del cuento de “Alicia en El País de Las Maravillas y poco a poco el escenario fue llenándose de personajes de ensueño como caperucita roja y el ejército de las cartas de la baraja.

Cuando todos esos personajes desaparecieron, la luz se encendió parcialmente y sobre un bosque lleno de árboles, Sarah apareció viajando en una bicicleta por el bosque, cantando “Little Red Riding Hood Rap”, un tema basado en El Cascanueces de Tchaikovski.

Mientras ella avanzaba a gran velocidad de entre los troncos de los árboles surgieron un montón de lobos montados también sobre bicicletas, que comenzaron a flanquear su camino tratando de obstaculizarla, hasta que al final de la canción, todos se abalanzaron sobre ella y entonces desapareció (¡esa fue la parte más padre del concierto!!!).

La siguiente parte del espectáculo estuvo conformada por algunas de las canciones del nuevo disco “A Winter Symphony”… Con fondos de árboles navideños y soldaditos de juguete, pudimos escuchar una “probadita” de lo que será este disco donde se incluyen los dos temas que eligió para su presentación en México: “I Believe in Father Christmas” y “Wish I Could Be Christmas Every Day”.

El concierto casi llegaba al final, y no podía faltar “Pasión” el tema de la telenovela que llevó el mismo nombre y que interpretó a dueto con el contratenor Fernando Lima, luego vendría “Time To Say Good Bye” (que esa canción siempre me pone la carnita de gallina), “Deliver Me” otra de sus mejores canciones y para la cual utilizó un vestido negro y unas alas que la hacían parecer un “ángel oscuro” para cerrar la noche con “Running” y una vez que los aplausos del público la hicieron regresar una vez más.

Así fue como terminó el concierto, un espectáculo en el que durante dos horas, Sarah Brightman nos introdujo a un universo mágico lleno de flores, mariposas y agua; palacios de cuento, escenarios orientales, luces de colores, estrellas fugaces y la tierra vista desde el cielo en un recital que se presentó durante dos días consecutivos en El Palacio de Los Deportes y fue visto por más de 12 mil personas en el D.F, Guadalajara, Jalisco y Monterrey. N.L.

Es muy curioso que a pesar de que para esta gira, Sarah Brightman ofrece un concepto enteramente minimalista y echa mano de proyecciones tridimensionales de alta definición (una tecnología nunca antes vista ni utilizada por otro artista en ningún otro espectáculo), los momentos más emotivos del concierto donde ella logró emocionarnos (como en el caso de “Dust In a Wind”), no necesitaron de tanta tecnología, pues no hizo falta otra cosa más que el sonido de un sólo instrumento, las luces, y lo más importante: Su voz.

Así fue como terminó esa noche, que finalmente fue el motivo que me llevó a viajar hasta la ciudad de México, mientras me encaminaba hacia la salida, atravesando por la zona afuera de El Palacio de los Deportes, (donde improvisaron un bar lounge en el cual la gente que se veía “de lana” se quedó para tomar una copa y comentar sobre el concierto), yo me alejé de ahí con la sensación de que había valido la pena el esfuerzo realizado para presenciar un concierto que exploró una amplia gama de estilos, una “sinfonía” de varios géneros musicales que ese Sábado 8 de Noviembre se conjugaron para crear una noche inolvidable…


WORLD TOUR SYMPHONY EN NÚMEROS:

• LAS CANCIONES:

- Gothica
- Fleurs Du Mal
- Let it Rain
- Beautiful Day
- Dust In a Wind
- Nella Fantasia
- Hijo de La Luna
- Anytime or Anywhere
- Storia de Amore
- Canto Della Terra (con Alessandro Safina)
- You Take My Breath Away (¡Mi favorita!)
- El Fantasma de La Ópera (con Alessandro Safina)
- Attesa
- Sara Qui (con Alessandro Safina)
- Little Red Riding Hood Rap
- I Believe in Father Christmas
- Wish I Could Be Christmas Every Day
- Pasión (con Fernando Lima)
- Deliver Me
-Running

• EL STAFF:
- 1 soprano
- 8 bailarinas
- 7 músicos
- 2 cantantes invitados (un tenor y un contratenor)
- 12 mil asistentes (en 3 ciudades: México, Monterrey y Guadalajara)
- 10 cambios de vestuario
- 3 pantallas móviles

• EL ESPECTÁCULO:

- 2 horas de concierto
- Un intermedio de 20 minutos

Rumbo a México al Concierto de Sarah Brightman…

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Para cuando ustedes lean este post, con toda seguridad yo ya iré volando rumbo a la ciudad de México para estar el Sábado 8 en el Concierto de Sarah Brightman…

Es curioso, pero hace más de 1 año yo escribí en el blog, que estar en un concierto de ella, era para mi como un sueño muy guajiro…

Lo mismo me pasó con Laura Pausini… Hace más de 10 años, para mi era todo un mundo… Algo prácticamente imposible conocerla en persona, y ya ni se diga el poder viajar a México para asistir a uno de sus conciertos, y ya he ido y venido unas pocas veces (aunque no esté Pausini allá); ya que si algo bueno me dejó ser fan en todos estos años, fue precisamente el haber conocido a varios chavos y chavas muy buena onda que han sido mis amigos durante todos estos años y a los que se han ido sumando más personas todavía, gracias a Soraya y también a los blogs.

