“Las Mejores Entrevistas de Que Tal Fernanda”
Autor: Fernanda Familiar
Editorial: Grupo Editorial Norma

Pues después de mucho tiempo, pude por fin de terminar de leer el libro de Las Entrevistas de Fernanda. La verdad lo disfruté mucho, no sólo por el contenido o por el hecho de que es demasiada mi admiración por esta gran mujer y periodista, sino por toda “la odisea” que implicó conseguirlo.

Yo me enteré de la existencia de este libro cuando estuve intentando comprar en internet el de “Mamás de Teta Grande”. Creo que mi admiración por Fernanda surgió precisamente de el estilo tan original que tiene para entrevistar y por eso de entrada me llamó mucho la atención el título de este libro, de hecho mucho más del que en ese momento estaba buscando.

Desafortunadamente al intentar comprarlo descubrí que estaba agotado y a partir de ahí se me metío en la cabeza la idea de conseguirlo a como diera lugar…

El verano pasado cuando fui al D.F yo juraba y perjuraba que ahí lo encontraría, estando en esa ciudad librerías tan grandes como Gandhi, El Sótano, y otras… Así que un día en la mañana y toda una tarde me lancé y anduve prácticamente “de gira artística” por cuanta librería me encontraba en el camino y la respuesta en todas siempre era la misma: “No lo tenemos, está agotado, y no sabemos si nos lo van a volver a surtir”…

¿Qué tanta sería mi desesperación? que mi amigo Fernando además de que bien buena onda me siguió la corriente y me acompañó el día que fui a buscarla a las instalaciones de Grupo Imagen, luego me sugirió que intentara conseguir el libro directamente con la editorial (que yo en ese entonces pensaba que era Random House Mondadori), pero como mi estancia en el D.F fue de muy pocos días ya no me daba tiempo para hacer eso y entonces, quedé de hacer un último recorrido al día siguiente para visitar otras librerías ahí en El Centro Histórico, y si no lo encontraba, él me ayudaría.

La verdad yo soy una persona muy “aferrada”, y para mi no representaba ningún consuelo el que en todos lados me dijeran lo mismo Yo tenía muchas ganas de leerlo porque como comunicóloga, sabía que este libro me aportaría mucho y pues pensando en todo eso, fui a buscarlo de nuevo y luego de recorrer varias librerías, llegué a una de las sucursales de Porrúa y ahí me dijeron que lo tenían agotado, pero que les iba a llegar de nuevo el Martes de la siguiente semana, pero yo me iba del D.F al día siguiente.

A Fer ya no le quise pedir que “me hiciera el paro”, porque por esos días el ya andaba en todo ese rollo de empezar con su maestría y yo sabía que una vez que empezaran sus clases difícilmente iba a tener tiempo… Total que para no hacerles este cuento tan largo, me regresé a Juárez, pasó poco tiempo y aunque la idea de conseguir el libro no se me había olvidado, ya no le moví, hasta que un día, buscando en la página de esa misma librería el título de “Isabel Moctezuma” casi me infarto cuando veo que si tenían en existencia el tan añorado libro de Fernanda (hace poco una chava que también escucha el programa me preguntó asombrada ¿Cómo le había hecho para conseguirlo?), y ahí me di cuenta que no fui la única loquita que moría por leer este libro.

La espera valió la pena… El libro no es muy extenso, pero si es “sustancioso”, y como el título lo indica es una selección de las mejores entrevistas que Fernanda Familiar ha hecho en su programa (todas muy interesantes) a personajes importantes como: artistas, toreros, políticos, periodistas, activistas sociales, cineastas, escritores, pintores, cantantes y hasta un empresario de teatro y un promotor de la fiesta brava.

Me encantó porque a pesar de que por cuestión de tiempo me tardé más de lo que hubiera querido en leerlo, disfruté mucho cada una de las entrevistas en las que Fernanda -como siempre- hace que el personaje que se encuentra ante el micrófono se abra y a través de la charla (que esa es una característica muy de ella, que sus entrevistas se vuelven conversaciones muy interesantes); revele cosas que a pesar de tratarse de una figura pública el común de la gente desconoce.