Analizando ese post que yo escribí hace tiempo y haciendo un balance de todo lo vivido en este 2008, creo que la lección padre que aprendí fue esa, el saber que cualquier cosa que sueñes o quieras alcanzar, es factible de realizarse, siempre y cuando te esfuerces, trabajes, te enfoques y hagas todo lo que esté en tus manos para lograrlo.

Va a ser padre volver a ver a todos los amigos de siempre, conocer a algunos nuevos y aunque en el instante mismo que escribo esto “no me muero de la emoción” por el concierto, yo me conozco y sé que soy de efectos retardados… No me la voy a creer hasta que llegue ese instante mágico en el que se apagan las luces, se abre el telón y empieza el espectáculo… Ese es el punto exacto que antecede a todas las emociones… Y las mías saldrán ahí… Lo sé…

Ya volveré la próxima semana para contarles sobre Sarah Brightman, el encuentro con mis friends (que esta vez van a ser más) y para escribir también sobre todas las cosas que perciba en las calles del D.F. Único lugar del mundo -donde me atrevería a decir- se mezcla lo histórico y pintoresco con lo cosmopolita.

Me queda pendiente en el tintero platicarles también de la pelí “El Viaje de La Nonna” (¡que por fin se me hizo verla!!!), y pues bueno, mientras este fin de semana pasa, Vane se queda “a cargo” de este “Changarro Bloguero” y creo que les tiene preparado algo padre para el lunes… En mejores manos no podía quedar mi blog.

P.D… Siento que pasando este concierto, empieza ya la cuenta regresiva para el viaje a Uruguay… Cada vez faltan menos días y se reduce el tiempo… ¡Que nervioshhh!!!!

¡Nos leemos la próxima semana!

Viernes, Noviembre y La Oreja de Van Gogh

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Son casi las 3 de la mañana y aún no me he ido a dormir, allá afuera hace un poco de viento (muy frío por cierto) y hará apenas como un par de horas que llegué a mi casa después de haber ido al concierto de La Oreja de Van Gogh.

El día transcurrió muy rápido, y estuve de muy buen ánimo durante todo el día (yo creo que eso se debió en parte a que yo de verdad “moría de ganas” de ir al concierto), desde la mañana me arreglé y me puse “Guapa” (como el nombre del Tour y del disco de “La Oreja”), y bueno, ya hablando en serio tenía ganas de maquillarme y salir arreglada de mi casa, no sé, si a todas las mujeres nos pase, pero a mi en lo particular hay veces en que me gustaría verme o sentirme “bonita” no en el sentido de que yo sea una chica guapísima, (porque no lo soy), la verdad yo me considero una chica de lo más normal, que cuando se arregla se ve bien, y no sé, es algo muy curioso, supongo que como a todas las mujeres hay días en que siento esa necesidad de sentirme más femenina o percibirme un poquito diferente a como me reflejo en el espejo todos los días, y hoy fue una de esas veces.

Al concierto nos fuimos ya un poco tarde, porque como todas las chavas con las que iba a ir salen a las 7 de la tarde, acordamos de vernos en la oficina de Avanza Diseño (la agencia de publicidad donde yo trabajo).

Desde en la tarde había mucho tráfico y como 3 de nosotras teníamos que cruzar el puente a El Paso, Tx. caminando, a pesar de eso y del intenso tráfico que había ya cuando íbamos por el lado de E.U.A y rumbo al Coliseo (lugar donde fue el concierto), llegamos barridas cuando el grupo recién estaba empezando a cantar.

La verdad disfruté mucho la presentación de LODVG, cantaron padrísimo, de las 6 chavas que fuimos sólo Fabiola y yo éramos las más fanáticas y las únicas dos que se sabían todas las canciones; durante todo el concierto nos la pasamos de pie a cante y cante, mientras que las otras chavas sólo nos veían con cara de risa como diciendo: “Estas dos locas apenas se juntaron”… Y cotorreando porque Irene dijo que Amaia (la vocalista del grupo) había salido “Muy Fachosa” a cantar, y yo le dije: “¿Qué prefieres?: Una vocalista bien vestida y que no cante, o una vocalista “Fachosa” y que cante bien?”, eso es lo que importa ¿no?

A mi la verdad no se me hizo “Fachosa” o será que Amaia, al igual que los otros chavos que integran el grupo siempre se visten de lo más normal, con jeans y tenis, playeras como las que todo mundo usa a diario y en este caso, Amaia salió al escenario con unos jeans de mezclilla y una playera muy padre de la selección de Brasil, el cabello lo llevaba suelto y totalmente lacio y ya no tan rubio, casi, casi amarillo (como lo usó en todas las fotos promocionales de este último disco) y sospecho que como lo llevaba anoche ahora si era su color natural, detalle que me agradó porque siento que ella es una chica muy auténtica y aparte de que no necesita mucho de esas cosas, así se ve mucho más bonita.

Para mi se veía bien, porque apesar de la sencillez de su atuendo si iba maquillada y mi no me pareció que se viera mal; porque creo que al igual que los otros 4 chavos, el concepto que caracteriza a LODVG radica en la calidad de la propuesta que ellos ofrecen, puesto que son un grupo que vende millones de discos por la originalidad de su música y no de su imagen.

Mi amiga Claudia tuvo mucha razón en decir que fue un concierto muy fresa, porque la mayoría del público asistente estaba conformado por chavos jóvenes y parejas medio “fresitas”, y no es para menos, no hay que olvidar que LODVG es actualmente uno de los grupos más representativos del pop contemporáneo.

Durante las casi 2 horas que duró el concierto, cantaron canciones de los discos pasados y varias del nuevo, y algunos de los detalles más rescatables de la noche fueron que por ejemplo durante la primer parte del concierto a Amaia, cuando estaba cantando una de las canciones nuevas, se le olvidó la letra, pero casi nadie lo notó porque la gente estaba cantando con ella, y cuando pasó eso, el público siguió cantando la parte que se le había olvidado, lo cual provocó una sonrisa espontánea por parte de ella, que luego de reflejar en su rostro una expresión de: ¡Wow se la saben!… retomó su parte y siguió cantando.

También me llamó mucho la atención que aunque el grupo hasta donde yo sé nunca se ha presentado con coristas como parte del show, en varias de las canciones que lo lleva, era la misma gente la que le hacía coro (un detalle que a ella le encantó y podría decirse que hasta le divirtió). Eso, sin dejar de mencionar también la total “complicidad” que proyectan todos en el escenario, porque en verdad se percibe que todos se llevan muy bien, en especial Amaia y Xabi (que se nota a leguas es “El Cerebro” detrás del grupo).
Álvaro, desde que lo vi en el DVD que se incluye en el disco de “Guapa”, me dio la impresión de que es un chavo muy bromista, algo muy similar a Pablo y por lo mismo supongo que ellos dos se han de divertir bastante; mientras que Haritz, desde siempre no sé porque, pero siento que es un chavo muy práctico y simple, que al mismo tiempo es muy noble también.

Me gustó mucho el concierto, lo disfruté mucho, cantaron varias de las canciones que a mi me gustan, pero definitivamente si tuviera que elegir una, me quedaría con “El 28″, (que para esta presentación la hicieron en una versión acústica muy hermosa y que para nada tuvo que ver con la versión original) y fue la rola con la que yo me hice fan de ellos hace ya varios años atrás, cuando en México todavía ni eran famosos y de pura casualidad me tocó verlos en un programa especial de navidad de Tv Azteca… Luego fue todo un rollo conseguir el primer disco (hasta lo tuve que comprar en un catálogo de “Columbia House”), y aunque ya las cosas fueron diferentes después del 2do. disco “El Viaje de Copperpot” (que es el que todo mundo recuerda por canciones como “Cuídate”, “La Playa” y “París), LODVG además de ser un grupo que me conquistó por la temática de sus letras y la originalidad de su música, pienso que siempre le voy a tener un cariño muy especial porque fue uno de los elementos que solidificaron los lazos de amistad con Eli -a pesar de existir un océano de por medio- ¡Saludos hasta Valencia, España!!!

Así es como puedo resumir este Viernes de Noviembre y La Oreja de Van Gogh… Junto al recuerdo de viajar de regreso a casa en silencio y sobre el asiento trasero de un auto (que no era el mío); me quedo con los sonidos de un CD en vivo que no dejó de sonar durante todo el trayecto y con las imágenes tan características y luminosas de una ciudad como El Paso, Tx. y que se revelan desde el exterior del cristal de una ventanilla, al a travesar por el Freeway con nostalgia y durante la madrugada como muchas veces y en otro tiempo lo hice con otra persona que esa noche también estaba bajo el mismo cielo de esa misma ciudad, pero tal vez en un punto o lugar opuesto y quizá a muchos kilómetros de distancia del lugar a donde me dirigía yo.

Antes de dormir no puedo evitar pensar en que lo mejor es recordar sin tristeza, en que me siento cansada (y no es para menos, puesto que ha sido un día intenso), y mientras otro fin de semana comienza, cierro los ojos hasta que el sueño difumina la idea de que sin importar si pasará mucho tiempo antes volver a ver a los chavos de LODVG, si es o no el último concierto de la temporada 2006, tan sólo por eso habrá sido un buen cierre y la espera valdrá otra vez la pena.

Adivinos De Nubes

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Esta noche me sentí como si hubiese estado dentro de un cuento… Como si yo misma hubiese sido parte de una historia mágica en la que la que las hadas y los alquimistas revelaron a través de un caleidoscopio las imágenes que hablaron sobre los “Adivinos de Nubes”… Personajes fantasmagóricos que llegan a irrumpir entre la gente del mundo real, para contar increíbles historias que han sobrevivido a través tiempo y en las que elementos como el agua, el fuego y la luna llevan a evocar el origen mismo de la vida sobre la tierra.

Studio Festi, es el nombre de la compañía italiana que presentó hoy este espectáculo, en el marco del último día de actividades del 2do Festival Internacional Chihuahua, Encuentro con la Cultura y aunque el evento estaba previsto para el día de ayer, las lluvia y el fuerte viento que se desataron casi a la hora en que el espectáculo empezaría, impidieron que se cancelara y se reprogramara para el día de hoy.

Desde que la gente comenzó a llegar la tarde de hoy al Centro Cívico Paso del Norte (lugar donde fue el evento), se respiraba un ambiente de gran expectativa acerca de lo que sería Adivinos de Nubes”… Para empezar, en la explanada del lugar estaba vacía, no había ningún escenario montado, ni varales de luces, tampoco estaban ya las gradas de metal o las sillas de plástico que se colocaron a todo lo largo y ancho de la explanada para los diferentes conciertos de ópera, rock o jazz que se presentaron durante la semana y media que duró el Festival.