A veces pienso que si yo viviera en el D.F le pediría que me dejara colaborar con ella de “a grapa”, (o sea sin que me pagara), porque a pesar de que me imagino que es una jefa súper exigente, estoy segura de que la gente que trabaja con ella ha de aprender un montón todos los días y creo que saldría ganando yo más de su experiencia en los medios.

Al igual que cuando la escucho en radio, mientras leía el libro me imaginaba no tanto al entrevistado, sino más bien a ella, y mi “mentecita” tan descocada y desbordante me regalaba la idea de una mujer sentada en un lugar confortable, con una libreta con anotaciones muy precisas, mirando a los ojos de su interlocutor al momento de cuestionarle algo, súper concentrada, con los sentidos muy alertas y esa sagacidad no sólo periodística, sino de alguien que ha aprendido a “escuchar”, cualidades con las que estoy segura, son las que le permiten formular esas preguntas tan certeras que no forman parte de la preparación previa a la charla y que siempre dejan “patinando” al personaje en cuestión. (¿Con qué te quedas de esta plática?, ¿Y qué cosa no te permites?, dos de sus preguntas clave).

Yo creo que eso es lo que más le admiro y lo que hizo que aquella madrugada me quedara enganchada con su programa y cambiara por completo la idea tan equivocada que yo tenía de ella de cuando fue conductora de “Hasta en Las Mejores Familias”...

Todavía hasta la fecha no me explico como una profesional como ella pudo haber estado involucrada en la producción de un programa de ese tipo, pero bueno en fin… El caso es que “Las Mejores Entrevistas de Que Tal Fernanda” está muy interesante y aunque en un inicio la intención era compartirles la transcripción de la entrevista que se me hiciera más padre al terminar el libro, todas son tan buenas que mejor les comparto “pequeñas probaditas” de las preguntas que más me llamaron la atención y el prólogo del periodista Javier Alatorre (quien por cierto es uno de sus mejores amigos) y me encantó porque es un texto cálido, nada “acartonado” y formal como suelen ser los prólogos que dan inicio a los libros.

Como que me emociono siempre que hablo de Fernanda, pero la admiro muchísimo como mujer y como profesionista; y aunque desconozco ¿cómo será como ser humano?, supongo que es una buena mujer, por las ideas y valores que refleja a veces cuando en su programa de radio emite alguna opinión personal acerca de algo en concreto, y en más de una ocasión ha dicho cosas que al menos a mi en lo personal si me dejan pensando o me hacen reflexionar… (ese eso otro de los motivos por el cual me gusta mucho su programa), y por otro lado “autopsicoanalizándome”, pienso que la admiro también porque en el fondo ella representa mucho de lo que yo no soy ni a punta de balazos, pero si me gustaría un día, poder llegar a ser.

Espero que disfruten esta reseña -que de breve no tiene nada- al igual que lo hice yo.

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-Prólogo-

Por: Javier Alatorre.

Hay entrevistas que huelen a café, que se resbalan a sorbitos y te abrigan mientras vas desnudando el alma. Otras discurren azules, azules entre el humo del cigarro, que a veces es tanto que el cuestionado en turno se esconde o te sale con distintas caras de entre las delgadas piras del tabaco. Son como un trastorno.

Otras son frescas como sandías frías abiertas a media mañana, un intercambio sencillo que no pretende educarte.

La entrevista de media noche tiene un perfume intoxicante, misterioso; te seduce y te lleva por vías insospechadas, lenta, muy lentamente. Las respuestas te tocan, te ruborizan y te provocan un calorcito en el ombligo. Sí, ahí donde a veces tenemos enrolladas miles de preguntas y pudorosamente vamos sacándolas, frases que nos rebotan en la boca antes de salir mientras que en algún lugar de la cabeza alguien nos dice: ¿Por qué estoy preguntando esto?. Es una situación muy cercana a la entrevista cachonda, pero no tan descarada. La cachondez es más provocadora que morbosa, esta entrevista tiene saliva, sabe a canela y requiere que aguantes la mirada cuestionadora del interrogado, es rica y también de final insospechado.