Todavía sin saber bien a ciencia cierta que podía esperarse en esta última noche del festival, en cuanto abrieron las puertas, la gente comenzó a sentarse en el suelo, cubriendo por completo los escalones de cemento que bordeaban la explanada principal. Faltaban todavía casi 2 horas para el espectáculo, pero sin importar eso todos permanecieron cuidando su lugar, porque nadie quería perderse el espectáculo.

Ya estaba oscuro y en el cielo había una luna llena hermosísima, que en conjunción con las pocas nubes de tono rosado parecieron confabularse para reunir en esa noche las condiciones propicias para que poco después de las 8 de la noche, a la par que una voz comenzó a narrar una historia increíble, sobre la fachada principal del Teatro Cívico (aún sin terminar de construir) comenzaron a proyectarse imágenes impresionantes, parecidas a los cuadros de los grandes artistas del renacimiento, paisajes que retrataban la cotidianidad de las ciudades italianas en otro espacio y tiempo tal y como si hubiesen sido sacadas de un libro antiguo de la época en que todo el conocimiento opuesto a lo tradicionalista estaba prohibido y era celosamente resguardado en bóvedas y bibliotecas clandestinas.

Pero eso representó sólo el principio de “Adivinos de Nubes”, pues aún estaba la gente embelezada observando las diferentes figuras sobre la pared, cuando de pronto apareció una burbuja gigante y luminosa, que conforme se fue acercando reveló que en su interior estaba una mujer que como una bailarina de ballet clásico, parecía girar y realizar sutiles movimientos a la par que la burbuja iba avanzando por entre la gente.

Luego siguieron otros 5 personajes femeninos que ataviadas por unos vestidos similares a los que usaba la realeza en las cortes europeas de la época renacentista, con la diferencia de que ellas sobresalían del suelo a casi 2 metros de altura, danzaron en forma circular sobre la explanada al compás de la música y cubriendo sus rostros con máscaras de apariencia fantasmal, similares a las que se utilizan en el Carnaval de Venecia, para luego dar paso al otro extremo de la explanada a un grupo de bailarines que presentaron un performance con fuego y la atención fue desviada nuevamente hacia la parte central del escenario, para presenciar las diversas figuras que se reflejaron a través de una fuente de agua, la danza de otro grupo de bailarinas que parecían hadas nocturnas iluminando la noche… Y el cierre… Lo más impactante y espectacular… Una chica suspendida por un globo inmenso y luminoso que parecía un lienzo en el que estaba plasmado el rostro de lo que parecía una divinidad masculina griega, que durante todo el trayecto sostuvo el cuerpo de la chica, para que esta pudiese sobrevolar con su vestido dorado por encima de todos los asistentes, realizando acrobacias durante algunos minutos para luego descender casi al nivel de todos nosotros (los mortales), elevarse nuevamente y desde las alturas extraer de una pequeña bolsita puñados de polvo dorado que a la luz de los reflectores se volvió mágico y se esparció para causar el asombro de los niños que no dejaban de observar embelesados a esa hada de hermosa vestidura y a los adultos, en su mundo realista, creer por lo menos en ese instante que la magia puede ser real.

Sería inútil tratar de describir con palabras todo lo que he visto y experimentado en esta noche, sólo puedo decir que en esta última semana en la que en particular mis pensamientos han estado girando en torno a historias mágicas (luego regreso a contarles en que termina la historia del Centauro), no no quiero hacer más extensa la explicación sobre “Adivinos de Nubes” y prefiero expresar a modo de conclusión que si alguna vez, en la ciudad o país donde cada uno de los que con frecuencia leen este blog llega a presentarse el espectáculo de Studio Festi”, no duden en acudir, pues además de que es un show que difícilmente podrán volver a ver en otra ocasión, es una posibilidad de presenciar algo diferente a todo lo que conocemos y en la que no hace falta más que echar a volar la imaginación y levantar los ojos hacia el cielo para descubrir un mundo mágico y maravilloso que sin importar si crees o no en la fantasía, te será difícil olvidar.

¿Quieres conocer en imágenes más de este mundo mágico?…
Aquí las fotos tomadas por Álvaro Ávila, reportero gráfico de “El Diario de Juárez”

Encuentro Con Laura En La Frontera

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Hoy hace una semana con un día que volví a verla, y hoy hace también una semana exacta que se fue…

Es extraño, pero a 7 días de distancia muchos son los sentimientos y emociones que me producen las 12 letras que en conjunto forman el nombre de Laura Pausini.

Es increíble la velocidad tan vertiginosa con la que transcurre el tiempo, en esta madrugada húmeda, en que la fuerza de la lluvia parece anunciar que el cielo terminará por caerse a pedazos (porque ha llovido como nunca)… Me asomo por la ventana y la imagen distante y difuminada del Hotel Camino Real, tras la fugaz idea que casi me convence de que todo ha sido un sueño, me hace suspirar y volver en el tiempo, revertir las manecillas del reloj, repetir varias veces las distintas salidas que tuvo el sol tras la montaña, hasta el momento de su despedida para dar paso a la luna… todo con la intención de manipular imaginariamente los recuerdos y regresar a un espacio que ya ha quedado atrás.

Hotel Camino Real, El Paso, Tx.

Otra vez es Miércoles por la mañana, despierto temprano, me miro al espejo para descubrir que las sombras oscuras alrededor de mis ojos, a pesar de que evidencian que en 1 ó 2 días previos al concierto, la emoción le ha robado muchas horas a mi sueño, en lugar de preocuparme me hacen sonreír, puesto que el calendario indica que hoy es día 20, hoy es el día del concierto, el plazo se ha cumplido, la espera (que la verdad yo no esperaba) ha terminado y a pesar haber trasnochado, para mi no es nada extraño y hasta se justifica el hecho de madrugar.

Todo cuanto sucedió desde el instante mismo en que me paré de la cama, se dio igual que todos los días, quizá lo que en esta ocasión revistió de un tinte de magia a lo ordinario fue el simple hecho de que a pesar de que una vez más me dejé envolver por la rutina, en mi mente estaba la idea de saber que ese día no terminaría igual que todos los demás.

No sé si era yo, pero las primeras horas transcurrieron rapidísimo, cuando menos lo pensé ya había llegado la tarde, y aunque el plan consistía en trasladarnos temprano a la ciudad de ELP para llegar temprano al lugar donde sería el concierto, poco después de la hora de la comida, ese plan se adelantó porque previo al concierto había que cubrir una exposición de arte en el Museo de El Paso.

Hacía muchísimo calor y lo siguiente que recuerdo es todo lo que Claudia (mi compañera de trabajo) me iba contando mientras su camioneta avanzaba a vuelta de rueda en la fila de espera para llegar a la garita del puente de cruce internacional, mientras que yo, de modo inevitable y a la par de ir reviviendo momentos del pasado en ese mismo sitio, pero en otro vehículo y con otra persona, pensaba al mismo tiempo en que Laura, en el punto de la ciudad donde estuviera, por más mágico e increíble que resultara, el destino la había traído por fin hasta la frontera, estaba ya, al igual que yo, bajo ese mismo cielo y bajo ese mismo sol abrazador, que en compensación por atravesarnos la piel con sus rayos en verano, matiza al cielo con colores tan nítidamente intensos y hace indescriptible y especial la visión de esta tierra desértica que desde siempre ha sido mi hogar.

A la exposición llegamos a muy buen tiempo, no tardamos mucho en encontrar estacionamiento, nos bajamos y llegamos a la sala donde sería la exposición, pero esta aún no comenzaba, así que mientras Claudia saludaba a todos sus conocidos yo me dediqué a curiosear en los alrededores del museo y desde el momento en que llegamos, al observar el Hotel Camino Real (que está ubicado exactamente enfrente del Museo) y ver ahí un camión moderno y medio “sospechoso” no sé porque, pero tuve el presentimiento de que Laura estaba hospedada ahí.

La exposición era un tributo para Luis Jiménez, un artista que se volvió un ícono de esta frontera puesto que fue él quien diseñó la escultura que se encuentra en la parte central de la Plaza San Jacinto o de los Lagartos, además del “Vaquero”, la figura que se encuentra también afuera del museo, junto a la entrada principal y que también es muy representativa de esta ciudad fronteriza.
El evento empezó como 15 minutos después de que nosotras llegamos, y previo a la exposición se ofreció una conferencia en la que la dueña de una de las galerías de arte más importante de ELP y un profesor y escritor de UTEP hablaron sobre su vida y su obra.

La Plaza San Jacinto o “De los Lagartos”, atrás el también el recién remodelado “Teatro Plaza”.

La conferencia y la exhibición de pinturas y esculturas del artista homenajeado fueron muy interesantes, pero la verdad yo lo único que deseaba es que el evento terminara pronto para poder irnos al concierto. Durante toda la conferencia me la pasé con la vista fija en la entrada principal para ver si desde ahí no se veía algún movimiento o salida de gente del Hotel Camino Real, pero en todo el tiempo que estuvimos cerca de ahí no hubo nada fuera de lo normal.

En el museo estuvimos aproximadamente 1 hora, y saliendo de ahí nos fuimos de inmediato al concierto, Claudia se enojó conmigo en el camino porque ella nunca me preguntó nada acerca del lugar donde sería el concierto y cuando salimos del evento en el museo pensando en que el concierto sería en el Coliseo, manejó hasta ahí y cuando yo le pregunté ¿a dónde iba? si el lugar a donde teníamos que dirigirnos quedaba hacia el extremo opuesto de la ciudad, se enojó conmigo y me regañó por no haber aclarado eso antes.

A pesar de que el tiempo se nos vino encima, llegamos rápido al Don Haskins Center de UTEP. Todavía hacía mucho sol y ya estando ahí, esta vez si tardamos un poco más en encontrar estacionamiento debido a que la mayoría de los lugares libres que hay alrededor de esa zona, están reservados para los estudiantes de UTEP que estudian o viven en los apartamentos para residentes y por esa razón no podíamos arriesgarnos a dejar la camioneta de Claudia en cualquier lugar, puesto que en otras ocasiones en esa misma zona nos ha tocado ver a personas que saliendo de los eventos, se encuentra con una multa bastante jugosa y en dólares colocada en el vidrio delantero o peor aún, ya no encuentra su auto por el simple hecho de no tener engomado que lo acredite como estudiante de UTEP y haberse estacionado en zona restringida.