Quienes nos dedicamos a preguntar tenemos una cajita china de múltiples combinaciones; la tenemos bien guardada y ahí metemos discretamente las malas entrevistas, las cuales por cierto se estiran como esos chicles tirados sobre el concreto caliente y que tardas en quitarlos del zapato. Todos tenemos nuestra cajita china.

La entrevista es en ocasiones un placer, cuando las preguntas y las respuestas se desplazan a gusto con un ritmo generoso. Las palabras fluyen con cadencia; es lo más cercano a una conversación de sobremesa como anotando en el mantel lo encontrado acerca del otro.

Hay, sin embargo, situaciones vergonzosas, existen respuestas que revelan lo sucio y vergonzante, conversaciones que corren por la cañería con personajes oscuros, la maraña de inmundicias en la mente de un asesino, chueco de cinismo. Corruptos desafiantes, soberbios dictadores; no sé si merecen ser escuchados, pero una entrevista también limpia, libera, abre puertas y ventila los espacios.

Saber de nuestras miserias nos sacude, surgen respuestas contundentes, rudas para las buenas conciencias; resultan dolorosas cuando suponemos que todo va bien. Sí, preguntar también duele mucho.

Un niño de la calle merece ser invitado a nuestra conversación, un niño de la guerra puede aventarnos en la cara la parte de vida que le mutilaron y meterse como un gusano de ácido en la frente. Así es, saber de los demás también duele.

Me gusta platicar con Fernanda Familiar; en ocasiones nos entrevistamos intensamente y en otras construimos con extraordinaria ligereza grandes torres de ideas sujetas por cuerdas de palabras.

Fernanda es preguntona, creo que siempre lo ha sido. La entrevista más cálida de la que he sido testigo fue la que le hizo a su hijo Santiago al momento de nacer; con lágrimas y voz baja, preguntaba y preguntaba. Él le contestó con latiditos de un corazón chiquito recién llegado sobre el pecho de su madre. Que bendición y que armoniosa conversación.

Hoy Fernanda presenta una selección espléndida de su trabajo, de sus conversaciones, entrevistas inteligentes a gente con historia para ser contada.

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• ¿Por qué tendría Ricardo Arjona que colgarse una brújula en el cuello?

“¡Siempre me sorprendes con alguna pregunta! Para que me diga por donde no tengo que ir, para ir a revés. Mi brújula a veces me dice por dónde es bueno y por dónde es malo, y a veces hay que ir por lo malo un poquito para encontrarle chiste a las cosas”.

-Ricardo Arjona (Cantante)-

• ¿Por qué tenemos los vivos la necesidad de crear historias de fantasmas?

“¡Otra buena pregunta! Porque todo lo que te haga intuir un mundo más allá del que tenemos es valiosísimo, rompe rutinas, materialistas cotidianas, aburridas, y esto te hace vibrar un momento espiritual, el alma del ser humano se nutre de la religión o de la fábula”.

-Guillermo Del Toro (Cineasta)-

• ¿En dónde estabas cuando te enteraste?

“Me enteré cuando estaba haciendo una función de “Escena de matrimonios” en el Teatro Venustiano Carranza. Mi mamá y mi hermana fueron, en la historia de nuestro país, las dos primeras mexicanas muertas en un acto terrorista”.

-Jorge Ortiz de Pinedo (Actor)-

• ¿A qué huele la soledad?

“Huele a depresión, huele a abandono, huele a viejo, a amargado, a fotos amarillas, a recuerdos que no te dejan nada bueno y a bloqueo. Es al menos a lo que yo olía en ese momento”.

-Ana Gabriel (Cantante)-

• La anécdota con Brad Pitt… ¿Qué le fuiste a decir?