Total que renegando y todo, Claudia terminó estacionándose como a 3 cuadras del Don Haskins, justo enfrente de un edificio que sirve para que los estudiantes de UTEP puedan ir a estudiar en horas fuera de clase. Eran las 7:00 en punto de la tarde, pero el sol brillaba de manera tan intensa todavía que parecía que aún era mucho más temprano. Nosotras entramos por la parte de atrás del gimnasio y aunque yo estaba un poco temerosa de que no me dejaran meter la lona que había impreso para Laura, no tuvimos ningún problema, puesto que en la revisión que nos hicieron en la entrada solamente se preocuparon por verificar que en el interior de las bolsas no lleváramos ninguna grabadora o cámara.

Ya en el interior, fue una sorpresa descubrir que el recinto estaba casi vacío y fue un poco decepcionante también verificar que según los boletos que nosotras llevábamos, el lugar que nos correspondía estaba casi arriba y a un costado derecho del escenario.

Más resignadas que convencidas ocupamos nuestros lugares, yo me puse a desenrollar la lona y pasados unos minutos, cuando vimos que nadie más llegaba, literalmente “nos valió grillo” y nos fuimos casi hasta abajo mucho más cerca del escenario y ya una vez ahí, no hubo que esperar ya tanto, pues justo cuando el reloj marcaba media hora después de las 7 de la tarde, las luces se apagaron, la pantalla central del escenario se encendió, y entonces la duda acerca de cuál de los tres artistas abriría el concierto se despejó cuando la introducción fue un video y un remix de “Escucha” de Laura Pausini.

Luego del video y posterior a escuchar los primeros acordes de la introducción de “Gente” versión “Live in Paris” Laura apareció en el escenario y bastó su presencia para que al menos a mi se me olvidara todo, pues a partir de ahí ya ni siquiera me importó que el lugar estuviera casi vacío, que afuera hiciera un calor de los mil infiernos o que el concierto estuviera empezando todavía a plena luz del día.

En los primeros minutos sobre el escenario, Laura descubrió desde el escenario la lona que llevábamos especialmente para ella y en cuanto la vio de inmediato su cara se iluminó con una gran sonrisa, se acercó a la orilla del escenario lo más cercano posible a nosotras para saludarnos y aventarnos besos; en cuanto terminó la primer canción lo primero que dijo fue: “Esta noche quiero saludar a todos, pero primero y especialmente a ellos que son mis fans”.

A mi me dio mucha emoción porque nos señaló directamente, Claudia –que no es tan fan como yo- casi se desmaya, y aunque la participación de Laura en el escenario fue demasiado corta (duró aproximadamente 45 minutos y creo que estoy exagerando), el objetivo que yo tenía en mente cuando mandamos a imprimir esa lona se cumplió, puesto que en medio de un público que en su mayoría estaba ahí reunido para ver la actuación de El Buki, en una ciudad y sobre un escenario en el que Laura no había estado antes, encontró gente de Faenza que como siempre está ahí demostrándole su apoyo incondicional.

Desde antes que empezara el concierto, yo me di cuenta que –como pasa en la mayoría de los conciertos- en la consola de audio e iluminación estaba el papá de Laura, el Sr. Fabrizio Pausini. Yo pensé que esta vez no llevaba su cámara de video, (porque siempre, a todos los lugares donde van, él graba imágenes de los fans y los conciertos), pero me equivoqué y casi me desmayo cuando Claudia se dio cuenta que ya en plena actuación de Laura, el Sr. Pausini grabó cuando nosotras estábamos haciendo escándalo con la lona extendida… Así que no sería nada extraño que en un futuro no muy lejano apareciéramos –aunque sea en forma breve- en uno de los videos de Laura, y si no, al menos hasta Italia se irá la evidencia y la familia de Laura se sentirá feliz y orgullosa de saber que en todos los rincones del mundo ella tiene fans.

La actuación de Laura –tal y como yo lo había previsto- fue una mini-probadita del show que ella ofreció durante la gira “Resta in Ascolto”. La mayoría del repertorio estuvo conformado por una selección muy exhaustiva de sus éxitos más conocidos y en los que obviamente no podía faltar “Víveme” que como ella misma lo mencionó esa noche fue la canción que le permitió ganar el Grammy americano y también el latino, y aunque en un principio el público del Don Haskins Center se mostró un tanto frío e indiferente a la actuación de Laura, ella logró prenderlos con su sencillez y simpatía y prácticamente se los echó a la bolsa cuando posterior a cantar el tema de “Escucha” dijo con toda la honestidad que la caracteriza:
“Ustedes nunca tengan miedo de decirles las cosas como son a las personas que les hacen daño, porque ustedes si valen, ellos no”.

Esa fue la frase de la noche, y por lo que dice la letra de la canción pienso que Laura la dirigió a las personas que por alguna circunstancia han vivido algún rompimiento o separación dolorosa y haciendo referencia a que a pesar de que en cuestión de sentimientos no todas las personas son sinceras, uno no debe de quedarse nunca con las ganas de abrir el corazón y decir lo que siente.

Así de ese modo tan simple tan simple, Laura se ganó además de una prolongada ovación, el corazón de todos los que ahí estaban y no eran tan fans. Para cuando estaba a punto de terminar su actuación el público ya estaba cautivado con su forma de entregarse arriba del escenario y fue emocionante ver como no sólo los jóvenes, sino también los adultos estaban ya de pie, bailando, agitando las manos y cantando a una sola voz junto a ella “Se fue”, el último tema de la noche, con el que se despidió y aunque al salir del escenario todos le pedíamos y esperábamos que regresara para cantar un último tema. No lo hizo, desapareció y al encenderse las luces nos dejó con la incómoda sensación de que su participación a pesar de que valió la pena, fue cosa de nada y estoy segura que ese sentimiento fue aún más intenso para los que ese “mini-concierto” fue su primera oportunidad para verla en vivo.

Con las luces encendidas por completo y pasados unos minutos de que Laura se había ido del escenario, escuché que alguien me gritaba y luego de buscar por todos lados me di cuenta que el grito provenía de la parte de abajo del Don Haskins y quien me hablaba por mi nombre era Marissa, la chava que también es fan de Laura, con la que originalmente iba a ir al concierto y con la que he mantenido contacto cibernético durante poco más de 7 años y no conocía en persona.

Bajé a saludarla y me sorprendió que al hacerlo ella me abrazara como si yo fuera alguien a quien no hubiera visto en mucho tiempo. A mi también me dio mucho gusto verla, y luego de intercambiar en forma breve nuestras impresiones sobre la actuación de Laura, yo le comenté que ahí estaba también el Sr. Fabrizio Pausini y le sugerí que fuéramos a saludarlo.

La persona que estaba cuidando el acceso al área de piso, al principio no me dejaba pasar, pero bastó que entre todas le comentáramos que solamente queríamos hablar con una persona de la consola de iluminación y audio y de inmediato me dejó pasar.
Al llegar ahí el Sr. Pausini estaba medio distraído, Marissa fue la que le habló y de inmediato accedió y se acercó a nosotras. Lo chistoso del caso es que a pesar de que él no habla ni pizca de español, siempre logra darse a entender y luego de saludarnos, me pidió que le mostrara de nuevo la lona para Laura y yo creo que me reconoció, porque se me quedó viendo como queriendo acordarse de mi, para luego preguntar ¿de dónde vienes tu?… Y no es para menos, del 2000 a la fecha, me ha visto varias veces, primero en el ensayo del Metropolitan cuando fue él mismo quien me presentó con la gente de la disquera de Laura, luego haciendo bola con los demás Faenzos afuera del hotel en la ciudad de México, en el concierto del año pasado, y la última vez –también en el 2005- cuando terminó el concierto y nos encontramos con él en el lobby del hotel donde estaba hospedado y nos preguntó ¿si nos había gustado el concierto?.

La verdad yo sólo quería saludarlo, porque conozco como se maneja la gente que organiza los eventos en UTEP y sabía que sin tener gafete de prensa no se puede acceder a backstage tan fácilmente, pero aún así, aprovechamos la oportunidad para que Marissa pudiera obtener también por lo menos un autógrafo. Como pudimos se lo hicimos saber y el Sr. Pausini de inmediato accedió, le pidió a Marissa que le escribiera en un papel la dedicatoria que quería que Laura le pusiera y luego de eso nos dijo que lo esperáramos y él volvería con el autógrafo firmado en media hora.

Marissa estaba muy emocionada y creo que también le dio un disco. Yo me despedí y me reuní de nuevo con mis compañeros de trabajo y tal y como lo prometió el Sr. Pausini le envió de regreso a Marissa con alguien del Staff de Laura la hoja y el disco ya autografiados.

El siguiente en salir al escenario fue Marc Anthony y su actuación ya la vimos desde la parte frontal del Don Haskins Center. Marissa se quedó donde mismo y aprovechó que los músicos de Laura fueron y se sentaron entre el público para ver la actuación de Marc, para tomarse algunas fotos en grupo y al siguiente día me contó que intercambió número de teléfono con uno de ellos.

No quiero decir que la actuación de Marc Anthony me pasó de noche. Si me gustó, pero mientras él estaba sobre el escenario yo me la pasé observando las reacciones de la gente a mí alrededor, viendo como algunos bailaban en los pasillos a ritmo de salsa y a pesar de que no conozco casi su música, lo que más me gustó de él fue que baila muy padre, que salió elegantemente vestido a cantar (me encantó el saco de color blanco que traía puesto), aunque en cuanto salió al escenario se quitó los zapatos y toda su actuación la hizo descalzo… Y el chisme de la noche… Mientras estaba cantando Diana le habló al celular a Víctor (nuestro fotógrafo) para ver que posibilidad había de colarnos hasta el backstage para tomarnos una foto con Laura y fue cuando nos enteramos que no se permitía la salida ni la entrada a nadie que no fuera de prensa, porque justo ahí en esa área estaba también Jennifer López.

Para esa hora, las gradas del Don Haskins Center ya se veían más llenas de gente que al inicio del concierto. Marc Anthony cantó yo creo cerca de una hora y media y cuando concluyó su participación la espera para poder ver al Buki fue más prolongada debido a que el cambio de músicos y de instrumentos fue mucho más tardada, porque él además de sus coristas y bailarines, traía toda una orquesta.

La verdad yo tenía mucha curiosidad por ver al Buki y no me decepcionó. Yo fui a ese concierto únicamente para ver a Laura, pero el show del Buki es tan completo que superó las expectativas que yo tenía de él como artista. Se ve que es un hombre muy sencillo, tiene una gran voz y lo que más me impresionó fue ver la forma como el público se le entrega y lo respeta. Algo que caí en la cuenta ahí mismo es algo que muy pocos artistas logran y sólo a través de los años.