“Que está bien, tiene bonitas nalguitas. Estábamos haciendo una escena y de pronto le da el sol del atardecer, el pelo rubio se le desvanece, sopla el viento, por atrás hay un background maravilloso, pasan los perros y me le quedo viendo a este canijo y digo: “¡Caray, que bueno estás!” Y entonces se me queda viendo y me pregunta: ¿A qué te refieres? Y le contesto: “You are very handsome, son of a bitch”, entonces se me queda viendo y le digo: “Tómalo a bien, yo te conozco, es que si eres muy guapo, porque además eres un tipo de rostro varonil y un tipo de actitud que encanta a cualquiera”. Él es buena onda, se dedica a su fotografía, es buen actor. Estuvimos ensayando y fue a los dos días de que estábamos trabajando cuando dije: “Este ha de ser pesadito y mamucón”, pero no, está guapo como su recontramamacita y es muy talentoso el canijo”.

-Pedro Armendariz Jr. (Actor)-

• ¿El mundo está cambiando o sigue siendo el mismo?

“Está cambiando, un narco en la novela “La Reina del Sur” dice: “Antes teníamos valores, antes nos respetábamos, ahora ya no. Ahora hay una cosa que se llama dinero, hay una cosa que se llama ambición e inmediatez, la gente no quiere recorrer el largo camino que te lleva a lo que ambicionas, la gente quiere tenerlo al día siguiente”.

-Arturo Pérez Reverte (Escritor)-

• También se dice que Olga Wornat fue colaboradora de la dictadura militar argentina ¿Qué opinión te merece? Quiero oirlo de ti.

“¿Colaboradora de la dictadura militar? Yo estuve clandestina en la dictadura militar, mi marido murió y muchos de mis compañeros fueron asesinados o desaparecidos, y quiero terminar acá la entrevista, no me interesa más, lo lamento”…

-Olga Wornat (Periodista autora del libro “La Jefa” sobre Martha Sahagún de Fox)-

• ¿Por qué tu hija se llama Mariana?

“Es una historia extraña que sucedió cuando iba a tomar un avión de Sao Paulo a Río de Janeiro, había ganado un premio en Sao Paulo. Resulta que cuando iba a tomar el auto que me llevaría al aeropuerto iba con otras personas y apareció una francesa que no conocía y me dijo: “Que bueno que te alcancé, necesitaba hablar contigo”, y me empezó a platicar, yo llevaba mucha prisa porque íbamos a perder el avión, pero me detenía otra vez y me decía que iba a encontrar un clima maravilloso y seguía, entonces se quitó un collar que traía en el cuello y me dijo: “Te lo regalo, es de los negros de Bahía, trae buena suerte” y me lo echó en la bolsa; entonces le pregunté: ¿Con esto no me voy a matar en el avión, verdad?, y la dejé. Llegué unos minutos tarde por su culpa y perdí el avión. Ese avión se cayó, incluso aparecí en los periódicos en la lista de pasajeros que habían muerto y entonces pensé: “Marianne -la mujer del collar así se llamaba- por favor comunícate conmigo, todavía no estaba casado, pero ella nunca apareció. Por eso mi hija se llama así”.

-José Luis Cuevas (Pintor y Escultor)-

…Estos son sólo algunos de los puntos más interesantes del libro que me acompañó durante todas las noches de los últimos dos meses, y que tuvo la capacidad de propiciar que me olvidara de todo por completo cada que lo abría… De hecho siempre me voy a acordar que la entrevista con Jorge Ortiz de Pinedo me impresionó tanto y me hizo cambiar mi percepción de él (Siempre me cayó muy mal), pero leer su entrevista fue lo que me hizo mantenerme despierta y atenta la madrugada que tuve que pasar afuera de la Secretaría de Relaciones Exteriores para tramitar mi pasaporte, y me encantó que así con cada uno de los personajes con los que Fernanda conversa, ella logró hacerme reír, sorprenderme, emocionarme, “apachurarme” el corazón; decir… ¿neta eso pasó? o simplemente quedarme en silencio y reflexionando todavía mucho rato después de haber cerrado el libro… Así que por lo tanto es ampliamente recomendable.

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