Debo confesar que ese fue el único momento nostálgico de la noche, porque de modo inevitable extrañé a quien no debía extrañar. Durante todo el día y desde el instante mismo que crucé la puerta del Don Haskins Center, prometí que no debía echarlo de menos ni tampoco estar triste, a pesar de que él no estuviera ahí conmigo para compartir ese concierto como yo lo había soñado, la sola idea de volver a ver a Laura después de 1 año tenía que ser motivo suficiente para estar contenta y disfrutar al máximo de esa noche, y a pesar de que así fue, cuando El Buki cantó “¿Dónde estará mi primavera? y “Si no te hubieras ido”, la letra me llegó, los videos que proyectaron en la pantalla me pusieron muy nostálgica y fue inevitable para mi tratar de imaginar ¿Dónde y con quién podría estar?

El concierto terminó creo que a las 11 de la noche. Luego de que tras la actuación del Buki, Marc Anthony y Laura Pausini aparecieron de nuevo en el escenario para cantar los 3 juntos “Amigo”, la canción que hace algunos años le dedicaran al Papa Juan Pablo II en una de sus visitas a México y que es de la autoría de Roberto Carlos.

La salida, tanto del Don Haskins como del estacionamiento se hizo lenta por la gran cantidad de autos y los camiones en los que se trasladaron los 3 artistas y la gente de su staff.
Claudia se vio bastante lista al tomar una calle alterna a la que decidió seguir todo mundo y por esa razón pudimos salir de la zona de UTEP mucho más rápido y eso, sumado al hecho de que uno de los puentes de cruce no está tan lejos, casi 10 minutos después ya íbamos de regreso a casa.

No fue planeado, pero camino hacia Cd. Juárez, de modo inevitable pasamos por el Hotel Camino Real y justo cuando íbamos cruzando vimos que Laura estaba en el lobby del hotel tomándose algunas fotografías con la gente que estaba ahí. Llevaba todavía puesto el vestido negro que usó para cantar en la última parte del concierto junto a Marc y El Buki, se veía hermosísima y radiante y apenas me estaba preguntando Claudia si quería que se estacionara para que nos bajáramos para verla y saludarla, cuando a través de los cristales del lobby del hotel (que son muy grandes) vimos que Laura acompañada de un montón de personas de su staff entró al elevador y con ello supimos que ya sería inútil buscar lugar para dejar la camioneta de Claudia, puesto que era evidente que Laura iba ya directo a su habitación del hotel para descansar.

Es un poco contradictorio, tratar de describir lo que sentí en ese momento. Por un lado me dio tristeza verla desaparecer al cerrarse la puerta del elevador, porque ahora si quien sabe cuánto tiempo pasará para poder volver a verla o quizá esta sea la última para mi. La contraparte de ese sentimiento fue la alegría que me provocó percibir a Laura feliz, y no es que el año pasado durante la convivencia no lo estuviera, al contrario, su reflejo era el de una chava que si bien está contenta, proyecta la imagen de una persona normal.

Esta vez era diferente, desconozco que esté pasando con su vida personal en este momento, pero se veía radiante, su sonrisa era hermosa, quizá se encuentre en uno de los mejores momentos de su vida y el simple hecho de saber que ella está en paz consigo misma y contenta, a mi, -como supongo ha de suceder con el resto de los fans-, el saber que ella está bien me hizo feliz también.

El día 20 terminó para mi cerca de las 2 de la madrugada, cuando luego de escribir una breve reseña en el foro de Univision, se apoderó de mi una extraña sensación de vacío en la que a pesar de saber que el sueño que yo tenía de que Laura ofreciera un concierto en la frontera se había cumplido y esa noche dormía en un lugar relativamente cercano a mi casa, al siguiente día, quizá poco antes del amanecer ella de modo inevitable tendría que irse y aunque no fue así (porque gracias a Bruno, el músico que intercambió teléfono con Marissa), nos enteramos que todavía permaneció durante la mayor parte del Viernes en la ciudad de El Paso, Tx. debido a compromisos de promoción en radio, otra vez y al igual que me sucedió la primera vez que viajé hasta México la primera vez que la vi en concierto, por cuestión de trabajo ya no pude acompañar a Marissa al hotel y la sensación de vacío y de nostalgia se ha quedado en mi interior, porque a pesar de que ya 3 veces –con esta última- la vida me ha sorprendido poniendo todo de modo para que yo haya podido verla, no quiero pensar si las circunstancias volverán o no a darse…

…Si se trata de soñar a mi la verdad me encantaría que la próxima fuera para entrevista y el punto de encuentro fuera el Fan Club o la ciudad de Milán en Italia, pero eso no depende ya de mi, únicamente está en las manos de Dios… Y tras El Encuentro con Laura en la Frontera mis ojos se cerraron a la realidad con la visión de una ciudad iluminada al otro lado de la línea divisoria, que además de haber sumado un recuerdo más para mi vida, me hace saber que sin importar lo que pase más adelante o de si vuelvo a ver o no a Laura, aún así, como fan y como reportera debo considerarme una persona muy afortunada.

P.D. Aquí el enlace de la galería completa de las fotos del concierto.

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